Rohilat Efrin es comandante de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ, por sus siglas en kurdo), y también es miembro del mando general de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Efrin se incorporó a las YPJ en 2013 y tuvo un papel destacado en las operaciones contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS) y en la defensa de todas las regiones que constituyen la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES).
A lo largo de los años, junto a más líderes militares, Efrin encabezó batallas contra ISIS, como la de la liberación de Kobane en 2014. Rohilat Efrin ha asumido responsabilidades de mando en varios frentes del norte y el este de Siria, como parte de las FDS. Ha encabezado o supervisado operaciones importantes en Raqqa, Manbij y Deir ez Zor (ciudades ocupadas por el Estado Islámico).
Tras la caída del régimen sirio al 8 de diciembre de 2024, Efrin participó en los procesos políticos y diplomáticos. Este año, ha formado parte de las delegaciones oficiales de mandos kurdos que se han reunido con representantes del gobierno sirio en Damasco para explorar futuros acuerdos políticos y militares.

-¿Cómo describiría la relación actual entre la AADNES y el gobierno de transición en Damasco?
-Hoy presenciamos una etapa crucial en la historia de Siria. Esta etapa exige un alto grado de responsabilidad y una voluntad genuina de todas las partes para superar las heridas de los años pasados. Nuestra relación con el gobierno de transición se basa en el diálogo directo y la búsqueda de puntos en común sobre los que construir.
-¿ Las negociaciones avanzan en un ambiente positivo?
-La atmósfera actual comporta cierto grado de responsabilidad y seriedad. Observamos una tendencia hacia la desescalada y la creación de un entorno que permita un enfoque más realista de los problemas pendientes. Estamos abiertos a cualquier camino y diálogo nacional que garantice la unidad de Siria, preserve los derechos de los distintos pueblos de Siria y prepare el camino para una paz y seguridad duraderas.
-Se habla mucho de la posibilidad de integrar a las Fuerzas Democráticas Sirias en el ejército sirio. ¿Cuál es la posición de las Unidades de Protección de las Mujeres sobre esta propuesta?
-Las Unidades de Protección de las Mujeres, como parte integral de las Fuerzas Democráticas Sirias, desempeñaron un papel fundamental en la protección del país del terrorismo y en la defensa de los civiles cuando el Estado sirio estaba agotado y era incapaz de extender su control sobre grandes áreas. Por tanto, cualquier discusión sobre la reconstrucción o la reestructuración de la institución militar debe empezar reconociendo nuestros sacrificios y la experiencia adquirida por las combatientes durante más de una década de esta guerra contra el terrorismo. No nos oponemos a la idea de construir conjuntamente nuevas instituciones nacionales, pero enfatizamos que esta construcción debe basarse en una colaboración equitativa, una visión moderna del Estado y en principios que reconozcan el papel de las mujeres en la seguridad, la defensa y la protección.
-Si acaba existiendo esta integración, ¿las YPJ la aceptarán?
-La cuestión de la integración es un proceso nacional importante y altamente complejo. Nuestra aceptación no es ni un rechazo absoluto ni una aceptación absoluta, sino que depende de un conjunto de principios claros que deben respetarse. Exigimos garantías escritas y públicas que nuestra singularidad no se borrará, que las mujeres tendrán un lugar claro en la toma de decisiones militares y de seguridad, y que los mecanismos organizativos que hemos desarrollado –que han demostrado su éxito y su eficacia– continuarán formando parte de cualquier estructura futura.
-¿Cómo se puede garantizar su singularidad e independencia como luchadoras que han vivido una experiencia única en la región? ¿Cuál será el futuro de las YPJ?
-Las Unidades de Protección de las Mujeres no son una formación puramente militar, sino un proyecto intelectual y de liberación sin precedentes en la región; un proyecto para empoderar a las mujeres con la voluntad, el poder de decisión y el liderazgo para avanzar hacia la democratización del pensamiento y la sociedad. Por tanto, el futuro de las Unidades de Protección de las Mujeres debe reflejar esta realidad, ya sea como fuerza independiente dentro de una nueva estructura o como parte de una institución nacional que respete y desarrolle esta experiencia sin restringir sus poderes.
-Después de más de una década de lucha, ¿cuáles son sus líneas rojas que no se pueden comprometer?
-Nuestras líneas rojas han sido claras y coherentes desde el principio. Por un lado, no sería lógico dar marcha atrás en los logros que las mujeres han alcanzado con la sangre de miles de mártires. Tampoco habrá vulneración alguna del derecho de las mujeres a la autoorganización y la autodefensa como derecho natural, moral y humano. Por último, es inaceptable volver a un sistema cerrado y centralizado que reproduce crisis pasadas. Rechazamos las soluciones de seguridad unilaterales impuestas en nuestras regiones sin nuestra participación.
-¿Y qué compromisos están dispuestas a asumir para llegar a una solución nacional integral?
-Estamos preparadas para asumir amplios compromisos nacionales. Por ejemplo, participar en un proceso político integral y en la construcción de un nuevo ejército sirio basado en la profesionalidad, el pluralismo y la competencia. Además, cooperar en los esfuerzos antiterroristas, preservar la unidad del territorio sirio y fortalecer la confianza entre todos los componentes del pueblo sirio.
-La revolución de Rojava es una revolución de las mujeres, pero el papel de las mujeres en el gobierno de Damasco sigue siendo limitado. ¿Cómo conseguir un equilibrio genuino si se implementa el acuerdo del 10 de marzo firmado entre el comandante de las FDS, Mazloum Abdi, y el presidente sirio, Ahmed al Sharaa?
-La revolución de Rojava ha presentado un nuevo modelo para el papel de las mujeres, un modelo que trasciende la participación simbólica y pasa a la participación real y de liderazgo. Creemos que ningún acuerdo futuro, incluido el acuerdo del 10 de marzo, puede tener éxito sin reconocer este modelo e integrarlo en las instituciones nacionales. Alcanzar el equilibrio no significa imponer una visión sobre otra, sino transferir experiencias de éxito al corazón del Estado sirio. Si hay voluntad política, las mujeres sirias –en Damasco y en otros lugares– pueden tener el mismo papel dirigente que han tenido las mujeres del norte y el este de Siria estos últimos años.
-La pregunta más sensible: hay oficiales y miembros del ejército sirio acusados de haber asesinado a dirigentas kurdas, ya fueran combatientes o políticas. ¿Cómo tratar esta cuestión en el futuro en el marco de la justicia y la reconciliación?
-Es un tema muy doloroso y trae heridas que siguen abiertas para muchas familias y activistas. Creemos que no puede haber una verdadera reconciliación sin verdadera justicia. Por tanto, exigimos la formación de comités independientes e imparciales, bajo supervisión nacional e internacional si es necesario, para investigar todas las violaciones cometidas contra las mujeres, ya fueran combatientes, políticas o activistas. Nuestro objetivo no es la venganza, sino descubrir la verdad y garantizar que estos crímenes no se repitan en el futuro en Siria. La justicia no es obstáculo para la paz, sino una condición fundamental para conseguirla y establecer la seguridad.
-¿Cuál es su posición sobre la demanda de entregar las armas como condición para cualquier acuerdo?
-Las armas que llevamos no son un medio de influencia y dominación, ni se han utilizado contra el pueblo. Más bien son herramientas para la legítima autodefensa y la defensa de la sociedad. Cualquier conversación sobre la entrega de armas como condición previa es poco realista e incompatible con la naturaleza de la situación actual. Enfatizamos que el futuro de las armas debe discutirse en el marco de un proceso político integral, con garantías claras y transparentes en el que se protegerá a las mujeres y a la sociedad de cualquier amenaza potencial. Ciertamente, estamos a favor de unificar los esfuerzos militares bajo un nuevo paraguas nacional, pero no estamos a favor de abolir nuestra experiencia, la cual ha demostrado su capacidad para derrotar al terrorismo y proteger a las comunidades cuando el Estado era incapaz de hacerlo y descuidaba sus deberes de protección y defensa.
FUENTE: Amina Husein / VilaWeb / Traducción y edición: Kurdistán América Latina