People flash V-signs as they gather to watch a televised press conference of the pro-Kurdish Peoples' Equality and Democracy Party (DEM Party), in Diyarbakir, Turkey, February 27, 2025. REUTERS/Sertac Kayar

La emoción de los kurdos de Turquía tras el llamamiento de Öcalan

Este jueves 27 de febrero, el tiempo se congeló en el sureste de Turquía. El “llamado del siglo”, preparado con el mayor secreto por el líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, había sido esperado con impaciencia durante varias semanas. Se hizo público en una conferencia de prensa, transmitida en pantallas gigantes en las ciudades de mayoría kurda de Diyarbakir y Van, pero también en el norte de Siria (Rojava) e Irak (Bashur).

Fruto de un ciclo de negociaciones iniciado hace varios meses con representantes del Estado turco y personalidades del movimiento político pro kurdo DEM –antes HDP–, el anuncio de Öcalan, cuyos términos no se habían filtrado desde que fue escrito, tuvo el efecto de un trueno. Zana R., de 50 años, fue a la plaza central de Diyarbakir para presenciar “este momento histórico”. “Había mucha gente, el momento fue muy emotivo. Después de leer la declaración, todos quedamos en shock. Muchos estaban desmoralizados, algunos lloraban”, explica, antes de continuar: “La multitud lanzó consignas que glorificaban al PKK, era difícil creer que acabábamos de presenciar una declaración de disolución. Imagino que a mucha gente le resultó difícil asimilar la noticia”.

“El PKK se había convertido en un espantapájaros”

Dîlan (1), de 38 años, también presente en Diyarbakir, no oculta su asombro: “Esperábamos un llamamiento al desarme, pero no a la disolución de la organización. No podía imaginar que una decisión así, después de cuarenta y siete años de lucha armada, pudiera tomarse sin un congreso excepcional. Me cuesta describir mis sentimientos. Siento mucha amargura, estoy en shock, ¿qué vamos a ganar?”, pregunta.

Ömer D, incansable activista de la causa kurda, quiere ser pragmático: “El PKK se había convertido en un espantapájaros en Turquía, y fue utilizado para justificar una feroz represión contra nuestro pueblo y sus representantes, con un uso desproporcionado de la fuerza. Creo que recurrir a un proceso de lucha armada ya no es efectivo. Así que creo que es una decisión razonable”. Aunque no oculta sus muchas dudas sobre el futuro de la región: “¿Qué futuro se nos abre ahora? ¿Aceptará Turquía embarcarse en un camino que abarque todos los componentes étnicos y políticos [del país]? Espero que haya avances positivos, pero lo dudo. Hasta ahora, Erdogan no ha enviado una sola señal positiva. ¿Realmente quiere la paz?”.

Alcaldes destituidos de su cargo

Hay un temor ampliamente compartido por la población kurda de Turquía, y con razón: mientras continuaban las negociaciones con Öcalan, varios co-alcaldes del partido prokurdo DEM, elegidos democráticamente, fueron destituidos de sus cargos y reemplazados por administradores designados por el gobierno. Lo mismo ocurrió hace unos días con los cargos electos de la ciudad de Van, acusados ​​de estar vinculados al Partido de los Trabajadores de Kurdistán.

Para Polat, de 42 años, que vive en un pueblo destruido por el ejército turco en los años noventa, “hay mucha ansiedad y miedo. Porque hasta ahora los kurdos no han conseguido nada en términos de derechos y libertades. Los millones de kurdos de este país deben obtener reconocimiento en el próximo siglo, o la historia está condenada a repetirse. Turquía tendrá que tomar medidas en esta dirección y veremos en el próximo período si éstas satisfacen a la opinión pública kurda. Pero, por ahora, estamos luchando por encontrar algún motivo para la esperanza”.

“La sangre ha corrido durante demasiado tiempo”

Mehmet Ekinci, un activista kurdo de larga trayectoria y residente en la ciudad de Batman, también cuestiona los entretelones de esta decisión. “Nada está claro. Estamos esperando, hay muchas zonas grises -dice-. El PKK no puede disolverse sin garantías claras para el pueblo kurdo y sin la implicación de las grandes potencias a este respecto. Pero no sabemos nada, es muy desestabilizador”.

Uno de sus compañeros, que pidió el anonimato por razones de seguridad, va más allá: “La persona que dirige este país como presidente, Recep Tayyip Erdogan, no ha democratizado Turquía, ha hecho precisamente lo contrario. ¿Cómo podría este hombre ayudar a traer una paz duradera a una región marcada por un siglo de conflicto?”. Mehmet Ekinci continúa: “Me imagino que con esta declaración, Öcalan quería demostrar que era capaz de tomar la iniciativa. La pelota está ahora en la cancha del gobierno, y la pregunta es qué hará con ella. Si el gobierno turco se involucra y avanza en la dirección correcta, entonces funcionará. Si no es así, creo que este camino hacia la paz no llegará a buen puerto”.

Sin embargo, en el sureste de Turquía, marcado por décadas de sangrientos conflictos, muchos dicen tener la esperanza de que se pueda construir una paz duradera en el corto plazo. Milet, 46 años, afirma: “Espero que el PKK siga adelante con el proceso, deponga las armas y se disuelva. Este mensaje nos da esperanza. Las numerosas familias cuyos hijos se han unido a la guerrilla en las montañas de Irak seguramente se sentirán tranquilizadas y espero que puedan reunirse muy pronto. Se ha derramado sangre durante demasiado tiempo y es hora de que se detenga”.

Notas:

1- Se ha cambiado el primer nombre.

FUENTE: Laurent Perpigna-Iban / Libération / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

viernes, febrero 28th, 2025