Durante los ataques masivos y las masacres dirigidas por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), con el apoyo del Estado turco, contra los barrios kurdos de Şêxmeqsûd y Eşrefiyê en Alepo, también quedó en evidencia la postura hacia el pueblo kurdo de periodistas y organizaciones de prensa radicadas en Turquía, muchas de las cuales se autodefinen como “opositoras”. Leer esto únicamente como un delirio racista sería incompleto y conduciría a conclusiones erróneas. Se trata, más bien, de una muestra de cómo las prácticas de guerra especial* dirigidas contra el Movimiento de Liberación de Kurdistán y el pueblo kurdo —que se remontan a los años fundacionales de la República de Turquía— se han fortalecido y profesionalizado.
Las dimensiones de la guerra librada por el aparato de guerra especial contra el pueblo kurdo y el Movimiento de Liberación de Kurdistán se hicieron aún más evidentes durante los ataques y masacres en Alepo. Consciente de su impacto sobre la sociedad, este aparato utilizó eficazmente el frente mediático y, desde el inicio de los ataques, lanzó una brutal campaña de desinformación. Lo hizo especialmente a través de medios que tienen llegada a la sociedad turca y que aparentan ser “opositores”.
Una prensa unida en la enemistad hacia los kurdos
El 6 de enero de 2026, día en que comenzaron los ataques, el diario Yeni Şafak salió con un titular dirigido contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Bajo el título “El proyecto FDS-PKK trabaja para Israel”, el artículo sostenía que las FDS no buscaban integración, sino su disolución y fusión. Sin embargo, ese mismo día salió a la luz que Israel había llegado a un acuerdo con HTS con la aprobación de Estados Unidos.
Debido a la pérdida de influencia de la prensa escrita, el aparato de guerra especial concentró su propaganda principalmente en las redes sociales, a través de ciertas cuentas, entre las que destacan Serbestiyet y Vaziyet. Desde el inicio de los ataques contra los barrios kurdos, estas cuentas difundieron noticias basadas totalmente en la manipulación y la mentira. Aunque luego se comprobó que la mayoría de las imágenes difundidas eran antiguas, nunca fueron eliminadas.
A estas cuentas se sumaron las redes sociales de Cumhuriyet, Yeni Şafak, Halk TV, Sözcü y Sözcü TV, así como canales como Habertürk y CNN Türk. En las primeras horas del ataque, CNN Türk publicó el titular “¿Será limpiado por la noche?”, revelando así el plan de HTS y del Estado turco. Sin embargo, ante la magnitud de la resistencia, no pudieron sostener más ese discurso.
Al no poder quebrar la resistencia y pese a los conflictos internos en HTS y al refuerzo de armamento pesado por parte del Estado turco, al no lograr ingresar a los barrios, insistieron en una narrativa falsa según la cual las FDS estaban presentes en esas zonas.
Poco después del titular inicial de CNN Türk, medios como Yeni Şafak, Sözcü, Halk TV y Habertürk, junto con sus cuentas en redes sociales y algunos periodistas, anunciaron abiertamente que los ataques terminarían al amanecer y que ambos barrios caerían en manos de HTS. En estas publicaciones, se hizo especial énfasis en referirse a HTS —organización que incluye miembros de Daesh— como el “Ejército sirio”.
Además, figuras como Levent Gültekin y Yıldıray Oğur realizaron declaraciones y publicaciones abiertamente hostiles al Movimiento de Liberación de Kurdistán. Yıldıray Oğur afirmó que la decisión de resistir tomada por las Asayish (Fuerzas de Seguridad Interna kurdas) había sido impuesta “por la fuerza del PKK”, intentando vincular los hechos con el proceso de declaración de la autonomía democrática en Bakur (Kurdistán de Turquía) en 2015 y la resistencia llevada a cabo. Levent Gültekin, por su parte, apuntó especialmente contra las protestas realizadas en Bakur durante los seis días de resistencia.
Guerra especial y principios del periodismo
En las noticias difundidas, llamaron la atención ciertas palabras clave y las justificaciones asociadas a su uso. Para referirse a HTS y a las bandas armadas, se utilizaron con frecuencia expresiones como “ejército sirio” o “Ejército Árabe Sirio”. Asimismo, la palabra “operación” fue empleada reiteradamente para describir los ataques, y en los últimos días también se utilizó el término “búsqueda y rescate”. Este lenguaje no solo fue adoptado por los medios oficiales o progubernamentales, sino también por medios como Rûdaw y sectores de la llamada “prensa opositora”. Frente a las críticas, la defensa utilizada fue la de la “ética periodística”.
Resultó llamativo que se recurriera a la conocida definición impuesta durante años tanto en las escuelas como por la modernidad capitalista: “el periodista es neutral”. Sin embargo, el periodista es claramente parte de un bando; incluso el lenguaje que utiliza y el ángulo de la imagen que toma constituyen una toma de posición. Calificar como “operación” un ataque perpetrado abiertamente por bandas yihadistas con fines de masacre no es neutralidad, sino un intento de legitimar a los masacradores.
El caso de Rûdaw es particularmente ilustrativo. Sus primeras coberturas en el terreno coincidieron con el día en que se intensificaron las masacres. Al informar desde zonas sin enfrentamientos y utilizar de manera insistente un lenguaje legitimador durante los ataques contra los dos barrios kurdos, lo que hicieron no fue periodismo, sino legitimar a los responsables de las masacres.
