Rohilat Afrin: “Las mujeres no pueden permitirse el lujo de prescindir de la capacidad de autodefensa”

Esta entrevista es producto del Instituto Kurdo para la Paz (Kurdish Peace Institute) en Qamishlo, Rojava, que proporciona a los y las responsables de la toma de decisiones y al público en general información práctica y de base local sobre los problemas críticos que enfrentan el noreste de Siria, la región y el mundo. La entrevista ha sido traducida del kurdo y ligeramente editada para mayor claridad.

-Gracias por su tiempo y sus comentarios. ¿Podría presentarse y explicar el papel que desempeñan las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ) en las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y en el norte y este de Siria en general?

-Rohilat Afrin, Comandante General de las YPJ. También soy miembro del Comando General de las FDS. Las YPJ llevan existiendo, de alguna forma, casi trece años, es decir, durante toda la Revolución de Rojava. Si hablamos oficialmente, las YPJ llevan existiendo los últimos once o doce años.

Las YPJ se convirtieron en parte de la defensa de nuestra sociedad. Por primera vez, un ejército de mujeres pudo enfrentarse a una fuerza invasora y opresora. Dado que las YPJ se basan en el concepto de autodefensa, no hubo reacción social contra la participación de las mujeres en las fuerzas armadas. Esta sociedad siempre ha necesitado la capacidad de defenderse. Si analizamos la historia, el pueblo kurdo y el pueblo sirio han pasado por muchas guerras, pero nunca se desarrolló una fuerza capaz de asumir la responsabilidad de la defensa de su tierra y su país. Es cierto que algunas personas se alistaron y se convirtieron en soldados. Pero el servicio militar las separó de sí mismas, de su tierra, de su causa y de su sociedad. Sirvieron a los regímenes bajo los que vivieron.

Las YPJ son importantes como fuerza armada, como modelo y por su impacto en la sociedad. Porque la necesidad más fundamental de las mujeres de todo el mundo es ¿qué? La autodefensa. Las YPJ se organizaron inicialmente en torno a esta idea y principio, no en torno a las armas. Elegimos la autodefensa como objetivo, convencidas de nuestro conocimiento y capacidad como mujeres.

La existencia de las YPJ en Rojava, en el noreste de Siria, es un soplo de aire fresco para todas las mujeres que sufren en el siglo XXI. No solo para las mujeres kurdas, no solo para las mujeres de nuestra región, sino para todas las mujeres. En muy poco tiempo, nuestro modelo, nuestro ejército y nuestras ideas se dieron a conocer en muchos países extranjeros. Nunca estuvimos en Estados Unidos. Pero nuestra perspectiva ha llegado a Estados Unidos. No estuvimos en Europa, pero nuestra perspectiva ha llegado a Europa. No estuvimos en otras partes de Medio Oriente, pero nuestra perspectiva se ha extendido por toda la región. En el siglo XXI, se hizo evidente que las mujeres y la sociedad necesitaban algo así. Esta necesidad llegó a todas las mujeres.

Nuestra sociedad kurda tenía cierta experiencia con esto. Muchos de nuestras amigas, vecinas y familiares habían ido a luchar, por ejemplo, con las YJA-STAR [el brazo armado exclusivamente femenino del PKK]. Esto existía. Nos dimos cuenta de esto de esta manera: ¿adónde fue esta mujer? ¿Por qué tomó las armas? Puedo decir que el nivel de organización militar femenina en Kurdistán nos impactó. En particular, vimos que cada mujer que dejó su hogar para luchar, que fue a Irak, a Turquía, lo hizo para defender a todo Kurdistán y a todo el pueblo kurdo.

Con su motivación, su filosofía y su perspectiva de autodefensa, las YPJ lograron derrotar a un grupo como ISIS durante los años más largos y oscuros de la guerra en Siria. ISIS parecía imparable en todo el mundo. Pero aquí, una lucha liderada por mujeres logró derrotarlo. Esto no es normal. Quizás nos hemos acostumbrado, porque vivimos en esta realidad; es parte de quienes somos. Pero en otros lugares se convirtió en una historia, una leyenda, un tema de interés. ¿Cómo lo lograron esas mujeres? Puedo contarles cómo.

Al principio, dijimos que las mujeres teníamos que estar ahí, en las fuerzas armadas. Veíamos a diez hombres, veinte hombres, toda la academia militar, y entre ellos quizás éramos cuatro o seis mujeres. No había muchas mujeres. Pero teníamos la convicción de que las mujeres teníamos que estar ahí y hacer este trabajo; nosotras, como mujeres, teníamos que unirnos. Y cuando la sociedad vio que teníamos un objetivo, que haríamos lo que fuera para luchar por proteger nuestra tierra, nuestra gente, nuestras familias, empezó a apoyarla.

Así pues, puedo decir que las YPJ, tanto como ejército como filosofía, alcanzaron este nivel gracias a su capacidad de organización. Si no hubieran tenido esta fuerza organizativa, si no hubieran tenido una base filosófica y teórica, y si no hubieran elegido a los líderes adecuados, quizás no se habrían convertido en el ejército que son hoy. Estos aspectos son fundamentales. Para convertirse en un ejército se necesita un objetivo y una organización. En el siglo XXI, las mujeres de todo el mundo están aprendiendo a defenderse como las YPJ. Nos convertimos en una inspiración para todas las mujeres, no solo para las de Kurdistán, Rojava o Siria. En cada época, los pueblos y las sociedades tienen alguna necesidad y se desarrolla un liderazgo para satisfacerla. Ahora, podemos decir que las YPJ están desempeñando este papel para las mujeres.

-¿Puede dar un ejemplo específico del impacto de las fuerzas exclusivamente femeninas en la seguridad, la gobernanza o la sociedad? Es decir, ¿qué hacen las YPJ que las unidades masculinas o mixtas no podrían o no harían tan bien?

-Les contaré una historia que he compartido muchas veces. Abrimos nuestra primera academia para mujeres en Afrin. Queríamos que las mujeres aprendieran a defenderse en todas las circunstancias. En el programa, por ejemplo, dijimos que las mujeres tendrían que ejercitarse para desarrollar su fuerza física. También tendrían que aprender su fuerza mental mediante educación política e ideológica. Y, en tercer lugar, habría educación militar. Tenían que aprender a usar la tecnología que tendrían a su disposición. Nunca pensamos en empezar con armas. Antes de tomar las armas, las mujeres debían comprender la política, la ideología y la filosofía.

Reunimos a un grupo de treinta o treinta y cinco mujeres. Entre ellas había una madre de unos cincuenta años. Era de Amude. Al principio, discutimos si podría participar en todas las actividades de la academia. Hablamos con ella y le dijimos que tendríamos que rechazarla: el programa era difícil, las condiciones en la academia eran duras y nos preocupaba que fuera demasiado para ella. Por supuesto, nos dio una lección allí mismo. “¡Quién eres tú para echarme de esta educación!”, respondió.

La autodefensa es la parte más importante de la civilización. No solo es necesaria cuando una sociedad está en guerra. Las amenazas provienen de la naturaleza, los animales, otras personas, de cualquier lugar; es fundamental proteger a la sociedad de cualquier peligro. Hoy en día, vemos que las personas menos protegidas de la sociedad son las mujeres. Las mujeres enfrentan violencia doméstica, violación y desigualdad, y son menospreciadas cuando exigen el fin de la injusticia. Algunos ataques contra las mujeres pueden no ser físicos, pero la base de la violencia física es la idea de que alguien es inferior. Si tus derechos, tu cuerpo, tu idioma, tu cultura, tu opinión son negados e ignorados, puedes ser atacada.

