Resolver la cuestión kurda sobre la base de la democratización de Turquía

Por Agencia de Noticias ANF* – La dirección del Movimiento de Liberación de Kurdistán (MLK) publicó este lunes un comunicado sobre el actual proceso de paz y sociedad democrática en Turquía.

A continuación publicamos la declaración completa:

El 27 de febrero de 2025, el líder Apo [Abdullah Öcalan], a través del “Llamamiento por la paz y la sociedad democrática”, expuso claramente la cuestión kurda, las causas del conflicto que de ella se derivan y cuál debería ser su solución. Nuestro mártir de la lucha por la paz, Sırrı Süreyya Önder, también hizo hincapié en la importancia de cumplir los requisitos legales y políticos para que este llamamiento de sus frutos.

Un día después de este llamamiento, el Movimiento de Liberación de Kurdistán declaró un alto el fuego. Entre el 5 y el 7 de mayo celebró su XII Congreso, disolvió el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) y decidió poner fin a la lucha armada. De hecho, no se ha producido ni un solo conflicto en un año y medio. Se celebró una ceremonia de quema de armas, en la que se expresó la voluntad de deponer las armas si se hacía posible una participación política democrática basada en la libertad de pensamiento y de organización. El 26 de octubre de 2025, las guerrillas que se retiraron del interior de las fronteras de Turquía emitieron un comunicado. Se liberó a dos funcionarios del MIT (servicios de inteligencia turcos) . Se evacuaron algunos túneles de guerra situados fuera de las fronteras de Turquía. De este modo, se demostró de forma clara y abierta la voluntad de abandonar la lucha armada y resolver la cuestión kurda a través de la política democrática. Los propios funcionarios del Estado también han declarado que se han cumplido los llamamientos del líder Apo.

El líder Apo hizo hincapié en que el proceso de paz negativo ha concluido y que ahora es necesario pasar a un proceso de paz positivo, mediante la eliminación total de los factores de conflicto. Para ello, afirmó que deben promulgarse leyes de libertad que garanticen una política democrática libre y la democracia local. Mientras tanto, nuestro movimiento y nuestro pueblo han exigido que se defina la situación del líder Apo y que se le concedan condiciones de trabajo libres y sin restricciones para que pueda desempeñar su papel en la segunda fase: el proceso de paz positivo. El “derecho a la esperanza” que destacó Devlet Bahçeli (líder del partido turco MHP) en su primer discurso ya debería haberse implementado de alguna forma.

Como resultado de las conversaciones sobre el paso a la segunda fase, durante la reunión celebrada en İmrali el 27 de marzo, se afirmó que el Estado elaboraría leyes en abril. Se mantendrían conversaciones con el líder Apo y nuestro movimiento para garantizar que estas leyes impulsaran el proceso. Sin embargo, no solo nunca se presentaron estas leyes, sino que se impidió al líder Apo reunirse con nadie durante casi dos meses. Se impuso el aislamiento al líder Apo y los medios de comunicación cercanos al gobierno (turco) intentaron engañar a la sociedad alegando que nuestro movimiento no había tomado medidas. En respuesta, un comunicado emitido el 5 de mayo en nombre de la dirección del movimiento informó al público de que el Estado no había tomado medidas para hacer avanzar el proceso en respuesta a nuestras acciones. Ese comunicado reafirmó una vez más nuestro compromiso con el llamamiento a la paz y a una sociedad democrática, y subrayó la necesidad de legalizar el papel del líder Apo como interlocutor y su estatus para que el proceso pueda avanzar.

El mismo día en que se hizo este llamamiento, Devlet Bahçeli declaró abiertamente en su intervención ante el grupo parlamentario de su partido que el estatus del líder Apo debía definirse como “coordinador de la paz y la politización”. Las declaraciones de Bahçeli fueron acogidas positivamente por el Partido DEM (Partido por la Igualdad y la Democracia de los Pueblos), la opinión pública kurda y las fuerzas democráticas. Sin embargo, desde el primer día, los responsables del AKP (Partido Justicia y Desarrollo) se opusieron a la propuesta, afirmando que no habría ningún estatus, sino solo una línea de comunicación entre İmrali y “la organización” (el PKK).

