Carudiye: trece años de experiencia comunal

La Revolución de Rojava, que comenzó en la ciudad de Kobane el 19 de julio de 2012, llegó a su decimotercer año no solo con sus dimensiones militares y políticas, sino también con sus esfuerzos de construcción social, ofreciendo un ejemplo a la región y al mundo.

Este proceso se desarrolló bajo constantes ataques de grupos armados, particularmente del Frente al Nusra y el Estado Islámico (ISIS), así como ataques genocidas del Estado turco que resultaron en la ocupación ilegal de varias zonas del norte de Siria. Debido a esto, miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares, la región fue escenario de grandes tragedias y se impusieron políticas de destrucción demográfica por parte de Turquía. La infraestructura de la región quedó devastada e inutilizable.

Al mismo tiempo, la población soportó un asedio y un bloqueo sin precedentes, incluidas restricciones al acceso al agua potable. Decenas de miles de pobladores fueron asesinados o heridos, dejando miles de veteranos de guerra. Muchos niños perdieron a sus padres y crecieron huérfanos.

A pesar de todos los ataques y las políticas hostiles, el pueblo de la región resistió con gran determinación. A través del desarrollo del concepto y la organización de la nación democrática, preservaron su riqueza étnica, religiosa y cultural, y construyeron un sistema basado en su propia fuerza. Uno de los pilares de este sistema se convirtió en la vida y organización comunal.

Esta crónica se centra en los trece años de experiencia comunal en la aldea de Carudiye, ubicada en el distrito de Derik, en Rojava. Al observar la vida en Carudiye de primera mano, buscamos presentar un retrato de su práctica comunal: exploramos la corta historia de la aldea, el sistema explotador que enfrentó durante el régimen del Partido Baaz, los mecanismos de organización y la toma de decisiones establecidos después de la revolución del 19 de julio de 2012, el trabajo colectivo realizado por los y las habitantes, las relaciones con aldeas vecinas y las observaciones de visitantes internacionales sobre la forma de vida en Carudiye. Escuchamos a los aldeanos y administradores describir las decisiones colectivas que guían su trabajo y recurrimos al rico archivo de fotos y videos de la aldea que documenta sus actividades.

Breve historia de la aldea

Según Mihemed Shefa, maestro de Carudiye que también enseña en Derik y en su propia aldea, la historia de Carudiye se remonta al famoso Imperio Babilónico, fundado entre 1894 y 539 a.C (antes de Cristo). Shefa señaló que la aldea, rica en tierras agrícolas fértiles, vastos bosques y fuentes de agua natural, se estableció durante el reinado del emperador babilónico Nabucodonosor. Explicó que la aldea fue nombrada en honor a un hombre llamado Carud, que fue designado como autoridad local en aquellos tiempos. La zona servía como lugar de descanso y recreo, y desde entonces se conoce como Carudiye. Shefa añadió que todavía se pueden ver restos de su textura histórica.

Con la dominación del sistema feudal de los agha, la aldea fue comprada por un terrateniente local, y su gente comenzó a depender de él. Durante la era del régimen baasista, señaló Shefa, las tierras de la aldea fueron confiscadas por el Estado. Bajo el plan gubernamental del “Cinturón Árabe”, las tierras fueron entregadas a familias traídas de otras regiones de Siria.

Carudiye es una pequeña aldea de unas cuarenta familias, con una población de doscientas personas. Sus habitantes, pertenecientes a siete tribus diferentes, se sustentan mediante la agricultura y la ganadería. Situada a lo largo de la frontera de la región Cizira-Botan, la aldea forma parte del cantón de Cizire en Rojava.

Con la Revolución de Rojava, Carudiye se convirtió en una de las primeras aldeas en establecer una organización comunal, fundando su propia comuna en 2012.

Madre (Dayîka) Sherife Ali, originaria de la aldea de Bana Qesre, vive en Carudiye desde los dieciocho años de edad. Ahora, a los sesenta y ocho años, es una de las testigos vivientes de las últimas cinco décadas de la aldea. Casada en Carudiye mediante un matrimonio de intercambio (berdel) con su hermano, hace mucho tiempo que se asentó en el lugar. Madre Sherife recordó las injusticias del antiguo sistema de jefes de la aldea, donde los productos cultivados con el trabajo propio eran injustamente confiscados.

Como alguien que presenció y participó en la experiencia de vida comunal desde sus inicios, expresó su gran felicidad por el hecho de que ahora los productos cultivados colectivamente por las y los aldeanos se comparten de manera justa.

La idea de la comuna y su práctica

Inspirados en el Manifiesto de la Civilización Democrática de Abdullah Öcalan, los habitantes de Carudiye organizaron su vida comunal bajo el lema: “Comuniza tu tierra, tu energía, tu agua: construye una vida libre”.

La comuna, establecida bajo el nombre de uno de los primeros mártires de la aldea (Mártir Kani) centró su trabajo en identificar las necesidades básicas de la población y satisfacerlas colectivamente.

Desde su fundación en 2012, la comuna está dirigida con la aprobación de las y los aldeanos. Su copresidenta Neriman Hesen afirmó que durante los últimos trece años realizan reuniones semanales todos los sábados.