Las YPJ han trastocado ese statu quo. Decimos que dondequiera que una mujer se enfrente a la violencia —en su hogar, por parte de delincuentes en la calle, por la mentalidad que niega a las mujeres su igualdad como seres humanos— debe poder defenderse. Comenzamos nuestro trabajo sobre esta base. Y, por supuesto, en última instancia, si hay un ataque de un enemigo extranjero, ella también debe tomar las armas y defenderse. Antes, las mujeres podían haber abandonado sus hogares y comunidades, abandonado esta región y se habían ido a otras partes de Kurdistán a luchar. Quizás su lucha no tuvo tanto impacto en la comunidad en general. Pero las YPJ son diferentes. Defendimos nuestra sociedad desde dentro. No esperamos a que nadie viniera de fuera a salvarnos. Y, por supuesto, si esto no hubiera estado vinculado a una ideología y un objetivo, no habría sido posible. Esta conexión, esta base, es la razón por la que nadie ha podido destruir nuestra organización en doce años. El papel de las YPJ se hizo evidente por primera vez en la guerra contra el ISIS y ha continuado hasta la fecha.

La caída del régimen (de Bashar al Asad) en 2024 y la llegada de fuerzas islamistas radicales hicieron que todos se preguntaran, ¿cuál es el futuro de las YPJ? No solo de las YPJ, sino también del pueblo, de todo el norte y este de Siria, del sistema autónomo que existe aquí. ¿Cómo podríamos vivir bajo su dominio? Dos sistemas muy diferentes se enfrentan ahora en Siria. Uno es un sistema duro y fundamentalista. El otro, nuestra administración, se basa en la voluntad de nuestro pueblo.

-Según usted, Siria se encuentra ahora dividida entre dos sistemas políticos muy diferentes. Estos dos sistemas han estado trabajando para unirse en el marco del acuerdo de integración del 10 de marzo de 2025, firmado por el comandante en jefe de las FDS, Mazloum Abdi, y el presidente sirio, Ahmed al Sharaa. En general, ¿cómo avanzan las conversaciones de integración? ¿Cuál es el papel de las mujeres y de las estructuras de mujeres en ellas?

-Ha transcurrido un año desde la caída del régimen. Ha habido muchos cambios desde entonces. Una vez más, personas inocentes se convirtieron en víctimas de la guerra. Por ejemplo, hace un año que los desplazados de Afrin fueron expulsados ​​de Shahba. El Estado no se ve tan afectado. Cuando las personas son atacadas, asesinadas o obligadas a migrar, el Estado no escucha.

Ahora bien, la pregunta más importante es esta. La fuerza que ahora domina Siria tiene un pasado como entidad radical que devastó y oprimió a personas inocentes. Proviene del yihadismo, de Al Qaeda. Desde allí, ¿adónde ha ido y adónde irá? ¿Cómo llegó al poder? ¿Quién la apoyó? ¿Cómo ha alcanzado tal legitimidad? Necesitamos comprender esto. Aunque, por supuesto, cuando una fuerza se convierte en un Estado, nadie presta mucha atención a lo que pudo haber sido antes.

Hace sesenta años, se creó un sistema centralizado en Siria. El pueblo sirio sufrió de todas las maneras imaginables a causa de este sistema. Ahora, con la llegada del gobierno de transición de Al Sharaa, debemos analizar esta historia. La comunidad internacional también puede evaluar la situación. Por nuestra parte, como el norte y el este de Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias y las YPJ, hemos participado en numerosos diálogos y negociaciones. El resultado más importante de estos compromisos fue el Acuerdo del 10 de Marzo. Este acuerdo se alcanzó bajo el principio de que esta sociedad, este componente, su idioma, su cultura, sus derechos y su existencia serán reconocidos en la Constitución.

Ha habido muchos cambios en el siglo XXI. El propio gobierno de transición no oculta lo que solía ser. Primero el Estado Islámico, luego Al Qaeda, Al Nusra, luego Hayat Tahrir al Sham (HTS), y HTS se convirtió en un gobierno, en un Estado. Eso es un cambio, y es un cambio que no puede ser meramente superficial. El mundo debe creerlo. Si quieren alejarse de una historia tan oscura y convertirse en los representantes de una república, entonces deben reconocer los derechos de todos sus componentes.

Durante trece años, hemos librado esta lucha. Muchas personas han dado su vida. Podemos decir que ha habido un cambio, que el viejo sistema ha sido destruido, pero eso en sí mismo no es suficiente. Estamos listos para vivir en una Siria unificada, pero debe ser una Siria democrática. Esta Siria democrática debe proteger los derechos de todos sus pueblos: kurdos, árabes, asirios, musulmanes, cristianos y drusos. Y la mejor garantía de esta protección es el reconocimiento de todos los componentes de la Constitución. La integración comienza desde aquí.

