Las mujeres de la primavera baluche

El 27 de enero de 2024, en Quetta, la líder del Comité Baluche Yakjehti (BYC), la Dra. Mahrang Baloch, se dirigió a una multitud de miles de personas, compuesta por hombres y mujeres, muchos de ellos jóvenes estudiantes. Mahrang, que había regresado recientemente de una sentada de un mes frente al Club Nacional de Prensa de Islamabad, celebrada para protestar contra las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales en Baluchistán, dijo que este movimiento era la “voz del pueblo baluche, desde Nokundi hasta Parom y desde Koh-i-Suleman hasta Makran”.

Los recientes ataques en Baluchistán por parte del ilegalizado Ejército de Liberación Baluchistán (ELB), que resultaron en la trágica pérdida de las vidas de casi 40 personas, tienden a acaparar la atención de los medios debido a la enorme violencia involucrada, pero también hacen un flaco favor a los esfuerzos de movimientos como el BYC, que han intentado resaltar la alienación de la juventud educada de Baluchistán de una manera pacífica y constitucional.

Encuentros como el de Quetta en enero, con una gran cantidad de asistentes, se han convertido en algo habitual para el BYC. Pero lo que hace que este movimiento sea único y lo distingue de cualquier otro grupo similar es que las mujeres, en concreto las mujeres baluches, son el rostro de este movimiento.

Pero ¿cómo llegó el BYC a convertirse en una fuerza tan poderosa? ¿Quiénes son las mujeres que encabezan este movimiento? ¿Y cómo es posible que, en una sociedad conservadora y aún en gran medida patriarcal, los hombres acudan en masa a escuchar a estas mujeres?

Las raíces del descontento en Baluchistán

El prolongado vacío político que existe en Baluchistán ha generado un clima de temor creciente, en el que tanto el Estado (paquistaní) como los nacionalistas baluches llevan décadas enfrentándose. Muchos de los nacionalistas baluches que reclaman pacíficamente un cambio opinan que sus voces han sido ignoradas durante mucho tiempo. Además, debido al empeoramiento de la situación de seguridad en la provincia, han surgido en toda la región varias milicias privadas, conocidas localmente como escuadrones de la muerte.

Tanto el Partido Nacional de Baluchistán (BNP-M) como el Partido Nacional (NP), que afirman luchar por los derechos de los baluches en el marco del Estado, han sido criticados por los nacionalistas baluches por no hacer lo suficiente por los baluches, a pesar de ocupar cargos en el gobierno y ser parte de la Asamblea Nacional. En estas circunstancias, los nacionalistas baluches, desesperados, han estado tratando de expresar sus quejas desde plataformas no tradicionales, con la esperanza de que esto conduzca a un cambio a largo plazo.

En mayo de 2020, tres hombres, presuntamente asociados con un escuadrón de la muerte local, irrumpieron en una casa en Danuk, Turbat, lo que resultó en la muerte de la madre de Bramsh Baloch, de cuatro años. Ese incidente dio origen a estas protestas en curso y, en palabras de la activista de BYC Sammi Deen Baloch, fue entonces cuando nació el BYC.

Pero fue el asesinato de Balaach Baloch, en noviembre de 2023, supuestamente en un “encuentro” en Turbat con el Departamento Antiterrorista (CTD, por sus siglas originales), lo que desencadenó un movimiento generalizado en el distrito de Kech. La familia de Balaach y activistas de la sociedad civil afirmaron que Balaach había sido detenido por el CTD el mes anterior y había sido presentado ante un tribunal local, que lo había puesto bajo custodia policial durante 10 días. Las protestas contra el supuesto asesinato extrajudicial culminaron en la sentada de Islamabad, liderada por Mahrang bajo la plataforma del BYC. Fue entonces cuando Mahrang y el BYC captaron la atención de la nación.

Después de una gran demostración de poder en Quetta, el BYC celebró una concentración en Gwadar bajo el lema “Baloch Raji Muchi” [Concentración Nacional Baluche] en julio, en la que participaron cientos de manifestantes de todo Baluchistán y otras zonas del país dominadas por los baluches, a pesar de que el Estado había impuesto restricciones a los manifestantes pacíficos para impedirles acudir a Gwadar. Después de eso, el BYC celebró grandes concentraciones en varios lugares de Baluchistán.

Según Mohammad Arif, profesor adjunto de relaciones internacionales en la Universidad de Baluchistán, “existen tres factores que alimentan el descontento que sienten los habitantes de Baluchistán y que son la razón de sus protestas. En primer lugar, Baluchistán ha sido ignorada por el gobierno central desde el principio. En segundo lugar, existe una corrupción rampante en Baluchistán, especialmente por parte de los políticos y burócratas, que ha obstaculizado el desarrollo y el progreso de la provincia. En tercer lugar, la región se ha convertido en un escenario para la política internacional a raíz de la intervención china en la región”.

El profesor Arif afirma que el descontento de la población, en lugar de aliviarse, aumenta cada día. Añade que “en Baluchistán no hay mucha participación política en el centro, donde nuestra representación es de apenas el seis por ciento. El gobierno sólo puede proporcionar empleo a un 10 o 15 por ciento de la población, mientras que el resto tiene que ser atendido por un sector privado que simplemente no existe en Baluchistán como tal”.

Sobre la cuestión de si las mujeres baluches se están convirtiendo en el rostro del cambio político y social en la sociedad tribal y patriarcal de Baluchistán, el profesor Arif opina que esto es producto de una transformación social.

“Por ejemplo”, dice, “Japón también era una sociedad tribal en 1870, pero llegaron al umbral del cambio social mucho antes que nosotros”. El cambio es, en efecto, un proceso lento, y el ascenso de las mujeres en la atmósfera política hostil de Baluchistán, en particular a través de la plataforma BYC, no se produjo de la noche a la mañana.

El ascenso de Mahrang

Dado que nació en una familia política de Baluchistán, se puede decir con seguridad que la política ha corrido por las venas de la Dra. Mahrang Baloch desde el primer día. Pero de repente se vio empujada a la fama cuando empezó a encabezar las protestas después de que su padre, Ghaffar Longove, desapareciera en diciembre de 2009 a las puertas de un hospital de Karachi.

En esa época, ella todavía era estudiante de primaria. La mayor de seis hermanos, Mahrang quemaba sus libros escolares frente al Club de Prensa de Quetta en un acto de protesta, exigiendo que su padre regresara a casa. Trágicamente, como sucede a menudo en los casos de personas baluches desaparecidas, el cuerpo mutilado de su padre fue encontrado en 2011.

Mientras habla en una combinación de baluche, urdu e inglés, Mahrang me cuenta: “Mi padre fue mi profesor de política. Me uní a la política por él, cuando estaba en quinto o sexto grado”.

La historia de Mahrang, como la de muchos otros hogares baluches, es una historia de inmensa tragedia y trauma. La violencia ha asolado la región sin tregua desde que comenzó la quinta insurgencia de Baluchistán en el año 2000. Pero la tragedia que ha marcado su vida en esta provincia inestable es sentida y comprendida por todos aquellos que han vivido y crecido en Baluchistán.

Tal vez por eso Mahrang ha atraído a decenas de miles de hombres y mujeres baluches a sus protestas y concentraciones: porque ven en ella una fuerza que da voz a sus décadas de reivindicaciones. Quisiera o no, ahora se ha convertido en el rostro de la “primavera baluche”.

“Nuestro objetivo final”, revela Mahrang, “es alzar la voz contra el genocidio baluche, las violaciones de los derechos humanos y la represión económica en Baluchistán. Nuestra organización espera dar voz a la plétora de problemas a los que se enfrentan los baluches. Seguimos intentando arrojar luz sobre estos temas, al mismo tiempo que intentamos movilizar a la comunidad baluche. Las cuestiones relacionadas con el clima, la salud, la educación y la protección de nuestros derechos son solo algunos de los problemas que necesitamos que el estado aborde”.

En 2019, al igual que otros reporteros y periodistas, estaba investigando el escándalo de acoso sexual en la Universidad de Baluchistán (UoB). Mientras trabajaba en esa historia, vi a una joven estudiante de medicina hablando con manifestantes, la mayoría de los cuales eran hombres, frente a la puerta principal de la UoB en Sariab Road.

“¿Quién es?”, le pregunté a un profesor amigo mío. “Es la doctora Mahrang Baloch”, respondió. “La hija del camarada Ghaffar Longove, un nacionalista baluche que se decía que era cercano al líder nacionalista baluche Nawab Khair Baksh Marri”.

Está claro que dejó una gran impresión y, desde entonces, ha ido ganando cada vez más seguidores. Al reflexionar sobre su trayectoria, Mahrang dice: “He participado en jalsas [reuniones], protestas, incluidas las lideradas por mujeres en Baluchistán. Salté a la fama de los medios después del secuestro de mi padre y, después, de mi hermano en 2017, y luego durante el caso del escándalo del vídeo en la UoB. Fue entonces cuando empecé a participar en política de forma adecuada para mi pueblo. Desde entonces, he sido muy activa, porque hacer lo que hago y dar una plataforma a las preocupaciones de mi pueblo fue una decisión consciente de mi parte”.

Desde que se produjo el escándalo del vídeo de UoB, Mahrang ha participado activamente en actividades políticas en Quetta, especialmente a través de la plataforma Voice for Baloch Missing Persons (VBMP), creada por Mama Qadeer Baloch. Tras convertirse en la líder de BYC, ahora está a la vanguardia del movimiento que exige justicia para las familias de las personas baluches desaparecidas. En los últimos años, casi no ha habido ninguna protesta en Quetta a la que Mahrang no haya asistido, especialmente frente al Club de Prensa de Quetta.

Después de hablar con los profesores, amigos y colegas de Mahrang, queda claro que todos ellos tienen una opinión muy alta de ella. Uno de sus profesores me dice que, a pesar de su capacidad para atraer a grandes multitudes en todo Baluchistán, no parece haber en ella ni un rastro de arrogancia. Añade además que ahora parece más madura al pronunciar sus discursos que en el pasado.

Pero no todos están tan contentos. Los críticos de Mahrang dicen que no ha recibido la formación y el proceso político necesarios para convertirse en una verdadera líder. Argumentan que recurre a apelaciones emocionales porque no tiene una respuesta clara cuando se le pregunta sobre la compleja situación política de Baluchistán.

Otros incluso han acusado con ligereza a Mahrang y al BYC de recibir financiación de “fuerzas externas”, supuestamente en un intento de contrarrestar la creciente influencia china en Baluchistán. Mahrang refuta estas afirmaciones diciendo: “Rechazamos totalmente este tipo de acusaciones”, añadiendo que el BYC es un movimiento político y social que trabaja en cuestiones de derechos humanos y que el pueblo de Baluchistán apoya a este movimiento.

“No somos los representantes de nadie”, afirma con firmeza, “ni lo hemos sido nunca. El pueblo baluche es nuestro apoyo. El Estado, desde el primer día, utiliza esas acusaciones de financiación extranjera para reprimir movimientos políticos pacíficos. Por eso decimos que el Estado, en lugar de utilizar la violencia, debería abordar los problemas de Baluchistán de forma política y sabia. La violencia sólo prolonga los problemas y conduce a grandes pérdidas”.

Mahrang, sin embargo, es sólo una de las muchas mujeres que han llegado a formar la columna vertebral del BYC.

Sammi, la aspirante a periodista

Sammi Deen Baloch, la mayor de tres hermanos, era apenas una adolescente cuando su padre, el Dr. Deen Muhammad, fue denunciado como desaparecido en 2009. Hoy, 15 años después, sigue desaparecido. Desde entonces, Sammi ha pasado la mayor parte de su tiempo en los campamentos de VBMP en Quetta y Karachi, con la desesperada esperanza de que su lucha conduzca a un cambio duradero.

A esa temprana edad, Sammi empezó a reunirse con periodistas en clubes de prensa y en campos de personas desaparecidas. A menudo, la acompañaba su hermana menor, Mehlab Baloch.

Al igual que el padre de Mahrang, el padre y los tíos de Sammi también tenían antecedentes políticos. Y fue debido a su activismo político que Deen Muhammad “desapareció”, afirma Sammi. En sus palabras: “Nací en un entorno político que nos nutrió a mí y a los demás miembros de mi familia desde el principio. Pero, por desgracia, más que eso, las circunstancias que rodearon la desaparición de mi padre jugaron un papel más importante en mi educación política”.

Después de Mahrang, Sammi es considerada la cara visible del BYC y ahora ha sido admitida en el Centro de Excelencia en Periodismo (CEJ) del Instituto de Administración de Empresas (IBA) como parte de su programa de maestría. Le pregunto por qué decidió estudiar periodismo.

“En 2013”, responde, “conocí a una periodista, Mahvish Ahmad [que escribía para Dawn y The Herald], en Karachi, en un campo de personas desaparecidas. Solía ​​escribir mucho sobre las personas desaparecidas baluches. Me enamoré de ella”.

“En muchos sentidos, para mí se había convertido en una rutina reunirme y hablar con periodistas en Quetta y Karachi, pedir la liberación de mi padre, conocer a las familias de otras personas desaparecidas y escuchar las historias de sus seres queridos. En 2013 decidí que algún día me convertiría en periodista y escribiría sobre las historias de las personas desaparecidas baluches, junto con mi propia historia personal”. Este año, Sammi fue distinguida con el prestigioso premio Front Line Defenders Award 2024 en Dublín, Irlanda.

Sammi perdió su infancia en busca de su padre y revela que lo que comenzó como una niña que exigía que su padre volviera a casa se ha convertido ahora en una lucha por la liberación de todos los baluches desaparecidos. Me cuenta: “Hace mucho tiempo que empecé a recopilar fotografías de otros baluches desaparecidos y sigo haciéndolo, porque ahora mi lucha es por todos ellos, no sólo por mi propio padre”.

Tras la desaparición de su padre, Sammi solía oír burlas de la gente, especialmente de las mujeres, sobre el hecho de que viajaba fuera de la ciudad con tanta frecuencia, que interactuaba con hombres y que descuidaba sus estudios. Pero ahora las cosas han cambiado.

“Lo que me enorgullece es que la percepción de la gente, especialmente de las mujeres, sobre mi lucha ha cambiado”, comparte Sammi. “Me alegra que ahora se unan a nosotros en nuestros esfuerzos, que se sumen a las protestas y alcen la voz por su propio pueblo”.

Sammi dice que está orgullosa de que los encuentros de BYC tengan tanto apoyo y sean tan concurridos por hombres baluches. Y señala: “Hay decenas de miles de hombres que asisten a las jalsas del BYC, pero, incluso antes de nosotras, hubo activistas femeninas notables aquí, como Karima Baloch y Shakar Bibi Baloch”.

Gulzadi, la chica del autobús

El año pasado, un video de una adolescente baluche en una manifestación de personas desaparecidas en Islamabad se volvió viral en las redes sociales. La niña, Gulzadi Baloch, estaba siendo devuelta a la fuerza a Quetta en un autobús por las autoridades policiales de Islamabad.

Mientras las mujeres se agolpaban en la ventanilla del autobús para intentar filmar sus súplicas, Gulzadi afirmó de forma desafiante, sucinta y persuasiva: “No queremos nada de Pakistán, absolutamente nada. Sólo necesitamos que nos devuelvan a nuestros seres queridos que han desaparecido a la fuerza”.

El periodista y escritor Mohammed Hanif retuiteó el vídeo de Gulzadi con la siguiente declaración: “En protesta, devuelvo mi Sitara-i-Imtiaz que me dio un Estado que sigue secuestrando y torturando a ciudadanos baluches. Los periodistas de mi generación hemos visto a Sammi Baloch y Mahrang Baloch crecer en campamentos de protesta. Me avergüenzo de presenciar cómo se niega la dignidad básica a una nueva generación”.

Gulzadi, oriunda de la ciudad de Mach, en el distrito de Bolan, en Baluchistán, se mudó a Quetta tras el secuestro de su hermano, Wadood Satakzai. Mientras me habla, sin que yo le pregunte, me revela las circunstancias que llevaron a la desaparición de su hermano.

“El 12 de agosto de 2021, mi hermano desapareció en Mach”, me cuenta. “Después de esperar unos meses, y a pesar de muchos problemas económicos, comencé a protestar en Quetta por su liberación. Durante mi lucha por su liberación, me encontré con varias familias baluches que también tenían a sus seres queridos desaparecidos. Descubrí que mi historia se reflejaba en sus historias. Por eso protesto desde la plataforma de BYC por los baluches que están desaparecidos, a pesar de que mi hermano fue liberado el 8 de febrero de 2022”.

Según ella, Baluchistán se ha convertido en una zona de seguridad, donde los hombres son detenidos sin motivo alguno, por lo que las mujeres y niñas como ella tienen que dar un paso al frente y pedir justicia.

Durante sus días de estudiante en Mach, Gulzadi solía participar en concursos de oratoria y debate. Dice que esa base fue lo que le dio la confianza para hablar frente a manifestantes baluches y dominar a una audiencia. Pero su lucha no se limita solo a la palabra hablada.

“También escribo poesía”, dice, “en lengua brahui. La mayoría de mis escritos giran en torno a la poesía de la resistencia, de las personas desaparecidas y contra el sistema sardari [tribal]”.

Más allá de la cuestión de las personas desaparecidas

Mahrang, Sammi y Gulzadi, como muchas otras mujeres baluches, opinan que salieron a la calle a protestar simplemente porque no tenían otra opción. Como los hombres de sus familias habían desaparecido, las mujeres tuvieron que asumir la responsabilidad de luchar por su liberación.

Mahrang y Sammi reconocen que las conversaciones sobre política que mantuvieron en sus hogares a una edad temprana les dieron la perspicacia necesaria para poder adoptar una postura firme sobre cuestiones políticas y sociales. Hoy, miles de hombres y mujeres baluches consideran a los líderes del BYC como representantes de su causa colectiva.

Tras repasar los últimos discursos de Mahrang, es evidente que cada vez habla más en términos expansivos sobre “el pueblo”. Incluso durante su conversación conmigo, sigue utilizando la frase “población baluche” al hablar de una miríada de cuestiones a las que se enfrentan. Según Mahrang, la población baluche respalda al BYC porque tiene un objetivo claro.

“Los awaam baluches confían en el BYC porque tiene un programa”, me dice. “A partir de ese programa se están poniendo de relieve los problemas reales a los que se enfrentan los baluches”.

Pero Mahrang y los demás saben que su causa tiene que abordar los numerosos problemas de la región que van más allá de las personas desaparecidas. Según Mahrang, “además de los casos de personas desaparecidas, el BYC también habla de cómo se niega a los baluches el acceso a sus propios recursos. También nos hemos pronunciado en contra del acuerdo de Reko Diq, que se ha aprobado en contra de la voluntad del pueblo baluche, y otros proyectos similares, como el proyecto Saindak”.

No se puede negar que el trabajo que estas mujeres han hecho y siguen haciendo es una inspiración para muchas personas, tal vez incluso para las generaciones futuras. Mientras trabajaba en esta historia, me encontré con una pariente que ha llamado Sammi a su segunda hija, mientras que otra pariente mía ha llamado recientemente Mahrang “su hija”. Aunque estas personas no tienen nada que ver con la política, este gesto de su parte es un testimonio del amplio atractivo que las mujeres de BYC han logrado acumular.

Un día, mientras desayunaba, vi que mi criada baluche estaba viendo los discursos de Mahrang en Facebook. “Entonces”, le pregunté, “¿es ella tu líder?”. Ella respondió, con los ojos todavía pegados al video: “Si Mahrang no es nuestra líder, entonces ¿quién lo es?”.

FUENTE: Muhammad Akbar / Dawn / Fecha de publicación original: 8 de septiembre de 2024 / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

jueves, septiembre 12th, 2024