Fin de una era y nuevos equilibrios políticos en Siria

Por Zinar Yildiz* – Siria experimentó un punto de inflexión histórico el 27 de noviembre de 2024, cuando una ofensiva lanzada desde Idlib culminó con la caída de la capital, Damasco, apenas diez días después. Con la salida de Bashar al Asad el 8 de diciembre de 2024 y el colapso del régimen del Partido Baaz tras 61 años, el país entró en una nueva era política marcada por la incertidumbre, actores en disputa y luchas de poder no resueltas.

El proceso se desencadenó por una ofensiva lanzada contra Alepo por facciones de la oposición lideradas por Hayat Tahrir al Sham (HTS), rompiendo el alto el fuego que se había mantenido, en gran medida, desde el año 2020. Al tiempo que las fuerzas gubernamentales sirias se retiraban rápidamente, Alepo, Hama y Homs cambiaron de manos en cuestión de días. En la mañana del 8 de diciembre, el control de Damasco pasó a las fuerzas de la oposición, y el primer ministro Mohammed Ghazi al Jalali transfirió su autoridad, poniendo fin formalmente a la era del Baaz. El rápido colapso también estuvo determinado por dinámicas regionales más amplias: el apoyo de Rusia se había debilitado debido a la guerra en Ucrania, mientras que las milicias respaldadas por Irán demostraron ser cada vez más ineficaces sobre el terreno.

Tras estos acontecimientos, HTS centró su atención en las comunidades alauitas que se negaban a someterse a su autoridad, lanzando una campaña de represión y sumisión forzosa. Aunque la violencia a gran escala debilitó significativamente la resistencia entre los alauitas en la región costera de Siria, la comunidad no ha sido completamente sometida al control de HTS.

En el sur de Siria, la población drusa que vive cerca de la frontera israelí también resistió a la autoridad de HTS, e insistió en preservar sus estructuras autónomas y su identidad religiosa. Posteriormente, HTS lanzó una gran campaña destinada a someter a los drusos bajo su control. Sin embargo, la resistencia de la comunidad drusa y la presencia de Israel en el sur impidieron que HTS lograra sus objetivos.

Más tarde, HTS se dirigió hacia el noreste de Siria, donde los kurdos y otras comunidades han vivido bajo las estructuras de la Administración Autónoma (AADNES) en alianza mutua. Al atacar a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y a las instituciones de la AADNES, HTS intentó obligarlas a someterse a su autoridad. Aunque las FDS perdieron algo de territorio durante el conflicto, tras un acuerdo firmado el 29 de enero, comenzó un proceso de integración entre la AADNES y el gobierno interino en Damasco, basado en el reconocimiento mutuo de la voluntad política. Si bien persisten obstáculos y desacuerdos significativos, ambas partes continúan buscando un marco político compartido y una vía no militar hacia adelante, dentro de un entorno, en gran medida, libre de confrontación directa.

El nuevo mapa político de Siria y sus principales actores

A la luz de estos acontecimientos, Siria se encuentra ahora en el umbral de un nuevo orden político. Se prevé que la próxima fase esté marcada por elecciones parlamentarias y la redacción de una nueva Constitución. El Parlamento, que se espera que se reúna el 9 de junio, tendrá la tarea de redactar la Constitución que determinará cómo se gobernará la nueva Siria. En esta etapa, es posible identificar cinco corrientes y tendencias políticas principales dentro del país. Aunque estas fuerzas no están separadas por fronteras rígidas y a menudo se superponen o cooperan a pesar de las tensiones, representan posiciones políticas distintas, moldeadas por diferentes centros de poder y perspectivas ideológicas. En la actualidad, continúan influyendo en el proceso de manera simultánea, a pesar de mantener relaciones tanto de cooperación como de conflicto.

1- HTS y el liderazgo de Ahmed al Sharaa

La fuerza más dominante sobre el terreno es el movimiento liderado por el anteriormente conocido Mohammed al Jolani, que ha buscado legitimidad internacional bajo su nombre oficial, Ahmed al Sharaa. Su administración ha surgido como la principal fuerza ideológica que da forma a la nueva Siria. Aunque el gobierno de Al Sharaa ha sido criticado por continuar empleando leyes heredadas del antiguo régimen para su propio beneficio, como la ley de sociedad civil de 1958, ha asegurado el apoyo de casi todos los principales actores internacionales. En la actualidad, intenta moldear el futuro de Siria de acuerdo con su propia visión política e ideológica, al tiempo que mantiene una red de relaciones relativamente equilibrada con otras fuerzas políticas.

2- El Ejército Nacional Sirio respaldado por Turquía

El Ejército Nacional Sirio (ENS), entrenado y apoyado por Turquía, sigue siendo particularmente influyente en el norte del país. Sin embargo, a través de su penetración en las instituciones burocráticas y administrativas, también ha ganado la capacidad de organizarse y extender su influencia a otras partes del territorio. El objetivo principal de este bloque es salvaguardar los intereses estratégicos de Turquía en Siria. También el Consejo Nacional Kurdo en Siria (ENKS) se posiciona dentro de este bloque político y, por lo general, ha actuado en coordinación con él.

3- La burocracia de la era del Baaz

Aunque el régimen del Baaz ha caído, los burócratas y tecnócratas con amplia experiencia estatal continúan buscando influencia política dentro de la nueva administración. Posicionados dentro del gobierno y formados por una perspectiva nacionalista árabe, intentan preservar elementos del antiguo orden político. Si bien no comparten la ideología yihadista asociada a grupos como HTS, continúan promoviendo el nacionalismo árabe como una característica definitoria del futuro Estado sirio y, según el análisis, buscan mantener aspectos de la gobernanza de la era del Baaz dentro de la nueva administración.

4- Elementos de ISIS

Informes internacionales han indicado que más de 20.000 militantes del Estado Islámico (ISIS) que escaparon de las prisiones o permanecieron ocultos en regiones desérticas, han intentado explotar el vacío de seguridad actual, infiltrándose tanto en las estructuras militares como en la sociedad. Los esfuerzos de HTS por absorber o incorporar algunos de estos elementos plantean una seria amenaza a la seguridad. Es probable que estas redes aumenten sus intentos de influir en el proceso político de Siria en el período venidero.

5- Centros de resistencia social (kurdos, alauitas y drusos)

Tras el colapso del régimen del Baaz, varias comunidades han surgido como centros de resistencia social. Vistas como amenazas por HTS, el ENS, ISIS y las fuerzas nacionalistas árabes, estos grupos han enfrentado ataques y masacres, pero a pesar de ello han sobrevivido como actores significativos dentro de Siria. Comunidades como los alauitas, drusos, kurdos, yazidíes y cristianos continúan manteniendo su presencia como importantes fuerzas sociales y políticas. Entre estos actores, las FDS y la AADNES han expresado su compromiso de participar en un proceso político dentro de un marco sirio unificado, a través del proceso de integración que surgió tras el período de confrontación armada. Sin embargo, estos esfuerzos aún no han recibido una respuesta completamente positiva. Al mismo tiempo, la demanda drusa de una Siria descentralizada basada en la democracia local sigue siendo una posición política importante, que continúa dando forma a los debates sobre el futuro del país.

El proceso de integración y los puntos de tensión

En la etapa actual continúa un proceso de integración militar y administrativa entre las FDS y el gobierno interino en Damasco, bajo el marco del acuerdo del 29 de enero. Sin embargo, persisten desacuerdos significativos sobre cuestiones como el estatus de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), la educación en idioma kurdo y los esfuerzos por imponer una estructura administrativa centralizada en todas las regiones del país. Mientras tanto, en el sur de Siria, la ocupación por parte de Israel de un área que se extiende aproximadamente 20 kilómetros alrededor de los Altos del Golán y el establecimiento de una zona de amortiguamiento, han creado un nuevo desafío para la integridad territorial de Siria.

En esta coyuntura, se anticipa que el Parlamento que se reunirá el 9 de junio redacte una nueva Constitución y determine el futuro sistema de gobernanza del país. Sin embargo, las diferencias ideológicas entre los actores alineados con diversas potencias externas, así como el riesgo persistente de conflictos sectarios y étnicos, siguen siendo los mayores obstáculos para la estabilidad. Las tensiones sociales, la crisis económica en curso y cuestiones como las relaciones con Israel, poseen el potencial de socavar el frágil consenso que existe actualmente. En resumen, si bien la era del Baaz en Siria puede haber llegado a su fin, el futuro político del país está lejos de estar resuelto, y es probable que el proceso de configuración de un nuevo orden sea largo y complejo.

*Publicado en la agencia de noticias ANF / Edición: Kurdistán América Latina

viernes, junio 5th, 2026