Al principio, dijeron que cada soldado de las FDS debía unirse al ejército uno por uno. Pero las FDS no pueden unirse a este ejército individualmente. Les dijimos: “De acuerdo, estamos listos para unirnos al ejército, pero ¿a qué ejército quieren que nos unamos? ¿Existe algo llamado ejército en Siria? ¡No! Hay más de cien milicias. Cada uno forma su grupo y le da un nombre. Abu Amsha tiene una milicia, Abu Shaqra tiene una milicia, Hamzat tiene una milicia. ¿A eso se le puede llamar ejército?”.

En toda Siria, el único ejército con estructura, experiencia y capacidades son las FDS. Durante trece años, esta fuerza luchó contra ISIS, contra potencias extranjeras que nos atacaron. Decimos que las FDS pueden ser un modelo para el ejército sirio. ¿Por qué perjudicaría eso a Siria? No perjudicará en absoluto la unidad de Siria. Las FDS están aquí hoy, pero mañana podríamos proteger Damasco. Podríamos proteger Alepo, Suwayda o la costa. El modelo de las FDS puede ser un modelo para el nuevo ejército sirio. Con esto, no decimos que Siria deba estar dividida ni que queramos vivir separadas. No decimos que tengamos que ser independientes. Lo que pedimos es una Siria democrática que reconozca los derechos de todos sus componentes.

En cuanto a la integración, empezamos juntos, pero aún no hemos llegado a un acuerdo. Recientemente, hubo conversaciones sobre cómo podríamos organizarnos como parte del nuevo ejército. Pero lo fundamental son las garantías constitucionales. Cuando las tengamos, podremos hablar de las fuerzas de autodefensa, de nuestras instituciones, de todo.

Todo esto significa que sí, que se están llevando a cabo negociaciones, pero aún no hemos acordado medidas prácticas para tomarlas juntas. Sobre la mesa, todo está aprobado, pero una vez que nos levantamos, la situación sigue igual. Lo vemos en particular desde el lado del gobierno de transición. Permítanme repetirlo: nuestro objetivo no es la división de Siria. Nuestro objetivo es una Siria democrática. Si observan a las FDS, verán que construyeron un ejército que incluye a todos sus componentes. Las YPJ también son así. Mujeres de todos los componentes sirios se han unido a las YPJ. Podemos poner esta experiencia al servicio de toda la sociedad siria. Por ejemplo, cuando ISIS estaba en Deir Ezzor, no dijimos: “Deir Ezzor es una región árabe, no iremos allí”. Combatimos a ISIS dondequiera que fuera y entregamos miles de mártires para que lo hicieran. Raqqa tampoco es una ciudad kurda. Nuestras fuerzas, nuestras ideas y nuestros objetivos unieron a personas de todos los componentes y protegimos juntos todo el norte y el este de Siria.

-Usted mencionó que algunos puntos se han discutido en las conversaciones de integración, pero aún no se han implementado. Nos gustaría preguntar sobre la situación de las YPJ en este contexto. Algunas fuentes afirman que el gobierno de transición está dispuesto a permitir que las YPJ se unan al ejército como una brigada especial. Otras afirmaciones sugieren que Estados Unidos ha respaldado la postura de las FDS sobre la integración de las YPJ. ¿Son ciertas estas afirmaciones? ¿Y qué puede compartir sobre las condiciones de las YPJ para participar en el nuevo ejército?

-Desde la caída del régimen hasta hoy, las fuerzas de la Coalición (Internacional contra ISIS) han desempeñado un papel mediador. Nadie puede negarlo. Muchos diálogos se llevaron a cabo con su mediación. Pero estamos aquí gracias a nuestros propios logros. Nuestros éxitos, nuestra fuerza y ​​el esfuerzo de esta sociedad; sin ellos, no estaríamos en estas negociaciones. Durante años, hemos mantenido una relación con la Coalición en el contexto de nuestra lucha conjunta contra el ISIS. Esto ha generado una verdadera amistad y entendimiento. Pero los logros de esta revolución fueron los que nos llevaron a la mesa.

Por esta razón —y quizá ya lo he dicho antes— el cambio es una condición de nuestro tiempo. Este régimen tiene que transformarse. Ahora, todos nos preguntan si nos han aceptado por estar en la mesa. Sin esta experiencia, estos logros, ni siquiera habríamos llegado a la sala. No creemos merecer estar en la mesa solo por ser mujeres. Pero si formamos parte de esta revolución, ¿por qué no participaríamos en las negociaciones? Hemos participado desde el principio hasta el final. Es un derecho perfectamente natural.

No quiero entrar en el tema de las brigadas y divisiones, porque es una conversación, no un acuerdo. No sería apropiado que dijera nada concreto ahora. Pero hemos planteado la idea de que las YPJ deben mantener su autonomía. Hoy en día, ni siquiera estamos plenamente integradas en las FDS. Por supuesto, cuando exista un interés general, si esta tierra está bajo ataque, trabajaremos juntas para servir a nuestro pueblo. Pero por lo demás, tenemos nuestro propio comando, nuestros propios centros, nuestras propias instituciones, y nos organizamos y nos formamos dentro de ellas. De esta manera, protegemos nuestra autonomía. Quien toma las decisiones y los cambios institucionales en nuestras fuerzas es el Comando de Mujeres. El Comando General de las FDS no puede cambiar esto. El General Mazloum puede ser el Comandante General de las FDS, pero no puede obligarme a hacer nada. No puede hacer cambios en nuestras fuerzas femeninas ni asignarme a un puesto diferente. ¿Quién puede hacerlo? El Comando de Mujeres. Esto significa que protegemos nuestra autonomía y libertad. Todo el mundo debe saberlo.

Nuestra visión como YPJ es que debemos defender este estatus. Debemos tener un lugar en el sistema militar. Nos organizamos tanto horizontal como verticalmente. Por ejemplo, también tenemos una fuerza social; nos organizamos en la vida civil. Existimos como una fuerza autónoma dentro de la estructura de las FDS, pero también hay mujeres en unidades de las FDS que no pertenecen a las YPJ; no es un ejército solo para hombres.

Durante trece años, hemos defendido este país, pero nadie en Homs, Hama, Suwayda ni en la costa había oído hablar de nosotras. Todos fuera de Siria, en Estados Unidos, Rusia y Europa, sabían de la existencia de las YPJ; pero, por desgracia, dentro de Siria, las mujeres sirias no nos conocían. Ahora que el régimen ha caído, las mujeres de todo el país pueden vernos y muchas quieren organizarse como nosotras. Así pues, las YPJ se protegerán como una fuerza femenina autónoma en el noreste de Siria. Cuando lleguemos a un acuerdo con Damasco, las YPJ podrán desempeñar un papel en toda Siria. Pero mantendremos nuestro estatus especial. No renunciaremos a nuestra existencia ni a nuestra organización. La necesidad de autodefensa no desaparece solo porque nos acerquemos a la paz. Quizás no volvamos a enfrentarnos al mismo enemigo, pero podría haber ataques. Hay que estar preparadas. Especialmente las mujeres: las mujeres no pueden permitirse el lujo de prescindir de la capacidad de autodefensa, ni en tiempos de guerra ni en tiempos de paz. Esta es nuestra visión como YPJ.

-Usted ha participado en conversaciones de integración con Damasco. Muchos altos funcionarios del gobierno de transición provienen de un contexto islamista radical, mientras que usted representa un movimiento radical por la autodeterminación y la liberación de la mujer. ¿Cómo se acercan a usted y a otras mujeres líderes de las delegaciones de la AADNES (Administración Autónoma) y las FDS? ¿Cree que la experiencia de negociar con mujeres de la AADNES y las FDS podría estar cambiando su perspectiva sobre el papel de las mujeres en la nueva Siria?

