Autoadministración kurda en Rojava: presente y futuro

La Siria de hoy marca una continuación del capítulo oscuro que comenzó con el cambio de régimen en Irán en 1979. Una nueva era de opresión ha comenzado en Siria.

Continúa un capítulo oscuro en la historia de Siria

Con la movilización de diversos grupos extremistas (entre ellos, las milicias apoyadas por Turquía, ISIS y Al Qaeda), así como el respaldo de ciertas potencias regionales, Siria ha caído en manos de otro régimen tiránico. En este caso, no es un cambio de régimen, sino más bien una invasión, lo que define la difícil situación de Siria.

La oligarquía de Bashar al Asad, en connivencia con el régimen islámico de Irán y Rusia, impuso una dictadura brutal al pueblo sirio. La represión del régimen contra la disidencia, el uso de armas químicas y la violencia indiscriminada han dejado a la población atrapada en un ciclo implacable de miseria.

Doble tiranía y ocupación turca

Ahora, con la extensión de la tiranía de los oligarcas de Asad a la dominación apoyada por Turquía, ha surgido una nueva ola de opresión. Las milicias turcas, apoyadas financiera y políticamente por Qatar, han saqueado las regiones autónomas, robando ganado, trigo y el pan de aldeas ya empobrecidas. Esta ocupación crea una esperanza fugaz y falsa para quienes han olvidado su memoria histórica, corrompida por décadas de tiranía bajo Hafez y Bashar al Asad.

Sin embargo, en Rojava ha surgido un modelo de conciencia histórica y autogestión que representa la resistencia contra los opresores tanto extranjeros como nacionales. Sin embargo, esta resistencia sigue estando alienada e invisible en medio del caos, la guerra y la propaganda incesante de Siria.

¿Están los sirios como Irán en 1978 o Afganistán, rindiéndose a los compromisos que dictan las fuerzas capitalistas globales? Esta pregunta resuena en las calles ocupadas de Damasco, donde la ideología extremista domina ahora los púlpitos, retrotrayendo simbólicamente a Siria a los días de los califatos omeya y abasí.

La traición a Siria: el proceso de Astaná

La situación actual en Siria es resultado directo del proceso de Astaná, celebrado en diciembre de 2016 entre Rusia, Turquía e Irán. Esta reunión entregó Siria en la práctica a potencias extranjeras, allanando el camino para una devastadora guerra indirecta.

Con el pretexto de combatir el terrorismo, Turquía aprovechó la situación para ampliar sus ambiciones territoriales y ocupó amplias franjas del norte de Siria, lo que desplazó a millones de sirios y profundizó las divisiones sectarias.

Mientras tanto, grupos extremistas como ISIS y Al Qaeda, respaldados por diversos actores extranjeros, cometieron crímenes atroces: asesinatos en masa, limpieza étnica y destrucción del patrimonio cultural. Los sirios, que otrora aspiraban a la democracia, ahora viven en un estado de shock y ocupación.

Simbolismo histórico de la Mezquita de los Omeyas

La mezquita de los Omeyas, donde hace 1400 años Muawiyah, gobernador de Siria, compitió con Alí, el cuarto califa, se ha convertido nuevamente en un púlpito de ideología extremista. Las fuerzas respaldadas por Turquía y los afiliados de Al Qaeda han restablecido su dominio en Damasco. En otro giro histórico, Abu Muhammad al-Julani, ex asistente del líder de ISIS Abu Bakr al-Baghdadi, ahora aparece como un actor clave bajo el patrocinio turco.

Reunión de Doha: ecos de Guadalupe

La reunión de Doha de noviembre de 2024 evoca la tristemente célebre Conferencia de Guadalupe de 1978, en la que las potencias mundiales determinaron el destino de Irán. De manera similar, el proceso de Astaná y las negociaciones regionales posteriores reforzaron el gobierno de Asad y permitieron a Turquía perseguir sus ambiciones neootomanas en Siria.

El pueblo sirio se enfrenta ahora a nuevos monstruos, nacionales y extranjeros, traídos por fuerzas delegadas. Las ambiciones de Turquía se ven subrayadas aún más por su resurrección del simbolismo otomano, como el nuevo entierro de los restos de Suleiman Shah.

La reestructuración de Oriente Medio

El panorama geopolítico de Oriente Medio ha cambiado radicalmente. El desmantelamiento de la Media Luna chiita de Irán tuvo un coste colosal: más de treinta mil millones de dólares, cientos de miles de vidas perdidas y millones de desplazados. Las fuerzas rusas e iraníes desplegaron armas químicas, incluidos cloro y gas sarín, que dejaron a Siria destrozada.

El islam político de Turquía, respaldado por la financiación qatarí, ahora afirma su dominio en el norte de Siria. De manera muy similar a como el jomeinismo iraní transformó la región hace décadas, las ambiciones ideológicas de Turquía amenazan con imponer otra transformación violenta.

Idlib: un bastión respaldado por Turquía

El emirato de Idlib, ocupado por Turquía y creado en 2017, fue concebido inicialmente como una zona de contención, pero desde entonces se ha convertido en un centro de operaciones de las fuerzas yihadistas. Las facciones respaldadas por Turquía ofrecen salarios más altos y mejor gobernanza para atraer el apoyo local, lo que consolida aún más su influencia.

El ascenso de Abu Muhammad al-Julani refleja una estrategia turca más amplia, que consiste en consolidar ideologías extremistas en entidades políticas organizadas como el Ejército de Liberación Sirio y Tahrir al-Sham (HTS). Esta convergencia del yihadismo y el islam político respaldado por Turquía subraya la agenda neootomana de Turquía.

Brutal política expansionista turca

Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, revelan la política agresiva del gobierno hacia la autoadministración kurda en Rojava. Las demandas de Turquía de desarmar a las fuerzas kurdas y destituir a los líderes kurdos sirios tienen como objetivo desmantelar la autonomía kurda, una sociedad que defiende a más de cuatro millones de personas.

Esta política refleja una mentalidad fascista arraigada en la dominación y la represión. Para Turquía, erradicar la autogestión kurda sigue siendo un objetivo estratégico tanto en Siria como en sus propias regiones fronterizas.

Lucha revolucionaria por el futuro de Siria

En este clima de ocupación extranjera, guerra por poderes y resurgimiento del extremismo, la lucha por la autoadministración liderada por los kurdos sigue siendo crucial. El pueblo kurdo, junto con sus partidarios internacionalistas, representa la última esperanza para una Siria pluralista y democrática.

Mientras ISIS da prioridad a la destrucción de la autonomía kurda, millones de kurdos y sus aliados globales se mantienen firmes en su resistencia. Esta lucha revolucionaria por la vida, la libertad y la autodministración es la única alternativa viable a la violencia impuesta por las fuerzas extremistas y de ocupación.

FUENTE: Abbas Mansouran / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

viernes, diciembre 20th, 2024