Neriman detalló que todas las decisiones para la aldea se toman a través de discusiones y diálogos desarrollados dentro de la comuna y con las y los aldeanos, y en situaciones extraordinarias se celebran reuniones urgentes sin esperar al día programado. Una vez tomadas las decisiones necesarias, se comparten con las asambleas o cuerpos relevantes de la Administración Autónoma Democrática (AADNES) y se ponen en práctica.

Desde 2012, en Carudiye se organizaron de forma comunal para establecer un jardín en memoria del Mártir Kani, reparar la fuente del pueblo y participar en la agricultura cooperativa. Tras satisfacer las necesidades de las y los miembros de la cooperativa, los productos excedentes se venden en el mercado interno de la región.

Neriman también indicó que construyeron un salón de dos pisos llamado Kon. Este salón no solo se utiliza para reuniones de condolencia, sino que también sirve como centro para todo tipo de eventos como reuniones, clases de educación y celebraciones. 

Además, la copresidenta de la comuna señaló que se organiza la limpieza regular de la aldea, recogiendo la basura y depositándola en lugares asignados. A su vez, subrayó que el entorno natural de la aldea también proporciona un buen espacio para el descanso y los picnic para la gente de los alrededores.

Neriman indicó que la carretera de la aldea fue asfaltada con fondos recaudados colectivamente por las y los pobladores, quienes entendieron el alcance de la solidaridad y la cooperación, y que también recibieron el apoyo necesario de la AADNES. Sin embargo, añadió que después de que una empresa de internet instalara cables a lo largo de la carretera, la movilidad en la ruta se vio afectada y muchas partes del camino resultaron dañadas. Al advertir que esta situación podría causar accidentes, la copresidenta de la comuna dijo que solicitaron a los organismos de la AADNES que repararan la carretera, pero hasta ahora no se tomó ninguna medida concreta.

Neriman enfatizó que la aldea está organizada sobre la base de la autodefensa. Con este propósito, se llevaron a cabo programas de formación militar, brindando educación táctica y técnica. En tanto, las fuerzas de autodefensa como toda la población de la aldea abordan la defensa del pueblo y la región con gran sensibilidad, cumpliendo con sus deberes con valentía. También expresó que durante este proceso algunos miembros de las fuerzas de autodefensa fueron martirizados o heridos.

Por otro lado, informó que se proporcionó capacitación en salud basada en primeros auxilios. También destacó la fuerte unidad de la juventud y los niños de la aldea, quienes organizan numerosas actividades y eventos sociales de manera conjunta.

Neriman dijo que cada sábado, lo que llaman el “día de la comuna”, las y los aldeanos se reúnen para sesiones educativas o reuniones administrativas. Actualmente, están leyendo y discutiendo el más reciente manifiesto de Abdullah Öcalan, esforzándose por comprender y aplicar sus ideas.

Economía y cooperación

Kawa Mihemed Deli, portavoz del Comité de Economía de la comuna Mártir Kani, explicó que la economía de la aldea se basa en la agricultura y la ganadería. Con la implementación del modelo de la AADNES, las tierras agrícolas que anteriormente pertenecían al tesoro estatal se abrieron a las cooperativas. Puntualizó que cincuenta hectáreas de tierra se cultivan como propiedad colectiva, con los productos distribuidos de manera justa entre las y los aldeanos.

El poblador Mihemed Sherif Abdulkerim subrayó que defender su comunidad contra todas las formas de ataques internos y externos es un deber compartido por todas y todos. Agregó que la aldea perdió a ocho habitantes, que fueron martirizados, pero que su lucha continúa.

Madre Heyat, conocida entre la gente como la madre del mártir Zin, destacó que la idea de la comuna fue tomada de Öcalan y dijo que como pueblo kurdo se reconocen a través de él. A su vez, expresó que el aislamiento absoluto impuesto a Öcalan les causaba gran preocupación, pero que escuchar su mensaje de video tras 27 años de encarcelamiento los revivió como pueblo, les dio gran esperanza y demostró que la sangre de los mártires no fue derramada en vano.

Madre Necda y el maestro Nureddin coincidieron en destacar que treinta familias cultivan juntas el jardín comunal de la aldea y que los productos se distribuyen de manera justa entre ellas.

Durante los preparativos para un mawlid (conmemoración religiosa) organizado por una de las familias, Omer Ahmed y Madre Necda, junto con los invitados de aldeas y pueblos cercanos, incluidos Shexmus Demirkasim, enfatizaron la unidad y solidaridad de la aldea. Afirmaron que la gente de Carudiye permanece unida en cooperación y apoyo mutuo tanto en los buenos como en los malos momentos.

La aldea también atrajo a numerosos visitantes internacionales, quienes llegan con gran interés por observar la comuna. Una visitante internacional, que utilizó el nombre “Derya” por temor a que revelar su verdadera identidad y rostro pudiera acarrearle consecuencias legales o judiciales al regresar a su país, dijo estar profundamente conmovida por la vida comunal y social en Carudiye. Añadió que, una vez de vuelta en su país, intentaría compartir este modelo y forma de vida con su propio pueblo.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

martes, agosto 26th, 2025