Asimismo, el hecho de que los medios turcos informaran casi exclusivamente basándose en los comunicados de HTS responde a la misma lógica. El periodismo se define como la representación de la verdad, y la verdad casi siempre contradice lo que muestran los poderes o los agresores.
Otra práctica de la guerra especial fue el uso de cuentas troll en redes sociales. Aunque aparentaban defender la resistencia de Şêxmeqsûd y Eşrefiyê, en realidad atacaban —de forma velada o abierta— la estructura ideológica del Movimiento de Liberación de Kurdistán y de las FDS. Se insistía, por ejemplo, en la necesidad de un Estado, o se atacaba la ideología de Abdullah Öcalan. Frases como “necesitamos un Estado”, “la federación no funciona”, “¿con quién piensan integrarse?”, o “¿de qué paz hablan?” fueron repetidas constantemente.
En un contexto en el que también se intensificaba la propaganda tras el fin de las conversaciones entre el Movimiento de Liberación de Kurdistán y el Estado turco, estas cuentas falsas fueron reforzadas por sectores contrarios al proceso dentro de Turquía. Muchas personas que se presentaban como opositoras al AKP (Partido gobernante Justicia y Desarrollo) y defensoras de los derechos kurdos exigieron que el partido DEM (Partido por la Igualdad y la Democracia de los Pueblos) pusiera fin al proceso de paz y que el Movimiento de Liberación de Kurdistán se retirara de las negociaciones. Lo más llamativo fue que la vieja distinción mediática entre “halcones y palomas” comenzó a aplicarse directamente a la figura de Öcalan.
¿Por qué, entonces, se expresó de forma tan abierta esta lógica de fragmentación —a través del Abdulah Öcalan, el Movimiento de Liberación de Kurdistán, las FDS y el Partido DEM— justo cuando comenzaron los ataques en Alepo?
Tras el llamado de Öcalan del 27 de febrero (de 2025), sus ideas volvieron a debatirse ampliamente en la opinión pública, y todos pudieron constatar su influencia sobre el pueblo kurdo. Muchos sectores que afirmaban que “Apo” había sido olvidado y que ya no era visto como un líder, no lograron comprender el enorme impacto que sigue teniendo, especialmente entre la juventud. El seguimiento atento de cada uno de sus mensajes y la apropiación de sus ideas por parte del pueblo, así como el interés suscitado por la nueva definición de socialismo planteada en su último manifiesto, demostraron que las prácticas de la guerra especial estaban fracasando.
Por ello, durante los ataques en Alepo, se insistió —a través de redes sociales y ciertos periodistas— en señalar como “culpables” a las perspectivas del líder Apo y a la postura de las FDS y del Movimiento de Liberación de Kurdistán. En la última semana, numerosos periodistas y cuentas que se presentan como opositoras o contrarias al AKP difundieron análisis y noticias con titulares como: “La causa de la guerra es Öcalan”, “La política de trincheras en Alepo demuestra la división entre el PKK y las FDS”, o “El PKK obligó a resistir a la población de Alepo”.
Censura contra los medios kurdos
Otra práctica de la guerra especial desarrollada en el mismo período fue la censura dirigida contra los medios kurdos que informaban sobre los hechos y mostraban los ataques tal como eran. En primer lugar, se bloqueó el acceso a las cuentas digitales de Mezopotamya Ajansı y Jinnews, medios con sede en Turquía. Las nuevas cuentas abiertas también fueron bloqueadas simultáneamente, impidiendo su activación. Posteriormente, el sitio web del periódico Yeni Özgür Politika, que publica desde Europa, fue cerrado sin ofrecer ninguna justificación. Asimismo, se limitó la visibilidad de las cuentas digitales de ANF (Firat News), que mostraban insistentemente la magnitud de los ataques y los intentos de masacre.
Esta censura internacional contra los medios kurdos no fue una práctica rutinaria, sino un intento de ocultar la magnitud de los ataques lanzados contra dos barrios y de impedir que se viera la masacre planificada. Al bloquear los sitios de noticias más leídos y seguidos tanto en Turquía como en todas las partes de Kurdistán, se buscaba que la población recibiera la información moldeada por el aparato de guerra especial en lugar de la realidad.
Los medios kurdos ya habían sido censurados en numerosas ocasiones. Especialmente el sitio web y las cuentas de ANF eran cerrados y bloqueados casi a diario. Sin embargo, en momentos clave, estos mismos medios seguían siendo los más visitados, leídos y hasta plagiados. Lo ocurrido en Alepo mostró además cómo la guerra se desarrolla a través de relaciones internacionales. A pesar de la intensa censura y presión ejercida contra casi todos los medios kurdos, lograron seguir mostrando la realidad tal como era.
El periodismo es una historia de parte. Ningún periodista puede ser neutral. Incluso quien intenta presentarse como neutral toma partido de manera evidente. La verdad que emergió en la resistencia de Şêxmeqsûd y Eşrefiyê y en los ataques de masacre perpetrados por las bandas armadas es precisamente esta.
Nota:
*Guerra especial: guerra permanente y de baja intensidad que combina medios militares, políticos, psicológicos, culturales, económicos y sociales con el objetivo de: destruir la identidad colectiva, romper la voluntad de resistencia, impedir la autoorganización social, similar o despolitizar a la sociedad.
FUENTE: ANF / Traducción y edición: Kurdistán América Latina