Por Fuat Ali Riza* – El Manifiesto de la sociedad comunal democrática, elaborado por una comisión a partir del Manifiesto de la paz y la sociedad democrática —que recoge los discursos de Abdullah Öcalan, líder popular kurdo encarcelado—, se ha publicado en idioma turco en Europa. Se ha anunciado que el manifiesto también se imprimirá en otras regiones, especialmente en Turquía. Además, se espera que se traduzca rápidamente a varias de las principales lenguas, en particular al kurdo, y que se difunda ampliamente.
El Manifiesto de la sociedad comunal democrática fue publicado por primera vez por la revista Komînal, que comenzó a difundirse en marzo. Así, los revolucionarios y socialistas, especialmente los kurdos y las kurdas, han ganado tanto una revista mensual como un nuevo manifiesto. Sin duda, una publicación de este tipo no puede considerarse meramente una revista; los movimientos socialistas y sus cuadros llevan a cabo tradicionalmente su formación mensual regular a través de publicaciones de este tipo. Del mismo modo, contar con un manifiesto supone la identificación de los problemas sociales y la presentación de soluciones, especialmente para las mujeres y los jóvenes, así como para la sociedad en su conjunto. Las generaciones y las sociedades que cuentan con un manifiesto dan pasos de gigante hacia adelante al mirar al futuro con esperanza.
El Manifiesto de la sociedad comunal democrática, recopilado a partir de los discursos y escritos de Abdullah Öcalan, consta de un total de ocho capítulos, sin contar la introducción y la conclusión. Mientras que la introducción prepara al lector para un análisis profundo de la sociología histórica, la conclusión resume las verdades reveladas por el manifiesto, que tiene aproximadamente la extensión de un libro medio.
El primer capítulo del manifiesto, titulado “Naturaleza y significado”, define la naturaleza, la humanidad, la sociedad y el significado de las relaciones humanas. Presenta la perspectiva filosófica de Öcalan, que puede describirse brevemente como “significado”. El capítulo también incorpora un método dialéctico que es constructivo y generativo, en lugar de destructivo. Öcalan critica los enfoques materialistas burdos que perciben a los seres humanos y a la sociedad únicamente en términos físicos, descuidando sus dimensiones metafísicas y subestimando así el poder del pensamiento y la espiritualidad. También critica la interpretación dogmática de la dialéctica, haciendo hincapié en que los acontecimientos y fenómenos deben entenderse a través de una lente de diversidad cuántica e infinito.
El segundo capítulo, “Naturaleza social y problemática”, comienza conceptualizando la naturaleza social y definiendo el carácter moral y político de la sociedad. A continuación, explica principalmente la ruptura inicial dentro de la sociedad comunal materna y la problemática que surgió con la formación del grupo de cazadores masculinos. En este punto, el manifiesto introduce una nueva y ambiciosa tesis histórica. Critica las perspectivas históricas que afirman que las divisiones sociales comenzaron con la aparición de la clase y el Estado, y en su lugar argumenta claramente que la historia social está determinada por la dualidad de la comuna y el Estado.
El tercer capítulo, titulado “La dicotomía entre comuna y Estado en la sociedad histórica”, examina esta tesis histórica en el contexto específico de cada período. Explica cómo el grupo de cazadores masculinos se transformó en lo que se describe como un “asesino basado en castas”, cómo este sistema atacó los valores de la sociedad comunal materna y cómo las mujeres resistieron estos ataques en un esfuerzo por preservar los valores comunales. El capítulo describe además cómo, tras la derrota de las mujeres, este sistema de “asesino basado en castas” evolucionó hacia estructuras de poder y el Estado, cómo se desarrolló y expandió el sistema estatista, y cómo surgieron la primera era de la aristocracia y la era axial de la filosofía, todo ello presentado de manera clara y accesible.
En el cuarto capítulo, “Modernidad”, Öcalan plantea tesis muy ambiciosas y significativas. Tras reiterar su argumento —ampliamente desarrollado en sus defensas— de que la modernidad europea no es única, sino más bien la suma de valores procedentes de diversas regiones, en particular de Asia Occidental, afirma que el capitalismo no creó la modernidad, sino que se la apropió. Sobre esta base, critica las perspectivas, especialmente del marxismo, que consideran al capitalismo como progresista. Lejos de ser progresista, evalúa al capitalismo como antisocial y como el representante definitivo del sistema “asesino basado en castas”, que libra un asalto destinado a la destrucción de la sociedad. Al hacerlo, el manifiesto presenta la realidad de la modernidad socialista democrática, orientada a la resolución de problemas y a la construcción de la sociedad, como una alternativa a la hostilidad social de la modernidad capitalista.
