Por Kurdistan au féminin* – El Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía ha recurrido oficialmente la sentencia judicial que levantaba la prohibición de la película kurda Rojbash. Esta obstinación administrativa pone de manifiesto la represión persistente de la expresión cultural kurda, precisamente en un momento en que Ankara pretende llevar a cabo “conversaciones de paz” con el movimiento kurdo.
Una batalla legal reveladora
Según la Asociación de Estudios sobre Medios de Comunicación y Derecho (MLSA), el ministerio impugna la decisión del Tercer Tribunal Administrativo de Ankara, al considerarla carente de fundamento jurídico. Las autoridades afirman que el informe pericial que permitió levantar la censura no habría evaluado correctamente la película a la luz de los “principios constitucionales y del orden público”.
Sin embargo, el pasado mes de febrero, el tribunal había dictaminado que la prohibición era ilegal, subrayando que habrían bastado medidas menos restrictivas (como una simple clasificación por edades). El ministerio había prohibido inicialmente la película en octubre de 2024, alegando de forma imprecisa que “no era apta para su difusión comercial”.
Una película sobre la memoria y la lengua
La película de Özkan Küçük narra la lucha de un actor kurdo que, tras 25 años, intenta volver a poner en escena una obra de teatro. La obra pone directamente de relieve las décadas de restricciones impuestas a la lengua kurda en Turquía. El director calificó de “escandalosa” esta apelación, al considerarla un ataque directo a los derechos constitucionales fundamentales.
Un contexto político contradictorio
Esta persecución judicial se produce en un clima político ambiguo:
–Mayo de 2025: el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) anuncia su intención de deponer las armas para dar prioridad a una lucha democrática, siguiendo el llamamiento de Abdullah Öcalan.
–Agosto de 2025: se crea una comisión parlamentaria especial en Ankara para supervisar un proceso de paz.
Sin embargo, las organizaciones civiles denuncian la hipocresía del Estado: ¿cómo creer en la sinceridad de un proceso de paz cuando las instituciones lingüísticas y culturales kurdas sufren una presión constante?
Un siglo de represión lingüística
En Turquía, la prohibición del kurdo no es nada nuevo. Ya en 1937 se prohibieron la lengua, la vestimenta tradicional e incluso los nombres kurdos. Los términos “kurdos”, “Kurdistán” y “kurdo” quedaron entonces oficialmente proscritos. Tras el golpe de Estado militar de 1980, hablar kurdo era incluso motivo de sanciones hasta en la esfera privada. Aún hoy, aunque se han suavizado las prohibiciones más brutales, la lengua materna de millones de ciudadanos sigue sin poder enseñarse libremente, lo que ilustra la injusticia estructural que sufre el pueblo kurdo.
El asunto está ahora en manos del Tribunal Administrativo Regional de Ankara. Su decisión será una prueba crucial para evaluar la realidad de la “normalización” prometida por el gobierno.
*Publicado el 7 abril de 2026 / Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid