Las mujeres y la crisis del Estado (norte y este de Siria)

La dominación patriarcal vinculada al Estado es una de las formas de violencia más sistemáticas que se ha infiltrado en la vida de las mujeres. Esta violencia, ejercida a través de las leyes estatales, las fuerzas de seguridad, los tribunales y los medios de comunicación, busca subyugar a las mujeres y controlar sus cuerpos, su trabajo y sus voces. Esta dominación patriarcal continua, viola el derecho de las mujeres a la vida, ya sea en espacios públicos, en el hogar, en el trabajo o incluso tras las rejas. En respuesta a esta opresión, mujeres de todo el mundo alzan el lema “Mujeres, Vida, Libertad” (Jin, JIyan, Azadi), y continúan creando nuevos caminos para la vida, la libertad y la resistencia.

El líder kurdo Abdullah Öcalan afirma: “Las mujeres deben buscar y recuperar lo perdido”. Estudiar y analizar esta declaración revela la cuestión central: cómo y dónde las mujeres perdieron su sacralidad, soberanía y valor. Es igualmente necesario descubrir la verdad en este contexto.

Tras más de 15.000 años de esclavitud, violencia, tortura, subyugación y dominación que las mujeres han experimentado a lo largo de la historia, han podido redescubrir espacios donde perdieron su esencia y emprender una renovada revolución vital. En el norte y el este de Siria, las mujeres, mediante una revolución social, intelectual y política, han allanado el camino para una nueva fase de lucha por la libertad de su existencia. En 2025, esta lucha alcanzó su punto álgido.

Violencia estatal-nacional: 43 mujeres asesinadas

Bajo el sistema capitalista contemporáneo han surgido fuerzas que buscan consolidar su existencia marginando a las mujeres y negando la realidad de la sociedad. Estas fuerzas, ante la resistencia y los levantamientos de las mujeres, adoptaron una postura defensiva y lanzaron ataques multifacéticos contra ellas. En el norte y el este de Siria, las mujeres han sido el blanco de los ataques del Estado nación turco y sus mercenarios, sometidas a una violencia sistemática que no es aleatoria ni fortuita, sino organizada y deliberada. Esta violencia se centra en las líderes femeninas, que defienden posiciones sociales influyentes, con el objetivo de quebrantar su voluntad y socavar su papel en la construcción de una sociedad libre y resistente. Durante los 12 años de la revolución de las mujeres, el Estado turco ha atacado continuamente a las mujeres.

Según el Consejo de Familias de los Mártires del Norte y Este de Siria, 43 mujeres murieron en 2025 debido a ataques aéreos y directos, además de decenas de heridas. Las estadísticas indican que 20 mujeres murieron en Jazira, cuatro en Alepo, cinco en Raqqa y 14 en Kobane.

Violencia social y doméstica: 75 mujeres expuestas a diversas formas de abuso

El Estado turco ha ocupado numerosas zonas del norte y el este de Siria, lo que ha provocado el desplazamiento de decenas de miles de mujeres que se vieron obligadas a abandonar sus hogares y aldeas debido a los ataques militares. Los ataques turcos de 2018 y 2019 contra Afrin, Serekaniye (Ras al Ain) y Gire Spi (Tal Abyad) fueron una de las principales causas del desplazamiento masivo de civiles, obligando a la población a buscar seguridad y estabilidad en campos de refugiados.

Según la Administración Autónoma del noreste sirio (AADNES), 14.446 mujeres fueron desplazadas de Serekaniye, mientras que 3617 mujeres de Gire Spi viven en el campamento de Tal al Samin para personas desplazadas de esa zona. En Afrin y Shahba, aproximadamente 1340 mujeres fueron desplazadas.

Estas cifras reflejan la magnitud del desastre humanitario causado por las políticas de ocupación. Los campamentos en el norte y el este de Siria albergan a decenas de miles de mujeres que han perdido sus hogares y se enfrentan a desafíos diarios en duras condiciones de desplazamiento.

El desplazamiento forzado impuesto por la ocupación turca añadió nuevas cargas a las mujeres. Quienes resisten los ataques de la ocupación y la violencia social se ven obligadas a vivir en condiciones de desplazamiento, mientras gestionan sus hogares, cuidan a sus hijos y lidian con el profundo impacto psicológico de buscar seguridad y soluciones. Ante la guerra y el desplazamiento, las mujeres continúan una lucha ininterrumpida.

El Contrato Social protege los derechos de las mujeres

Como se mencionó anteriormente, las mujeres en muchas zonas se enfrentan a múltiples formas de violencia. En respuesta, las organizaciones de mujeres del norte y el este de Siria han establecido mecanismos legales y sociales para combatir la violencia, que forman parte del desarrollo más amplio de la lucha de las mujeres en la región. Un mecanismo clave es el Contrato Social aprobado por votación popular, que incluye decenas de artículos que protegen a las mujeres, penalizan la violencia contra ellas y promueven su participación en la vida política, social y económica.

Un principio fundamental del Contrato Social es que la AADNES se basa en la libertad democrática y ambiental, incluyendo la libertad de las mujeres como norma innegociable. Asimismo, apoya claramente la economía comunitaria de las mujeres y condena enérgicamente la explotación de las mujeres en el trabajo y el comercio.

En el ámbito organizativo, la autoadministración aplica la copresidencia en los ámbitos político, social y administrativo como forma de establecer una confederación democrática de mujeres, garantizando sus derechos y libertades, y encarnando su visión para la construcción de la vida y la gobernanza. Específicamente, el artículo 50 del Contrato Social aplica leyes y sanciones estrictas contra toda forma de violencia y discriminación de género.

Administrativamente, el Consejo de Mujeres del Norte y Este de Siria representa a las mujeres en todos los niveles: comunas, consejos, distritos, ciudades, cantones y regiones. Las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) son un factor clave para la protección de las mujeres. De igual manera, el Consejo de Justicia Social para las Mujeres, a través de la Casa de la Mujer (Mala Jin), desempeña un papel fundamental en el ámbito legal. La representación de las mujeres se ha fijado en el 50%, lo que les permite una participación plena.

Apoyo educativo y económico: las mujeres se protegen de la violencia

Además de los mecanismos legales que salvaguardan los derechos de las mujeres, los mecanismos sociales desarrollados por las organizaciones de mujeres fortalecen la lucha colectiva y la solidaridad.

A través de Kongra Star y la Unión de Mujeres Zenobia se ofrecen diversos programas educativos y económicos, incluyendo seminarios, cursos de capacitación en alfabetización, educación, defensa personal y otras actividades.

Según el Comité de Educación de Kongra Star, en un año se inauguraron 97 cursos que beneficiaron a unas 1500 mujeres, mientras que un curso para hombres contó con 29 participantes. La Unión de Mujeres Zenobia, activa en Tabqa, Raqqa y Deir ez Zor, lanzó 37 cursos con 678 participantes.

En el ámbito económico, las mujeres trabajan para lograr la independencia financiera y combatir la violencia doméstica mediante proyectos colectivos. Kongra Star y la Unión de Mujeres Zenobia han establecido numerosas cooperativas e iniciativas económicas para mujeres, brindando oportunidades prácticas para gestionar la vida cotidiana y construir economías independientes y participativas. Las actividades incluyen la agricultura, la costura, la panadería, la artesanía, el comercio, la peluquería y la atención médica.

Los datos muestran que se han establecido aproximadamente 37 cooperativas de mujeres en el norte y el este de Siria, beneficiando a más de 300 mujeres. A pesar de los bloqueos persistentes y sus efectos negativos acumulados sobre las mujeres, estos proyectos constituyen una herramienta eficaz para fortalecer la independencia económica y resistir la violencia, transformando las iniciativas económicas de las mujeres en instrumentos de empoderamiento y resistencia, combinando simultáneamente las dimensiones social y económica.

Con el conocimiento de las mujeres: Jineoloji hacia la libertad

En un mundo donde las mujeres han sido marginadas durante siglos y excluidas de ciencias consideradas durante mucho tiempo dominio de los hombres, las mujeres han comenzado a crear una transformación profunda a través del establecimiento de las bases de la Ciencia de las Mujeres, conocida como Jineoloji.

Esta disciplina redefine el conocimiento desde una perspectiva feminista. En lugar de modelos dominados por los hombres, considerados la “máxima autoridad”, las mujeres construyen una epistemología arraigada en la vida cotidiana y las realidades sociales.

Una de las manifestaciones más destacadas de esta transformación es la aldea Jinwar, que encarna este nuevo modelo de conocimiento. Es un espacio libre donde las mujeres reconstruyen sus vidas lejos de la violencia machista, gestionan sus asuntos, se protegen y desarrollan sus capacidades.

Este cambio no se limita a la vida cotidiana sino que se extiende también a la educación, donde las mujeres desarrollan currículos que fortalecen la conciencia individual y colectiva.

Postura decisiva: resistencia en todas partes

Si analizamos con atención la trayectoria de las mujeres del norte y el este de Siria hasta 2025, queda claro que han presentado un modelo único de defensa de la vida contra todas las formas de violencia y ataques del Estado turco y de los grupos yihadistas.

Las mujeres demostraron una resistencia sin precedentes, arraigada en una profunda convicción de su derecho a la vida y la dignidad, y en una postura firme y valiente que alcanzó su máximo esplendor durante la defensa de la presa de Tishrin. Esta resiliencia no fue meramente reactiva, sino que adoptaron un profundo lema filosófico: “Somos más grandes que la muerte”, que se convirtió en la piedra angular de la defensa de la revolución y sus logros.

Ante la violencia social y doméstica, y la marginación, expandieron su lucha para proteger su derecho a una vida digna en casa, en la calle y en la ciudad. En los campos de refugiados, reconstruyeron la esperanza de una vida segura y transformadora. Las mujeres del norte y el este de Siria convirtieron cada asesinato de una mujer en una fuente de fortaleza y progreso, presentando en 2025 una respuesta colectiva mediante su unidad y lucha constante.

FUENTE: Berjim Judi / JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

martes, noviembre 25th, 2025