Cómo las redes monárquicas iraníes forjaron vínculos con la extrema derecha europea

Por Nima Ghadakpour* – En los últimos años, los partidarios de Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, se han convertido en uno de los grupos de oposición más visibles fuera de Irán. Las manifestaciones organizadas por estos partidarios congregan a miles de personas en las capitales europeas, sus redes sociales están muy bien organizadas y su presencia en los medios de comunicación ha crecido significativamente desde las protestas de 2022 en Irán.

Pero junto al ascenso político, lo que está llamando la atención son los vínculos entre sectores del movimiento monárquico y los círculos políticos de extrema derecha en Europa y Norteamérica.

Somayeh Rostampour, socióloga e investigadora que estudia la diáspora iraní y las redes políticas monárquicas, declaró al The Amargi que, en su opinión, estas relaciones no son incidentes aislados ni alianzas temporales, sino que reflejan una convergencia ideológica más amplia de los últimos años.

“Esto no es simple oportunismo”, afirmó Rostampour.

Si bien algunos actores monárquicos pueden beneficiarse estratégicamente del apoyo de grupos de derecha, argumenta que las conexiones ahora van más allá de la conveniencia y revelan afinidades políticas más profundas.

Esta tendencia se puede observar en varios países occidentales, pero se ha hecho especialmente visible en lugares donde los movimientos de extrema derecha ya tienen una influencia política significativa, y principalmente entre ellos, Francia.

Uno de los casos más claros

En Francia, esto se ha traducido en estrechas conexiones entre círculos monárquicos iraníes y grupos de extrema derecha como RN, Reconquête, Némésis, Génération Identitaire y Collectif Eros. Uno de los ejemplos más visibles es “Femme Azadi”, una organización con sede en Francia que apoya firmemente a Reza Pahlavi y está liderada por Mona Jafarian.

Femme Azadi se ha ido adentrando cada vez más en espacios políticos asociados con el activismo nacionalista y de extrema derecha, en particular a través de interacciones reiteradas con Némésis, la organización feminista identitaria francesa conocida por sus posiciones antiinmigración e islamófobas.

Rostampour hace referencia a las manifestaciones monárquicas de enero de 2026 en París, donde, según se informa, miembros de Némésis se unieron a las protestas portando pancartas abiertamente racistas.

Además, la participación de representantes de Femme Azadi en el evento político de la Scala de Paris de enero de 2026, junto con varias figuras públicas francesas de derecha y conservadoras, subraya esta tendencia (1).

El lenguaje utilizado por estos grupos refleja la retórica empleada por los partidarios de Pahlavi y que se encuentra comúnmente en las redes proisraelíes y en sectores de la extrema derecha francesa.

La radicalización se extiende más allá de la política y se adentra en el discurso identitario. Mona Jafarian defendió en CNEWS (2) lemas como “somos arios”, argumentando que “el islam no es nuestra religión” y “nuestros orígenes son zoroastrianos”.

Rostampour cree que esto refleja una tendencia ideológica más amplia dentro de ciertos sectores del movimiento monárquico: presentar al Irán preislámico como una época dorada, considerar al islam como algo extranjero y a los árabes como forasteros. Lo describe como un intento simbólico de “purificar” la identidad iraní.

Al mismo tiempo, persiste una importante contradicción: si bien este bando utiliza una dura retórica antiislámica, las propuestas de transición de Pahlavi no exigen la eliminación de toda influencia religiosa del Estado.

En cambio, proponen disolver instituciones como la Guardia Revolucionaria Islámica, la Fuerza Quds y la milicia Basij, reintegrando a algunos de sus miembros en un nuevo aparato militar y de seguridad.

Para Rostampour, esto sugiere que el proyecto no se trata tanto de eliminar la religión por completo, sino de suprimir el islam como principio organizador del poder, preservando al mismo tiempo las partes útiles de la estructura coercitiva del Estado.

La red internacional de derecha

Esta evolución ideológica también se hace visible en las alianzas internacionales cultivadas por los líderes monárquicos.

Si bien el movimiento de Reza Pahlavi no es idéntico a otros movimientos fascistas europeos, algunos sectores de su círculo íntimo muestran tendencias similares. Dos de las figuras más destacadas y asesores cercanos de Pahlavi que reflejan este cambio ideológico son Amir Etemadi y Saeed Ghasseminejad.

Etemadi ha apoyado públicamente sanciones más severas contra Irán, ha abogado por la intervención militar y ha defendido la estrecha cooperación con Israel. Acompañó a Pahlavi durante su visita a Israel, en 2023, y ha adoptado repetidamente posturas políticas firmemente proisraelíes y contrarias a la izquierda.

Ghasseminejad, a quien Pahlavi ha nombrado recientemente miembro del comité de revisión y selección de los integrantes del “sistema de transición”, también ha expresado su apoyo a la continuación de la presión sobre Irán, incluidas las sanciones y las políticas de confrontación que los críticos interpretan como una alineación con las posiciones a favor de la guerra.

Rostampour declaró: “La retórica de Etemadi refleja una visión del mundo cada vez más presente entre los principales estrategas monárquicos: una política centrada en la confrontación, el poder militar y un nacionalismo agresivo”.

Un lenguaje político compartido

La forma en que los grupos que apoyan la monarquía se presentan políticamente está adquiriendo cada vez mayor importancia. En las recientes manifestaciones monárquicas en el extranjero, se ha hecho cada vez más visible una retórica que utiliza temas comúnmente asociados con la extrema derecha internacional: nacionalismo acérrimo, hostilidad hacia la izquierda, glorificación de la fuerza, desconfianza hacia las minorías y un modelo de liderazgo altamente personalizado.

Un ejemplo llamativo fue la concentración de Múnich, donde monárquicos de todo el mundo, el 14 de febrero de 2026, corearon lemas como “una nación, una bandera, un líder: el príncipe Reza Pahlavi”, haciendo eco del lema de la era nazi “un pueblo, un Reich, un Führer” utilizado durante el régimen de Adolf Hitler.

En la misma manifestación, algunos simpatizantes llevaban gorras con la inscripción “MIGA”, que significa “Make Iran Great Again” (Hacer que Irán vuelva a ser grande), inspiradas en el eslogan MAGA de Donald Trump.

También se escuchó el cántico “muerte a los tres corruptos: el mulá, el izquierdista y el muyahidín”, una frase acuñada por Yasmine Pahlavi, esposa de Reza Pahlavi, quien también estaba presente. Esto complementaba otro lema que los simpatizantes repetían con frecuencia: “La izquierda nunca lo entendió”.

Se escucharon cánticos y consignas similares en concentraciones en París, Ginebra y Bruselas, donde los partidarios de Pahlavi se enfrentaron a izquierdistas iraníes y europeos.

Estos acontecimientos son claros indicios de la creciente alineación del movimiento con la extrema derecha internacional.

Sin embargo, esas alianzas no solo son visibles a través de manifestaciones y apariciones públicas, sino en la retórica interna y el lenguaje ideológico del movimiento, particularmente en la forma en que algunas figuras monárquicas plantean cuestiones de identidad, nacionalidad y pertenencia.

Del vacío político a la oportunidad política

El retorno de la política monárquica debe entenderse, en primer lugar, en el contexto de la represión política en Irán.

Según Rostampour, “décadas de represión estatal contra grupos de oposición de izquierda, democráticos y progresistas debilitaron muchos movimientos políticos alternativos dentro y fuera de Irán”. Esto creó un vacío político que los grupos monárquicos supieron aprovechar.

Al mismo tiempo, durante la última década, los medios de comunicación en lengua persa en el extranjero, especialmente Manoto e Iran International, han presentado cada vez más el monarquismo como una de las alternativas más visibles a la República Islámica. Esta visibilidad mediática ha sido crucial para normalizar la política monárquica entre sectores de la diáspora y el público joven.

Pero el apoyo de los medios de comunicación por sí solo no explica la magnitud del ascenso del movimiento. El creciente respaldo internacional a Reza Pahlavi, en particular de círculos políticos y redes de presión proisraelíes, también ha contribuido a transformarlo de una figura marginal en el exilio a una importante personalidad de la oposición internacional.

Rostampour remarcó que “desde que Israel comenzó a respaldarlo como uno de sus principales activos, sobre todo tras el levantamiento ‘Jin, Jiyan, Azadi’, en 2022, este proceso ha experimentado una transformación significativa. Pahlavi ha viajado repetidamente a Israel y se ha beneficiado del amplio apoyo de medios de comunicación que reciben una importante financiación israelí. Israel incluso ha utilizado sus redes de presión en Occidente para aumentar la visibilidad de Pahlavi en los medios occidentales, incluidos los franceses”.

Un debate cada vez mayor sobre el futuro

A medida que la política de la oposición iraní continúa evolucionando en el extranjero, la orientación ideológica del movimiento monárquico merece un análisis más detenido.

La cuestión ya no radica en si algunos activistas monárquicos tienen vínculos con la extrema derecha. La verdadera pregunta es cuán profundos son esos vínculos y a qué futuro político podrían apuntar.

Rostampour advierte que, si las tendencias actuales continúan, el movimiento monárquico podría definirse cada vez más no solo como una oposición a la República Islámica, sino como parte de una corriente política nacionalista global más amplia.

Notas:

1- Ni Mona Jafarian , fundadora de Femme Azadi, ni los representantes de Némésis respondieron a The Amargi.

2- CNEWS es un canal de televisión de extrema derecha propiedad de Vincent Bolloré, un multimillonario francés conocido por apoyar movimientos políticos de extrema derecha en Francia.

*Publicado en The Amargi / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

lunes, abril 20th, 2026