Los ataques en Serekaniye ponen de manifiesto el débil control de Damasco y la influencia de Turquía

Por Eve Morris-Gray y Abbas Abbas* – Las familias kurdas desplazadas que intentaban regresar a sus propiedades en la ciudad de Serekaniye, en el noreste de Siria (Rojava), fueron atacadas el lunes por grupos armados, lo que pone de manifiesto la influencia que siguen ejerciendo las fuerzas respaldadas por Turquía y el control limitado que ejerce Damasco sobre la ciudad.

Ataques contra los repatriados

La primera caravana de repatriados con destino a Serekaniye (Ras al Ayn, en árabe), una ciudad de la provincia de Hasaka situada en la frontera entre Siria y Turquía, intentó regresar el 10 de agosto, tras siete años de desplazamiento. Habían sido expulsados en 2019, cuando Turquía invadió el norte de Siria, y las garantías de un retorno seguro constituían un componente crucial del acuerdo de integración del 29 de enero entre el Gobierno de Transición Sirio (GTS) en Damasco y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos.

Según la Seguridad General del GTS, el convoy inicial estaba destinado exclusivamente a familias árabes que regresaban a pueblos situados al sur de la ciudad. “Se hizo así porque sabemos que la situación en la ciudad no es segura”, explicó un responsable de seguridad a The Amargi. “No estaba previsto que nadie entrara en la ciudad”. Algunas de las personas grabadas mientras atacaban el convoy vestían uniformes del ejército sirio.

El corresponsal de The Amargi en el noreste de Siria, Abbas Abbas, obtuvo permiso para entrar en la ciudad en calidad de periodista y, tras informar desde las aldeas del sur, se dirigió a Serekaniye. Varios coches con repatriados —entre los que había tanto árabes como kurdos— comenzaron a entrar en la ciudad, algo que, según confirmaron los responsables de la Seguridad General, no formaba parte del plan. 

Posteriormente, las familias kurdas que intentaron recuperar sus hogares de manos de los colonos árabes que ocupaban las propiedades fueron atacadas, y varias personas sufrieron palizas violentas. Se destrozaron cinco coches de familias kurdas. Durante toda la noche, hombres armados patrullaron las calles de la ciudad, difundiendo vídeos en los que aparecían con una virulenta retórica antikurda.

Según el vicegobernador de Hasaka, Ahmed al Hilali, más de 400 familias han regresado a las aldeas de los alrededores.

Suspensión temporal del proceso de retorno

El Comité de Personas Desplazadas de Serekaniye suspendió el martes los preparativos para los próximos convoyes de retorno, indicando que solo se reanudarían si se contaban con garantías de seguridad adicionales.

El portavoz del comité, Mahmoud Jamil, declaró a The Amargi que las fuerzas de Seguridad General protegieron a algunas de las familias kurdas durante la noche y las escoltaron fuera de la ciudad el martes por la mañana. “Los que se dirigieron a la ciudad no iban acompañados por la Seguridad General”, subrayó Jamil. “Fueron a la ciudad por iniciativa propia”.

El portavoz también expresó su frustración por la forma en que las autoridades de Hasaka han presentado los hechos. Según el canal de noticias sirio Al Ikhbariya, las Fuerzas de Seguridad Interna de Hasaka calificaron los ataques del lunes en Serekaniye como “una disputa”, culparon a las familias que regresaban a sus hogares “sin coordinación previa” y negaron que los colonos árabes hubieran impedido a los repatriados entrar en sus casas. 

Al Hilali, por su parte, afirmó que los civiles de Kobane habían “incitado a los disturbios” y “amenazado la paz civil” después de que se difundieran en Internet imágenes de los ataques, lo que desencadenó manifestaciones en las zonas kurdas, incluida la retirada de la bandera siria del edificio de las Fuerzas de Seguridad Interna en Kobane. “Dicen que ‘se produjeron enfrentamientos’. No dicen que los colonos atacaron a la gente para disuadirles de regresar”, subrayó Jamil.

Obstáculos para el retorno

En octubre de 2019, Turquía lanzó una ofensiva para tomar Serekaniye y Tel Abyad. El ataque terrestre fue encabezado por el Ejército Nacional Sirio (ENS), las milicias aliadas de Ankara. Más de 200.000 personas se vieron desplazadas cuando la zona quedó bajo el control del ENS, respaldado por Turquía. 

Una vez finalizada la ofensiva militar, el retorno se vio obstaculizado por los crímenes y las violaciones cometidos por el ENS. Además, las familias de los milicianos del ENS y las familias árabes desplazadas de otras regiones de Siria se instalaron en Serekaniye, ocupando con frecuencia propiedades robadas. Muchos de estos colonos siguen negándose a ceder estas propiedades o exigen sumas exorbitantes de dinero a cambio de marcharse. 

Las estimaciones actuales indican que más de 125.000 residentes de Serekaniye y 30.000 de Tel Abyad siguen desplazados, y señalan que los problemas de seguridad constituyen el principal obstáculo para su regreso. Muchos temen ser objeto de ataques si intentan recuperar sus propiedades. Las viviendas de otros ya no son habitables.

Esferas de control fragmentadas

Un funcionario sirio de Serekaniye que habló con The Amargi bajo condición de anonimato afirmó que la ciudad “no está totalmente bajo el control del gobierno de transición sirio”, y añadió que “más bien está gobernada por ciertas fuerzas no reconocidas que no son de la zona, personas afiliadas a facciones del Ejército Nacional Sirio, como Hamzat y —según me dijeron los propios funcionarios de Damasco destinados allí— individuos vinculados a ISIS”.

También hay una presencia militar turca notable y asentada en la ciudad. En la carretera, el corresponsal de The Amargi vio varias bases militares turcas, pero no se divisaban soldados. Sin embargo, en la ruta M4 en dirección a Serekaniye, soldados turcos realizaban inspecciones en un puesto de control, pidiendo a los civiles sus documentos de identidad y preguntándoles de dónde venían. Dentro de la propia ciudad hay muchos grupos armados presentes. La ruta oriental de acceso a la ciudad sigue cerrada, al parecer debido a las minas terrestres que se están retirando en estos momentos.

Según funcionarios de la Seguridad General, el GTS busca el control total de la ciudad y que los grupos armados de Deir ez-Zor se marchen. Un funcionario señaló la influencia turca como el principal factor que lo impide.

“Turquía lo está impidiendo. Cuando se produjeron los ataques, la Seguridad General del GTS intentaba detener a quienes circulaban en motocicleta y atacaban a civiles. El GTS quería hacer algo”, afirmó el funcionario. “Pero el problema es que Turquía no quiere esto. Turquía está apoyando a los grupos que llevan a cabo estas acciones. Dentro de la ciudad, los tanques turcos también van y vienen como si fuera algo habitual”.

¿Tiene Damasco soberanía sobre Serekaniye?

El subdirector de Seguridad General de la provincia de Hasaka, Mahmoud Khalil Ali, calificó los ataques de “acciones aisladas” cuyo objetivo era “debilitar los esfuerzos de integración en la región”. 

El viceministro de Defensa para la Región Oriental, Sipan Hemo, condenó también los ataques, calificándolos de perpetrados por “un grupo de saboteadores”. Afirmó que el proceso de retorno continuaría “una vez que se hayan tomado las precauciones y medidas de seguridad necesarias”. Sin embargo, el futuro de los convoyes de retorno es incierto, dada la incapacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos de la violencia.

Además, no existe ningún mecanismo legal que garantice la devolución de las viviendas robadas. La Asociación Synergy para las Víctimas publicó un estudio sobre los obstáculos al retorno apenas unos días antes de que se produjeran los ataques. Basándose en las respuestas de 607 personas desplazadas durante la invasión turca de 2019, el estudio identificó las condiciones clave que los civiles necesitan para un retorno voluntario, seguro, digno y sostenible. 

Entre estas condiciones se incluyen el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad, la retirada de las bases militares y de la presencia militar en zonas civiles, la indemnización por las pérdidas, el acceso a reparaciones y el establecimiento de garantías jurídicas. Synergy también mencionó la creación de mecanismos de supervisión independientes para controlar el proceso de retorno, el restablecimiento de los derechos de vivienda, tierra y propiedad, y la reconstrucción de infraestructuras públicas esenciales.

Parece que Damasco es plenamente consciente de la situación en el interior de Serekaniye; de ahí que el primer convoy se planificara únicamente para familias árabes de las aldeas del sur de la zona. Cuando el gobernador de Hasaka, Nour al Din Ahmed, visitó la estación de agua de Alouk, cerca de Serekaniye, para celebrar su reapertura, su delegación también se encontró con una respuesta agresiva por parte de los colonos de la ciudad.

Las últimas 24 horas ponen de manifiesto que el GTS aún no es capaz de garantizar un mecanismo de seguridad integral para proteger a los kurdos que regresan a Serekaniye, ya que no tiene soberanía sobre la ciudad. También dejan al descubierto la incapacidad de Damasco para desarmar a todas las milicias, en particular a las vinculadas al ENS y respaldadas por Turquía, así como la influencia persistente de Ankara en la zona.

*Publicado en The Amargi / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

miércoles, agosto 12th, 2026