En una entrevista concedida a la agencia Hawar News (ANHA), el Comandante en Jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazloum Abdi, subrayó que la integración en Siria debe basarse en una asociación voluntaria entre todos los componentes que la integran.
“La nueva Siria se construirá sobre la base de una nueva asociación -afirmó- y no se puede forzar. La gente de Raqqa y Deir ez-Zor desea administrar sus propias vidas”.
En un momento en que Medio Oriente vive transformaciones aceleradas y Siria —especialmente el norte y el este del país— se convirtió en un epicentro de maniobras diplomáticas e incertidumbres políticas, Abdi compartió su visión sobre el futuro, los contactos de las FDS con el gobierno de transición de Damasco y los esfuerzos para establecer una estructura administrativa inclusiva y democrática.
La entrevista está dividida en dos partes. En esta primera entrega se habla sobre las relaciones con Damasco, los puntos de fricción y convergencia, el modelo de gobierno hacia el futuro y el papel de los distintos componentes sociales y políticos del país.
-Han pasado cuatro meses desde que usted y Ahmed al Sharaa firmaron el acuerdo del 10 de marzo de 2025. Cuatro meses pueden parecer poco tiempo, pero los acontecimientos en Medio Oriente se suceden a gran velocidad. Dicho esto, ¿cómo evalúa usted este período?
-El acuerdo del 10 de marzo llegó en un momento crucial. El mes pasado, la región fue testigo de una guerra y estábamos inmersos en una batalla difícil. También hubo problemas y enfrentamientos en distintas partes de Siria. En ese contexto, era necesario alcanzar un acuerdo de esta naturaleza, que permitiera un alto el fuego, el fin de la guerra, y abriera la puerta a negociaciones para definir el futuro de Siria. Estuvimos de acuerdo con el gobierno de Damasco en estos aspectos. Aunque durante estos cuatro meses no se tomaron medidas concretas, se logró algo importante: actualmente existe un alto el fuego que deseamos mantener de forma permanente. Por ello, las reuniones continuarán.
Se han finalizado algunos puntos y se han tomado medidas pragmáticas, y estas conversaciones y reuniones seguirán adelante. Hay voluntad de hacerlo. El acuerdo del 10 de marzo fue firmado directamente por mí y por el presidente sirio Ahmed al Sharaa. Como dos partes sirias, estuvimos de acuerdo, aunque ahora hay muchos asuntos pendientes de implementación. Era necesario que las potencias internacionales presentes en Siria participaran en este proceso para que pudiéramos avanzar con medidas racionales. Las naciones interesadas en el caso sirio están ahora involucradas en estas reuniones. Deseamos llevar a cabo este acuerdo conjuntamente.
-Después del acuerdo, las delegaciones de Damasco y del norte y el este de Siria asistieron a varias reuniones. Sin embargo, la reunión del 9 de julio fue muy controvertida, ya que estuvo marcada por contradicciones y discrepancias. ¿Cuáles fueron las diferencias más significativas que surgieron durante estas reuniones?
-La razón principal de esa reunión fue comenzar una nueva fase, en la que la aplicación del acuerdo del 10 de marzo era la agenda principal. Funcionarios estadounidenses y franceses participaron por primera vez en la reunión. El encuentro se realizó para anunciar oficialmente el inicio de una nueva serie de reuniones, que incluían también a Estados Unidos y Francia. Se planificaron medidas para fomentar la confianza. Se discutieron muchas cuestiones, y puedo afirmar que llegamos a acuerdos en varios temas: algunos de interés para el norte y este de Siria, otros para toda Siria, y otros más comunes.
No obstante, hubo temas que permanecieron sin resolver y que no figuraban en la agenda. Se discutieron en la última reunión, pero no se pudo tomar una decisión sobre ellos. Sin embargo, serán abordados en la próxima fase. Por ello, la reunión no produjo resultados concluyentes, aunque sí hubo acuerdo para continuar con nuevas reuniones. Incluso con los desacuerdos, parecía que los preparativos para la reunión no fueron suficientes para lograr un resultado final exitoso. Por tanto, se dejaron para encuentros futuros.
-¿Podría decirnos cuáles son los problemas?
-De hecho, ambas partes nunca habían hablado de estos asuntos antes, y las reuniones requieren una preparación previa. Es fundamental que las dos partes conozcan de antemano los temas a tratar, escuchen las opiniones del otro lado y realicen los preparativos correspondientes. Había puntos que no habíamos abordado, y que ninguna de las partes había expresado todavía, por lo que no pudimos llegar a una conclusión y la reunión se pospuso.
