Por Agencia de Noticias ANHA* – Medio Oriente es testigo de rápidos desarrollos tras el intercambio de ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En medio de las evaluaciones que sugieren el posible colapso del régimen iraní, la especulación aumenta sobre las posiciones de los movimientos políticos kurdos en el Kurdistán Oriental (Rojhilat).
Diversos informes también refieren a contactos realizados por Estados Unidos con los partidos políticos kurdos, ilegalizados por el Estado iraní. El presidente Donald Trump manifestó que los kurdos deberían participar en una supuesta “operación terrestre” en Irán, aunque luego lo negó.
En una entrevista con la agencia ANHA, el analista político kurdo Masoud Abdulkhaliq dijo que “la situación actual en Medio Oriente se alinea con lo que Benjamin Netanyahu enfatizó con respecto a la búsqueda de cambiar la cara de la región, no sus fronteras, es decir, la remodelación del equilibrio de poder dentro de ella. Esto requiere que los kurdos entiendan las dimensiones de esta estrategia”.
Abdulkhaliq añadió que “estas direcciones representan principios generales para la próxima forma de Medio Oriente, y que la guerra actual contra Irán en última instancia no sirve a los kurdos, pero puede ser utilizada”.
El analista explicó que Irán no otorgó a los kurdos sus derechos, pero junto con los movimientos islámicos contribuyó indirectamente al surgimiento de los movimientos políticos kurdos al crear una fractura en Medio Oriente.
“Antes de la Revolución iraní había una especie de consenso regional contra los kurdos. Pero después de la Revolución Iraní y el surgimiento de los movimientos islámicos, este consenso se rompió, lo que benefició a los kurdos -detalló-. Hoy, sin embargo, hay temores de que este consenso pueda volver de nuevo, especialmente si el régimen iraní y sus aliados en Irak caen, porque las fuerzas alternativas podrían ser nacionalistas, baathistas o radicales, como sucedió en Siria”.
Abdulkhaliq señaló que “las oportunidades pueden existir si los líderes kurdos manejan la fase sabiamente. Si los líderes kurdos actúan sabiamente, estas circunstancias podrían convertirse en una oportunidad. Sin embargo, la participación kurda en esta guerra en la etapa actual no es de su interés”.
“Durante la guerra Irán-Irak vimos cómo los kurdos se alinearon y pagaron un alto precio, representados por las campañas de Anfal y el bombardeo químico. Por lo tanto, la espera es necesaria pero no la espera pasiva; más bien la preparación para el futuro”, aseveró.
Con respecto al papel de Turquía en medio de la actual guerra, Abdulkhaliq destacó que la presencia de Ankara “como potencia regional significa que no otorgará fácilmente una oportunidad a los kurdos”. “Espero que los escenarios que ocurrieron en la región del Kurdistán de Irak también se repitan en el Kurdistán iraní, y Turquía está monitoreando la situación de cerca. Si el régimen iraní se derrumba y los partidos kurdos comienzan a moverse, Turquía puede empujar hacia el conflicto interno kurdo para justificar su intervención. Por lo tanto, no soy muy optimista”, reconoció.
Abdulkhaliq expresó que espera “que un posible régimen alternativo en Irán pueda coordinarse con Turquía y su eje regional, como Siria y Arabia Saudita, para formar una alianza contra los kurdos, lo que aumenta las preocupaciones sobre el futuro”.
En cuanto a los contactos de Estados Unidos con líderes kurdos de Irán, el analista consideró esto como algo que no es bueno, porque “tales declaraciones pueden retratar a los kurdos como mercenarios que reciben instrucciones de Estados Unidos”.
Abdulkhaliq estimó que el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí (GRK) “no necesitaba esta asistencia menor del Pentágono, y ahora parece que Trump está usando este tema para influir en los líderes kurdos y alentarlos a actuar, como si los kurdos pudieran convertirse en un chivo expiatorio. Por lo tanto, los kurdos no deberían escuchar instrucciones tan equivocadas”.
“Los líderes kurdos deben exigir una hoja de ruta clara y garantizada a cambio de su participación en cualquier movimiento contra el régimen iraní -reflexionó-. También deberían presionar para corregir la política estadounidense en el Kurdistán sirio (Rojava) primero, y la respuesta a Trump debería ser: corregir lo que hizo en Rojava, y luego poder hablar de cualquier acuerdo”.
Abdulkhaliq enfatizó que “las oportunidades y los riesgos existen simultáneamente, y los kurdos necesitan un liderazgo sabio capaz de evitar desastres y aprovechar las oportunidades”. La mejor opción, según el analista, podría ser “negociar con el gobierno iraní, similar a lo que sucedió en Siria durante el período del gobierno de Bashar al Asad, por el cual las áreas kurdas serían administradas pacíficamente por las fuerzas kurdas mientras las fuerzas iraníes se retiran a otras áreas”.
A su vez, Abdulkhaliq aseguró que la neutralidad no sirve a los kurdos en esta etapa, porque “no podemos ser meros espectadores. Debemos ser jugadores activos. Al mismo tiempo, debemos tener en cuenta que Irán se encuentra en una posición defensiva”.
“Si hay una decisión internacional para derrocar al régimen iraní, los líderes kurdos deben prepararse para ello, pero sin prisa para que el pueblo kurdo no sufra un daño importante”, indicó.
Por último, Abdulkhaliq remarcó la necesidad de la unidad kurda: “Los kurdos todavía están divididos y se aferran a pequeños problemas en un momento en que se están produciendo cambios importantes en Medio Oriente y en el mundo. Necesitamos unidad y sabiduría, y la formación de una sala de operaciones políticas que reúna a intelectuales y líderes kurdos para tomar decisiones estratégicas. El Congreso Nacional del Kurdistán (KNK) también debería desempeñar un papel en esta fase histórica para determinar el futuro de los kurdos y su papel en Medio Oriente”.
*Edición: Kurdistán América Latina