Las Madres por la Paz, en Kurdistán y Turquía, desempeñan un papel fundamental en la promoción de una cultura de diálogo y en la exigencia del fin del sufrimiento de los presos políticos. Alzan la voz por la justicia y la libertad, encarnando con su determinación la unidad de la sociedad kurda. Además, rechazan la guerra y convocan a unir fuerzas para una paz duradera.
El llamamiento lanzado por el líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan a la “paz y una sociedad democrática” el 27 de febrero pasado, como parte de una solución democrática a la cuestión kurda en Turquía, estuvo acompañado de importantes medidas prácticas. El 11 de junio, las guerrillas del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) destruyeron simbólicamente sus armas en la cueva de Jasna, en la ciudad de Sulaymaniyah, en Bashur (Kurdistán iraquí). El 26 de octubre, la insurgencia emitió un nuevo comunicado anunciando el inicio de la retirada de sus fuerzas de Turquía y el norte de Kurdistán (Bakur) hacia las Zonas de Defensa Medya, en Bashur. Desde las guerrillas explicaron que esta decisión tendría un amplio impacto internacional y que la atención de diversas comunidades se centraría en los próximos pasos que tomaría el Estado.
Durante su debate sobre la iniciativa “paz y sociedad democrática”, las Madres por la Paz de la ciudad de Van (Wan), en el norte de Kurdistán, destacaron que llegó el momento de que el gobierno turco tome medidas serias y concretas para este camino, garantizando el progreso hacia la paz y el fortalecimiento de los valores democráticos.
Nuriye Şika declaró que, como madre, anhela la paz: “Nosotras, las Madres por la Paz, exigimos el fin del sufrimiento de nuestros hijos mediante la liberación de todos los detenidos. Esto debe comenzar con la liberación del líder Öcalan y de los presos políticos”.
Şukriye Özer expresó su deseo de lograr la paz y asegurar la liberación de todos los presos políticos para que ninguna madre siga sufriendo la pérdida de sus hijos: “El Movimiento por la Libertad (de Kurdistán) ha dado pasos significativos hacia la paz, y el gobierno debe tomar medidas igualmente serias, pero esto aún no ha sucedido. Deben brindarse condiciones y garantías claras a nuestros combatientes, y de acuerdo con los requisitos del proceso, los presos políticos deben ser liberados, pero esto aún no se ha implementado”.
“No somos kurdas que puedan ser sometidas como en el pasado -enfatizó-. La realidad ha cambiado, y nadie puede quebrantar nuestra voluntad. Lo que se requiere hoy es que todo el pueblo kurdo se una y continúe su lucha conjunta”.
Por su parte, Aisha Silek explicó que la principal exigencia de todas las madres es lograr la paz: “Esperamos que este proceso tenga éxito y que todos, tanto individuos como partidos, trabajemos juntos con espíritu de cooperación. Ha quedado claro que la guerra no beneficia a nadie y, por lo tanto, bajo el liderazgo del líder Öcalan, se ha abierto la puerta al diálogo”.
“Nuestra única exigencia es la paz. No queremos perder más a nuestros hijos -remarcó-. Todos anhelamos el fin de la matanza y la destrucción, y que todos los problemas se resuelvan mediante el diálogo y el entendimiento”.
Aisha agregó que “como pueblo kurdo, exigimos nuestro derecho a nuestra lengua, identidad y cultura. Nuestros hijos deben recibir educación en su lengua materna y poder expresarse a través de ella. Nuestra reivindicación fundamental es la paz, la igualdad y la libertad”.
A su vez, Muziyen Cankoion destacó la necesidad de la liberación inmediata de Öcalan y de todos los detenidos políticos. “El pueblo kurdo ha dado pasos históricos y el gobierno debe responder con medidas similares -expresó-. Si el proceso continúa como está, se alcanzará el éxito. Nuestra confianza no está en el gobierno, sino en el Movimiento por la Libertad. El pueblo kurdo debe unirse completamente y continuar su lucha conjunta por la paz”.
FUENTE: JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina