Agencia de Noticias ANF* – Ayer se realizó en Amed (Diyarbakir, capital histórica de Kurdistán) la conferencia “Los kurdos del Norte debaten su unidad nacional”, organizada por la Iniciativa por la Unidad Democrática.
El líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan envió un mensaje al encuentro desde la isla de Imrali, donde se encuentra prisionero del Estado turco desde hace 27 años.
A continuación publicamos el mensaje completo de Öcalan:
Estimados participantes:
La capacidad de una sociedad para sostener su existencia está directamente ligada a su capacidad para transformarse de acuerdo con las realidades de la época. Ninguna estructura social que no cambie, se transforme y reconstruya sus dinámicas internas sobre bases democráticas puede perdurar.
Sin embargo, los kurdos han sido privados durante mucho tiempo de la posibilidad de realizar esta transformación en su curso natural debido a las políticas de negación, aniquilación y represión a las que han sido sometidos.
Hoy, la cuestión fundamental que tenemos ante nosotros es cómo la sociedad kurda puede convertirse en una sociedad moderna democrática.
Los kurdos son una realidad con su historia, su lengua, su cultura y su tejido social. La sostenibilidad de esta realidad depende de su capacidad para expresar su propia voluntad en los ámbitos de la política, la economía, la educación, la salud y la cultura. Esto solo es posible mediante una fuerte institucionalización política y social.
Una sociedad democrática requiere un proceso consciente de construcción. Esta construcción no puede lograrse mediante la violencia o la imposición. Es posible a través de una organización social multidimensional llevada a cabo sobre la base de la política democrática y el derecho.
Reconsiderar la vida social, la economía, la cultura, la lengua y la historia según principios democráticos constituye la base de este proceso. La democracia encuentra vida allí donde no existen coerción ni opresión.
Por esta razón, la sociedad kurda debe basar su reconstrucción no solo en relación con fuerzas externas, sino también, en sus relaciones internas, sobre principios democráticos.
Mientras defendemos soluciones democráticas y negociaciones en las relaciones con los Estados nación, también debemos fundamentar nuestras relaciones internas no en la violencia, sino en la política democrática y el derecho. El camino hacia la unidad democrática pasa por la negociación democrática.
Uno de los problemas más fundamentales del pueblo kurdo es la cuestión de la unidad. Por ello, la unidad democrática es una necesidad histórica. Convocar un amplio congreso de unidad democrática es una tarea urgente para hacer emerger una inteligencia común y una voluntad común.
Mientras los kurdos buscan soluciones mediante negociaciones democráticas en los países donde viven, también deben resolver sus problemas internos mediante ese mismo método.
Sin embargo, el tribalismo, las relaciones clánicas y los sistemas estrechos de relaciones que fragmentan la sociedad constituyen grandes obstáculos para este proceso. Esta mentalidad ha debilitado la estructura social y ha causado graves daños. Sin afrontar esta realidad, no es posible construir la unidad democrática.
Es posible dejar atrás los conflictos internos y crear una atmósfera social basada en el respeto mutuo. El camino para lograrlo es hacer que los principios democráticos prevalezcan en todos los ámbitos de la vida.
Extender gradualmente este entendimiento a toda la sociedad, comenzando por las estructuras políticas, es la tarea más importante del próximo período.
El próximo período es un período de reconstrucción para la sociedad kurda.
La base de esta reconstrucción será la unidad democrática, la política democrática y la negociación democrática. Cada paso dado sobre esta base determinará nuestro futuro común.
Les saludo a todos con infinito amor y respeto.
Abdullah Öcalan
İmralı.
*Edición: Kurdistán América Latina