Por Rüstem Sincer* – Tras décadas de conflicto armado derivado de una guerra sucia contra los kurdos y ataques similares, el 27 de febrero de 2025 comenzó un nuevo período de resolución y normalización con el llamamiento de Abdullah Öcalan. Este proceso, denominado directamente por Öcalan como “Proceso de Paz y Sociedad Democrática”, marcó el inicio de un nuevo y prolongado período de lucha que abarca la situación de los kurdos y el pleno ejercicio de sus derechos.
Desde la perspectiva del Movimiento de Liberación de Kurdistán, la realidad más fundamental que emerge en este período es la siguiente: si el proceso se limita a un simple cese de hostilidades, no será más que un frágil alto el fuego, lejos de alcanzar una paz duradera. Como el movimiento político kurdo ha recalcado repetidamente, el objetivo no debe ser una paz negativa, sino una paz positiva, en la que se garanticen la justicia, la igualdad y el reconocimiento. Esto solo se puede lograr asegurando que todos los sectores de la sociedad, todos los partidos políticos y la sociedad civil participen activamente en el proceso.
La necesidad del consenso social
La experiencia acumulada del movimiento kurdo en procesos de resolución de conflictos demuestra que limitarlo a negociaciones estrechas exclusivamente entre el Estado y la organización armada conlleva el riesgo de fracaso, tanto en la actualidad como en el pasado. Excluir a amplios sectores de la sociedad debilita la legitimidad del proceso y lo deja vulnerable a colapsar ante el primer momento de crisis política.
Por el contrario, un modelo de resolución basado en el consenso social, en el que todos los sectores de la sociedad estén informados e involucrados, garantiza tanto su durabilidad como su legitimidad. Por ello, el movimiento político kurdo sostiene que el proceso no debe llevarse a cabo únicamente entre los representantes políticos kurdos y el gobierno, sino que debe avanzar sobre la base de una amplia alianza social que abarque a turcos, kurdos, alevíes, armenios, siríacos y todos los pueblos del país, así como a las organizaciones de trabajadores, el movimiento feminista, los movimientos juveniles y las fuerzas democráticas.
La responsabilidad de los partidos políticos
Para que el proceso evolucione hacia una solución duradera, una de las principales demandas del movimiento kurdo es que todos los partidos políticos representados en el Parlamento participen directamente, en lugar de ser meros espectadores u organismos encargados de aprobar decisiones. Es fundamental que la comisión parlamentaria establecida hasta ahora, se convierta en un auténtico mecanismo de negociación y resolución, trascendiendo la mera condición simbólica de plataforma para transformarse en un órgano funcional capaz de debatir enmiendas legales y constitucionales, y de escuchar a todos los sectores de la sociedad.
Desde la perspectiva del movimiento político kurdo, la participación y el compromiso activo de los partidos de oposición junto con el partido gobernante son cruciales para transformar el proceso de un “proyecto gubernamental” en un “proyecto nacional compartido”. De lo contrario, siempre existirá el riesgo de que el proceso se reduzca a una frágil opción política que pueda ser archivada cada vez que cambie el gobierno.
La sociedad civil, el movimiento de mujeres y la juventud
Otro punto que el Movimiento de Liberación de Kurdistán subraya constantemente es que la sociedad civil y las fuerzas de oposición social no pueden quedar excluidas del proceso. Basándose en décadas de experiencia con las devastadoras consecuencias de la guerra y la construcción de la paz, el movimiento de mujeres se esfuerza por convertirse en un componente indispensable del proceso. Desde la perspectiva de la igualdad de género, un proceso de paz que excluya a las mujeres inevitablemente quedará incompleto.
Asimismo, establecer mecanismos participativos mediante los cuales las organizaciones juveniles, las asociaciones profesionales, los sindicatos, las organizaciones de derechos humanos, las administraciones locales y los círculos académicos puedan contribuir directamente al proceso crearía canales sólidos para su avance. Los congresos de la sociedad democrática, las asambleas locales por la paz y estructuras participativas similares podrían surgir como mecanismos clave para extender el proceso a la base y consolidarlo en la sociedad.
Condiciones para lograr una paz positiva
La concepción de paz del movimiento kurdo apunta a un orden social que va más allá de la mera ausencia de conflicto armado y elimina las injusticias estructurales. En este contexto, las condiciones fundamentales para lograr una paz positiva incluyen brindar garantías constitucionales para la identidad y la lengua kurdas, asegurar el respeto de los principios democráticos y atender seriamente las demandas de autogobierno local.
Estas demandas también incluyen la liberación de los presos políticos, la restitución de los coalcaldes municipales electos que fueron destituidos de sus cargos, la eliminación de los obstáculos a la libertad física de Öcalan y la implementación de mecanismos de justicia restaurativa destinados a sanar la memoria colectiva.
Sin estas medidas, un enfoque limitado centrado únicamente en el desarme restringiría la base social del proceso y profundizaría la desconfianza. La paz no debe considerarse una concesión, sino el fundamento de un contrato social renovado basado en la igualdad de ciudadanía.
Participación de los medios de comunicación y del público
Otra dimensión que merece atención es garantizar que los medios de comunicación y el público puedan seguir el proceso con transparencia. Para transformar una percepción pública moldeada durante años por un discurso centrado en la seguridad, la información sobre el proceso no debe limitarse únicamente a las declaraciones oficiales. Es necesario que periodistas independientes, académicos y observadores tengan acceso a las diferentes etapas del proceso.
Poner fin a la presión que sufre el periodismo en Kurdistán desde hace mucho tiempo, liberar a los periodistas encarcelados y eliminar las barreras administrativas a la radiodifusión en idioma kurdo serían pasos esenciales para generar apoyo público al proceso. De lo contrario, amplios sectores de la sociedad seguirán sin conocer el verdadero alcance del proceso y continuarán expuestos únicamente a una versión oficial sesgada y parcial.
Garantías constitucionales y marco jurídico
Una de las claves para garantizar la durabilidad del proceso es fundamentar las medidas adoptadas en bases jurídicas y constitucionales sólidas. Desde la perspectiva del movimiento kurdo, los compromisos verbales basados únicamente en la voluntad política o en medidas temporales no se consideran suficientes. Un proceso democrático de elaboración de una Constitución debe llevarse a cabo de forma pluralista y participativa, con la representación de todos los sectores de la sociedad.
Garantizar constitucionalmente el derecho a la educación en la lengua materna, las competencias de las administraciones locales y eliminar las barreras a la participación política se considera fundamental para que el proceso sea irreversible. Sin estas medidas, el proceso seguirá siendo vulnerable a ser manipulado ante cualquier cambio en el clima político.
La importancia del diálogo social y la búsqueda de la verdad
Es evidente que el sufrimiento causado por más de cuatro décadas de conflicto no puede superarse plenamente sin la búsqueda de la verdad y un diálogo social constructivo. En este contexto, investigar las vidas perdidas, los asesinatos sin resolver, las desapariciones forzadas y los traumas colectivos mediante una comisión de la verdad independiente, escuchar las demandas de las víctimas y restaurar la memoria colectiva contribuiría a sentar las bases psicológicas y sociales para una paz duradera.
No cabe esperar que las medidas adoptadas sin afrontar la verdad generen una auténtica confianza entre amplios sectores de la sociedad. Por ello, los kurdos exigen que esta dimensión del proceso se aborde con la misma seriedad y que se adopte un enfoque centrado en las víctimas y basado en la justicia.
*Publicado en la agencia de noticias ANF / Edición: Kurdistán América Latina