La comuna y el concejo (Parte I)

Por Demir Çelik* – Son bien conocidas las críticas de pensadores como Immanuel Wallerstein, Noam Chomsky y Murray Bookchin, así como del líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan, respecto a la formación, el desarrollo y el funcionamiento del Estado. Consideran que el Estado y el poder son una lacra para la humanidad; han buscado un sistema alternativo a esta organización que, salvo para un puñado de monopolistas que lo controlan todo, es causa de opresión y masacres para toda la humanidad.

Estos pensadores, que señalan que el Estado —que además de lacra para la humanidad, es causa de la destrucción de los ecosistemas— nunca podrá ser compatible con la democracia y la libertad, afirman también que si la sociedad se organizara de forma democrática, basándose en sus propias fuerzas, el Estado se reduciría y la sociedad y la vida social se fortalecerían. En lugar de un Estado centralista y jerárquico, defienden que esto sería posible mediante un sistema basado en la socialidad humana, en el que las competencias se distribuyeran horizontalmente entre los sectores sociales, que experimentarían un cambio constante, en el que cada sector tendría derecho a la representación dentro de su propia comuna o asamblea, y se convertirían en una fuerza de voluntad y decisión; un sistema no unívoco, sino pluralista, en el que las mujeres, la juventud y las diferentes identidades y creencias tengan voz, poder de decisión e iniciativa; y en lugar de una lengua única, se basen en el multilingüismo y en la socialidad humana. Subrayan que su sistema político, basado en la tesis de que es necesario armonizar y mantener la primera y segunda naturalezas, debe permitir que las personas se organicen a la escala más pequeña y al nivel más reducido. Esta vía y este método de lucha que defienden dichos pensadores ya fueron una realidad repetida en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. En el siglo XI, la organización comunal creada en Milán y Génova con el fin de defender los derechos de los comerciantes y artesanos cobró vida en el siglo XII en Francia y Alemania, cuando las poblaciones locales obtuvieron de los gobernantes el privilegio de autogobernarse. El movimiento comunal, que cobró protagonismo en la Revolución francesa de 1789, se convirtió en una experiencia que dejó huella en la historia con la práctica de la Comuna de París de 1871.

La comuna: la unidad de organización más pequeña

En francés, commune (municipio) o, dicho de otro modo, unidad de convivencia. En inglés, commune significa “espacio de convivencia”. En alemán, kommune (municipio/administración local) es también unidad. En italiano, comune (municipio o administración común/conjunta). Como se puede observar, la comuna, en el sentido de organización del espacio de convivencia más pequeño, ha ocupado su lugar en la historia y en la sociedad como la unidad más cercana a la comunidad y generadora de servicios.

La comuna es la unidad democrática más pequeña de la vida social. Es la forma de organización que permite satisfacer conjuntamente las necesidades comunes de las comunidades, tomar decisiones de forma colectiva y reforzar la solidaridad económica y social. La comuna es una organización de base a escala de barrio, pueblo, lugar de trabajo, colegio, cooperativa o a una escala aún más reducida.

Principios de la democracia directa

No sustituye al Estado ni a las instituciones centrales; la comuna, como unidad organizada en la que los distintos sectores sociales se gobiernan a sí mismos según valores éticos y morales, funciona según los principios de la democracia directa. En la comuna, donde se ponen en práctica los principios fundamentales de la igualdad de género, la vida ecológica, la economía solidaria y la autodefensa, prima la participación sobre la representación. La voz, la decisión y la autoridad pertenecen a toda la comuna.

El concejo: órgano legislativo alternativo

Los concejos se forman mediante la unión de numerosas comunas. Desde el nivel más alto hasta el más bajo, el concejo es el órgano legislativo de este sistema alternativo al Estado, que funciona con la participación directa del pueblo. Las comisiones que se crean según las necesidades y los concejos construidos mediante la participación directa de la población a través de las comunas constituyen las unidades principales para la organización, a partir de las propias fuerzas, de todos los ámbitos, ciudades, provincias y regiones, así como de las organizaciones de la sociedad civil de diferentes profesiones, las mujeres, la juventud, las comunidades religiosas y los distintos colectivos. Al igual que cada pueblo puede tener más de una comuna, también puede tener más de un concejo. Cada ciudad, cada barrio y cada comunidad se gestiona mediante asambleas organizadas según las necesidades. En términos generales, los concejos constituyen una forma de organización alternativa a los modelos de gestión centralistas, burocráticos, unipartidistas y oligárquicos, y son populares, democráticos y solidarios. Aúnan las diferentes voluntades políticas y de la sociedad civil, así como los distintos géneros y creencias, sobre la base de la armonización y la coordinación. Los concejos son la unión de la voluntad política basada en la participación, que pone de manifiesto y gestiona las formas de coexistencia de todas las estructuras según el principio de la participación; en este sentido, se apoyan plenamente en el pueblo y representan la unión de la voluntad política basada en la colaboración y el reparto. No aceptan el unipartidismo, la dominación ni una estructura de gobierno rígidamente centralista; son extremadamente flexibles y abordan con la misma perspectiva a las fuerzas democráticas que conforman los distintos estratos de la sociedad; la palabra, la decisión y la autoridad para establecer un cierto equilibrio entre las estructuras políticas y sociales y las estructuras económicas y militares pertenecen íntegramente al concejo.

