Por Ruhal Yildiz y Dilara Nurhak * – La primavera despierta silenciosamente en el corazón de las montañas de Kurdistán. En las laderas donde la nieve retrocede, primero aparece un pequeño color; luego ese color se multiplica, se expande, y de pronto toda la naturaleza comienza a respirar. Cada flor que brota en las altas montañas de Qandil parece un mensaje de esperanza que emerge desde las profundidades de la tierra. Esas flores delicadas, que nacen entre rocas duras, expresan cuán poderosa e indispensable es la vida.
Con la brisa suave, las flores parecen rozarse entre sí, como si dialogaran. El silencio de las montañas contiene la voz más profunda de la vida. Allí se percibe con mayor claridad el vínculo con la naturaleza; se recuerda la pertenencia a la tierra, al cielo y al agua. Cada color, cada aroma y cada corriente de aire evocan una vez más el valor de la vida.
La llegada de la primavera no solo simboliza el despertar de la naturaleza, sino también el florecimiento del amor en el interior de las personas. Cuando las flores abren sus pétalos, también lo hacen los corazones. Porque amar la naturaleza significa amar la vida. Así como una flor que crece entre las montañas conserva su belleza pese a la adversidad, también una persona puede cultivar amor en su interior a pesar de las dificultades.
Quien recorre los manantiales de Qandil no solo contempla la naturaleza; también siente la vida misma. Con cada paso, el cuerpo parece más liviano y la esperanza más cercana. La naturaleza recuerda una verdad esencial: la vida encuentra su camino incluso en las condiciones más difíciles. Y el amor, como la primavera, renace una y otra vez.
En esa jornada primaveral, numerosas personas recorrieron las laderas de Qandil. Compartieron la belleza del entorno y unieron las flores de abril que nacían en sus corazones con sus seres queridos.
La agencia de noticias ANF también participó en este encuentro y recogió los sentimientos y pensamientos de quienes llenaron el día de color con sus vestimentas tradicionales y compartieron tiempo en contacto con la naturaleza.
Las familias que participaron en la excursión señalaron que durante el último año no se habían visto aviones de guerra en la región y que las personas podían caminar libremente por distintas zonas sin temor. También afirmaron que esta situación está vinculada a las políticas impulsadas por Abdullah Öcalan y expresaron su deseo de que recupere su libertad lo antes posible.
*Publicado en la agencia de noticias ANF / Edición: Kurdistán América Latina