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Tom Barrack y la “gestión del salvajismo” en Siria

Por Tariq Hemo* – El extenso texto escrito por Tom Barrack, enviado estadounidense a Siria y embajador de Washington en Ankara, publicado en su página de la plataforma X, en el que anunció el fin de la cooperación con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) debido a la presencia del “Estado sirio como socio en la guerra contra el terrorismo”, representa un cambio en la política estadounidense en la región. Devuelve todo lo logrado en los últimos diez años —en términos de debilitar a la organización ISIS y cercar sus células e ideología— al punto de partida. El tuit de Barrack coincidió con la ofensiva terrestre de las facciones de la autoridad de Damasco en las gobernaciones de Raqqa y Hasakah, acompañada, como de costumbre, de crímenes atroces que incluyen la liquidación de civiles por motivos de identidad étnica y religiosa, el asesinato de combatientes cautivos, la mutilación de los cuerpos de combatientes femeninas, y la profanación de tumbas y santuarios, así como actos de sabotaje, saqueo e incendios provocados.

La autoridad de Damasco había rescindido el acuerdo del 10 de marzo de 2025 cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al Shaibani, irrumpió en la reunión de la “ronda de negociación” celebrada en Damasco el 4 de enero de 2026 entre el general Mazloum Abdi, comandante de las FDS, y Murhaf Abu Qasra, ministro de Defensa del gobierno provisional. En esa reunión se discutía la integración de las FDS como divisiones y brigadas en el “Nuevo Ejército Sirio”. Esto ocurrió un día antes de la reunión de París (celebrada el 5 de enero de 2026), donde Al Shaibani y el jefe del Servicio General de Inteligencia, Hussein al Salama, se reunieron con la delegación israelí representada por el embajador de Tel Aviv en Washington, Yechiel Leiter, con el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, asistiendo en las salas traseras como supervisor y responsable de la toma de decisiones.

El 9 de enero de 2026, facciones afiliadas a la autoridad de Damasco atacaron los barrios de Ashrafieh y Sheikh Maqsoud, violando así un acuerdo alcanzado con las FDS el 1 de abril de 2025. En virtud de dicho acuerdo, las FDS habían retirado a sus combatientes y armamento pesado de ambos barrios, dejando únicamente a las fuerzas de seguridad con armas ligeras que colaboraban con la Seguridad General de la autoridad de Damasco. Se establecieron puestos de control conjuntos y se cooperó con el gobernador de Alepo en asuntos administrativos; previamente, ambas partes habían intercambiado detenidos. La revocación del acuerdo por parte de las autoridades, su incumplimiento de los compromisos y la decisión de lanzar un brutal ataque contra los dos barrios civiles se produjeron tras la firma del Acuerdo de París con la parte israelí. En Ashrafieh y Sheikh Maqsoud, facciones de la autoridad de Damasco cometieron crímenes, algunos de los cuales fueron documentados: mataron prisioneros, mutilaron cuerpos y arrojaron el cadáver de una combatiente kurda desde un edificio, además de desplazar a decenas de miles de ciudadanos kurdos e insultar y agredir físicamente a civiles.

El 13 de enero de 2026, la autoridad de Damasco lanzó una ofensiva —tras preparativos mediáticos propios y de medios de comunicación del Golfo Pérsico, que difundieron una gran cantidad de mentiras e invenciones contra los kurdos y las FDS—, comenzando desde los ejes de Maskana y Deir Hafer, a pesar del anuncio de las FDS de retirarse de estas y otras zonas al oeste del Éufrates. La autoridad continuó movilizando a decenas de miles de combatientes de sus facciones afiliadas, y los bombardeos y ataques comenzaron a afectar a las unidades de las FDS que se retiraban del oeste del Éufrates. La autoridad de Damasco vio la retirada como una oportunidad para apuñalarlos por la espalda y sembrar el caos entre los combatientes que se retiraban. Esto estuvo acompañado de una campaña de incitación deliberada y sistemática dirigida contra el componente kurdo. Los medios de comunicación de la autoridad, los medios auxiliares del Golfo y los medios turcos de habla árabe colaboraron para inundar el espacio mediático y el mercado informativo con informes inventados destinados a provocar enfrentamientos étnicos entre kurdos y árabes en Raqqa y Hasakah.

La autoridad de Damasco pretendía usar esto como pretexto para continuar la ofensiva bajo el pretexto de “salvar a los árabes de las manos de los kurdos”, movilizando a todos los árabes tras ella, especialmente después del fracaso de su narrativa arabista tras las masacres que cometió contra los árabes alauitas en la costa y los árabes drusos en Damasco y Suwayda. El ataque a Raqqa fue testigo de terribles violaciones contra el componente kurdo. La persecución y el abuso se basaron en la afiliación nacional, y la autoridad no dejó espacio para que los residentes kurdos huyeran de la ciudad, que fue invadida por yihadistas y militantes proturcos, los más propensos al abuso y la brutalidad contra los ciudadanos kurdos. A pesar de los acuerdos y treguas concluidos entre la autoridad en Damasco y las FDS, las facciones afiliadas al ejército de Damasco continuaron sus ataques y endurecieron el asedio en la región de Kobane, que quedó sin electricidad, agua e internet. La región comenzó a sufrir una escasez de suministros de alimentos en clara preparación por parte de las facciones de la autoridad para asaltar y entrar militarmente en el área.

Las facciones de la autoridad de Damasco sitiaron la prisión de Al Aqtan, en Raqqa, donde las FDS libraron feroces enfrentamientos para frustrar su intento de liberar a prisioneros del ISIS, como ya habían hecho en la prisión de Shaddadi y con miles de familiares del ISIS en el campamento de Al Hol, quienes fueron liberados. La autoridad también intentó encubrir la apertura de las puertas de la prisión a miles de detenidos del ISIS proporcionando a Estados Unidos información engañosa sobre su número, afirmando que solo se trataba de 120 prisioneros fugados y que había arrestado a 90 de ellos.

Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció el inicio del traslado de detenidos de ISIS desde cárceles sirias a prisiones iraquíes para garantizar que los terroristas permanezcan en centros de detención seguros. Se espera que el número total de detenidos de ISIS transferidos desde Siria a un centro de detención controlado por Irak alcance los 7000. Esta postura y este procedimiento dejan claro que el ejército estadounidense no confía en la autoridad de Damasco ni la considera una entidad honesta ni fiable para retener a un número tan elevado de peligrosos combatientes de ISIS. Por lo tanto, eligió Irak como sede de las nuevas cárceles, a pesar de que la administración estadounidense —y en particular su representante en Siria, Tom Barrack— ha afirmado reiteradamente que la autoridad de Damasco se ha convertido en un aliado contra el terrorismo y es capaz de combatir las células de la organización, cumpliendo así el papel que antes desempeñaban las FDS y reemplazándolas.

Barrack se mantiene firme en esta postura, a pesar de que la primera reunión entre la autoridad de Damasco y oficiales militares estadounidenses en Palmira, el 13 de diciembre de 2025, fue testigo de una operación ofensiva llevada a cabo por un miembro de la Seguridad General siria, que resultó en la muerte de tres soldados estadounidenses y heridas a otros. En otras palabras, el inicio del “poema” conjunto de Barrack con la autoridad de Ahmed al Sharaa fue un acto de flagrante traición.

La reciente postura estadounidense hacia los kurdos, las FDS y la Administración Autónoma en el norte y este de Siria (AADNES) —abandonarlos a pesar de su condición de aliados leales y fiables que combatieron a ISIS en Kobane, liberaron Raqqa (la organización había declarado su capital en la ciudad) y sacrificaron a decenas de miles de combatientes— y la apuesta ciega de Washington por la autoridad de Damasco, dada su naturaleza, sugiere que la Casa Blanca está empujando a toda la región a una espiral de violencia y caos que podría traspasar las fronteras de Siria y alcanzar a los países vecinos, especialmente Líbano e Irak. Independientemente de los detalles de lo acordado en la reunión de París entre la autoridad de Damasco e Israel —que, según el anuncio oficial, dio lugar a “entendimientos” para formar una “célula de crisis” y la cooperación diplomática y de inteligencia—, es evidente que Estados Unidos ha decidido retirarse de Siria y dejar a los sirios bajo la custodia de Damasco, con pleno conocimiento de su realidad, naturaleza e ideología yihadista. Cualquiera que sea la razón detrás de esta decisión y el papel funcional que se asignará al nuevo aliado, el “Estado sirio” liderado por Ahmed al Sharaa, la próxima fase gestionada por esta autoridad, bajo la supervisión y seguimiento de Estados Unidos, es la fase de “la gestión del salvajismo” en Siria, y tal vez en toda la región, utilizando y activando el papel de los yihadistas Hay’at Tahrir al Sham (HTS) liderada por Ahmed al Sharaa.

El hecho es que Estados Unidos está dejando Siria en manos de una autoridad que sabe que es yihadista y que se basa en los mismos fundamentos ideológicos y premisas teóricas que ISIS; la disputa entre ambas organizaciones es puramente internacional, basada en el control, la influencia y la gobernanza. El mundo entero fue testigo de las banderas, los signos y los símbolos de ISIS en los brazos de los yihadistas de Ahmed al Sharaa. Además, los crímenes de mutilar cuerpos, asesinar prisioneros, cortar las trenzas de combatientes kurdas tras liquidarlas, destruir lápidas e imponer el niqab a mujeres y niñas en los barrios y ciudades donde han entrado las facciones de la autoridad de Damasco, han evocado los crímenes y violaciones de ISIS en Sinjar (Shengal), Raqqa, Kobane y otros lugares. Ahora, Siria está siendo entregada a una autoridad yihadista que libera a los “camaradas de ayer” de entre los detenidos de ISIS en las cárceles, mientras sus medios de comunicación –y los medios auxiliares del Golfo– retratan a los miembros de la familia de ISIS en el campamento de Al Hol como “civiles inocentes” a quienes “las FDS detuvieron injustamente y sin derecho”.

Esta es una nueva misión encomendada a una autoridad yihadista oscurantista, dedicada a liquidar los componentes sectarios, religiosos y étnicos del pueblo sirio, buscando construir un Estado totalitario centralizado que rechace el pluralismo y la diversidad. Esta es una traducción casi literal de lo que el teórico yihadista Abu Bakr Naji presentó en la tesis de la “gestión del salvajismo”, según las etapas: comenzando con la “vejación y el agotamiento”, pasando por la “gestión del salvajismo” y terminando con la etapa de “alcance del poder y empoderamiento” y así completar la construcción del Emirato Islámico. Estados Unidos, representado por Tom Barrack, supervisará la construcción de este “Estado funcional” que se encargará de misiones sucias en la región. Abarcará todas las etapas de la continua “gestión del salvajismo” a manos de la organización que lidera este “Estado”, e incluso facilitará estas etapas con dinero y diplomacia, sin ninguna consideración por la vida, la libertad, la dignidad, la seguridad ni el futuro del pueblo sirio.

*Publicado en The Kurdish Center for Studies / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

martes, febrero 3rd, 2026