En su evaluación del panorama político general en Turquía, el profesor universitario kurdo Abbas Veli instó al gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), y posteriormente a todo el país, a abordar con mayor seriedad la cuestión kurda y el proceso de paz en curso, y a dejar de vincularlo a los acontecimientos y cambios en Medio Oriente. En una entrevista con la agencia de noticias Firat (ANF), Veli destacó la “ecuación de suma cero” en el conflicto armado entre los kurdos y el Estado turco. Este conflicto no ha inclinado la balanza a favor de un bando sobre el otro, sino que ha agotado a todos, intensificado el resentimiento y creado nuevos obstáculos a las perspectivas de transformación democrática en Turquía. Como resultado, se ha mantenido el statu quo, con el Estado recurriendo a una mayor brutalidad y represión cada vez que las circunstancias parecen favorables para debilitar a los kurdos y eliminar su presencia política y militar en Turquía y en el extranjero.
Veli consideró la fase de “Solución Pacífica y Democrática” lanzada por el líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, a finales de febrero pasado, junto con el XII Congreso del PKK celebrado en mayo pasado, y la decisión de poner fin a la lucha armada y disolver el partido, como un cambio trascendental y una oportunidad inigualable para romper el estancamiento político y lograr un cambio estructural en Turquía. Dicho cambio transformaría al Estado, de una institución totalitaria y monolítica, en un Estado democrático y ciudadano, capaz de alcanzar la prosperidad y atender las demandas de todos sus componentes. El pensador y profesor de pensamiento político kurdo recordó a Ankara que un problema trascendental e influyente con dimensiones regionales e internacionales, como la cuestión kurda, no puede resolverse sin un programa nacional que involucre a todos los actores del país. Este programa, promulgado por el Parlamento, se traduciría en leyes y disposiciones constitucionales que reconozcan la identidad y los derechos de los kurdos, y transformen fundamentalmente la fisonomía y la estructura de la república. Al final de este proceso surgiría un nuevo Estado para todos sus ciudadanos, con una nueva estructura y orientación que refleje todas las identidades y particularidades.
El Estado turco se ve distraído del cumplimiento de sus promesas respecto al proceso de paz por otros asuntos y acontecimientos regionales que considera más urgentes. Según el acuerdo con Öcalan, se formaría un comité de cien parlamentarios de todos los bloques políticos (se espera que los nombres de los miembros se discutan durante la próxima reunión entre la delegación de Imrali y el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, el 9 de julio*). Este comité trabajaría en la redacción de nuevas leyes que sustituyan a las antiguas y delinearían los límites de las reformas constitucionales. Si se implementan los cambios deseados , como exigen Öcalan y la parte kurda , se abrirían las puertas al pluralismo y la participación política, y cesaría la persecución de ideas y libertades. Además, se eliminarían las bases legales utilizadas para encarcelar a activistas, prohibir partidos y cerrar medios de comunicación. Sin embargo, existe reticencia por parte del gobierno turco, directamente relacionada con las circunstancias regionales y las amenazas percibidas a su soberanía o integridad territorial. Cuando surgen crisis o enfrentamientos en la región —como el conflicto israelí-iraní, o se habla de un “Nuevo Medio Oriente”, o de la redefinición del mapa regional— , las autoridades turcas tienden a recordar los problemas internos y a enfatizar la importancia de mantener la unidad del frente interno. En consecuencia, las conversaciones sobre la resolución de los problemas de Turquía, especialmente la cuestión kurda, suelen posponerse. Una vez que las tensiones regionales se calman y cesan las acciones militares —bombardeos, ataques con misiles, incursiones con drones—, los políticos turcos experimentan una sensación de alivio y una falsa sensación de fuerza e importancia. Entonces recurren a negar los problemas o a atribuirlos a causas inventadas, a menudo vinculándolos con agendas externas e internacionales.
La opinión pública aguarda la próxima reunión entre la delegación de Imrali y el presidente Erdoğan el 9 de julio, antes de que la delegación viaje a la isla de Imrali para reunirse con Öcalan e informar sobre los avances del proceso de paz. Se ha anunciado un paso simbólico en el ámbito práctico: el desarme de un grupo del PKK durante una ceremonia a la que asistirán los medios de comunicación cerca de Sulaymaniyah, en la región del Kurdistán iraquí (Bashur), antes de regresar a sus posiciones en las montañas de Qandil. Estos acontecimientos representan un claro progreso y un avance en la resolución de la cuestión kurda tras semanas de estancamiento, posiblemente debido, en parte, a la preocupación de Turquía por el conflicto israelí-iraní. Los esfuerzos de Ankara en diversos niveles buscan detener las hostilidades e impedir el colapso del régimen iraní, un colapso que podría desencadenar el caos (“las puertas del infierno”), algo que Turquía teme. El surgimiento de un régimen democrático en Irán, el fin de la dictadura y la represión, y la aceptación de la descentralización y la autonomía de los grupos étnicos iraníes, probablemente conducirían a la creación de un Kurdistán iraní (Kurdistán Oriental), que sería geográfica y demográficamente más grande que el actual Kurdistán iraquí (Kurdistán del Sur), reconocido constitucionalmente en Irak. Turquía teme este escenario, ya que podría influir en la dinámica interna y revitalizar las demandas kurdas y de otras etnias de federalismo dentro de Turquía, volviendo a la agenda principal del movimiento kurdo.
Ekrem İmamoğlu, alcalde de Estambul y principal rival del presidente Erdoğan —quien actualmente se encuentra encarcelado por corrupción en la prisión de Mármara—, pidió intensificar los esfuerzos para resolver la cuestión kurda, principalmente a través de la vía parlamentaria y la formación de un comité de cien miembros. Sus comentarios se produjeron durante la visita de Tülay Hatimoğlu y Tuncer Bakrahan, copresidentes del Partido para la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM), el 19 de junio. İmamoğlu consideró la disolución del PKK y su renuncia a la lucha armada como una auténtica oportunidad, y enfatizó que la democracia y la hermandad entre kurdos y turcos son la base para resolver la cuestión kurda, crear un nuevo comienzo y superar el legado del pasado.
Öcalan trabaja para sentar las bases para el éxito del proceso de resolución de la cuestión kurda mediante la formación de un frente amplio, democrático y popular, que incluya a políticos, activistas de derechos humanos, intelectuales, sindicatos, profesionales, asociaciones de mujeres, organizaciones de la sociedad civil y todas las fuerzas sociales kurdas y turcas. Este frente busca operar junto con las iniciativas oficiales, supervisar las conversaciones en curso entre el Estado y la parte kurda, y supervisar los mecanismos para el cambio democrático, incluyendo la promulgación de leyes y reformas constitucionales. Öcalan enfatiza la importancia de involucrar a todos los segmentos de la población en el proceso, escuchar sus opiniones y considerar sus sugerencias y observaciones. El objetivo es desarrollar una solución mutuamente consensuada desde la base, en lugar de simplemente imponerla desde arriba, es decir, desde el Estado y los representantes del movimiento político kurdo.
Öcalan cree que resolver la cuestión kurda es el antídoto que salvará a Turquía de sus amenazas internas y la fortalecerá desde dentro. Esto implica abrir caminos hacia la democracia y la prosperidad económica, liberar al país de la dependencia externa y del miedo a la división, y erradicar la pesadilla de reducirse a un espacio geográfico estrecho dentro de Anatolia. Öcalan advirtió a las autoridades gobernantes de Ankara sobre el repliegue y aislamiento de Turquía en Anatolia, mucho antes de que comenzaran los bombardeos israelíes sobre Irán, que amenazaban a su régimen totalitario. Dichos bombardeos generaron en Ankara el temor de sufrir un destino similar a manos de la fuerza más letal de la región.
Notas:
*La reunión a la que se refiere el autor se realizó el 7 de julio de 2025. Para más información al respecto: https://anfespanol.com/noticias/delegacion-de-imrali-sobre-la-reunion-con-erdogan-se-enfatizo-la-voluntad-mutua-de-avanzar-54583
FUENTE: Tariq Hemo / The Kurdish Center for Studies / Traducción y edición: Kurdistán América Latina