Una vez más, Devlet Bahçeli, líder del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) y socio clave del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), lanzó una nueva iniciativa/directiva relativa al proceso de resolución de la cuestión kurda en Turquía.
El 4 de noviembre de 2025, Bahçeli, en un discurso ante el grupo parlamentario de su partido, instó al Comité de Solidaridad Nacional, Fraternidad y Democracia a visitar al líder kurdo Abdullah Öcalan en la prisión de la isla de Imrali, escuchar sus opiniones y propuestas, y así “recibir los mensajes necesarios que contribuirán a acelerar el proceso”. Aclaró que el MHP estaba “dispuesto a participar en la visita”. Bahçeli también consideró “beneficiosa” la liberación del político kurdo Selahattin Demirtaş, encarcelado desde 2016 junto con varios colegas. Tras la declaración de Bahçeli, el presidente del Parlamento, Numan Kurtulmus, afirmó que el viaje del comité a la isla de Imrali para reunirse con Öcalan sería “un paso necesario para completar el proceso”.
El Comité de Solidaridad Nacional, Fraternidad y Democracia, establecido el 5 de agosto de 2025 e integrado por 51 parlamentarios de los bloques representados en el Parlamento turco, celebró 16 reuniones para analizar las reformas necesarias y los cambios legales y constitucionales que reconozcan la identidad y los derechos de los kurdos en el país. El grupo parlamentario del Partido de la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (Partido DEM), el tercer bloque más grande del Parlamento turco, rechazó los intentos de algunos partidos y figuras turcas de renombrar el comité como “Comité Turquía Sin Terrorismo”, insistiendo en que debe representarse el verdadero espíritu del proceso, impulsado por Bahçeli debido a los acontecimientos regionales que comenzaron a restringir a Turquía (declaración de Bahçeli en el Parlamento turco el 22 de octubre de 2024) y al que respondió Öcalan.
Öcalan estableció las características de una “hoja de ruta” para este proceso, que organizó y diseñó en una iniciativa titulada “Paz y Sociedad Democrática”, lanzada el 27 de febrero de 2025. En consecuencia, el nombre de la comisión parlamentaria armonizó completamente con el nombre de la iniciativa lanzada por Öcalan.
Öcalan tomó la iniciativa, proponiendo una serie de medidas para asegurar el éxito de la etapa y consolidar la “Sociedad Democrática y de Paz” que anhelaba como alternativa al Estado unitario basado en políticas de asimilación y negación nacional. Öcalan se adelantó al Estado y a su comisión parlamentaria, obligándola a seguir sus pasos y a organizar su trabajo según sus declaraciones e instrucciones, lo que se tradujo en acciones concretas que contribuyeron a la continuidad del proceso de paz y a la solución político-democrática.
Entre el 5 y el 7 de mayo de 2025, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) celebró su XII Congreso, en el que decidió disolverse y poner fin a la lucha armada. En su declaración final, el PKK explicó “la etapa anterior que impulsó a los kurdos en Turquía a tomar las armas y enfrentarse a la política estatal de negación y asimilación nacional, así como a contrarrestar la continua represión y el control militar del poder gobernante”. La declaración también explicó “el contexto internacional del momento” y mencionó “el socialismo y los movimientos de liberación nacional que se alzaron en armas en respuesta a la tiranía y la brutalidad de los regímenes militares totalitarios”.
El 11 de julio de 2025, un grupo de 30 combatientes del brazo armado del PKK realizaron una ceremonia simbólica quemando sus armas individuales, cumpliendo así las instrucciones de su líder Öcalan y demostrando su compromiso con el proceso de paz y la solución democrática.
El 26 de octubre de 2025, en una conferencia de prensa en las montañas de Kurdistán, uno de los líderes del PKK, Sabri Ok, anunció la retirada de las primeras unidades militares de PKK de la región kurda de Turquía, como un nuevo gesto de buena voluntad.
Unos días después, concretamente el 30 de octubre de 2025, la «”Delegación de Imrali”, integrada por diputados del Partido DEM, se reunió con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan (la tercera reunión con Erdogan tras las dos anteriores, la primera el 10 de abril y la segunda el 7 de julio de 2025) para tratar los avances en el proceso de paz y la solución democrática. Tras la reunión, la delegación se dirigió a la isla de Imrali para hablar con Öcalan sobre los últimos acontecimientos.
El 5 de noviembre del presente mes, Erdogan declaró en un discurso ante el grupo parlamentario del AKP que había mantenido conversaciones fructíferas con la delegación del Partido DEM (“Delegación Imrali”), explicando que estaba abierto a la propuesta de la delegación de invitar a Öcalan al Parlamento para que pronunciara un discurso. Erdogan destacó el clima general positivo en Turquía con respecto a la solución del problema kurdo.
