Revivir la herencia y preservar la memoria de Shengal + Video

Por Clstan Azi* – El patrimonio yazidí se enfrenta a crecientes desafíos que amenazan su continuidad, debido a las guerras y el desplazamiento que ese pueblo ha sufrido en los últimos años. A medida que las prácticas tradicionales disminuyen y algunos símbolos desaparecen, se intensifican los esfuerzos para preservar este patrimonio como pilar fundamental de la identidad yazidí.

Quienes eligen recorrer este camino se encontrarán con un amplio abanico de experiencias humanas, algunas que provocan una sonrisa y otras que tocan las profundidades del dolor. En Shengal (norte de Irak), estas emociones se intensifican aún más, pues las vivencias se experimentan desde la raíz, especialmente tras el genocidio cometido por ISIS y el sufrimiento que dejó tras de sí, un sufrimiento que no puede expresarse con palabras. En este contexto, las mujeres yazidíes se han erigido como símbolos de resistencia y firmeza, remarcando su presencia en diversos ámbitos y proclamando repetidamente ante los intentos de exterminio: “Aquí estamos”.

En este contexto, surge la historia de Turku: una mujer del pueblo de Borek, perteneciente a una humilde familia yazidí, madre de cinco hijos y dueña de una tienda donde confecciona ropa tradicional yazidí. Ella afirma que encuentra pasión y motivación para continuar con su trabajo, y asegura que seguirá por este camino mientras le sea posible.

Turku aprendió a coser desde niña y ha practicado este oficio durante veinticinco años. A pesar de la gran cantidad de mujeres que trabajan en este ámbito, su experiencia destaca por su especialización en la confección exclusiva de ropa blanca yazidí, lo que confiere a su trabajo un marcado carácter especializado.

Turku explica que su motivación para elegir esta profesión radica en que notó la escasez de vestimenta tradicional yazidí en los mercados, lo que la impulsó a buscar una manera de contribuir al servicio de su comunidad. Partiendo de esta idea, con una amiga comenzaron a confeccionar estas prendas tradicionales con el objetivo de darlas a conocer y difundirlas entre los miembros de la comunidad yazidí.

Señaló que, con el tiempo, logró desarrollar un estilo único que fusiona elementos del folclore yazidí con toques modernos, lo que le permite crear diseños diversos basados ​​principalmente en la vestimenta tradicional. También destacó que existen claras diferencias entre la ropa yazidí del pasado y la actual; antes, las prendas eran más cortas y de corte más redondeado, mientras que hoy en día incluyen elementos adicionales como cubrirse la cabeza con un pañuelo negro.

Turku además analiza parte del simbolismo social asociado a la vestimenta tradicional, explicando que la novia solía usar un sombrero rojo el día de su boda, luego lo volvía a usar después de dar a luz y, posteriormente, lo reemplazaba por un sombrero blanco. Confirma que cada tribu yazidí tiene su propia vestimenta distintiva, y que las costumbres y tradiciones relacionadas con la vestimenta varían de una tribu a otra, lo que refleja una rica diversidad cultural dentro de la comunidad yazidí.

El color blanco tiene un estatus sagrado entre los yazidíes. Según Turku, a los recién nacidos se les viste de blanco desde el momento del nacimiento y continúan usándolo hasta la edad adulta y el matrimonio. Si alguien fallece, también se le amortaja de blanco, por lo que este color sigue siendo un símbolo que acompaña a los yazidíes a lo largo de las distintas etapas de la vida.

Turku comenta que “hoy en día, la mayoría de los yazidíes, jóvenes y mayores, desean vestir de blanco en días festivos y ocasiones religiosas especiales, como el viernes de Sheikh Hadi, el viernes de Sharaf al-Din, el viernes de Shabil Qasim, entre otros. Durante estas fechas, la tienda experimenta una gran actividad y una alta demanda de ropa blanca”.

A su vez, cuenta que su tienda ofrece una amplia variedad de trajes folclóricos, desde ropa infantil hasta prendas para personas de setenta años. Estos diseños son adecuados tanto para niñas como para niños, con la posibilidad de realizar pedidos a medida. Dice que antes ella y su amiga cosían todas las prendas a mano, pero que después empezaron a usar máquinas de coser sin abandonar el trabajo manual.

Respecto a la dificultad de la costura a mano, explica que requiere más tiempo y esfuerzo, así como destreza y un conocimiento preciso de las técnicas tradicionales: “Los bordados hechos a mano se diferencian en calidad y carácter de los realizados a máquina, lo que les confiere un valor artístico y patrimonial especial”.

También indica que se ha esforzado mucho por desarrollar y mejorar su trabajo. “Si fuera posible, habríamos ampliado aún más nuestra labor. Lamentablemente, hasta ahora no hemos recibido ningún apoyo. Fuimos los primeros en abrir una tienda en Irak con el nombre de cultura yazidí, y sin embargo, nadie nos ha ayudado. Esta tienda es la tienda de todos los yazidíes”, señala.

Cada tribu de Shengal tiene su propia vestimenta distintiva, por lo cual relata que “si el pañuelo no tiene borde, se le llama pañuelo de los pobres; pero si lo tiene, se le conoce como pañuelo de los jóvenes, también llamado Torik o Johar. Antiguamente, los pastores colocaban su comida dentro de este pañuelo y lo llevaban sobre sus hombros. También se usaba en las celebraciones de Berat”.

Turuk dice que la tienda también ofrece cajas decoradas con dibujos tradicionales yazidíes. La caja es un elemento esencial en todos los hogares yazidíes, donde se guardan los “Berat” o “Darnat”. Los Berat son objetos que los yazidíes colocan en su tierra sagrada en Lalish, sobre los cuales recitan oraciones. Cada objeto se llama “Qabi” y tiene su propio significado en la fe yazidí.

“La tienda también cuenta con recipientes especiales para el “Qawal”, en los que se colocan los Qawal después de comerlos, creyendo que traen buena suerte al hogar. Además, se pueden encontrar bolsas de tabaco, utensilios de cocina tradicionales, bolsas para dinero y bolsas hechas de lana de abeja”, expresa.

Turuk asevera que tiene la intención de continuar su labor mientras le sea posible, y añade que su mayor aspiración es que la comunidad yazidí preserve sus costumbres y tradiciones. “La identidad yazidí se basa fundamentalmente en la herencia y la cultura”, considerando que la pérdida de estos elementos pondría en peligro la existencia misma de la comunidad.

Ella cree que preservar el patrimonio cultural es una condición esencial para la supervivencia del pueblo yazidí. Por eso, felicita a los miembros de su comunidad con motivo del miércoles de abril (Çarşema Sor / Miércoles Rojo), deseando que la Fiesta de Tawûs Melek (Ángel Pavo Real) sea una ocasión que traiga bondad, tranquilidad y felicidad a todos los yazidíes.

*Publicado el 15 de abril de 2026 en la agencia de noticias JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

jueves, abril 30th, 2026