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“Crecí en el regazo de la naturaleza y no puedo vivir sin ella” + Video

Hilala Al-Diri es una de las mujeres que se gana la vida con la agricultura en el pueblo de Hawija Hassan, al oeste del cantón de Raqqa, en el noreste de Siria. Las mujeres, que se enfrentan a varias desventajas al vivir en una zona rural, tienen que caminar durante horas para buscar agua potable.

Las mujeres de la aldea, que se dedican tanto a la agricultura como a la ganadería, tienen que trabajar todo el día. “Como mujeres, hacemos un gran esfuerzo plantando y cultivando los cultivos. Cosechamos algunas frutas y verduras en invierno y trigo y cebada en verano”, explicó Hilala Al-Diri a JINHA.

Aunque se esfuerzan mucho y trabajan durante horas, estas mujeres reciben un salario bajo. “Trabajamos muy duro y nos enfrentamos a muchos desafíos, pero recibimos un salario bajo. En verano nos afecta el calor. No puedo cubrir los gastos de mi familia con el dinero que gano”, reconoció Hilala.

A pesar de todos los desafíos, Hilala está feliz de dedicarse a la agricultura y la ganadería. “Aunque la mayoría de las mujeres prefieren vivir en las ciudades, yo estoy decidida a quedarme en las zonas rurales y mantener mi vida de esta manera -aseguró-. Crecí aquí, en el regazo de la naturaleza y no puedo vivir sin ella. Las mujeres rurales cooperamos entre sí. Trabajamos en solidaridad con nuestros familiares y vecinos, y nos ayudamos entre nosotros”.

Por su parte, Alia Al-Derwish, de 47 años, trabaja en una planta embotelladora de agua mineral en Raqqa. Al destacar que las mujeres tienen más oportunidades laborales en las ciudades, dijo que “las mujeres en las zonas rurales sólo pueden dedicarse a la agricultura y la ganadería”.

FUENTE: Yusra Al-Ehmed / JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

martes, julio 16th, 2024