-Después de la reunión del 9 de julio, el representante estadounidense en Siria, Tom Barrack, quien también asistió, hizo algunas críticas hacia las Fuerzas Democráticas Sirias, y expresó cierto descontento e insatisfacción en los medios. ¿Cómo ve estas tensiones en el norte y este de Siria? ¿Ha cambiado su posición desde entonces?
-El propósito de aquella reunión era tomar decisiones y actuar de inmediato. Eso era lo que esperaba el representante estadounidense, pero no fue así, y por eso hizo algunas críticas. El problema no estaba en el contenido de las reuniones, sino en el momento. Nosotros lo valoramos, pero no fue posible avanzar tan rápido debido a la necesidad de preparación. Tras la reunión en Damasco, mantuve conversaciones telefónicas con el representante de Donald Trump. Luego nos reunimos en Ammán para discutir el tema en profundidad. Las negociaciones con el señor Barrack y su equipo continúan, y creo que ahora comprenden mejor cuáles son los problemas fundamentales y en qué deben trabajar. El problema no es unilateral, sino integral, y por eso se requiere paciencia y voluntad para avanzar juntos. Creo que también han llegado a esta conclusión. Él mismo ha declarado repetidamente a los medios que las FDS están listas para las reuniones, que sus preparativos son serios y que desean tomar medidas concretas. Ahora esa idea está clara.
-En algunos análisis se insiste en que sólo los kurdos están al frente, como si las FDS lucharan únicamente en nombre de los kurdos, y se ignoran otros componentes. ¿Eso es correcto? ¿Es cierto que buscan un Estado independiente?
-En realidad, todavía no hemos abordado la cuestión kurda. Las FDS no han tratado ese tema, y lo haremos en su momento. Por ahora, nos ocupamos de cuestiones prácticas, principalmente militares e institucionales, que son las que debemos hacer. Lo esencial es que estas sesiones se desarrollen con orden. Todavía no hemos avanzado lo suficiente sobre esos asuntos, por lo que juicios de ese tipo son imprecisos. Ni siquiera hemos empezado a discutirlo.
-Hace unos días, en una entrevista, dijo que no está en contra de la existencia de un solo Estado y un solo ejército. Esto fue muy valorado, e incluso algunos partidos lo calificaron como una nueva posición. ¿Puede aclarar este asunto?
-En Siria, especialmente entre algunos partidos, cuando dices algo descentralizado, afirman que Siria ha sido dividida. Y si les dices otra cosa, dicen: “No sabemos qué está pasando”.
Así que es realmente crucial que seamos claros sobre estos asuntos. Lo hemos dicho antes, lo hemos dicho repetidamente, y lo decimos de nuevo: en el acuerdo del 10 de marzo acordamos que Siria no será dividida.
Siria es un Estado, y es un Estado para todos nosotros, y todos somos sirios. Hay diferentes componentes, pero somos sirios, vivimos en Siria, y tenemos una patria. Y, por supuesto, esta patria tendrá un Estado. Esto es un Estado, no dos Estados. Tendrá un solo ejército, y no puede haber dos ejércitos. Y, por supuesto, las Fuerzas Democráticas Sirias serán parte de este ejército.
Solo puede haber un ejército en cualquier país, no dos. Debe ser reconocido internacionalmente como uno para toda Siria. La bandera siria actual también se utiliza aquí, y no hay nada incorrecto en eso. No creo que nadie en Siria realmente piense diferente. Sin embargo, a veces las cosas deben decirse explícitamente para cerrar la puerta a ciertas discusiones.
Están librando una guerra privada contra nosotros, y se inventan relatos y análisis. Siempre dicen: “Quieren dividir el país, quieren la riqueza del Estado para ellos mismos”. Esto no es así. De hecho, somos la gente que defendió las fronteras de Siria más que nadie. Protegimos las instituciones de este Estado en nuestras áreas, las protegimos de la destrucción, y las pusimos al servicio del pueblo. En esta región hay una convivencia de todos los componentes: kurdos, árabes, siríacos. Todos vivimos juntos. En otras palabras, aquí hay una Siria en miniatura. Esas declaraciones son algunas de las falsedades dirigidas deliberadamente contra las FDS y la Administración Autónoma (AADNES), desafortunadamente.
Por eso hemos dicho de nuevo y con énfasis: no tenemos problema con la unidad del Estado, el ejército y sus instituciones. Al contrario, nos gustaría ser el elemento más fuerte y líder de este Estado, y jugar un papel fundamental en él. El acuerdo del 10 de marzo fue claro: habrá integración, las instituciones se combinarán y juntos construiremos un nuevo Estado, un nuevo Estado que será la nueva Siria, un Estado que nos pertenecerá a todos.
-La cuestión de la integración siempre está en la agenda. Algunos interpretan esta palabra de diferentes maneras. ¿Qué quiere decir con integración?
-La integración es asociación. Entre todos los sirios, entre los elementos de Siria, y entre todas las administraciones que existen, debe construirse una nueva Siria sobre la base de una nueva asociación. No puede lograrse por la fuerza, y desde el principio nos hemos opuesto a cualquier intento de lograrlo por la fuerza. En segundo lugar, debe lograrse por entendimiento. Se requiere que nos sentemos y hablemos juntos. Todos los grupos constituyentes de Siria deben llegar a un acuerdo. Si mañana se redacta una nueva Constitución para Siria, todos estos grupos constituyentes deben estar de acuerdo y reconocer su gobierno. Las instituciones nacionales también deben diseñarse de tal manera que cada parte sienta que son sus instituciones nacionales.
-En los últimos tiempos, “democracia local” ha sido un concepto muy usado y ampliamente discutido. ¿Cómo puede ser esto? ¿Y cómo pueden los componentes y las regiones tomar su lugar en ella, según su propia voluntad y visión?
-Deben afirmarse dos puntos claramente. Es un hecho que los kurdos son uno de los componentes indispensables de Siria. Esto es un asunto específico, y su solución también es específica. Sin embargo, cuando hablamos del norte y el este de Siria, y de zonas como Deir Ezzor, Raqqa, Tabqa, etc., los problemas allí no son los mismos. Por lo tanto, la solución al problema kurdo no es la solución a los problemas de Deir Ezzor y Raqqa. No podemos decir que resolveremos la cuestión kurda y otras cuestiones de la misma manera.
Los diferentes componentes deben ser tratados por separado. Cuando hablamos del norte y este de Siria, y de los cantones de esta región, es lógico que los mecanismos para resolverlos difieran de una región a otra. En zonas como Deir Ezzor y Raqqa, hemos escuchado a la gente; les gustaría tener su propia administración local y gobernarse a sí mismos. Allí, por supuesto, el problema no es étnico sino administrativo, y parte de ello es político. Pero para otros componentes, como siríacos y kurdos, también hay un problema nacional, y debe resolverse junto con esos problemas.
-¿Qué están haciendo para lograr esto? ¿Cómo pueden articularse y participar en la administración los diferentes componentes de Siria?
-Podemos afirmar que las discusiones actuales se están construyendo en dos niveles: un nivel general y un nivel por componentes. Aún no hemos llegado a una discusión completa para todos los componentes, kurdos o no. Actualmente hablamos de las zonas del norte y el este de Siria como parte de Siria, pero porque hace unos doce años se separaron, y otras zonas, como Idlib, también se separaron, así que uno de nuestros temas más esenciales hoy es cómo podemos volver a estar unidos. Por eso discutimos sobre todos los territorios sirios, discutimos asuntos militares, administrativos e institucionales, y discutimos el camino de la administración autónoma porque es un gobierno en curso que sigue activo.
Pero aún no estamos en la etapa en que podamos plantear preguntas sobre derechos nacionales. Cuando sea necesario hablar sobre derechos nacionales, el organismo actual (los representantes del norte y el este de Siria) hablará y expresará su opinión. La primera sección del acuerdo del 10 de marzo aborda estos temas. Luego debemos entrar en los detalles. Los representantes de las comunidades deben sentarse y negociar directamente con el gobierno y llegar a un acuerdo.
-Hubo algunas reuniones en Raqqa y Deir Ezzor sobre el tipo de administración. ¿Cuáles fueron los resultados de dichas reuniones? ¿Qué requieren las comunidades allí?
