Por Kurdistán América Latina* – El sábado 24 de mayo se realizó en Villa Giardino -Córdoba, Argentina- una jornada de solidaridad en el contexto de la campaña internacional “¡Todas somos YPJ!”.
La actividad, convocada por el Espacio Alina y Pañuelos en Rebeldía, se inició compartiendo el mensaje enviado por Rojhilat Afrin, comandante general de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), en el que expresa: “La defensa es un derecho legítimo que todas las sociedades y todas las mujeres nos tenemos que organizar para ejercer, y realmente tanto a nivel de nuestra sociedad, como a nivel general, legitimarlo y defenderlo. Las YPJ son una herencia de todas las mujeres que en la historia defendieron su rol y sus saberes. Los valores que las YPJ han construido para todas las mujeres, para Siria, para Rojava, para todas las mujeres del mundo, representan un modelo nuevo de autodefensa. Todo el mundo tiene que salir a defender la existencia de las YPJ. Por eso decimos que “¡Todas somos YPJ!”. Hacemos un llamamiento a que todas las mujeres, todas las jóvenes y toda nuestra sociedad, salgan a defender este legado y esta historia, y que frente al sistema de dominación patriarcal, luchemos al más alto nivel y nos autodefendamos”.
Claudia Korol, en nombre del Espacio Alina y de Feministas del Abya Yala, compartió reflexiones sobre la situación que atraviesan las YPJ, amenazadas en su propia existencia: “Es una cita de honor internacionalista para quienes sentimos que la revolución kurda, la primera revolución del siglo XXI, no puede disolverse en el marco de la negociación entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y el gobierno interino de Damasco, quienes el 29 de enero firmaron un acuerdo de alto al fuego e integración de las distintas instancias del autogobierno autónomo en el Estado sirio.
Claudia recordó que “ante las fuertes agresiones militares en Kobane, Hasaka y Qamishlo, la administración autónoma de Rojava convocó a una movilización general, y el líder del movimiento kurdo, Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), encarcelado y aislado desde hace 27 años en la isla-prisión de Imrali, en Turquía, propuso hacer todos los esfuerzos para evitar que continuara y se profundizara la masacre contra su pueblo, invitando a sostener con energía un diálogo de paz”.
“Con el acuerdo logrado entre el gobierno interino sirio y la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, los ataques militares contra el movimiento de las mujeres disminuyeron, pero se intenta liquidar el proyecto político de la revolución, presionando para la disolución de las YPJ, las YPG y las políticas autónomas -explicó Claudia-. El Movimiento de Mujeres de Kurdistán continúa defendiendo los logros de la revolución –los derechos de las mujeres, su participación social y política– contra la mentalidad islamista y misógina del gobierno interino de Siria”.
Para finalizar, señaló que “es por ello que mujeres, disidencias, feministas de distintos continentes, estamos en campaña para defender a las YPJ, el derecho a la autodefensa de las mujeres, y la pedagogía de la revolución kurda. En estas jornadas proponemos que estas reivindicaciones sean escuchadas en todo el mundo: ¡las YPJ no van a disolverse, y tienen que ser integradas en el ejército sirio como una unidad para proteger a las mujeres y los valores democráticos! La autodefensa de las mujeres y la revolución kurda no serán entregradas”.
A continuación, Cintia compartió la experiencia del Espacio Alina, en Villa Giardino, creado a partir de la donación de Patricia Gregorini -mamá de la médica internacionalista Alina Sánchez, fallecida en Rojava-, a Pañuelos en Rebeldía, de un terreno de su casa donde en su adolescencia y juventud jugaba Alina. En el lugar se está construyendo colectivamente, en trabajo de minga, un lugar para la formación política, la articulación feminista, la salud popular y las tareas de cuidado. Es un espacio en el que se estudia e investigan los aprendizajes que surgen de la experiencia de la revolución de las mujeres de Kurdistán y de los procesos revolucionarios de Abya Yala.
Bernardo, integrante también del Espacio Alina, recordó que conoció a la médica que se sumó a la lucha del pueblo kurdo en Cuba –donde ella estudió Medicina-, y que luego se siguieron encontrando, forjándose un puente indestructible entre la experiencia de Kurdistán y las luchas latinoamericanas.
Varios compañeros y compañeras, al mismo tiempo que manifestaron su apoyo a las YPJ, les enviaron a las compañeras que las integran el mensaje: “No están solas”. Patricia, la madre de Alina, que estuvo presente en el encuentro, envió una vez más su fuerza y reconocimiento para las compañeras de las YPJ y para la lucha del pueblo de Kurdistán.
La defensa de las YPJ es, efectivamente, una tarea global que en el sur del mundo llevaremos adelante con el abrazo y la memoria de Alina.
