Por Kurdistán América Latina* – En la ciudad de Hasaka, al noreste de Siria, la eliminación de la inscripción en kurdo de la señalización oficial del Palacio de Justicia ha suscitado críticas y protestas.
El jueves, el gobierno de transición sirio (GTS) retiró el letrero anterior que estaba escrito en kurdo y árabe, y lo sustituyó por una nueva inscripción en árabe e inglés.
La medida provocó indignación en algunos sectores de la población. Muchos residentes lo consideraron un intento deliberado de relegar el idioma kurdo del espacio público y criticaron lo que describen como una falta de respeto a la diversidad lingüística y cultural de la región.
Durante las protestas, jóvenes enfurecidos retiraron el letrero recién instalado del Palacio de Justicia.
Los residentes recalcaron que el idioma kurdo es una parte fundamental de la identidad del noreste de Siria y debe seguir presente en las instituciones oficiales. Desde el inicio de la Revolución de Rojava, se han establecido estructuras administrativas multilingües en muchas ciudades, donde el kurdo, el árabe y, en algunos casos, otros idiomas (como el asirio o armenio) se utilizan en igualdad de condiciones. Por este motivo, muchos habitantes de Hasaka interpretan la eliminación de la escritura kurda como una señal política de Damasco.
En la ciudad de Kobane también hubo protestas contra los intentos de cambiar el nombre de la ciudad y los pueblos aledaños del kurdo al árabe. Los y las manifestantes condenaron tales iniciativas como un ataque a la identidad cultural e histórica de la región.
La profesora kurda Leyla Qehro leyó una declaración en la Plaza de la Mujer Libre, en presencia de numerosos residentes, estudiantes y profesores de la Universidad de Kobane.
En el comunicado se afirmó que el nombre Kobane es “una identidad cultural y lingüística”, así como un símbolo de la historia de resistencia y sacrificio de la población de la ciudad por su dignidad y existencia.
“Cualquier intento de borrar o alterar este nombre constituye un ataque directo a esta identidad y es inaceptable bajo cualquier circunstancia”, se manifestó en el comunicado.
En la declaración además se explicó que los topónimos han sido durante décadas motivo de disputas políticas y culturales en muchas partes de Kurdistán. Los nombres kurdos han sido reemplazados o arabizados oficialmente en repetidas ocasiones. Por lo tanto, los y las residentes hicieron un llamamiento a la ciudadanía, así como a los actores nacionales e internacionales, para que cumplan con su “responsabilidad moral” para que así “se escuche la voz del pueblo de Kobanê y se proteja su identidad”.
Una delegación de residentes de Kobane se movilizó hacia el edificio municipal y se reunió con representantes de la administración. En la delegación afirmaron que el pueblo de Kobane ha vivido en resistencia desde el inicio de la revolución y debe poder vivir con su propia lengua e identidad. La dignidad de la ciudad, añadieron, debe protegerse mediante la preservación del idioma kurdo.
A su vez, exigieron que cesaran todos los intentos de alterar el nombre de Kobane y sus aldeas. La alcaldesa Almaz Romî remarcó que la población debe poder vivir con su idioma e identidad cultural. Añadió que la declaración de los residentes se remitiría al GTS.
El descontento de los y las pobladoras también se hizo sentir en la localidad de Jalabiyah, en la región de Kobane, por la ausencia del idioma kurdo en la señalización oficial en las instituciones gubernamentales. Debido a esto, en los talleres municipales comenzaron a instalar nuevos letreros tanto en kurdo como en árabe.
Esta medida fue en respuesta a las demandas de los y las residentes después de que estallaran críticas generalizadas sobre la exclusión del kurdo junto con el árabe en los carteles de identificación en las instituciones.
*Con información de las agencias de noticias ANF y ANHA

