La copresidencia del Consejo Ejecutivo de la KCK (Unión de Comunidades de Kurdistán) publicó el domingo una declaración en respuesta al informe difundido por la Comisión Nacional de Solidaridad, Hermandad y Democracia, conformada en Turquía para encabezar el proceso de paz entre el Estado y el movimiento político kurdo.
A continuación publicamos la declaración completa:
La Comisión Nacional de Solidaridad, Hermandad y Democracia, establecida el 5 de agosto de 2025, presentó públicamente el informe final de su trabajo de varios meses el 19 de febrero de 2026. Este informe está siendo ampliamente debatido. Dado que afecta directamente a nuestro movimiento, consideramos necesario compartir nuestras opiniones con nuestro pueblo y con la opinión pública.
La búsqueda de una solución a la cuestión kurda y la democratización de Turquía por parte del líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan comenzó en 1993, y por lo tanto ya lleva 33 años. Este proceso, iniciado durante la presidencia de Turgut Özal, ha entrado en una nueva etapa. Los 33 años de debates y negociaciones han producido avances significativos en la resolución de la cuestión kurda y la democratización. Desde la entrevista del líder Öcalan con el fallecido M. Ali Birand en 1988, es sabido que busca una solución democrática. En cada oportunidad ha defendido esta vía y ha garantizado reiteradamente altos el fuego y períodos de no confrontación para allanar el camino hacia dicha solución. Su enfoque es ampliamente conocido por el pueblo, tanto a nivel nacional como internacional. Es evidente que el Estado y las fuerzas políticas turcas también son conscientes de ello.
El 22 de octubre de 2024, el presidente del MHP, Devlet Bahçeli, lanzó un llamamiento al líder Öcalan durante su discurso ante el grupo parlamentario. Este llamado se realizó, sin duda, con el conocimiento del presidente Recep Tayyip Erdoğan. El líder Öcalan respondió afirmando que, si se le brindaba la oportunidad, tenía la capacidad de llevar la cuestión kurda y el conflicto actual a un plano político y legal. Tras reunirse con la delegación del Partido por la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM) y con el funcionariado estatal, el 27 de febrero el líder Öcalan realizó el “Llamado a la Paz y a la Sociedad Democrática” en la isla de Imralı, en presencia de la delegación del partido DEM. Pervin Buldan y Ahmet Türk leyeron el llamamiento ante cientos de periodistas. Posteriormente, el líder Öcalan expresó al valioso demócrata revolucionario Sırrı Süreyya Önder que lo planteado solo podría concretarse si se cumplían los requisitos legales y políticos, algo que también remarcó públicamente.
El PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) celebró su XII Congreso entre el 5 y el 7 de mayo de 2025, disolvió su estructura organizativa y decidió poner fin a la lucha armada. También se resolvió que el líder Öcalan debía contribuir a la implementación de los puntos del llamamiento del 27 de febrero. Con la disolución del PKK y el cese de la lucha armada, se sentaron las bases para que el Estado cumpla con sus obligaciones legales y políticas.
El líder Öcalan ha instado reiteradamente al Parlamento a intervenir durante todos los períodos de negociación y no confrontación. Tras el “Llamado a la Paz y una Sociedad Democrática”, enfatizó que una comisión parlamentaria debía abordar los problemas fundamentales de Turquía, especialmente la cuestión kurda. Otros partidos políticos también sostuvieron que este asunto debía tratarse en el Parlamento. Ante esta demanda democrática, la alianza AKP-MHP decidió establecer una comisión.
La creación de una comisión amplia de 51 integrantes, conformada por la mayoría de los partidos con representación parlamentaria, fue un paso importante en la historia de Turquía. Aunque se la denomina “Solidaridad Nacional, Hermandad y Democracia”, es sabido que se ocupa principalmente de la cuestión kurda y de los problemas que esta ha generado. El líder Öcalan, nuestro movimiento y nuestro pueblo le otorgaron gran importancia, y también fue valorada por la opinión pública turca. Por ello, las expectativas fueron altas. Aunque de manera tardía e insuficiente, se escuchó a diversos sectores. El líder Öcalan también fue escuchado durante una visita a Imralı. Allí transmitió que los factores históricos que dieron origen a la cuestión kurda, así como la hermandad y alianza kurdo-turcas, deben ser la base de la solución, la cual solo puede lograrse mediante la integración democrática basada en el reconocimiento de los derechos democráticos fundamentales del pueblo kurdo. Ha subrayado constantemente que esto requiere abandonar por completo la negación y garantizar el autogobierno basado en la democracia local. Nuestro pueblo ha expresado reiteradamente su apoyo a este proyecto y ha reconocido al líder Öcalan como principal interlocutor. Como es sabido, estamos plenamente comprometidas y comprometidos con sus decisiones.
El informe de la comisión presenta deficiencias y omisiones fundamentales. No menciona la cuestión kurda. Es imposible resolver un problema sin nombrarlo. Afirma que la solución depende de eliminar las causas profundas, pero no las identifica. La causa centenaria es la negación del pueblo kurdo. Aunque se afirma que esa negación ha sido abandonada, en la práctica legal y política se busca mantenerla. Por eso el informe evita mencionar la presencia kurda y la cuestión kurda. En estas condiciones, hablar de hermandad kurdo-turca carece de valor social, cultural, político y legal.
Para evitar nombrar la cuestión kurda, se insiste en el término “cuestión terrorista”. Al hacerlo, se mantiene el viejo enfoque de seguridad y se ignoran las dimensiones sociales, culturales y políticas del problema. No reconocer la identidad kurda significa perpetuar la falta de soluciones.
El informe menciona reiteradamente la democratización, los derechos y las libertades. Esto demuestra que el origen del problema no reside en fuerzas externas ni en el terrorismo, sino en la falta de democracia. No puede haber democratización sin reconocer la existencia y los derechos fundamentales del pueblo kurdo.
También se atribuye la lucha del pueblo kurdo a influencias externas. Nuestro movimiento por la libertad lleva 52 años resistiendo con la fuerza de su propio pueblo. Durante décadas, el Estado turco ha contado con apoyos externos contra esta lucha. El líder Öcalan fue entregado mediante una conspiración internacional. Sin el respaldo popular, nuestra lucha no habría perdurado. Presentarla como dependiente de potencias externas es parte de campañas de desprestigio.
Aunque algunas acciones individuales no fueron aceptadas por el líder Öcalan ni por nuestro movimiento, nuestra lucha quedará en la historia como una de las más honorables luchas por la libertad. No aceptamos que se nos etiquete como terrorismo. Miles de personas han perdido la vida durante décadas de guerra. El líder Öcalan ha propuesto reiteradamente la creación de una comisión de la verdad para investigar los crímenes cometidos. No es correcto presentar las pérdidas como unilaterales.
El uso constante del concepto de terrorismo en el informe oscurece las causas reales del conflicto. El problema fundamental de Turquía es la cuestión kurda y la democratización. Solo abordándolo de esta manera se puede avanzar hacia una solución.
Uno de los temas centrales del informe es la dejación de las armas y el regreso (de los y las guerrilleras kurdas, como los exiliados) a Turquía. El líder Öcalan ha demostrado su compromiso con la política democrática. Nuestra futura estrategia se basará en esa vía. La dejación de las armas solo tiene sentido si se garantiza una política democrática libre, basada en la libertad de pensamiento y organización, y si queda claro que la solución se logrará mediante la integración democrática. Decir simplemente “dejen las armas y regresen” es una postura humillante si no se crean antes las condiciones políticas necesarias.
Disolvimos el partido, pusimos fin a la lucha armada y cumplimos con nuestras responsabilidades. Ahora corresponde al Estado cumplir con sus obligaciones políticas y legales.
Cuando celebramos el XII Congreso, enfatizamos que lo expresado en el “Llamado a la Paz y una Sociedad Democrática” solo podía implementarse con el liderazgo de Öcalan. Si, tras un año del llamado del 27 de febrero, los avances son limitados, es porque el líder Öcalan no cuenta con condiciones de trabajo libres. El principal destinatario del informe es él mismo, algo que el propio Estado ha reconocido.
Para que el proceso avance, el líder Öcalan debe tener libertad para trabajar. El Estado debe reconocer oficialmente su rol de interlocutor y permitirle reunirse y dialogar con todas las partes. De lo contrario, se pondrá en duda la seriedad de cualquier política de resolución.
Si no se desea un estancamiento total del proceso de paz y sociedad democrática, la tarea urgente es garantizar esas condiciones.
La resolución de la cuestión kurda y la democratización de Turquía conciernen al pueblo kurdo y a todos los pueblos del país. No puede quedar solo en manos del Estado ni del movimiento por la libertad. Para que los esfuerzos del líder Öcalan den frutos, nuestro pueblo, los pueblos y todas las fuerzas democráticas deben organizarse y luchar. En el segundo año desde el “Llamado a la Paz y una Sociedad Democrática”, todas y todos deben asumir este llamado, intensificar la lucha y cumplir su papel.
*Edición: Kurdistán América Latina