-Hubo dos objetivos principales para estas reuniones. El primero fue involucrar a sus representantes locales en la discusión en curso. Ya tienen representantes en el Comité para el Norte y Este de Siria. Este comité se formó para que, más adelante, sus representantes oficiales pudieran decidir en la discusión, para que pudieran presentar sus opiniones y tener una voz visible. El segundo objetivo fue probar si las personas de Deir Ezzor y Raqqa querrían que nuestras fuerzas permanezcan allí, la mayoría de las cuales son ellos mismos de esas zonas. También buscamos determinar cómo veían el tema de la integración. Los habitantes de estas áreas fueron bastante sinceros sobre el autogobierno. Dijeron: “Queremos que Siria sea una y que exista una situación estable, pero somos veteranos y queremos gobernarnos a nosotros mismos”.
Por ejemplo, los que viven en Deir Ezzor nos explicaron que tienen una administración preexistente allí con entre veinte mil y treinta mil empleados civiles y de seguridad, y que deben continuar. También hay una unidad militar compuesta por locales, y los locales desean que esto continúe, y que no los gobierne alguien de fuera. Dijeron que si van a tener un gobernador, debería ser a su propia discreción.
Actualmente, Deir Ezzor está dividido en dos regiones: una bajo la administración autónoma y la otra bajo Damasco. Pero también dijeron que debe haber coordinación y cooperación entre las dos regiones.
Sin embargo, los residentes de Raqqa dijeron que el gobernador y el director de seguridad pública deberían ser elegidos por ellos, y que no quieren que se les impongan instituciones ni que sean pasados por alto por personas fuera de su área. Temen que esto no se organice, que no haya coordinación conjunta, que no haya verdadera integración y que las zonas se conviertan en algo parecido a Suwayda y Daraa, es decir, en la periferia.
De parte de las Fuerzas Democráticas Sirias hemos apoyado un proceso ordenado de integración y cumpliremos con lo acordado. Raqqa y Deir Ezzor exigen su propio gobierno local, y que su administración y personal permanezcan en sus puestos y trabajen.
-Ha comentado que Deir Ezzor tiene sus propias características, y que tiene dos partes, la del este y la del oeste del Éufrates, por lo que debería convertirse en un solo gobierno. Algunas partes dicen que el centro de la ciudad está en manos de Damasco, y por eso los poderes deben transferirse al gobierno transitorio en Siria. ¿Cuál es su opinión al respecto?
-Puede que no todos lo crean, pero los habitantes que viven al este de la frontera creen lo contrario. Dicen: “Debe ser una sola gobernación, pero debemos construirla juntos”. Quieren alcanzar un entendimiento basado en el respeto y la dignidad, y repiten esta frase con frecuencia. Esto no puede lograrse disolviendo instituciones en nombre de la centralización, sino a través de la acción conjunta y la protección de lo que ya existe. Las dos partes (este y oeste del Éufrates) pueden formar una gobernación en proporciones iguales.
-La cuestión de la seguridad es la que se discute más a menudo. Aparte del ejército, existen cruces fronterizos y fuerzas de seguridad. ¿Qué hay ahora? ¿Y cómo eliminar este problema?
-Ya tenemos un esquema preparado, y se lo hemos presentado a todas las potencias internacionales con las que negociamos y al gobierno de Damasco. No quiero entrar en detalles, pero esto está relacionado con los asuntos exteriores del Estado, y por lo tanto es importante que esté vinculado a Damasco.
Por último, las relaciones con otras naciones se manejan a nivel estatal, pero como los pasos fronterizos están en nuestro territorio naturalmente también formamos parte de ellos. Debe haber una institución vinculada al centro, pero eso no significa que no incluya a los residentes de la zona.
-Los recursos económicos como el petróleo y otros todavía están en debate candente. ¿Cómo se usarán en tiempos de guerra y paz? ¿Y cómo se usarán para mejorar la sociedad?
-Este es uno de los asuntos que también discutiremos en París. Ha llegado el momento de plantear este tema oficialmente, aclarar las líneas y llegar a un entendimiento. El petróleo pertenece a toda Siria, y todas las regiones sirias deben beneficiarse de él. Lo hemos dicho una y otra vez, y lo volveremos a decir: intentaremos resolver este tema en un espíritu de entendimiento y acercamiento. Pero debemos darnos cuenta de que esta región, más allá del Éufrates, ha sido abandonada por el Estado sirio durante siglos. Después de décadas de abandono y guerra, ciertamente es necesario reconstruir esta región, y parte del dinero del petróleo debe asignarse allí. Lo que tenemos que hacer ahora es juntarnos y ponernos de acuerdo en estos puntos.
FUENTE: ANHA / ANF / Edición: Kurdistán América Latina