El invierno se acerca en la región de Qandil, en el sur de Kurdistán (Bashur, norte de Irak). A medida que los valles y laderas se vuelven amarillos, marrones y blancos, el impresionante fondo natural se convierte en un testigo silencioso de un nuevo ciclo anual y en un recordatorio vivo de una larga historia de resistencia.
La región, caracterizada por sus crestas montañosas y un clima severo, forma parte de las Zonas de Defensa Medya (donde se encuentra la insurgencia kurda). Los paisajes allí se consideran no solo espacios geográficos sino también simbólicos: lugares de poesía, memoria colectiva y lucha.
“Las montañas nunca han traicionado la amistad de los kurdos”, dice un proverbio tradicional, y casi ninguna región encarna esta idea tan claramente como Qandil.
Las montañas Qandil, parte de una extensa cadena montañosa, conectan simbólica y geográficamente el norte, este y sur de Kurdistán. Durante décadas, sus escarpadas laderas y profundos valles no solo han servido como refugio para grupos guerrilleros, sino también como fuente de inspiración artística.
Desde poemas hasta fotografías y canciones, Qandil se ha convertido en un catalizador de la identidad kurda. La región es un espacio natural donde la belleza y la resistencia se entrelazan.
FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