Ahora, todas las miradas están puestas en Öcalan, quien continúa moldeando el escenario y definiendo las características de la “nueva Turquía”, redefiniendo la relación histórica entre los dos principales grupos —kurdos y turcos— y, por ende, situando la “hermandad milenaria” en su contexto pertinente. Esta hermandad/narrativa, que Öcalan impulsó desde el inicio de su lucha, su participación en la política y su visión de fundar un partido para liderar la resistencia kurda contra las políticas de negación, borrado y asimilación nacional, se ha mantenido constante. La defiende desde una perspectiva revolucionaria, moral y humanitaria, enfrentando los crímenes y abusos de los centros de poder en el “Estado nación unitario”, al tiempo que soporta la demagogia y los ataques de la “corriente nacionalista primitiva” dentro del movimiento político kurdo, tanto dentro como fuera de Turquía.
Öcalan aspira a un Estado con una nueva estructura, donde los kurdos se manifiesten como componente fundador junto a los turcos, con los derechos de todas las identidades diversas garantizados y el derecho a expresarse. Una Turquía pluralista y democrática que debe estar situada sobre una historia antigua compartida, inspirada en la geografía de Anatolia y Mesopotamia, y surgida bajo un Contrato Social que libere las expresiones basadas en los componentes nacionales y ponga fin al despotismo y al gran estancamiento histórico.
Öcalan (tanto en sus declaraciones sobre las actividades kurdas como en las evaluaciones que presentó a la delegación de Imrali) se centra en los mecanismos para construir una sociedad democrática, los métodos de sensibilización y las formas de organizar las sociedades tanto en Turquía como en Kurdistán, así como en forjar alianzas sólidas entre las fuerzas y partidos políticos para formar un frente democrático (que también incluye a políticos independientes, juristas, intelectuales, sindicatos profesionales, federaciones de mujeres, organizaciones de la sociedad civil y actividades sociales y religiosas de todos los sectores). Este frente debe ser capaz de traducir las demandas y aspiraciones de las masas, eliminando así los vestigios del pensamiento nacionalista, la oligarquía que se beneficia del Estado de incitación nacionalista racista y la totalidad de la “economía y sociedad de guerra” que ha generado ingentes cantidades de dinero para los “centros de poder” que siguen ejerciendo influencia en el aparato del Estado profundo, incluyendo el ejército, los servicios de inteligencia, los medios de comunicación y las finanzas.
Esta economía y sociedad de guerra, que se posicionó y consolidó para combatir el movimiento kurdo durante muchos años, le costó al Estado alrededor de dos billones de dólares, según el reconocimiento del experto económico y presidente del Parlamento turco, Numan Kurtulmus.
La transición del PKK de la acción armada a la política en Turquía, y el levantamiento de las restricciones impuestas a su labor organizativa en las provincias kurdas (donde el Partido Democrático de los Pueblos -HDP- obtuvo la victoria en las elecciones de junio de 2015 con 50 escaños parlamentarios, frente a los nueve del gobernante AKP), fortalecerán aún más a la población kurda y consolidarán su presencia en sus regiones históricas y, de hecho, en toda Turquía. Esto se logrará, en primer lugar, apoyándose en el voto kurdo (unos siete millones de kurdos solo en Estambul) y en una alianza interna nacional con las fuerzas democráticas turcas.
Öcalan siempre subraya la necesidad de construir un frente nacional capaz de lograr la transformación democrática, luchar contra la corrupción, alcanzar la prosperidad económica, liberar al país de la dependencia externa y la fobia a la división, y construir un Estado de ciudadanía y de derecho.
Desmantelar el antiguo orden imperante —la ideología nacionalista, racista y sectaria, ya desgastada— y construir una identidad pluralista mediante la “Paz y la Sociedad Democrática” salvará a Turquía y a su pueblo de la creciente fobia a los “mapas cambiantes”, le otorgará libertad y esperanza, y evitará que quede “aprisionada en Anatolia”. Este aprisionamiento, del que Öcalan habló —y contra el que advirtió— al inicio de esta fase, demostró que solo él posee la clave para liberar y emancipar a Turquía de su prisión histórico-ideológica, situándola en la categoría de potencias emergentes, a diferencia de aquellas que se muestran sumisas y complacientes ante el exterior, ansiosas y temerosas de él. ¡Una Turquía cohesionada, con un frente interno sólido, unida por sus kurdos, turcos y árabes, completamente sana y recuperada!
FUENTE: Tariq Hemo / The Kurdish Center for Studies / Traducción y edición: Kurdistán América Latina