Por Colombia Informa – Manu González, de la Komuna Sinifaná (Colombia) explicó a Colombia Informa (CI) los retos y propuestas para enfrentar el avance de la extrema derecha desde la autonomía y el cuidado de la vida.
Entre el 11 y el 15 de febrero, Bogotá acogió la Primera Conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro en Abya Yala, bajo el lema: “Floreceremos porque la guerra no puede acabar con nuestras raíces. De Abya Yala a Kurdistán, la lucha de las mujeres frente a la destrucción de la vida”. González, una de las participantes, compartió las luchas y propuestas que las mujeres impulsan en los territorios.
-¿Cuáles son los propósitos de este proceso de mujeres que ustedes desarrollan?
-En nuestro territorio, profundamente atravesado por la violencia, el paramilitarismo y el extractivismo, buscamos visibilizar y crear autonomías. Queremos concretar una apuesta de autonomía desde la mentalidad de las mujeres, en colaboración con varias colectividades de la ciudad. Para nosotras, el camino empieza en la relación con una misma, continúa con las compañeras y se proyecta en las colectividades y la sociedad.
Nos consideramos internacionalistas. En nuestro corto recorrido —cerca de un año—, hemos logrado posicionar en la ciudad la propuesta del confederalismo democrático, poniéndolo en discusión y debate. Nuestra meta es asentar formas concretas de autonomía y organización de la vida desde la economía, el arte, la cultura y la educación popular.
Queremos seguir organizándonos y tejer cada vez más, tanto con las personas del territorio como con quienes están fuera.
Nuestro tejido es local, pero también internacionalista. Caminamos hacia una propuesta de modernidad democrática donde los pueblos y las naciones podamos coexistir en paz, desde un lugar distinto al del Estado: el de la autonomía, el cuidado de la vida, la madre tierra y la mentalidad de las mujeres.
-¿Qué líneas generales definió el reciente encuentro?
-Esta pregunta requiere aún una discusión colectiva más profunda. Aunque la conferencia es reciente, los primeros puntos se reflejan en el comunicado final. Primero, las mujeres, sin importar el territorio, queremos construir desde un lugar que va más allá de visibilizar problemas o exigir al Estado. Buscamos dar un paso cualitativo, juntas y de manera sincrónica, para crear y sentirnos constructoras del futuro. No solo queremos hacer solidaridad con comunicados que reconozcan la existencia de otros pueblos; aspiramos a construir juntas, en la distancia, en la diferencia y más allá de las fronteras.
Segundo, queremos construir desde la mentalidad de las mujeres. Reconocemos que somos un motor de valores distintos en la sociedad. Eso no significa que nuestras comunidades se agoten en nosotras; están compuestas por varones, niños, adultos mayores, diversidades y personas queer. En esta conferencia, las mujeres nos planteamos ser el motor que movilice el pensamiento y la acción desde un lugar nuevo —el de las mujeres—, pero a la vez profundamente antiguo.
Tercero, y esto es una percepción muy personal, destaco el papel de la espiritualidad y el rol de las mujeres sabedoras, las mayoras, las machis, esas guías espirituales en las comunidades. También el arte y las artistas, las creadoras, tienen un rol fundamental: son quienes mueven nuestras fibras, nuestros valores, y nos ayudan a construir una nueva moral. Reconocemos ese liderazgo como esencial en este tejido.
Por último, está la madre tierra. La defensa de la madre tierra y los ataques urgentes que esta —y las comunidades— sufren son lo que nos moviliza. No es algo coyuntural; es un momento que activa algo que debe permanecer en el tiempo para crear una nueva era: la era de las mujeres.
Este ha sido un evento supremamente importante. Lo construimos desde muchos lugares de Abya Yala, con personas que no pertenecen necesariamente al Movimiento de Mujeres de Kurdistán. Anteriormente, esta conferencia solo reunía a integrantes del movimiento kurdo; ahora, muchas colectividades se han unido y quieren sostener este espacio. Ya se están programando eventos en muchos lugares para seguir con la discusión y compartir todo lo que surgió, tan potente y poderoso, después de la conferencia.
-¿Cómo pretenden enfrentar esta ofensiva de la extrema derecha en el mundo, que se ensaña especialmente contra las mujeres, las organizaciones feministas y los procesos diversos?
-En estos momentos de avance de la extrema derecha, para nosotras es fundamental la educación popular. Debemos expandir la palabra de la autoorganización, hacerlo desde la educación popular y lograr que cada vez seamos más, que estemos más conscientes desde el cuidado y, sobre todo, organizadas.
Lo más importante es organizarnos para sostener la vida desde un lugar de defensa ante el avance del fascismo en el mundo. Sentimos que no solo avanza la derecha; otros ciclos de la economía capitalista se renuevan y se expresan incluso en discursos y proyectos de izquierda, como el neoextractivismo o el cambio en las extracciones de la tierra, a veces disfrazado de discurso ambiental. Estamos activas ante esto. La respuesta es organizarnos, educarnos y formarnos con otras y otros. Porque claramente, entre más organizadas estemos, más cuerpo le daremos a esa defensa.
-¿Cómo lograr que los procesos sociales, alternativos y populares se sintonicen con sus luchas?
-En nuestro grupo de estudio hemos trabajado el libro Mujer, Vida, Libertad, escrito directamente desde las voces de las compañeras de Kurdistán. Creemos que en el proceso educativo con otras compañeras, compañeres y compañeros, existe una conexión que ya tenemos con las personas del territorio y que debemos seguir construyendo.
Cada una de nosotras, dentro de la comuna, tiene sus propios tejidos y buscamos cómo vincularlos a esta gran discusión y, sobre todo, a esta práctica. Una forma concreta, por ejemplo, sería organizar una reunión ampliada con diversas colectividades de la ciudad para comunicar los principios del confederalismo democrático y los resultados de la conferencia. Queremos transmitir la necesidad de organizarnos y tejer, incluso desde las contradicciones. Para nosotras, las contradicciones han sido semillas y caminos nuevos y muy poderosos.
Aún falta una mayor discusión colectiva, pero muy seguramente por ahí va nuestra apuesta concreta para seguir caminando después de esta conferencia.