Por Jineoloji – El 26 de abril de 2026 comenzó la campaña de respaldo de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ). Para contribuir a ello, queremos compartir unas palabras sobre cómo se crearon estas heroicas e históricas unidades.
En la tierra que defienden las YPJ, existir significa resistir y, por lo tanto, homenajear hoy al ejército de mujeres de las YPJ significa defenderlo. La revolución de las mujeres de Rojava aboga por la integración democrática de las fuerzas autónomas de las mujeres en las estructuras del Estado, tal y como se estableció en el acuerdo del 27 de enero pasado con el gobierno de transición de Damasco. Las YPJ no solo defienden los logros de la revolución de las mujeres frente a los ataques del fundamentalismo y el patriarcado, sino que son la defensa de toda la sociedad y de la vida misma.
Desde su fundación el 4 de abril de 2013, las YPJ han dejado claro que son una fuerza de autodefensa no solo para las mujeres del norte y el este de Siria, sino de todo el mundo. No se trata simplemente de una defensa armada contra un enemigo tangible, sino de una expresión amplia y holística de la autodefensa de las mujeres. Demuestra que las mujeres, estén donde estén, tienen la capacidad y el derecho de defenderse junto a sus hermanas y, por lo tanto, de defender su tierra, su pueblo y su sociedad.
“Em hemû YPJ – Todas somos YPJ”, significa que nos unimos a la línea de la autodefensa de las mujeres.
Queremos llevarlas a los inicios de las YPJ, desde los primeros entrenamientos, para conocer la fuerza de las mujeres, las primeras mártires y las luchas junto a sus propios compañeros de las YPG (Unidades de Protección del Pueblo). Recorramos este camino juntas, conociendo el impacto que estas unidades de mujeres tuvieron en la sociedad, defendiéndose a sí mismas, su tierra y sus valores, y al mismo tiempo a todas nosotras.
Para eso, compartimos a continuación un fragmento del libro -publicado por primera vez en 2025 en castellano- “Mujer Vida Libertad. Vol. II – En el fuego de la Revolución de las mujeres de Rojava”, del Instituto Andrea Wolf.
¿Por qué las YPJ se fundaron el 4 de abril, aniversario de Abdullah Öcalan?
Rêber Apo (Abdullah Öcalan) había influido en nuestra mentalidad, nuestra organización, nuestra moral. Si hoy podemos hablar de las YPJ, los conocimientos, el coraje, las mártires, es gracias a la influencia que han tenido Rêber Apo y las mártires. Se esforzó mucho por las mujeres de Rojava, donde estuvo largo tiempo. Hizo miles de reuniones con las mujeres y con toda la sociedad. Si no hubiéramos conocido la ideología de Rêber Apo, si no hubiéramos conocido la lucha de las mujeres dentro del PKK (Partido de los TRabajadores de Kurdistán), si no nos hubiera impactado, esto no hubiera sido posible. Por eso las YPJ anunciaron su creación el 4 de abril, día del aniversario de Rêber Apo, como regalo. Porque las mujeres nos conocimos a nosotras mismas con él.
Heval Narîn Afrin
Las mujeres jóvenes empezaron a tener mucho interés en participar en la revolución. La primera academia de la YPJ, antes de llamarnos YPJ, estuvo en Afrin, en 2012: la Academia Şehîd Silan. Venían mujeres de Dêrîk, de Qamishlo… En otras regiones hacíamos ciclos mixtos, pero la academia autónoma de mujeres la teníamos en Afrin. Les dábamos formación y al acabar las mandábamos a casa y les decíamos que si se necesitaba algo las llamaríamos. Recuerdo que una vez me encontré con una chica que se me acercó y me abrazó, le pregunté de qué trabajaba y me dijo que hacía ropa, y añadió, “heval, he ido ya dos veces a sus formaciones pero siempre me mandan a casa”. Esto me hizo pensar, “¿por qué las enviamos de vuelta a casa?”. Entonces las responsables nos reunimos para debatir. Les dije: “Tenemos que dar una formación después de la cual no mandemos a las combatientes a casa, sino que se queden con nosotras”. Esta compañera me hizo pensar mucho, y nos dimos cuenta de que necesitábamos un centro, una organización, un nombre, necesitábamos una forma para organizarnos como mujeres. Con esta perspectiva, cuando dábamos una formación, al finalizarla les decíamos a las mujeres que las que no quisieran volver a casa se quedaran con nosotras. Podían ir una vez por semana a visitar a su familia. Algunas compañeras dijeron: “No vamos a ir para nada a casa”. Estas compañeras tuvieron un papel de vanguardia. Las otras las escuchaban y decían: “Ustedes no van a casa, para qué voy a ir yo”. Y así se fue creando una nueva forma de vida para ellas.
A principios de 2013 alcanzamos un alto nivel de participación de mujeres. Decidimos crear el primer batallón en Afrin. Al principio no teníamos ropa, las compañeras se compraban ropa de color militar. Para anunciarnos como batallón militar teníamos que tener una forma, teníamos que tener un mismo color. Las compañeras cosían la ropa ellas mismas. Unas 100 compañeras se anunciaron como batallón en Afrin, y este anuncio produjo un gran efecto. Mucha gente quería hacer reportajes, mucha gente preguntaba “¿quiénes son?”. Los compañeros hacían bromas, al principio no lo veían como una fuerza de resistencia y de guerra. El batallón tuvo el nombre de Şehîd Rûken. Había sido la primera compañera de Afrin en caer mártir en los ochenta, una de las primeras en unirse al movimiento. El siguiente batallón fue en Dêrîk. Este batallón tomó el nombre de la primera mártir de Dêrîk, Şehîd Sozdar. Después anunciamos el batallón en Dirbesiyê, con el nombre de Şehîd Berçem, compañera de Dirbesiyê que cayó mártir a principios de los noventa. Luego en Qamishlo, el 8 de marzo, como un regalo para todas las mujeres del mundo. Este batallón tenía el nombre de Şehîd Adalet, la primera compañera de Qamishlo en caer mártir. Por último anunciamos el batallón en Kobane, con el nombre de Şehîd Dicle. Después de anunciar la creación de estos cinco batallones, empezamos a debatir para unirlos y crear nuestra organización, las YPJ.
El mismo 4 de abril de 2013 hicimos nuestro primer congreso en Dêrîk. Más o menos unas 150 compañeras de todas las regiones participaron en este congreso. Debatimos sobre el nombre y el que decidimos fue Unidades de Defensa de las Mujeres, YPJ. Los compañeros hicieron sus propuestas respecto al nombre que habíamos elegido. Decían: “¿Por qué solo defienden a las mujeres?”. Pero nosotras estábamos convencidas; defendemos a las mujeres, defendemos la sociedad, defendemos la humanidad, defendemos la naturaleza, defendemos la vida. Por eso, a los que nos cuestionaban les respondíamos que tenían una mirada muy estrecha y sexista, porque al escuchar “mujer” lo entendían desde el género, pero la mujer es la vida y la sociedad. Los compañeros no tuvieron ninguna influencia en nuestra conferencia, pero las mujeres, como provenían de la sociedad, no habían tenido muchas confrontaciones con los hombres. Por eso queríamos crear un autoconocimiento basado en la lucha de género; para que las mujeres se separaran de los hombres, no solo a nivel organizativo, sino a nivel mental. En nuestro sistema de formación buscábamos que se conocieran a sí mismas, que tomaran fuerza de sí mismas, que hubiera estima y unión entre mujeres.
Creamos la comandancia de las YPJ: cinco compañeras, una responsable por cada región. Empezábamos a tomar la forma de una organización autónoma. Alzamos nuestra bandera en cada uno de los centros que teníamos en las diferentes regiones. Ya existían las YPG, por lo que tuvimos que luchar para tener nuestra propia bandera, nuestra propia organización, y nuestras propias responsables y comandancia. No fue sencillo. Nos reuníamos la comandancia de las YPJ con la comandancia de las YPG, porque nuestros objetivos son los mismos, nuestra sociedad es la misma, y había familias donde el hijo estaba en las YPG y la hija en las YPJ, y realizábamos algunos trabajos conjuntos. Por ejemplo, si había un ataque, YPJ e YPG íbamos juntas al frente. Inicialmente los compañeros de YPG mostraron una actitud de ayuda, pero sin considerarnos una organización como tal. Cuando anunciamos nuestra creación, esa fue la primera lucha que llevamos a cabo, que todo en nuestra organización fuese autónomo: nuestra ropa, nuestra bandera, nuestro nombre. Al principio, los compañeros no aceptaban fácilmente tantas diferencias.
En Rojava no había una cultura de que las mujeres condujeran coches, por eso, al principio, en nuestros centros de las YPJ teníamos un compañero de las YPG como conductor. Esto para nosotras era una gran contradicción. Debatimos y decidimos que teníamos que aprender a conducir. Cuando hubo un problema en la frontera, acordamos que una de las mujeres de las YPJ conduciría para llevarnos hasta allí. Al principio los responsables de las YPG se negaron, y dijeron que eso no tenía nada que ver con nuestra autonomía, pero les contestamos que no, que nosotras iríamos por nuestros propios medios. Cuando nos vieron llegar con la compañera conduciendo, a todos les llamó mucho la atención, “buá, hasta su conductora es buena”. Empezamos a organizar clases de conducir. Dijimos: “La conductora de cada batallón tiene que ser una compañera”. Poco a poco todas nuestras conductoras fueron mujeres. Esto tuvo mucho impacto en la sociedad.
Había mucha gente, personas de la sociedad y partidos políticos, que trabajaban en contra nuestra, que no querían la revolución y que estaban en contra de la creación de las YPJ. Decían: “Estas mujeres de las YPJ han sido secuestradas de sus familias”. En las reuniones que hacíamos con la gente explicábamos: “En nuestros centros de las YPJ no hay vallas ni muros, quien quiera puede irse cuando quiera, y los centros los tenemos al lado del pueblo, no las llevamos a otras regiones”. Esta propaganda contra nosotras fue inútil. Al principio, muchas familias llegaban para llevarse a sus hijas. Esas mujeres jóvenes se plantaban delante de su familia y decían: “No voy a volver con ustedes, nadie me obliga a estar aquí, soy defensora de mi tierra, soy defensora de las mujeres”. La gente no lo aceptaba. Tampoco había una guerra dura en aquel entonces. Cierto, habíamos liberado las regiones, pero no había habido una guerra dura entre nosotras y el Estado sirio. Había muchos lugares en los que, al rodearlos, el Estado sirio se había rendido. Es decir, no había habido una guerra como contra Daesh o los yihadistas.
Cuando el 8 de marzo anunciamos el batallón de Qamishlo, participamos de las manifestaciones de ese día con unos treinta vehículos, nuestras armas y nuestros uniformes militares. Ese día cientos de mujeres quisieron unirse a nosotras. Claro que habían escuchado que las mujeres habían participado en las guerras en sus países, habían oído hablar de las mujeres de la guerrilla, habían visto sus fotos, sus videos, pero ahora veían esa fuerza delante de sus ojos. Esto por supuesto tuvo un gran impacto. Las formaciones que dábamos en la sociedad también tenían mucho impacto. Por ejemplo, ¿cuáles deben ser los principios de una mujer que se une a las YPJ?, ¿cómo debe ser su actitud, su determinación, su respeto? Es decir, nadie puede actuar dentro de las YPJ según principios individuales, sino que nosotras tenemos unos principios concretos de vida, si los aceptas, únete a nosotras. Así creamos una confianza dentro de la sociedad. Entonces ocurrió que muchas familias dijeron: “¡Que mi hija vaya a las YPJ!”. Recuerdo que a muchas compañeras de las YPJ las trajeron sus propios padres. Nos decían: “Heval, forma a mi hija”. Les enseñábamos kurdo, les enseñábamos historia. Se desarrollaban en todos los sentidos.
Después de que anunciáramos las YPJ, desarrollamos un gran esfuerzo para la autodefensa y para defender nuestra tierra ante los ataques. Poco a poco se iban separando de sus familias, partían de ellas mismas y de las formaciones como base, se iban profesionalizando en el uso de las armas. Hubo un segundo ataque en Afrin. Entre las compañeras que participaron estaban Heval Silava y Heval Bêrîvan. Las dos estaban en el grupo de ataque. Heval Silava estaba en la primera línea del frente. Heval Bêrîvan cayó mártir en un ataque, pero no lo sabíamos. Dos días después Heval Silava cayó mártir. Los yihadistas nos decían que tenían a Heval Bêrîvan con vida. Ya teníamos el cuerpo de Heval Silava. Por eso anunciamos a Heval Silava como la primera mártir de las YPJ, pero ambas fueron las primeras mártires. Heval Silava había participado en el primer congreso de las YPJ; Heval Bêrîvan había participado en el primer congreso de las YPG. Era madre, pero no era muy mayor; estábamos emocionadas. Podemos decir que las mujeres han participado en la liberación de todos los territorios, en todos los ataques. Desarrollaron su propia confianza en ellas mismas, habían desarrollado una fuerza a partir de su experiencia. Con cada ataque rompían la creencia de que las mujeres no pueden combatir. Los compañeros aceptaron su comandancia, comenzaron a respetarlas. Ya no había ningún arma que las compañeras no hubieran aprendido a manejar.
Heval Jiyan Ekî
Empezamos dando las formaciones en casas particulares hasta que, en un pueblo de Kobane, abrimos la primera academia de la YPJ con el nombre de Şehîd Jinda. Era un lugar pequeño pero creamos un gran potencial, un espíritu. Fue difícil. Las mujeres querían llevar a cabo su defensa, estaban preparadas. Pero había dificultades familiares. Kobane tiene una tradición feudal muy fuerte. Por ejemplo, me acuerdo que una vez, cuando ya teníamos la academia en Kobane, fui a la casa de una joven que quería unirse a las YPJ, pero su padre la había encerrado. Los compañeros me habían avisado. Su padre puso muchos problemas, su madre no demasiados. Le dije que dejara venir a su hija con nosotras y él contestó que no. Me dirigí a la joven y le pregunté: “¿Tú quieres venir con nosotras?”. Dijo “sí”. Le contesté: “Si tú quieres te llevo”. Tenía que venir por su propia voluntad. Después me dijo: “Si no me llevas me voy a quemar”. Ya lo había intentado una vez.
El padre avisó a los hombres de su tribu y se reunieron todos en la casa. Yo le dije: “Habla con tu tribu, después, si la joven quiere venir, me la voy a llevar. ¿Para qué se va a quemar? Sabemos que en la sociedad, hasta ahora, se asesina a las mujeres. ¿Para qué se va a asesinar ella misma?, que venga”. Después salimos, los hombres no nos increparon, vinieron hasta la puerta. El coche de las compañeras estaba frente a la entrada. Yo le dije a la joven: “Si después en la academia nos dices que te arrepientes y que quieres dejar la formación, ya no podrá ser”. Estaba lleno de hombres, cerca de doce, pero ninguno dijo nada. Llevamos a la joven a la academia. Después de unos días le dije a su familia: “La academia está en tal lugar, si quieren visitar a vuestra hija puden venir, no es un sitio escondido, todo el mundo conoce a las YPJ”. Después de una semana el padre vino y trajo flores. Hablé mucho con él para explicarle cómo las mujeres llevan a cabo su defensa. Realmente la conversación le afectó. Después de una semana volvió con el coche lleno de cosas. Me dijo: “Has permitido que reflexione y como hombre siento vergüenza”. Estaba contento. Y su hija se quedó con nosotras, hasta hoy en día está con nosotras y ha participado en la guerra como comandante. Me he encontrado con situaciones así muchas veces, cara a cara. Este hombre había preparado a su hija para entregársela a un esposo. Cuando tienen 15 o 16 años las mujeres son entregadas a un hombre. Después de esto él mismo abrió su mente. Al principio íbamos a las casas y había madres que en secreto nos decían “llévate a mi hija”. También había madres que decían: “Mi hija tiene miedo, tiene miedo de la oscuridad, tiene miedo de la lluvia”. Después de la formación, después de que las mujeres mostraran su fuerza, después de ver que esas mismas jóvenes luchaban con valentía en la guerra, surgió un fuerte amor. Yo lo llamo respeto; muchos hombres mayores querían besar nuestra mano. Decían: “Es por su heroísmo contra Daesh”. Pero como movimiento de mujeres somos humildes, por eso no les dejábamos hacerlo, nos daba vergüenza.
Heval Cihan Sheik Ahmed
La primera acción armada autónoma de las mujeres fue en una pequeña ciudad, que ellas liberaron. Ahora lo podemos decir tranquilamente, pero entonces, en 2013, no era algo normal. Esto significaba que las mujeres habían alcanzado un nivel que les permitía hacer por ellas mismas sus propias acciones, e hizo también que surgiera la confianza por parte de los compañeros. Lo digo de verdad, muchos compañeros decían abiertamente: “Heval, cuando las compañeras están con nosotros estamos tranquilos, porque si me hieren o caigo mártir sé que las compañeras no me van a abandonar”. Muchos compañeros decían esto decenas de veces. La presencia de las compañeras en la trinchera al lado de los compañeros daba moral y confianza a través del compañerismo.
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Desde que se firmó el nuevo acuerdo de integración entre la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria y el gobierno de transición sirio, una pregunta central en las negociaciones sobre la implementación concreta de la integración ha sido: ¿qué pasará con las YPJ?
Las fuerzas del gobierno de transición sirio mostraron claramente su rostro yihadista y misógino durante la última guerra. Ahora, en las negociaciones, muestran vacilación. Solo manteniéndonos unidas en apoyo a las YPJ podemos garantizar que esta fuerza de autodefensa de las mujeres, que ha hecho historia e influido en miles de mujeres en todo el mundo, siga existiendo.
Por eso, Women Defend Rojava ha lanzado la campaña “Todas somos YPJ”. Puedes encontrar más información haciendo click aquí.