Mientras que el pueblo kurdo esperaba avances positivos en relación con la situación del líder Apo y la consecución de condiciones de trabajo libres y sin restricciones, la exhaustiva declaración de siete puntos de Devlet Bahçeli del 18 de mayo suscitó percepciones negativas. El lenguaje utilizado en esta hoja de ruta sobrepasó los límites del respeto hacia el líder Apo, el pueblo y el Movimiento de Liberación. En cuanto a la situación del líder Apo, se afirmó que no se le concedería ningún estatus y que su encarcelamiento continuaría. El papel de coordinador de la paz y la politización se limitó al proceso de disolución de la organización, mientras que no se hizo mención alguna a leyes de libertad que permitieran al líder Apo y a los miembros del Movimiento de Liberación de Kurdistán participar libremente en la política democrática. Se limitó a afirmar que solo aquellos con legitimidad legal podrían participar en la política, lo que implicaba que al líder Apo y a los miembros del Movimiento de Liberación no se les permitiría hacerlo.

Aunque en el texto se mencionaba ocasionalmente la democracia, se utilizaba meramente como adorno de una hoja de ruta centrada en la liquidación, sin ninguna solución real.

La hoja de ruta de Bahçeli también afirmaba que el líder Apo no representa a ninguna sociedad. Esto equivale a negar al pueblo kurdo y su voluntad política y, por lo tanto, a no querer resolver la cuestión kurda. Este enfoque suscita dudas sobre si existe una intención genuina de resolver la cuestión kurda sobre la base de la democratización. Una verdadera democratización reconoce la existencia kurda y permite la resolución de la cuestión. A la democracia que se menciona ocasionalmente en el texto no se le ha dado ese significado.

La sentencia de nulidad contra el CHP (Partido Republicano del Pueblo) y el ataque a su sede demostraron que la concepción de la democracia del gobierno del AKP es egoísta. Si bien se debería otorgar al CHP un papel en la resolución de la cuestión kurda, que lleva un siglo afectando a Turquía, este enfoque hacia el CHP refuerza la percepción de que no existe intención alguna de resolver la cuestión kurda. Si se quiere resolver la cuestión kurda sobre la base de la democratización, no debería haber tal intervención en la esfera política democrática. ¿Cómo se puede atacar la libre participación política —la condición más básica de la democracia— y luego hablar de democracia? ¿Cómo se puede llamar a esto sino demagogia?

Mientras el líder Apo intentaba alejar al Movimiento de Liberación de Kurdistán de la lucha armada y orientarlo hacia la lucha política democrática, se lanzó un ataque contra la política democrática. Si este ataque se considera un sabotaje y una provocación contra el proceso de paz y de sociedad democrática, ¿quién puede afirmar que tal valoración es errónea? Del mismo modo, ¿quién puede afirmar que es erróneo argumentar que el gobierno del AKP está instrumentalizando el proceso de paz y de sociedad democrática en beneficio de los intereses de su propio partido? El Partido DEM afirmó acertadamente que el ataque contra el CHP no afecta solo al CHP. Cuando el CHP votó a favor de levantar la inmunidad parlamentaria, las fuerzas democráticas advirtieron de que tales medidas acabarían volviéndose también en su contra. Está claro que un ataque de este tipo contra el CHP podría extenderse a la esfera política en general. Oponerse a este enfoque es, por lo tanto, tanto un deber democrático como un requisito de la democracia. Puede que existan luchas internas en el CHP de una forma u otra, pero considerar la decisión de nulidad y los acontecimientos posteriores únicamente como un asunto interno del CHP sería no comprender las consecuencias de esta intervención. Este ataque ha profundizado aún más las dudas sobre si se puede practicar una política democrática libre en Turquía.

Como Movimiento de Liberación, seguiremos aportando nuestro granito de arena para que el proceso de paz y de construcción de una sociedad democrática llegue a buen puerto. Seguiremos apoyando los esfuerzos del líder Apo para que el proceso sea un éxito. Sin embargo, para que estos esfuerzos den sus frutos, el líder Apo y los miembros del Movimiento de Liberación deben estar en condiciones de participar en la política democrática. ¿Cómo puede la dirección permanecer encarcelada mientras se esperan resultados del proceso de paz y de la sociedad democrática? Esto significa no comprender la naturaleza del proceso actual.

Hace ya casi dos años que deberían haberse promulgado leyes de libertad para permitir al líder Apo participar libremente en la política y eliminar las barreras a la participación política. La integración democrática centrada en la política democrática solo puede producirse de esta manera. Así, se podría alcanzar el objetivo del proceso de paz y de la sociedad democrática: resolver la cuestión kurda sobre la base de la democratización.

Como dirección del movimiento, instamos al gobierno del AKP-MHP a que aborde el proceso actual con seriedad y responsabilidad, y a que adopte sin demora las medidas necesarias para alcanzar una solución que beneficie a Turquía.

*Edición: Kurdistán América Latina

lunes, mayo 25th, 2026