-Intentan cambiar su imagen. Como resultado, cuando interactúan con nosotras, no ocurre nada inusual. Todo se ajusta al protocolo habitual. Cuando los saludamos, por ejemplo, algunos dan la mano y otros no. Por esto, como mujer, puedes comprender que provienen de un contexto bastante estricto. Sin embargo, en última instancia, existe un enfoque muy pragmático que influye en las conversaciones y la situación general. Se puede observar una mayor moderación en su retórica cuando tratamos temas con ellos. Pero en la práctica, cuando nada cambia, se puede apreciar su radicalismo. Nos han hecho muchas peticiones que hemos cumplido. Recientemente, sobre el tema de la integración militar, les presentamos nombres e ideas. En los medios, nos acusan de retrasar las conversaciones. Pero en realidad, son ellos quienes ralentizan las negociaciones y se niegan a responder a nuestras propuestas.

Si este gobierno puede creer en la existencia de todas las religiones, lenguas y comunidades de Siria, si logra comprender la existencia de este pluralismo, Siria podrá ser un país democrático. Muchos sirios árabes sunitas, que constituyen la mayoría del país, tampoco aceptan esta mentalidad excluyente. No es solo un problema de las minorías religiosas o étnicas. Si el gobierno de transición logra cambiar y aceptar las realidades del siglo XXI y las necesidades de la sociedad, Siria vivirá en paz. Si no logra cambiar, solo experimentará crisis aún mayores.

Diré algo importante: este gobierno no es completamente independiente. Hay muchos países extranjeros que quieren influir en las negociaciones de integración. No quiero nombrarlos aquí. Si Siria fuera un país para todos los sirios, estas fuerzas extranjeras deberían dejar de intentar influir en las negociaciones. Que el gobierno de transición comparta sus propias opiniones, libre de la influencia de opiniones externas. Es evidente que el gobierno está bajo presión de fuerzas extranjeras. Sin esto, un acuerdo habría sido más fácil.

En muchos países europeos, como Suiza, conviven muchos pueblos, y cada uno tiene sus derechos. A veces, aunque sean menos de un millón, gozan de sus derechos de todos modos. ¿Por qué Siria no pudo hacerlo? ¿Qué daño causaría que lo hiciera imposible? Este gobierno necesita escuchar la voz del pueblo, no las influencias extranjeras. De esta manera, juntos podemos construir una Siria pacífica y democrática.

-Mucha gente aquí dice que Jabhat al Nusra se negaba a hablar con las combatientes de las YPJ durante los enfrentamientos y negociaciones de 2012-2013 a los que usted aludió; supuestamente exigían negociar con hombres. ¿Qué nos puede contar al respecto?

-Sí, es cierto. En aquel entonces, no querían hablar con nosotras. Ahora, debido a todo lo que ha cambiado, tienen que hacerlo. Pero, ¿sabes?, incluso en 2012, cuando estaba en Afrin, me reuní con ellas en más de una ocasión. Fue a escondidas, por supuesto, pero dialogamos, aunque al final ellas preferían hablar con hombres.

-¿Hay algo más que le gustaría añadir?

-En cualquier país, revolución o proceso de paz, si las mujeres no están presentes, no es posible ninguna solución. Nuestra revolución lo demostró. Las mujeres que no podían salir de casa sin permiso ahora pueden dedicarse a la política, la diplomacia y la cultura. Esta libertad no existía antes. Pero nuestra mentalidad y nuestro sistema generaron verdadera confianza y convicción. El liderazgo femenino es el aspecto de esta revolución que más interés generó. Tanto en la guerra como en la diplomacia, si las mujeres organizadas no están presentes, no alcanzaremos una solución.

Nuestra revolución ha alcanzado cierto nivel hoy. Muchas cosas podrían cambiar mañana. Podría existir con otro nombre o un sistema diferente. Nuestros objetivos no cambiarán, pero muchas cosas que han existido hasta hoy podrían verse muy diferentes. Porque este proceso, este tiempo, este siglo es una época de cambio. Pero lo importante es que no nos desviemos del camino de quienes defendieron la democracia, el pluralismo y todos nuestros valores.

FUENTE: Meghan Bodette y Aras Yussef / Kurdish Peace Institute / Fecha de publicación original: 11 de diciembre de 2025 / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

viernes, diciembre 19th, 2025