Por Agencia de Noticias ANF* – La persecución contra periodistas críticos en Turquía continuó durante el mes de mayo. Al 3 de junio de 2026, 27 trabajadoras y trabajadores de prensa permanecían encarcelados, mientras que otras 28 personas comparecieron ante los tribunales por su actividad periodística, según el último informe mensual sobre violaciones a la libertad de prensa publicado por la Asociación de Periodistas Dicle Fırat (DFG), con sede en Amed (Diyarbakır, Bakur).
Según el informe, cinco periodistas fueron detenidos durante el último mes y otra persona fue encarcelada. Tres trabajadoras y trabajadores de los medios recibieron amenazas, mientras que al menos seis enfrentaron obstáculos en el ejercicio de su labor informativa. Además, un periodista y un medio de comunicación fueron atacados. En al menos dos casos, periodistas fueron blanco de ataques públicos.
La presión sobre la prensa se manifiesta especialmente en los tribunales. En mayo, un total de 28 periodistas enfrentaron procesos judiciales relacionados con su actividad profesional. Asimismo, el periodista kurdo Reyhan Hacıoğlu fue condenado a cuatro años y dos meses de prisión por presuntamente “apoyar a una organización terrorista”.
Además de los procesos penales, el informe documenta numerosas restricciones a la libertad de información. Al menos un sitio web fue bloqueado durante mayo. Las autoridades turcas también impusieron restricciones de acceso a nueve noticias y a 193 publicaciones en redes sociales.
Los medios de comunicación kurdos volvieron a verse afectados. Según la asociación, las cuentas en turco y kurdo de las agencias de noticias Mezopotamya (MA) y Jin News fueron bloqueadas por orden judicial. El organismo regulador de la radiodifusión, RTÜK, también continuó interviniendo en el panorama mediático mediante sanciones impuestas a ocho emisoras de radio y televisión.
Más allá de las medidas estatales, el informe destaca las difíciles condiciones laborales en el sector de los medios de comunicación. Al menos cuatro periodistas perdieron su empleo durante mayo. La DFG considera que la combinación de persecución penal, presión económica y censura constituye un patrón recurrente destinado a restringir la libertad de prensa y la libertad de expresión.
“La criminalización del trabajo periodístico, la obstrucción de las investigaciones y la censura en el ámbito digital demuestran que la presión sobre la prensa y la libertad de expresión persiste”, declaró la organización.
La DFG subrayó que garantizar condiciones laborales seguras para las y los trabajadores de los medios de comunicación, proteger la libertad de expresión y la libertad de prensa, y poner fin a la impunidad frente a los ataques contra periodistas son elementos esenciales para una sociedad democrática.
*Edición: Kurdistán América Latina