Mala Jinê: casas de mujeres para construir una sociedad democrática

Por Nagham Jajan* – A pesar de la escalada de la crisis y las dificultades que se viven en Rojava (Kurdistán sirio), la Mala Jinê (Casa de las Mujeres) no ha abandonado su papel; por el contrario, ha seguido dando seguimiento a los problemas de las mujeres y defendiendo sus derechos.

La primera Mala Jinê de Rojava se estableció en la ciudad de Qamishlo, el 20 de marzo de 2011, al inicio de la organización de mujeres en el marco de la revolución y la sociedad civil en la región kurda de Siria. La casa comenzó con solo tres mujeres y posteriormente se expandió a decenas de centros en diversas zonas del norte y el este del país, con el objetivo de reivindicar los derechos de las mujeres y brindarles apoyo social y legal.

Posteriormente, se convirtió en una de las instituciones más destacadas de Rojava y contribuyó al desarrollo del trabajo comunitario y la organización de las mujeres durante los años de la revolución.

Abordar el sufrimiento de las mujeres

Ilham Omar, integrante de la administración de la Mala Jinê, afirmó: “Si una persona tiene una base sólida, tendrá éxito en cualquier trabajo que emprenda. Desde 1987, he trabajado en actividades de lucha por los derechos de las mujeres. En 2011, se inauguró la primera Mala Jinê en Qamishlo, y posteriormente se abrieron otras en diversas zonas de Siria”.

Ilham agregó que enfrentaron grandes dificultades hasta que la sociedad aceptó la idea de la Mala Jinê. “Nuestro objetivo al establecer Mala Jinê era resolver los problemas de todas las mujeres que viven en Siria y responder a su sufrimiento -explicó-. En la sociedad, no era aceptable que una mujer resolviera problemas familiares o comunitarios, por lo que nuestra lucha se basó en el principio de igualdad y democracia hasta que logramos que la sociedad aceptara la Mala Jinê”.

Ilham señaló que muchos hombres también han llegado a confiar en la Mala Jinê y acuden a ella para resolver sus problemas. “Nuestro objetivo es construir una sociedad democrática basada en la igualdad -sostuvo-. Gracias a la estabilidad en nuestras zonas, muchas personas que huían de las áreas atacadas vinieron a nosotras, y la Mala Jinê trabajó para solucionar sus problemas”.

La representante estimó que las mujeres, además de portar armas durante la revolución, también lideraron el trabajo comunitario. “Las mujeres acuden a la Mala Jinê para presentar todos sus problemas y buscar soluciones pacíficas -manifestó-. Han demostrado su valía en todos los ámbitos y han dejado su huella en la revolución. Incluso abrimos una Mala Jinê en Damasco, la capital siria. Nuestro mensaje a todas las mujeres es que deben alcanzar su libertad y sus derechos, y demostrar su existencia”.

Mala Jinê no se integrará

Por su parte, Mabrouka Ibrahim expresó que se unió a las actividades de la Mala Jinê en 2016 y que, como mujer, no aceptará la mentalidad del gobierno interino de Damasco. “La Mala Jinê no se integrará. Nuestro trabajo continuará. El gobierno interino no reconoce a las mujeres, y nosotras tampoco aceptamos su mentalidad. Las mujeres siempre existiremos, y nadie puede anular su voluntad ni su existencia”, aseveró.

*Publicado en la agencia de noticias JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

jueves, mayo 14th, 2026