Mensaje de Öcalan desde Imrali: posibilidades y oportunidades

Los acontecimientos se suceden con rapidez. El último giro decisivo en esta serie de acontecimientos vertiginosos es la visita del diputado del partido DEM, Ömer Öcalan, a la prisión de la isla de Imrali, donde se reunió con Abdullah Öcalan.

El público ha sentido curiosidad desde hace tiempo por escuchar las perspectivas de Abdullah Öcalan sobre varias cuestiones importantes, especialmente respecto del estricto aislamiento de 44 meses que le fue impuesto.

Ömer Öcalan hizo una breve declaración al público a través de su cuenta oficial de Twitter.

La declaración (que transmite palabras de Öcalan) dice: “El aislamiento continúa. Si surgen las condiciones, tengo la fuerza teórica y práctica para cambiar este proceso de un terreno de conflicto y violencia a un terreno legal y político”.

Considero que esta afirmación es increíblemente potente y su fuerza reside en su capacidad de resumir un asunto complejo en términos simples.

Creo que se debería debatir ampliamente y que ese diálogo sería beneficioso.

Esta declaración se puede dividir en cinco partes.

Podemos discutir brevemente estas partes y lo que significan.

1) “El aislamiento continúa”

Esta frase ofrece una “evaluación de la situación actual”. En otras palabras, esta es la realidad en este momento. La verdad es que el aislamiento persiste. El aislamiento aquí no significa solo negar las visitas familiares o legales; incluye estar separado del mundo exterior. La comunicación, por definición, requiere al menos dos fuentes, y ambas partes deben comprender y responder plenamente al mensaje para que se considere una comunicación real. Si se produce una interrupción, nos quedamos con ruido, no con comunicación. Öcalan no busca ruido, sino un interlocutor. Busca un canal para transmitir sus pensamientos. La continuación del aislamiento implica también otras cosas. Por ejemplo, significa el desprecio por los procedimientos legales. Por ejemplo, significa la falta de un entorno propicio para el trabajo.

2) “Si surgen las condiciones”

Después de identificar la situación actual, pasamos a la fase de “elegir un enfoque a la situación actual”.

Establecer las condiciones es, ante todo, una cuestión de seriedad. Implica mecanismos jurídicos y, sobre todo, se basa en garantías y no en meras promesas. Se trata de mecanismos que contribuyan positivamente al proceso y, sin importar las circunstancias, lo mantengan de manera sostenible.

Öcalan está expresando su voluntad, diciendo: “Estoy aquí”. Ahora, la elección recae en el Estado (turco). El Estado debe tomar su decisión. Esta fase, creo, es la más crucial para el Estado. ¿Ha tomado el Estado su decisión? Desde el 1 de octubre, los acontecimientos se han desarrollado en un lenguaje vago, lo que hace difícil decir definitivamente que se ha tomado una decisión.

Sería oportuno recordarlo. Durante las gestiones para el proceso de paz de 2013-2015, Öcalan hizo hincapié en que las condiciones que se debían establecer debían ser “éticas”. Otro punto importante es asegurar que la mayoría del público participe en el proceso. También es vital convencer a los grupos que se oponen incluso a la discusión de la paz y la resolución con una intolerancia acérrima (en última instancia, puede que no se convenzan, pero eso no debe obstaculizar el progreso).

En resumen, como dijo una vez Steve Biko en un contexto diferente: “No se trata de si la gente está preparada o no. Se trata de si hay que preparar a la gente o no”.

En general, la población espera que se creen condiciones, se tome una decisión y, lo más importante, una base ética para dichas condiciones.

3) “Alejar el proceso del conflicto y la violencia”

La tercera etapa representa la “transición de la elección a la decisión”.

Si el Estado decide buscar el cambio, específicamente la solución de la cuestión kurda, la situación pasa al ámbito de la toma de decisiones.

Los conflictos y la violencia han sido algunos de los aspectos más dolorosos del siglo pasado, y es probable que esta etapa sea la más crítica y desafiante. Es el escenario en el que las decisiones estratégicas, la influencia de los medios de comunicación y la voluntad política deben ponerse a prueba al máximo.

Poner fin a la violencia implica más que simplemente silenciar las armas; también requiere el cese de la violencia verbal, simbólica y de todas las demás formas de violencia.

El conflicto no es un fenómeno unilateral ni se puede reducir únicamente a las armas. Los conflictos culturales y sociales suelen dejar cicatrices más graves que las armas. Para salir del marco del conflicto se requiere el consentimiento mutuo, pero sobre todo se requiere que el Estado deje de lado sus preocupaciones generales de “seguridad” en su enfoque de la cuestión kurda. Llegar a un acuerdo es fundamental en este caso, ya que implica un entendimiento mutuo, compromiso y cooperación entre ambas partes.

4) “Pasar a un terreno jurídico y político”

Esta fase marca la “transición de la decisión a la acción”. Toda acción conlleva una responsabilidad. El objetivo aquí es formalizar el proceso. Es esencial pasar de las esperanzas y aspiraciones a un proceso con base jurídica. Formalizar el proceso en un marco jurídico, con el Parlamento como institución clave, es vital para restablecer la estabilidad de la dinámica involucrada. El Parlamento debe desempeñar un papel de liderazgo en esto. Los partidos políticos, especialmente la principal oposición, los grupos sociales y las estructuras deben apoyar esta base política y garantizar la seguridad para todos mediante un marco jurídico. Ese es el propósito de la ley.

Este marco también sirve como base para implementar las acciones en la práctica.

5) La función de la fuerza teórica y práctica

Esta etapa final es la “transición de la acción a la práctica”.

Es cierto que cualquier desarrollo que se lleve a cabo en el marco de un marco legal tiene un carácter práctico, pero en este caso esta práctica adquiere una dimensión diferente.

Desde 1993, Öcalan ha declarado múltiples ceses del fuego unilaterales, ha elaborado numerosas hojas de ruta y ha hecho llamamientos a la paz. Ha tomado medidas concretas, pero todas ellas han fracasado. Los llamamientos a la negociación no han obtenido respuesta. Öcalan afirma que tiene suficientes conocimientos y esfuerzos para abordar los obstáculos concretos y los parámetros obstructivos a la hora de resolver la cuestión kurda. Para el movimiento político kurdo, convertir la teoría en práctica, independientemente de los resultados, no es un territorio desconocido. Ya se ha hecho mucho trabajo práctico.

Sin duda, poseer fuerza teórica y práctica es una ventaja importante. Esto también significa tener el poder de influir y guiar el proceso. Öcalan afirma que tiene un marco de resolución política y una visión, una capacidad de acción y transformación. No está claro si el Estado tiene una capacidad similar.

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Para resumir las etapas anteriores, a continuación se presenta un esquema del proceso:

  1. Continúa el aislamiento ➔ Evaluación de la situación actual
  2. Si las condiciones lo permiten ➔ Elegir un enfoque para la situación actual
  3. Alejarse del conflicto y la violencia ➔ Transición de la elección a la decisión
  4. Pasar a un marco jurídico y político ➔ Transición de la decisión a la acción
  5. La función de la fuerza teórica y práctica ➔ Transición de la acción a la práctica

FUENTE: Özgür Amed / Fecha de publicación original: 26 de octubre de 2023 / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

miércoles, octubre 30th, 2024