Partiendo de estas evaluaciones, el quinto capítulo examina Asia Occidental, mientras que el sexto capítulo se centra en la realidad de Kurdistán. En estas secciones se explica de forma exhaustiva y accesible cómo el Levante mediterráneo y Kurdistán en particular constituyeron la cuna de la sociedad comunal materna, cómo se desarrolló la socialidad en estas regiones y cómo han persistido la fragmentación social y las luchas que de ella se derivan. El manifiesto también destaca cómo los valores comunales liderados por las mujeres de Asia Occidental y Kurdistán han resistido y se han mantenido frente a todas las formas de ataques antisociales. Además, evalúa la situación de estos valores comunales ante los dos últimos siglos de agresiones por parte de la modernidad capitalista europea y profundiza en la importancia de la solución de la modernidad democrática.
En su séptimo capítulo, el manifiesto presenta la valoración de Abdullah Öcalan sobre el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) tras su disolución, un acontecimiento que ha pasado a formar parte de la historia. Afirma que el PKK surgió como un movimiento de renacimiento y resistencia del pueblo kurdo contra las políticas de negación y que la existencia kurda se aseguró gracias a la resistencia del PKK. Al mismo tiempo, el manifiesto analiza la influencia de la modernidad en el PKK, en particular el alcance de su impacto por parte del socialismo real, y sostiene que la libertad no podría alcanzarse únicamente a través del PKK. Expresa claramente que la disolución del PKK debe entenderse no como un final, sino como un nuevo comienzo. En este marco, el manifiesto evalúa también tanto los retos a los que se ha enfrentado el PKK como los logros que ha conseguido.
En el octavo capítulo, titulado “Características y tareas de la nueva era”, Öcalan esboza la teoría, el programa, la estrategia y las tácticas de lo que define como el nuevo período de “alcanzar la libertad”. Presenta, de manera interconectada, la teoría de la modernidad comunitaria democrática, el programa de la nación democrática, una estrategia de política democrática basada en la autodefensa y el derecho holístico, y las formas de acción adecuadas a esta nueva era.
El Manifiesto de la sociedad comunal democrática expone su marco de forma tan clara y exhaustiva como guía para la educación, la organización y la acción, que refuta de manera efectiva a quienes afirman: “No podemos entender lo que dice el Líder Apo ni por qué y cómo lucha el movimiento”. Para quienes buscan sinceramente comprender y poner en práctica sus ideas, el manifiesto posee todas las cualidades de una guía sin parangón. Sin embargo, se requiere un cierto nivel de formación teórica para comprender plenamente su contenido. Por lo tanto, es esencial no solo leer el manifiesto de forma individual, sino también leerlo y debatirlo colectivamente con la gente. Como material educativo fundamental, debe estudiarse y debatirse con el público en todos los ámbitos, fortaleciendo así la capacidad de comprensión de la gente y mejorando el nivel de aplicación práctica.
El manifiesto hace especial hincapié en el concepto de “comuna”, lo analiza en profundidad y presenta la comunalidad como la solución fundamental. Para hacer realidad la solución de la integración democrática, se requieren tanto una república democrática como una sociedad democrática. Mientras que una república democrática exige sus propias formas distintivas de lucha y organización, una sociedad democrática requiere una organización y una lucha comunales. Por esta razón, es esencial, ante todo, comprender la comuna y llevar a cabo esfuerzos encaminados a construir una sociedad comunal. Como se señaló en el artículo anterior, aunque el término “comuna” se utiliza ampliamente en el discurso, a menudo no se logra involucrar directamente a la gente para organizarla. En consecuencia, estas ideas se quedan en el plano de la retórica y no se traducen en la práctica ni en la acción.
¿Qué hay que hacer entonces? La respuesta es clara: es necesario relacionarnos directamente con la gente, sumergirnos entre las mujeres y los jóvenes, y vivir y trabajar junto a los trabajadores y los jornaleros. La respuesta a la pregunta de qué hay que hacer es inequívoca: dialogar con la gente, vivir con la gente y trabajar con la gente. Una comuna no puede crearse a partir de un entendimiento mecánico, ni es una estructura única o uniforme. Más bien, la comuna representa una conciencia de vida, una filosofía, un principio, un estilo y una práctica. La vida comunal es diversa y vibrante, y no hay dos comunas iguales. Por lo tanto, cada comuna debe establecerse de acuerdo con sus propias características únicas. Esto requiere estar presente en la comunidad y encontrar soluciones a través del diálogo con la gente. Cualquiera que acuda a la gente, entable un debate con ella y viva y trabaje junto a ella encontrará sin duda las soluciones que busca.
En conclusión, para comprender correctamente y aplicar con éxito el Manifiesto de la sociedad comunal democrática, es esencial sumergirnos profundamente en la sociedad y hacerlo con un espíritu de movilización integral.
*Publicado el 17 de abril de 2026 en Yeni Özgür Politika – ANF / Edición: Kurdistán América Latina