El único objetivo de las cientos de miles de personas que llenaron la plaza Newroz en Amed [Diyarbakır, capital histórica de Kurdistán] con la emoción de un posible mensaje de vídeo y en apropiación del llamado histórico de İmralı [la prisión donde se encuentra detenido el líder kurdo Abdullah Öcalan], era celebrar el Newroz del próximo año con la libertad física de Abdullah Öcalan.
El Newroz es el día de la resurrección de un pueblo que emerge a la superficie como un brote que sale de la tierra. Es la rebelión de un pueblo que renace con un fuego renovado, como la mariposa que se lanza a las llamas para captar el secreto, o como el Fénix que renace de sus cenizas para alcanzar la verdad. Como el caudal del Tigris [río Dîcle] que crece en abundancia para unirse con el Éufrates [río Firat], el Newroz es el fluir de un pueblo hacia la libertad. Supera una celebración ordinaria o una “fiesta nacional”: cada paso, cada eslogan, cada pañuelo ondeado, cada danza tradicional (govend), cada señal de victoria es una lucha, un acto de resistencia. Los kurdos continúan fortaleciendo su lucha democrática, igualitaria y libre a pesar de quienes dicen negativamente que “están bailando mientras hay gente arrestada”, tal como lo han hecho durante años.
Durante los últimos 10 días, el pueblo kurdo ha encendido el fuego del Newroz en ciudades, distritos, barrios, pueblos, lugares históricos, montañas y llanuras, dando la bienvenida no solo a la primavera, sino también a una renovada transformación. Tras el “Llamado a la Paz y a una Sociedad Democrática” del líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan el 27 de febrero, acompañado de una fotografía suya publicada, el corazón de la gente floreció como almendros. Las multitudes llenaban las plazas a diario. El lema más gritado alrededor de cada hoguera era “Bijî Serok Apo” [Viva el líder Apo -apodo de Öcalan-]. Todos los que saltaron sobre el fuego o lo rodearon también exigieron la libertad de Öcalan.
Deseo de estar unido a Öcalan
El punto de encuentro de todas las celebraciones del Newroz fue Amed. Desde los años en que el Newroz se celebraba con manifestaciones multitudinarias hasta hoy, Amed ha seguido siendo el lugar central donde se expresa el mensaje del pueblo kurdo. Lo que distinguió al Newroz de este año de otros fue el histórico llamamiento de Öcalan y la posibilidad de un nuevo mensaje suyo, ya sea en vídeo o escrito. Tras el llamamiento que trajo la primavera a los pueblos el 27 de febrero, el mundo prestó atención a la posibilidad de un nuevo mensaje de Öcalan. La gente, a su vez, acudió a la plaza para reunirse con aquel a quien llaman “Mi Líder”. Cada paso que daban hacia la plaza estaba lleno de profunda convicción y amor. ¡Amor por la libertad!
Como en ocasiones anteriores, este año volvieron a estar en vigor todas las prácticas destinadas a agotar a la gente. Al comenzar el día, los pobladores, ataviados con sus trajes festivos, se reunieron frente a las barricadas que rodeaban la plaza; algunos comenzaron a bailar al son del tambor y la zurna (instrumento de viento tradicional), mientras que otros esperaban a que se abrieran las puertas con consignas en las manos. Por supuesto, también hubo quienes decidieron llegar tarde para evitar la congestión en las puertas.
Prohibición de vestirse de guerrillero
En cada entrada a la plaza, estrechos túneles construidos con barreras obligaban a la gente a esperar más de una hora. El ingreso solo se permitía tras registros en al menos cuatro puntos diferentes, que en ocasiones llegaban al extremo del acoso. La ropa que se vestía para entrar en la plaza también era importante para la policía. Los anuncios de la radio policial resonaban: “No se permitirá la ropa de estilo militante”. Los jóvenes que vestían ese tipo de atuendos eran obligados a regresar, y los menores de 18 años eran detenidos. Quienes llevaban el pelo largo enfrentaban aún más dificultades; a algunos se les preguntaba: “¿Tienes algo escondido en el pelo?”.
