Bajo el nombre de Liga de la Esperanza (Hope League), se lanzó una iniciativa pionera que pone el fútbol al servicio de la paz en una región marcada por la guerra. Liderada conjuntamente por la Fundación Barça, La Caserna, el Instituto NOVACT para la No Violencia, UPP, Doz International, IDare y Casa Nostra Casa Vostra, el proyecto considera el deporte como herramienta de transformación social en dos regiones clave: el Kurdistán iraquí y el noreste de Siria.
El objetivo principal es promover la cohesión social y prevenir futuros conflictos violentos y procesos de radicalización entre las nuevas generaciones —con especial atención a los hijos e hijas de las víctimas del Estado Islámico (ISIS)— a través de escuelas de fútbol comunitarias que promuevan una cultura de paz, diálogo y convivencia.
Esta iniciativa busca contrarrestar las narrativas de odio y violencia antes de que se arraiguen, ofreciendo alternativas positivas para la identidad y la pertenencia. Pone un fuerte énfasis en el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes, especialmente de las niñas y de las personas de comunidades marginadas, como las poblaciones desplazadas o refugiadas, residentes rurales y minorías étnicas.
En una primera misión conjunta realizada en abril de 2025 en Siria e Irak, el exjugador del FC Barcelona y miembro de La Caserna, Oleguer Presas, dirigió varias sesiones de formación para los futuros equipos técnicos de las escuelas de fútbol comunitarias. Estas sesiones sirvieron para compartir metodologías pedagógicas, reforzar la función educativa del deporte y sentar las bases comunes para la implementación del proyecto.
Más que fútbol: investigación, formación y promoción
En una declaración conjunta, los promotores escribieron: “La Liga de la Esperanza se distancia de los enfoques competitivos del deporte y promueve una práctica cooperativa que fomenta valores como el trabajo en equipo y el esfuerzo colectivo, con el objetivo de transferirlos más allá del campo”.
Según lo explicado, el proyecto se estructura en torno a tres líneas principales de actuación: la investigación y desarrollo de un modelo innovador de construcción de paz a través del deporte, basado en las metodologías de La Caserna y el programa SportNet de la Fundación Barça; la educación de formadores y el fortalecimiento de organizaciones locales de base que trabajan en la construcción de paz, con enfoque de género; y la implementación de iniciativas lideradas por la comunidad: escuelas de fútbol autogestionadas y no dependientes de financiamiento internacional futuro, convirtiéndose en espacios de resiliencia colectiva.
Un modelo en desarrollo, con visión a largo plazo
En el comunicado se explicó que las “organizaciones socias consideran este proyecto como una experiencia piloto que estará sujeta a un seguimiento, evaluación y aprendizaje continuos. El modelo de fútbol comunitario que se está implementando se adaptará a los contextos y necesidades locales, con el objetivo de convertirse en una metodología replicable en otras zonas del mundo donde se requiere reconstrucción social y convivencia. La Liga de la Esperanza aspira a convertirse en semilla y laboratorio de un modelo deportivo que priorice los valores y la fuerza de la vida comunitaria”.
Participación inclusiva y representativa
Según los organizadores de este proyecto, la Liga “involucrará directamente a más de 600 niños y jóvenes (de 8 a 14 años), con criterios que garantizan la paridad de género, la diversidad étnica y la inclusión de refugiados y poblaciones rurales, quienes se reunirán semanalmente para jugar al fútbol. El proceso de inscripción está diseñado para llegar a los grupos más vulnerables, combinando la inscripción abierta con actividades de divulgación dirigidas a las comunidades marginadas”.
En el comunicado difundido también apuntaron que “este proyecto es posible gracias a la financiación de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, que se ha comprometido con un modelo innovador de consolidación de la paz basado en el deporte y la vida comunitaria. También se beneficia de la participación voluntaria de diversos actores comprometidos con la promoción de la justicia global, la convivencia pacífica y los derechos humanos”.
FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina
