Maria Penahi es una escultora y talladora de madera del Kurdistán Oriental (Rojhilat, Kurdistán iraní), que cree en la existencia de un vínculo único entre los seres humanos y la naturaleza.
“Aprendí a tallar madera porque la ciudad donde nací es conocida por su arte, cuna de la literatura, la música y la escultura”, comentó Maria, que talla desde 2009.
“Tallo maderas de nogal, peral, ébano negro, cerezo y acacia -explicó-. Cada uno de estos árboles tiene un vínculo especial con las personas. Si estableces un vínculo con ellos, te transporta a otro nivel. Cuando piensas en cómo crecieron estos árboles, sientes que son parte de ti. En ese momento se establece un vínculo especial entre las personas y la naturaleza”.
Maria se emocionó al mostrar cada una de sus obras de arte. “Esta obra refleja el mismo vínculo -contó-. Es la figura de una mujer que simboliza a las mujeres revolucionarias de la historia. He tallado las figuras de la antigua diosa mesopotámica Ishtar y de Ninhursag, la diosa madre mesopotámica de las montañas. También retraté a Marzieh Ahmadi (Uskulu Marziyya), una mujer revolucionaria nacida en la ciudad de Osku, Irán, en 1941. Fue poeta, maestra, revolucionaria iraní y miembro de la Organización de Guerrillas Fedai del Pueblo Iraní, una organización política que luchó contra el colonialismo y la dinastía Pahlavi. Recibió información sobre oficiales de la SAVAK que se enteraron de la reunión de dos miembros del grupo el 26 de abril de 1974 y fueron valientemente a rescatar a sus amigos. Murió en un enfrentamiento armado con la SAVAK”.
En una de sus obras de arte también retrató la vida de Meena Keshwar Kamal, activista política revolucionaria afgana, defensora de los derechos de las mujeres y fundadora de la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA). “Era una mujer revolucionaria, asesinada en Quetta, Pakistán, el 4 de febrero de 1987”, recordó.
María talló en madera las figuras de Pakhshan Azizi y Verisheh (Warisha) Moradi. “Son dos mujeres revolucionarias que corren peligro de ejecución inminente en Irán. Todas las figuras que he tallado narran la lucha de las mujeres por la libertad, su identidad, su sociedad y la naturaleza”, indicó.
Las obras de arte de María representan la lucha incesante de las mujeres. “Sakine Cansız fue una revolucionaria kurda. ‘Toda mi vida fue una lucha’, dijo. El nombre de una de mis obras es ‘Toda mi vida fue una lucha’, y simboliza la lucha incesante de las mujeres”, finalizó.
FUENTE: Bêrîvan Înatçî / JINHA / Traducción y edición: Kurdistán América Latina