Quienes esperaban para entrar cantaron kilams [canciones tradicionales kurdas] al unísono, y cuando llegó el momento de las consignas, el aire se llenó de cánticos de “Bijî Serok Apo”. Aunque algunos dijeron: “Guardemos silencio ahora y gritaremos nuestras consignas en la plaza”, la mayoría alzó la voz aún más fuerte. Todos los que cruzaban la puerta se dirigían a la plaza como quienes corren hacia un espejismo en el desierto. A medida que la plaza se llenaba, las palabras y el entusiasmo se fusionaban y crecían: se transformó en Newrozbuyîn [convertirse en Newroz, un verbo usado para simbolizar la encarnación del espíritu del año nuevo kurdo].
Convertirse en Newroz en estas tierras no es tarea fácil. Alcanzar el “Newroz de la Libertad” requiere un nivel de convicción aún mayor. Como dijo Abdullah Öcalan: “Si la libertad fuera tan fácil, Ronahî y Berîvan no se habrían quemado” (en referencia a inmolaciones de protesta). Un pueblo que ha resistido la opresión, los arrestos, las masacres y la quema de ciudades durante años se unió, ahora aún más fortalecido por el llamado de Öcalan, para encarnar la transformación democrática a través del Newroz.
La imagen de İmralı
La multitud en la plaza fue recibida por la foto de Öcalan tomada recientemente en Imrali con la delegación del Partido DEM. Luego, se vio otra foto que mostraba a Öcalan leyendo su histórico llamamiento. Jóvenes con pequeños carteles con la imagen del líder kurdo fueron alzados a hombros y marcharon delante del escenario. Los demás, jóvenes y mujeres, los rodeaban con una corriente de aires de libertad, sonriendo y coreando consignas. Luego, desde las pantallas del escenario, se reprodujo el anterior mensaje de Öcalan para el Newrozn (a finales de la década de 2000). Aunque en ese momento quedó claro que no habría un nuevo mensaje en video, el eco de su voz en la plaza se sintió como un heraldo de libertad.
Los carteles pasaron de mano en mano. A diferencia de años anteriores, la gente no sintió la necesidad de cubrirse la cara; se tomaron fotos con el cartel como si fuera un ser querido.
Las personas que creen en Amed, en el amor por sus montañas, en el paradigma de Abdullah Öcalan y la transformación democrática, colmaron la plaza. Quienes iluminaron y engrandecieron esta lucha con sus vidas no fueron olvidados durante esta celebración de la transformación democrática. Fotos del comandante Agit (Mahsun Korkmaz), quien disparó la primera bala en la lucha armada; Çiyager, símbolo de la resistencia en Sur; y Rahşan, Zekiye y Berîvan, quienes se convirtieron en Newroz mediante el sacrificio, se transformaron en banderas que ondearon sin parar.
Mientras los aviones de combate sobrevolaban la plaza, la gente reconoció la amenaza de guerra del gobierno, pero se aferró al llamado de Imrali, al amor por sus montañas y a su creencia en la libertad.
El almendro
Los almendros que rodeaban la plaza también hablaban del Newroz, de libertad y de amor a la multitud. El poema “Mi amigo el almendro”, de Aziz Nesin, grabado en los corazones con la voz de Halil Dağ, resonó una vez más: “Eres el tonto entre los árboles / Yo entre la gente / El clima te engaña / El amor me engaña… Incluso si ningún amor llega a su fin / Déjanos seguir floreciendo / Estoy de tu lado, amigo mío / Florece tus flores cuando sientas tu estación / Mientras abro mi corazón / Quizás esta vez no haya invierno / Quizás tu amor no termine en un sueño / Como me he entregado a mi último amor / Lánzate tú también a este hermoso clima”.
Al igual que el chico de 18 años que vendía pañuelos rojos, amarillos y verdes en la puerta gritó “¡Libertad!” para dar la bienvenida a la gente que entraba a la plaza, todos gritaron al unísono: “¡Libertad para Abdullah Öcalan!”.
FUENTE: Dicle Müftüoğlu / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina


