Por Gurbet Sarya* – En tan solo un año y medio, el gobierno de Ahmed al Sharaa y Hayat Tahrir al Sham (HTS) firmaron decenas de acuerdos con Turquía, los países del Golfo y naciones occidentales, abriendo a Siria a la inversión extranjera en diversos sectores, desde aeropuertos y puertos hasta puentes, yacimientos petrolíferos e infraestructura energética. Mediante estos acuerdos, Al Sharaa prioriza la legitimación de su gobierno, la obtención de apoyo internacional y la consolidación de su poder, mientras la población siria sigue lidiando con la crisis económica, la corrupción, los problemas de seguridad y la inestabilidad.
En diciembre de 2024, Al Sharaa llegó a Damasco con más de diez grupos armados y tomó el control del gobierno. Primero anuló los acuerdos firmados durante el régimen de Bashar al Asad, y posteriormente centró su atención en los países del Golfo y Occidente. Los acuerdos multimillonarios firmados con Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Estados Unidos, Francia y Turquía surgieron como parte de un esfuerzo más amplio por obtener legitimidad regional e internacional.
El financista de la ocupación de Rojava se convierte en el nuevo socio de Al Sharaa
Qatar, que se convirtió en uno de los principales financiadores de la ocupación turca de Afrin (cantón kurdo de Rojava) en 2018, desempeñó un papel fundamental en el sostenimiento de planes para el cambio demográfico y la transformación de la región con un “cinturón árabe”, bajo el pretexto de ayuda humanitaria. La Sociedad de la Media Luna Roja de Qatar (QRCS, por sus sigla original) y la organización benéfica Qatar financiaron proyectos de vivienda construidos en coordinación con el Estado turco en varias localidades, incluidos los distritos de Jindires (Cindirêsê) y Shera (Şera) en Afrin, así como en Al Bab y Jarablus. Numerosos miembros de grupos armados y sus familias, procedentes de Guta Oriental, Hama y Homs, se asentaron en estas viviendas. Sin prestar asistencia a las regiones gobernadas por la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) y operando en Siria exclusivamente en coordinación con el Estado turco, Qatar se ha convertido en uno de los aliados más cercanos de Al Sharaa desde 2024.
El 29 de mayo de 2025, Al Sharaa firmó un acuerdo energético por valor de 7000 millones de dólares con un consorcio liderado por Urbacon UCC Holding, con sede en Qatar. Kalyon Energy y Cengiz Energy, de Turquía, junto con Power International, con sede en Estados Unidos, también figuraban entre los promotores del proyecto. El acuerdo otorgaba al consorcio la construcción de cuatro centrales eléctricas de gas con una capacidad total de 5000 megavatios, además de proyectos de energía solar. El gasoducto Kilis-Alepo también se incluyó en este paquete.
En agosto de 2025, Urbacon UCC obtuvo una concesión de 4000 millones de dólares estadounidenses para la ampliación del Aeropuerto Internacional de Damasco. Según el acuerdo, que finalizó en noviembre de 2025, se prevé que la capacidad anual del aeropuerto aumente a 31 millones de pasajeros, mientras que una nueva terminal y un hotel de cinco estrellas garantizarán al consorcio qatarí ingresos durante 30 años.
En febrero de 2026, se firmó un memorando de entendimiento entre Power International Holding, con sede en Qatar, y el gigante energético estadounidense Chevron, para actividades de exploración e inversión en petróleo y gas natural en aguas territoriales sirias en el Mediterráneo oriental. Yusuf Kablavi, director ejecutivo de la Compañía Petrolera Siria (CPS), afirmó que este acuerdo desempeñaría un papel fundamental en el fortalecimiento de la economía del país.
La CPS fue creada previamente mediante un decreto emitido por Al Sharaa en octubre de 2025 como una entidad matriz que agrupaba a todas las instituciones petroleras y de refinación bajo una estructura con autonomía financiera y administrativa.
El petróleo sirio fue entregado a Arabia Saudita
Arabia Saudita se convirtió en uno de los países que más invierten en Siria desde que Al Sharaa asumió el control del gobierno. El reino saudita incrementó significativamente su participación financiera en proyectos importantes, sobre todo después de que Estados Unidos levantara las sanciones impuestas en virtud de la Ley César, en diciembre de 2025. Las inversiones sauditas se han centrado en el sector petrolero, la principal fuente de ingresos del país.
El 9 de diciembre de 2025, la CPS firmó acuerdos con las empresas sauditas ADES, TAQA, ARGAS y Arabian Drilling para brindar apoyo técnico, desarrollar yacimientos y aumentar la producción en instalaciones de petróleo y gas. Además de los recursos petrolíferos, algunos elementos de la infraestructura energética de Siria también quedaron bajo la gestión saudita.
En febrero de 2026, se firmaron nuevos acuerdos relativos a proyectos de infraestructura y aerolíneas. Riad anunció la creación de un fondo de inversión en Siria con una dotación de 7500 millones de riales saudíes (aproximadamente 2000 millones de dólares estadounidenses) para el desarrollo, en distintas fases, de dos aeropuertos en la ciudad de Alepo. Paralelamente a estos proyectos, se creará una aerolínea conjunta denominada Flynas Syria, con una participación del 49% en manos de Arabia Saudita.
Entre los acuerdos adicionales se incluyó el proyecto de telecomunicaciones “SilkLink”, valorado en aproximadamente 1000 millones de dólares estadounidenses y cuya finalización está prevista en un plazo de 18 meses a dos años, así como acuerdos de cooperación en el sector del agua con la empresa saudita ACWA Power. En julio, Siria y Arabia Saudita ya habían firmado 47 acuerdos de inversión por un valor total superior a los 6000 millones de dólares estadounidenses. Además, como parte de estos acuerdos, Qatar y Arabia Saudita pagaron conjuntamente 15,5 millones de dólares para saldar la deuda pendiente de Siria con el Banco Mundial.
La costa mediterránea fue entregada a los Emiratos Árabes Unidos y a Francia
Las ciudades de la costa mediterránea de Siria constituyen las principales puertas de entrada económicas y comerciales del país al mundo exterior. Durante el régimen de Asad, la región, donde se ubican la base naval de Tartus y la base aérea de Hmeimim, ambas operadas por Rusia, estaba habitada principalmente por alauitas. Tras la huida de Bashar al Asad a Rusia y el consiguiente debilitamiento de la influencia rusa, Al Sharaa inició una serie de ataques contra las comunidades alauitas con el pretexto de “eliminar los remanentes del régimen de Asad”. En marzo de 2025, grupos armados afiliados al gobierno de Al Sharaa lanzaron ataques coordinados en al menos 40 localidades de Latakia y Tartus, causando la muerte de aproximadamente 1500 alauitas y dejando cientos de heridos o secuestrados. Los responsables de la masacre aún no han sido llevados ante la justicia y se desconoce el paradero de los secuestrados. En medio de estos acontecimientos, la administración de Al Sharaa concluyó rápidamente acuerdos relativos a proyectos de infraestructura, energía y turismo en las regiones costeras.
El puerto de Tartus, el mayor puerto marítimo de Siria, fue transferido a los Emiratos Árabes Unidos mediante un acuerdo de 800 millones de dólares, con el operador portuario emiratí DP World, al que se le otorgó una concesión de 30 años. Anteriormente, en abril de 2019, Rusia había firmado un contrato de arrendamiento de 49 años para el puerto con el gobierno de Asad, y se esperaba que la empresa rusa Stroytransgaz invirtiera 500 millones de dólares en su modernización. Sin embargo, Al Sharaa anuló este acuerdo.
Además, la Autoridad General de Puertos Terrestres y Marítimos de Siria firmó un nuevo contrato con el gigante francés de transporte marítimo y logística CMA CGM para la explotación de la terminal de contenedores del puerto de Latakia, consolidando así la participación extranjera en la infraestructura costera del país.
¿Por qué Turquía ha tomado el control de la infraestructura energética de Siria?
El Estado turco entrenó y equipó a grupos armados en Siria desde los primeros días de la guerra civil. Desde los primeros meses de su mandato, Al Sharaa firmó acuerdos integrales de cooperación militar, económica, de infraestructura y energética con Turquía. Esta cooperación, que abarca desde negociaciones de libre comercio y pactos de defensa hasta corredores energéticos y protocolos de entrenamiento militar, recuerda los proyectos de ingeniería colonial y demográfica llevados a cabo por Ankara en las regiones ocupadas de Afrin, Serêkaniyê y Girê Spî (regiones en Rojava). Además de estas zonas, la influencia de Turquía en Idlib, que se ha intensificado durante el último año y medio, ha constituido la base de muchos de los acuerdos firmados durante este período.
En Idlib, bastión principal de Al Sharaa, el Estado turco estableció puestos de observación y controló los pasos fronterizos, ejerciendo así un apoyo de facto. Mediante pasos fronterizos como Bab al Hawa, los flujos económicos y el apoyo militar permitieron que HTS se integrara en la política de zona de amortiguación impulsada por Turquía en el norte de Siria. Esta relación ha evolucionado hasta convertirse en lo que podría describirse como acuerdos interestatales con la administración de Al Sharaa.
Un mes y medio después de que HTS tomara el poder, el Estado turco levantó las restricciones a las exportaciones e importaciones procedentes de Siria. Una circular emitida por el Ministerio de Comercio el 12 de febrero de 2025 eliminó las limitaciones a las exportaciones a Siria a través de Turquía, permitiendo además el comercio de mercancías, con excepción de la chatarra metálica, desde Siria a terceros países a través de Turquía. Los procedimientos de importación desde Siria se restablecieron a su estado anterior a la guerra civil y se reactivaron los pasos fronterizos para incrementar el comercio con el vecino con el que Turquía comparte la frontera terrestre más extensa.
A medida que el gobierno de Al Sharaa ganaba mayor legitimidad en el ámbito internacional, la cooperación económica entre Turquía y Siria se expandió significativamente. El primer gran acuerdo firmado por Al Sharaa fue una licitación energética por valor de 7000 millones de dólares, concluida en Damasco el 29 de mayo de 2025. El proyecto, implementado mediante una alianza entre Estados Unidos, Turquía y Qatar, contempla la construcción de centrales eléctricas de gas natural en el centro y el este de Siria, así como una planta de energía solar en el sur. El consorcio tiene como objetivo generar un total de 5000 megavatios de electricidad e incluye a UCC Concessions de Qatar, Power International de Estados Unidos, y Kalyon Holding y Cengiz Holding de Turquía. En consecuencia, se planifican centrales eléctricas de ciclo combinado de gas natural e instalaciones de energía solar con una capacidad instalada total de 5000 megavatios en las regiones de Treyfi, Zeyzun, Deir ez-Zor, Mhardeh y Wadi al Rabii.
Las importantes inversiones de Turquía en la infraestructura energética de Siria han atraído considerable atención. Según un informe del Instituto de Estudios de Seguridad Energética de la Unión Europea, Turquía ha apoyado la red eléctrica regional en Idlib, paralelamente a su respaldo al gobierno de Al Sharaa desde 2021. Los expertos sugieren que, mediante estos nuevos acuerdos energéticos, Turquía busca “oportunidades alternativas” en el Mediterráneo Oriental, donde ha estado prácticamente excluida de los principales acuerdos energéticos regionales. El Foro del Gas del Mediterráneo Oriental, creado en 2020, reunió a Egipto, Israel, Grecia, Chipre, Italia y Jordania, consolidando así la posición de Turquía como competidor regional en el sector energético.
A finales de junio se firmó un acuerdo para reanudar el transporte terrestre directo entre ambos países. En agosto, la cooperación económica y los acuerdos de inversión se incrementaron aún más. Durante la Mesa Redonda Turquía-Siria celebrada en Ankara el 6 de agosto, organizada por la Unión de Cámaras y Bolsas de Comercio de Turquía (TOBB), se alcanzó un consenso sobre diez acuerdos destinados a lograr un objetivo comercial de 5000 millones de dólares.
Además, en el marco del recién creado Comité Conjunto Económico y Comercial Turquía-Siria (JETCO), se introdujo un mecanismo institucional para evaluar todas las dimensiones de las relaciones económicas y comerciales bilaterales. El Consejo Empresarial Turquía-Siria, que antes de la guerra operaba bajo la Junta de Relaciones Económicas Exteriores de Turquía (DEIK), también se reactivó para facilitar la reanudación de la cooperación económica.
El proyecto del aeropuerto de Damasco se adjudica a empresas turcas
Un consorcio integrado por las empresas turcas Kalyon Construction, Cengiz Construction y TAV Construction se adjudicó la licitación para la modernización y construcción del Aeropuerto Internacional de Damasco, firmando un acuerdo por valor de 4000 millones de dólares. Además de las empresas turcas, el consorcio también incluye a UCC de Qatar y a Assets Investments de Estados Unidos. Según los términos del acuerdo, las instalaciones del Aeropuerto Internacional de Damasco se modernizarán en un plazo de ocho años para alcanzar una capacidad anual de 31 millones de pasajeros.
La Feria Internacional de la Construcción Buildex, celebrada en Damasco entre el 28 de mayo y el 2 de junio, reunió a un total de 740 empresas nacionales e internacionales. Turquía fue el país con mayor participación, representada por 112 empresas de construcción. Durante el último año, bajo la administración de Al Sharaa, los acuerdos de inversión y comercio entre Turquía y Siria superaron los 15.000 millones de dólares.
*Publicado en la agencia de noticias ANF / Edición: Kurdistán América Latina