La agencia de noticias iraní Mehr informó que los servicios de inteligencia de la República Islámica detuvieron a 700 personas durante los 12 días de conflicto armado con Israel, a las cuales se calificó como “mercenarios israelíes”.
Autoridades iraníes afirmaron que, simultáneamente a los ataques israelíes, se activó en el país una red de espionaje perteneciente al “régimen sionista”, pero que fue desmantelada en gran medida.
Las detenciones se concentraron especialmente en las provincias de Kirmashan, Isfahan, Khuzestan, Fars y Loristan, mientras que aún no se ha hecho ningún anuncio oficial sobre posibles actividades en la capital, Teherán.
Se desconoce si todos los implicados serán procesados, aunque se sabe que fueron objeto de investigaciones por cargos que incluyen supuestos intento de sabotaje, recopilación de información sensible y coordinación con la inteligencia israelí.
A menudo, el Estado iraní lanza este tipo de acusaciones contra los opositores y para justificar la represión de las protestas sociales. En el país, donde no existe un juicio justo, ya se han producido ejecuciones por acusaciones similares.
Según Mizan, la agencia oficial de noticias del Poder Judicial iraní, tres personas fueron ejecutadas acusadas de espiar para el Mossad. Al parecer, las ejecuciones tuvieron lugar el miércoles por la mañana.
En una declaración hecha pública el 20 de junio, Amnistía Internacional pidió a las autoridades iraníes que abandonaran sus planes de llevar a cabo ejecuciones arbitrarias y que “protegieran a todos los detenidos acusados de espiar para Israel contra la desaparición forzada, la tortura y otros malos tratos”.
En la noche entre el sábado y el domingo, Estados Unidos se sumó a los bombardeos israelíes contra Irán. El presidente Donald Trump declaró que los ataques estadounidenses habían “destruido completamente” tres instalaciones nucleares para impedir que Teherán desarrolle armas atómicas. Fue el primer ataque aéreo estadounidense contra Irán desde la revolución islámica de 1979.
Sin embargo, el presidente reaccionó airadamente ante los medios de comunicación estadounidenses tras la filtración de un documento secreto estadounidense que ponía en duda la eficacia de los bombardeos contra instalaciones en las regiones de Fordo, Natanz e Isfahán, al sur de Teherán.
Mientras Trump aseguraba que los ataques estadounidenses contra Irán han llevado a la destrucción completa de las instalaciones nucleares, los expertos han sugerido que Irán podría haber evacuado alrededor de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% en preparación antes del ataque. Esta cantidad se aproxima al umbral del 90% necesario para construir una bomba atómica.
Rafael Grossi, Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya cooperación Irán quiere suspender, declaró a la televisión francesa: “No hemos podido ver este material desde que comenzaron los combates. No quisiera dar la impresión de que se ha perdido o escondido”.
Contrariamente a las repetidas afirmaciones de Donald Trump, según un documento confidencial citado el martes por el medio estadounidense CNN, los ataques no destruyeron por completo el programa nuclear de Teherán, sino que solo lo retrasaron varios meses.
FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina