Hacia una vida democrática a través de las comunas

Por Zinarîn Mesken* – En la historia de la humanidad vemos una forma de vida comunal que comienza con el clan. Clanes de alrededor de treinta personas construían entre sí una vida basada en la socialidad. A partir de ahí comenzó un proceso hacia las aldeas. Con el tiempo, sin embargo, la idea de alejarse de la vida comunal se convirtió en un poder dominante y ha continuado hasta hoy. La noción de dominación creó una forma de vida monolingüe y desmanteló la socialidad. Sin embargo, en un país que ha alimentado a sus hijos con la leche de la revolución, no es posible impedir la creación de una vida libre.

Volvamos a la historia y aprendamos de las investigaciones: ¿cómo se vivía en el pasado? Con la ola migratoria que comenzó desde el Rift africano, las personas se expandieron hacia Mesopotamia, la Media Luna Fértil de la humanidad. Con esta ola se estableció una nueva forma de vida que se extendió desde las orillas del Nilo hasta Mesopotamia. Allí, las personas se encontraron con la producción y la productividad.

A medida que se desarrolla la fuerza productiva material, también avanza el aprendizaje de la naturaleza. Las personas aprendieron la voz, la lengua y la vida de la naturaleza. Fortalecieron su capacidad para protegerse tanto entre sí como frente a los animales salvajes. No existían divisiones de nación, lengua, religión o creencia. Todo lo que producía era, para ellos, una fuente de fe y de culto. Dios era una fuerza que emergía desde dentro de la sociedad; no una persona concreta ni una deidad invisible. Se reunían de manera comunal. Los valores morales se desarrollaban de forma natural.

Por supuesto, con la vida natural no queremos decir que no hubiera conflictos. La vida se construye sobre dos bases; así como existe la felicidad, también existe el conflicto; el negro completa al blanco. En ese período existía una forma de vida igualitaria y comunal y, en ocasiones, se producían ataques para satisfacer necesidades. Sin embargo, no eran guerras de saqueo y dominación; se desarrollaban únicamente en el marco de la defensa y la necesidad.

Los chamanes excluidos de la sociedad comenzaron a organizarse a través de su intuición. Transformaron la vida comunal en una forma de vida uniforme. Reunieron a jóvenes a su alrededor y los formaron en nombre de un sistema divino. A partir de ese momento, las guerras sin sentido, las muertes y el saqueo comenzaron a crecer.

Paralelamente, la posición de las mujeres se transformó. Tras el liderazgo femenino, comenzó un sistema en el que mujeres y hombres continuaron juntos, pero de forma jerárquica bajo la dominación masculina. En un sentido más amplio, las mujeres eran consideradas sagradas por la sociedad debido a su conocimiento y producción. Sin embargo, a medida que los hombres dominantes pasaron al primer plano, la igualdad de las mujeres comenzó a quedar eclipsada. Por un lado, la vida comunal liderada por mujeres retrocedió; por otro, se desarrolló una forma de vida jerárquica, es decir, basada en clases. A medida que esta ola se extendió en la sociedad se produjo una profunda desintegración. Aunque las investigaciones no revelan con claridad lo que ocurrió exactamente en ese periodo, los registros disponibles indican que la dominación masculina se volvió evidente. Por esta razón, las mujeres fueron desplazadas de lo sagrado hacia la prostitución.

En el modelo desarrollado en Rojava, todos los pueblos viven juntos

Con el tiempo, las mujeres fueron expulsadas de la vida social. La aparición de religiones y creencias, aunque inicialmente se basaba en reunir nuevamente a la sociedad, pasó gradualmente bajo el control de los Estados. Con ello, las mujeres quedaron aún más relegadas. En una vida en la que las mujeres estaban ausentes o su papel no era decisivo, la forma de vida cambió de manera fundamental.

En el centro de estas palabras está la intención de llamar la atención sobre la reconstrucción de la vida comunal. Abdullah Öcalan, arquitecto de la libertad y la igualdad de los pueblos, reveló muchas verdades ocultas a través de sus análisis. Presentó la realidad de la sociedad y de la humanidad a académicos, científicos y políticos. Comenzando por la causa del pueblo kurdo, abrazó los problemas de todos los pueblos. Durante muchos años, los pueblos estuvieron acostumbrados a la vida comunal. La mentalidad dominante impuso las diferencias como motivo de división; sin embargo, ahora ha llegado el momento de vivir juntos con todos los colores y diferencias.

El desarrollo del sistema capitalista, que ha penetrado en las venas de la juventud, debe sin duda abordarse correctamente. Si lo analizamos adecuadamente e interpretamos la historia desde esta perspectiva, vemos que cada etapa ha avanzado con la misma esencia, aunque bajo distintos nombres. La mentalidad que apareció en la historia bajo el nombre de “Kastik Katil” hoy se presenta bajo el nombre de capitalismo. Al mismo tiempo, por un lado continúa una línea de resistencia y lucha y, por otro, persiste una tendencia hacia la vida capitalista.

Por esta razón, los análisis de Öcalan son una fuente de fuerza para nosotros. En sus análisis, evaluaciones e interpretaciones puede verse que construir una forma de vida comunal en realidad no es difícil. El modelo desarrollado en Rojava puede citarse como ejemplo. En Rojava, distintos pueblos se han reunido sobre la base de las ideas de Öcalan. Kurdos, árabes, armenios y circasianos nadan en la misma piscina, pero ninguno niega al otro. Este paso constituye la base para construir una vida comunal.

Debemos orientarnos hacia las comunas para vivir juntos en igualdad

¿Cómo construiremos comunas, cómo viviremos de forma comunal?

Como se ha señalado, partiremos de los análisis de Abdullah Öcalan. Debemos analizar lo vivido en la historia trayéndolo al presente y evaluarlo junto con la situación actual del mundo. Debemos partir de la aldea y avanzar hacia la ciudad. Hoy las aldeas no son muy preferidas por la juventud; la vida urbana atrae más interés. Sin embargo, la aldea representa nuestra formación; por ello debemos comenzar desde nuestras propias aldeas.

Desarrollar la defensa, la producción, es decir, la economía y la ciencia en nuestras aldeas es importante y necesario. Deben establecerse diferentes comunas según las necesidades y todas ellas deben reunirse bajo un mismo marco comunal. Por ejemplo, los docentes de una aldea pueden reunirse para crear una comuna de profesores.

Los docentes pueden educarse y organizarse según las necesidades del alumnado. Del mismo modo puede formarse una comuna de defensa de la aldea. Así pueden establecerse diversas comunas: economía, salud, defensa, ciencia, arte, entre otras.

Todas las comunas establecidas deben reunirse periódicamente y planificar el periodo siguiente. A esto lo llamamos la “comuna de comunas”. Las comunas de aldea deben mantenerse conectadas con las comunas distritales; igualmente, las comunas distritales deben organizarse entre sí. De este modo, podemos reconstruir nuestras vidas sobre bases comunales en la aldea, el distrito y la ciudad. Al describir este modelo no hablamos de dominación ni de jerarquía. Puede surgir una representación dentro de las comunas de aldea; sin embargo, esto no significa que se cree una estructura jerárquica. Por el contrario, hablamos de una forma de vida natural.

A medida que este modelo comunal se desarrolla, cada individuo de la sociedad asume responsabilidades y tareas. Nadie queda fuera de la sociedad.

Dentro de la familia, la madre y el padre trabajan y el niño crece gracias a ese trabajo y satisface sus necesidades. Un niño que no siente el esfuerzo de sus padres puede desperdiciar fácilmente lo obtenido. Sin embargo, si el niño también participa en la producción, no actuará de forma derrochadora, porque ha invertido su propio esfuerzo.

Para vivir juntos y en igualdad, debemos orientarnos hacia las comunas. Debemos establecer comunas en todas partes. De este modo podremos reducir las guerras, el saqueo y las masacres dirigidas contra nuestro pueblo y construir una vida libre. Si no construimos comunas, nuestras vidas seguirán transcurriendo entre el saqueo y la destrucción.

Avancemos juntos, de manera comunal, hacia una vida democrática. Enriquezcamonos con todos nuestros colores, ampliemos nuestra sociedad y elevemos la conciencia. Quienes liderarán este proceso serán los jóvenes kurdos.

*Publicado en la agencia de noticias ANF / Edición: Kurdistán América Latina

miércoles, febrero 18th, 2026