El centro de solución de todos los problemas

Los concejos, que son el lugar donde las diferentes clases y estructuras sociales —que rechazan el poder, el Estado, la soberanía, el despotismo y el fascismo— se expresan, manifiestan libremente su identidad y sus creencias, y alcanzan decisiones comunes sobre todas estas cuestiones, constituyen el centro de solución de todos los problemas de los lugares en los que se han creado. No solo son los principales responsables de la resolución de los problemas económicos, culturales, políticos, ecológicos y de género, sino que también son responsables de definir la política interior y exterior y de ponerla en práctica. Cuentan con una perspectiva que considera y equilibra las diferencias políticas y sociales, y que considera la libertad y la igualdad como principios imprescindibles y los aplican en la práctica.

La forma del confederalismo democrático

Los concejos no tienen una estructura basada en moldes ideológicos, conceptuales y teóricos rígidos y unívocos. Se nutren de los valores comunales de la sociedad y se basan en todas las corrientes de pensamiento e ideológicas populares y sociales. Su línea ideológica es la de la democracia y la libertad, que dará vida al estilo de vida comunal. La democracia y la libertad son la ideología de la vida comunal. Dicho de otro modo, la forma del estilo de vida comunal es el confederalismo democrático. Su esencia radica en la línea ideológica que constituye el conjunto de tesis intelectuales y filosóficas impregnadas de democracia y libertad.

Los concejos son centros de decisión política que desempeñan un papel fundamental en la materialización de la sociedad moral y política. Realizan un análisis de la situación, toman decisiones a partir de dicho análisis y, a continuación, crean las condiciones necesarias para la construcción del sistema sobre la base de aplicaciones prácticas. Depuran la sociedad contaminada por la modernidad capitalista, levantan a la mujer que ha sido humillada, reprimen al hombre que se ha convertido en dominante y su voluntad, derriban por completo la vida corrompida y degenerada, y la sustituyen por un estilo de vida democrático. Expresan una postura organizativa democrática que acoge en su seno a todos los sectores sociales que defienden la no violencia, la ausencia de Estado, la libertad y la igualdad. 

En esencia son originales y autónomos

Los concejos no tienen un funcionamiento, una forma de trabajo ni una mentalidad burocráticos, jerárquicos, dominadores, despóticos, unipartidistas ni insulsos. En este sentido, son a la vez democráticos, decididos y autónomos.

Los concejos locales, regionales, provinciales y nacionales actúan de forma coordinada entre sí. No obstante, son, en esencia, autónomos e independientes. Internamente, cuentan con un funcionamiento autónomo. Funcionan según el principio de descentralización, y en consecuencia toman decisiones y las llevan a la práctica. Aunque existe una relación entre la parte y el todo, la parte no se sacrifica en aras de los intereses del todo, ni el todo queda marginado por las partes. En este sentido, los concejos constituyen una plataforma en la que las decisiones se toman de forma democrática, tanto a nivel general como local, y que abarca a todos los sectores de la sociedad. Se basan en sus propias fuerzas y gozan de una autoridad propia y autónoma en los lugares en los que se constituyen, tanto desde el punto de vista geográfico como social.

Limitados a su ámbito y coordinados entre ellos

Por supuesto, cada concejo tiene competencia e iniciativa en el ámbito en el que se ha constituido. Existen ámbitos de trabajo y competencia que se extienden desde el país hasta la región federada, desde la región hasta la provincia, desde el distrito hasta la localidad y desde el barrio hasta el pueblo. Es decir, su competencia no es ilimitada, pero hay coordinación con otros concejos. La coordinación, la concertación y el principio de descentralización son fundamentales. Según este principio, la voluntad de tomar decisiones, la autoridad democrática y el poder de decisión también les pertenecen. No se trata de una plataforma intelectual cualquiera, carente de decisión, voluntad, autoridad y postura política, sino de una plataforma con una orientación totalmente política, que posee la máxima capacidad de representación y cuya voluntad, decisiones, directrices y autoridad son indiscutibles. Los concejos no son solo instituciones que poseen capacidad de decisión y autoridad sobre cualquier tema, que adoptan decisiones y que, en teoría, representan a todos los sectores de la sociedad. Sino que también son unas instituciones de decisión y voluntad que se oponen al sexismo, al nacionalismo, al cientificismo, al fundamentalismo religioso y a cualquier mentalidad hegemónica y autoritaria que una sociedad moral y política nunca aceptaría, y que defiende la democracia y la libertad como forma de vida.

*Publicado el 31 de julio de 2026 en Yeni Ozgur Politika / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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