“Pueden quitarnos las trenzas, pero no podrán erradicar nuestra dignidad ni nuestras ideas”

Por Rojava Information Center* — Ruksen Mohamed, portavoz de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), habla sobre el papel de las mujeres que tomaron las armas desde el comienzo de la revolución de Rojava y el futuro de las YPJ en el proceso de integración con el Gobierno de Transición Sirio (STG). La entrevista fue realizada a principios de febrero de 2026.

—Hay un nuevo acuerdo entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y Damasco. ¿Cómo han participado las YPJ en este proceso? ¿Han presentado propuestas que fueron incluidas en el acuerdo?

—El acuerdo más reciente contiene ciertas condiciones destinadas a impedir la continuación de las masacres que se están planeando y llevando a cabo contra los kurdos. Así, podremos proteger no solo Rojava, sino también los derechos del pueblo kurdo, y establecer una Siria democrática. Si queremos una Siria segura y pacífica es fundamental que haya paz y seguridad en Rojava.

Necesitamos una patria libre de guerra, donde haya democracia. El acuerdo se alcanzó sobre esta base: proteger a nuestro pueblo y detener la guerra que ha continuado desde el 6 de enero en Sheikh Maqsoud hasta hoy. Se han producido graves ataques —masacres— contra la existencia del pueblo kurdo, los logros de la revolución de Rojava y, en especial, los logros de las mujeres. Como mujeres, hemos desempeñado un papel fundamental en la revolución de Rojava. Son las mujeres quienes más han trabajado en todos los ámbitos, especialmente en el de la defensa. Quienes desempeñaron el papel más destacado fueron las YPJ.

Las soldados y comandantes de las YPJ protegieron el norte y el este de Siria, y también a Siria y al mundo entero. Luchamos contra el terrorismo de ISIS. Esta fue nuestra tarea ética, una responsabilidad que asumimos por el mundo entero. Tanto por nuestra región como por la humanidad.

Si con este logro logramos implementar un alto el fuego general, este no solo se aplicará a Rojava. Es importante para Siria y Medio Oriente en su conjunto. Los Estados actúan según sus propios intereses y planes. Observen cómo se está rediseñando Medio Oriente.

Si hay guerra, estamos listas para resistir. Siempre estuvimos en primera línea, fuimos la vanguardia. Sufrimos muchas bajas; muchas de nuestras integrantes fueron martirizadas. Si hay guerra, siempre estamos listas para luchar y defender a nuestro pueblo, proteger nuestros derechos y a las mujeres. Si se busca la paz, también estamos listas para esto porque somos una fuerza de defensa. Haremos lo que se nos pida, lo que necesite nuestro pueblo.

Como YPJ, por supuesto, tenemos un papel en este acuerdo. Las YPJ y las mujeres están al frente de la revolución y de las FDS. No podemos hablar de una fuerza armada sin mujeres. Porque las mujeres son la fuerza más prominente de esta revolución, quienes la dirigen. Con nuestra existencia, nuestro pensamiento, nuestra voluntad. Las brigadas que se están estableciendo incluirán a las YPJ.

—En el acuerdo no se menciona a las YPJ, solo a las FDS. ¿Qué significa esto para las YPJ?

—No mencionan a las YPJ por su nombre, pero desde la formación de las FDS en 2015 hasta hoy, las YPJ han sido la fuerza líder de las FDS. Incluso antes de su fundación, al comienzo de la revolución, las mujeres eran activas. Hemos estado en primera línea, dirigiendo el pensamiento, la estrategia y las tácticas militares, tomando decisiones. Nuestras comandantes y soldados han desempeñado el papel más importante en la guerra contra ISIS, en la guerra contra Al Nusra, en la última guerra, en todos los frentes y campos de batalla. Por lo tanto, no podemos hablar de las FDS sin incluir a las YPJ.

Independientemente de que las YPJ figuren en el acuerdo o no, las YPJ existen, son autónomas, y esto es inamovible. Estamos firmes en este punto. Nadie puede negar el liderazgo ni el papel de vanguardia de las mujeres durante toda la revolución, y especialmente en el último conflicto, desde el 6 de enero hasta hoy. En cuanto a las fuerzas de seguridad en Sheikh Maqsoud y Ashrafiyeh, las mujeres volvieron a estar al frente.

No se puede considerar [a las unidades armadas de mujeres] como algo del pasado. Deniz Ciya, miembro de las Fuerzas de Seguridad Interna, era una mujer, una guerrera. Desempeñó un papel fundamental hasta el final, ofreciendo una enorme resistencia, al igual que Gerilla, Ferashin, Rojbin y todas los demás integrantes de las fuerzas de seguridad, quienes lucharon hasta el final y fueron martirizadas en Sheikh Maqsoud.

Esto demuestra que la voluntad de las mujeres está en primer plano, inquebrantable. Que habrá muerte o una vida digna. Si habrá vida digna, será con la libertad de nuestro pueblo. Si habrá muerte, que sea con dignidad.

En esta última guerra, esto ha sido encarnado por nuestra camarada mártir Sidar Afrin, comandante de las YPJ, quien lo demostró una vez más. Sidar dijo: “La muerte solo llega una vez, pero esta debe ser honorable”. ¿Por qué? Porque si queremos vivir como pueblo, y especialmente como mujeres, debemos vivir una vida digna. No aceptamos vivir con la cabeza gacha.

Se ha hablado mucho de las trenzas que los criminales de Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) cortaron a las combatientes. Estas trenzas no son solo trenzas: estos ataques buscan violar la voluntad y la dignidad de las mujeres. Cortar las trenzas es un intento de atentar contra nuestras ideas, nuestra existencia, nuestro espíritu. Tenemos libre pensamiento y libre albedrío. Vivimos de acuerdo con una filosofía de libertad que nos permite reconocer nuestra existencia como mujeres. Nadie puede negar nuestra existencia. Este acuerdo incluirá a las YPJ, estará liderado por mujeres y por las YPJ. Si hablamos de Rojava, debemos hablar de mujeres.

—¿Cómo cambiará el papel de las YPJ en el transcurso de este acuerdo? ¿Cómo protegerán a las mujeres en el futuro?

—Podemos cambiar nuestra ubicación, pero nuestra posición será la misma. Seremos autónomas, tendremos unidades autónomas.

Tenemos un lugar dentro de las FDS. En la guerra, en el entrenamiento, en todos los ámbitos, trabajamos y luchamos juntos. Si las FDS se retiran de un lugar a otro, las YPJ participarán como parte de los batallones.

—¿Entonces habrá unidades YPJ en los tres batallones?

—Por supuesto.

—¿Cuántas integrantes se unirán a los nuevos batallones? ¿Cuántas son kurdas y cuántas árabes?

—No lo puedo decir con exactitud, pero tenemos miles de mujeres combatientes.

—¿Presentaron ustedes propuestas como YPJ que fueron rechazadas por Damasco?

—Su mentalidad no acepta a las mujeres. No acepta sus derechos. Pero estamos decididas en esto: tendremos nuestros derechos, nos quedaremos aquí y nadie podrá negárnoslos. Por lo tanto, las YPJ participan en el acuerdo actual. Los puntos acordados involucrarán a las YPJ.

—¿Cómo se garantizarán los derechos de las mujeres en la sociedad en general? ¿Se mantendrán la Ley de Familia (anteriormente la Ley de la Mujer) y las unidades de mujeres de las Asayish (Fuerzas de Seguridad Interna en Rojava)?

—Continuarán. Las unidades de mujeres de las Asayish continuarán su labor en Rojava. Contamos con algunas instituciones establecidas al comienzo de la revolución, y continuarán su labor. Los derechos de las mujeres permanecerán en nuestras leyes y en nuestra organización. Siempre tendremos instituciones de mujeres. Se establecieron durante la revolución. En la revolución en Siria, quienes no renunciaron a sus principios originales somos nosotras en Rojava. Hemos continuado como empezamos.

La oposición que surgió contra el régimen de (Bashar al) Asad, después de uno o dos años, quedó bajo el control de actores externos. Se pasaron a Turquía, a otras fuerzas. Pero continuamos nuestra labor para defender esta región, para crear igualdad, siguiendo una línea clara, una ideología clara.

Nuestra lucha, nuestra resistencia, aumentará. Preguntaste: ¿cuál será la situación de los derechos de las mujeres? La Ley de Familia seguirá vigente en Rojava. Pero en el futuro, en la nueva Constitución siria, los derechos de las mujeres y la Ley de Familia deben estar consagrados.

—Es probable que Damasco intente sofocar la revolución femenina por diversos medios: económicos, mediáticos y sociales. ¿Cómo se puede evitar esto?

—En la revolución en su conjunto, y especialmente en el año transcurrido desde que HTS tomó el poder, se han utilizado métodos no militares, incluyendo la guerra psicológica, para intentar difamar el nombre de la revolución, el nombre de la revolución de las mujeres. Los atentados que están ocurriendo lo demuestran una vez más. Cuando las milicias yihadistas arrojan el cuerpo de una combatiente asesinada desde el tercer piso de un edificio, manifiestan su odio contra la existencia misma de las mujeres, su voluntad y su lucha. Cuando le cortan la trenza a una mujer combatiente, intentan obligarnos a rendirnos, violar nuestro honor.

Nadie puede imponernos una vida indigna ni obligarnos a rendirnos; porque nosotras mismas construimos este sistema. Nos organizamos y organizamos nuestra existencia. Por supuesto, las milicias enemigas intentan destruir lo que se ha construido mediante una lucha enorme.

Muchas de las violaciones de esta reciente guerra aún no se han publicado en los medios; por ejemplo, un soldado al que le arrancaron el corazón y los ojos, los cuerpos de combatientes quemados y decapitados… Luchar contra esto requiere mucho esfuerzo. La carga más pesada recae sobre las mujeres.

Esto se puede observar en muchos ámbitos. En cuanto al lenguaje, por ejemplo, la mayor responsabilidad recae en las mujeres. Las mujeres, madres, desempeñan el papel principal, por mucho que se les niegue. Las mujeres crían a sus hijos y los introducen en una cultura. Realizan esta labor sagrada. En todo el mundo podemos ver que las mujeres ofrecen dirección espiritual.

No queremos hablar solo del lugar de la mujer en los derechos humanos ni del derecho internacional, porque las leyes internacionales son solo palabras escritas. Son meras formalidades. En la práctica, no se implementan en absoluto. Por lo tanto, no queremos hablar solo de estas leyes. Si vamos a hablar de ellas, deberíamos hablar de Gaza.

Miren Gaza: la magnitud de las masacres que se han cometido allí. Y aquí también ha habido masacres. ¿Y dónde están las organizaciones de derechos humanos? No se ven por ningún lado. Estos Estados hablan de democracia, de derechos de las mujeres, de libertad… Pero no prestan atención a lo que ocurre aquí. No escuchan. Piensan en sus propios intereses, ante todo. Como mujeres, decimos esto: por mucho que se ataque la revolución y se difame nuestro nombre, como YPJ, decimos que hemos llegado a este entendimiento. Nuestra sociedad en Rojava también lo ha logrado. Continuaremos con nuestro propio pensamiento, nuestra existencia, nuestra voluntad y 14 años de resistencia, que solo aumentarán. Nuestra resistencia no flaqueará.

La resistencia no es solo la resistencia armada contra estas ideas. No, hasta que implementemos nuestro sistema, asumamos nuestro lugar en el nuevo orden y garanticemos nuestros derechos, nuestra lucha continuará.

Crear una nueva vida requiere esfuerzo, y creo que todos los pueblos del mundo lo están reconociendo: la importancia de la voluntad popular, de la lucha de las mujeres, de la hermandad de los pueblos, de los derechos de las mujeres. Ya sea en Europa, Medio Oriente o en todo el mundo, las mujeres están reconociendo que la verdad de la vida solo puede alcanzarse con la existencia y el carácter de las mujeres.

En particular, la revolución de Rojava introdujo al mundo la filosofía de “Mujer, Vida y Libertad” (Jin, Jiyan. Azadi), que floreció aún más en el Kurdistán iraní. Vimos que todas las mujeres del mundo acogieron con satisfacción esta revolución y este concepto. Es sobre esta base, contra la mentalidad que no acepta a las mujeres, que no acepta su existencia, que hemos luchado con gran esfuerzo durante 14 años. Es una gran responsabilidad, una pesada carga, y la asumiremos.

—¿Hay alguna diferencia entre su enfoque hacia el gobierno de Damasco y el enfoque de las FDS en general?

—No. No hay diferencia entre las FDS y las YPJ. Las YPJ son autónomas, pero también forman parte del comando conjunto de las FDS: compartimos nuestro trabajo, mentalidad y estrategia. No hay diferencia, nuestra posición es unificada.

—Como dijiste, es evidente que Estados Unidos puede hablar de derechos humanos, pero actúa según sus propios intereses. Es evidente que pronto abandonará estas regiones. ¿Crees que pueden proteger tus derechos aquí como mujeres sin Estados Unidos como garante?

—La Coalición (Internacional contra ISIS) entró en Rojava con una sola misión: luchar contra el terrorismo. Siempre supimos que, una vez finalizada la lucha antiterrorista, esa fuerza se marcharía. No es permanente. Es una relación táctica, nada estratégico.

Hemos trabajado juntos sobre esta base y luchado juntos contra ISIS. Nada cambiará mucho, porque cuando lanzamos la revolución, lo hicimos basándonos en la fe en nuestro pueblo. Por lo tanto, la retirada de las fuerzas estadounidenses o de la Coalición no nos afectará tanto. Vinieron para la guerra contra ISIS. Esta guerra ha terminado; cuando sus intereses cambian, se van.

—¿Y estás preparado para esa eventualidad?

—Sí. No nos preocupa cuándo ni cómo se irán, porque sabíamos que solo vinieron aquí para luchar contra ISIS. No pedimos nada más. Tienen un papel de garantes, participaron en este acuerdo entre nosotros y HTS, pero no hay mucho más que esto.

—¿Existe el peligro de que, en el curso de la integración, se vea afectada la autonomía de las YPJ?

—No. No habrá cambios, porque incluso si hay integración, nuestros batallones permanecerán en nuestras regiones. No habrá cambios en este sentido. Nuestra postura y estrategia son claras. Nuestro trabajo y nuestra lucha continuarán, y no se verán afectados. No entregaremos nuestros vehículos blindados ni nuestras armas pesadas. Seguiremos siendo parte de las fuerzas de autodefensa.

—¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en este caso? Las YPJ se hicieron conocidas a nivel mundial durante la guerra contra el ISIS, pero ahora se cometen violaciones contra sus integrantes y los medios de comunicación se preguntan por qué las mujeres están en primera línea.

—Las YPJ lucharon contra el Frente al Nusra desde el principio. Las mujeres combatientes estuvieron al frente desde el principio, aunque no luchaban en nombre de las YPJ en ese momento. Tras su fundación, lucharon contra el ISIS y, aún hoy, desempeñan un papel destacado en la guerra, en el desarrollo y la construcción de la revolución, en la vida misma. La guerra más reciente tuvo lugar 13 años después de la fundación de las YPJ, estableciéndose sobre esta base y con esta mentalidad. La guerra que se libra hoy contra los militantes del HTS es la misma que libran los militantes del ISIS, quienes buscan un nuevo califato bajo un nuevo nombre.

Se está luchando contra los paramilitares controlados por el Estado turco. Quienes atacan son los mismos que atacaron Shengal, Kobane, la costa siria y Suwayda. Cientos de nuestros camaradas se hicieron conocidos durante la batalla de Kobane, como Arin Mirkan, Rewan y Destina. Los yihadistas quieren vengarse.

Hay muchas cosas que la prensa aún no ha publicado. Están cometiendo violaciones: violan el honor de las mujeres, las torturan, profanan sus cuerpos, les cortan el cabello, las arrojan desde edificios y cometen violaciones de lesa humanidad.

Las YPJ siempre defenderán su libre albedrío. Quizás en estos momentos [el enemigo] quiera encubrir la lucha de las YPJ y, al hacerlo, quebrar la voluntad de todas las mujeres —no solo de las YPJ, no solo de Rojava—, porque las YPJ se han convertido en un símbolo para todas las mujeres de la humanidad. Intentan infundir miedo en nuestros corazones, pero nada puede intimidarnos. Hemos comenzado nuestro camino de lucha y sabemos que lograremos nuestros derechos y no daremos un solo paso atrás.

Con nuestro pensamiento, existencia e identidad, continuaremos nuestra labor, nuestra lucha. Esto es lo que prometimos desde el principio. Las primeras mártires de las YPJ que cayeron contra Al Nusra fueron Berivan y Silava, y continuamos su legado, impulsando su lucha.

Somos las nietas de Bese, Zerife, Leyla Qasim, las seguidoras de Jina Amini, Deniz, Arin, Avesta; de todas las mujeres que lucharon y fueron martirizadas. Quieren imponer su voluntad a toda la sociedad atacando a las mujeres y crear una vida, una sociedad, resignada a su destino. Pero como YPJ decimos que nadie puede influir en nuestra mentalidad ni en nuestro espíritu. Podrán quitarnos las trenzas, pero nuestra dignidad y nuestras ideas no podrán ser erradicadas, por muy brutales que sean sus ataques.

No se puede aniquilar un espíritu que busca la liberación, una conciencia que busca la libertad. Quizás puedan matarnos, pero no pueden arrebatarnos nuestra historia ni nuestra identidad. Cuando nuestras amigas son martirizadas, otra joven toma su nombre y continúa su lucha.

Pueden matarme, moriré, pero no pueden matar lo que dejo atrás; no pueden matar mis ideas. Conocemos nuestra historia, sabemos que se puede matar a uno, dos, incluso tres millones de personas, pero no se puede matar a un pueblo entero. El pueblo kurdo ha sufrido muchísimas masacres. En Shengal, los yazidíes han sufrido 74 masacres, pero como pueblo no se han perdido.

—Esta guerra se percibe cada vez más como una guerra entre kurdos y árabes. Pero hay miembros árabes en las FDS, ¿por qué se unieron a esta lucha? 

—No es la primera vez que buscan crear un conflicto entre árabes y kurdos. Fue así con Al Asad y ha sido así con HTS al mando. Sí, nos retiramos de Tabqa, Raqqa y Deir ez-Zor; no fue casualidad. ¿Por qué? Porque quieren crear un conflicto entre kurdos y árabes. Miles de árabes luchan con nosotros y conviven. No se puede decir que sea solo una guerra entre kurdos y árabes. Estamos tomando precauciones contra esta mentalidad. Tenemos muchos soldados, comandantes y mártires árabes, y esto continúa hasta hoy porque todos nos unimos por la misma razón: defender esta tierra. Hemos convivido durante mil años como kurdos y árabes.

—¿Y también lo ven como una guerra de hombres contra mujeres?

—ISIS o HTS no solo atacan esta tierra para ocuparla. No. Quieren ocupar nuestra identidad. ¿Por qué decimos que es una mentalidad masculina? La mentalidad masculina solo conoce matar, saquear, desplazar a la gente… Y son las mujeres quienes siempre han luchado contra esto.

¿Por qué cometen estas violaciones contra las mujeres, como el trato que dieron a Hevrin Khalef, Zeynep, Reyhan, a las que fueron martirizadas? Estas fueron mujeres al frente de esta revolución. Quieren erradicar a las mujeres, detener su lucha. La vida no es solo comer, beber y respirar. La vida es dignidad, la vida es ética, la vida es humanidad. La vida es libre pensamiento. Quienes luchan y resisten son mujeres, y por eso sus ataques contra las mujeres son tan brutales.

Por muchas mujeres que luchan por la libertad, por grandes que sean los pasos que den, los ataques en respuesta son igualmente inmensos. Cuanto más nos acercamos a la libertad, más nos atacan, más severidad aumenta su violencia contra nuestra existencia. La guerra que libramos ahora es una guerra de resistencia, por la dignidad. Es una guerra existencial. Como pueblo, como mujeres, nuestra identidad está amenazada. Luchar contra nosotras es luchar contra la libertad.

—¿Cuál es su mensaje para aquellos que preguntan por qué las mujeres portan armas?

—El mundo entero conoció esta revolución a través de la batalla de Kobane. Y después de tantos años de lucha, guerra e intentos de construcción, ¿por qué surge esta pregunta una y otra vez? Saben por qué portamos armas. Solo intentan faltarnos al respeto.

Como mujer, ¿por qué tomé un arma? Porque veo que mi gente quiere vivir segura. Porque veo que mi sociedad está amenazada, mi autonomía está amenazada, mi identidad está amenazada. Para protegerme. Nadie más puede protegerme. Quizás tenga madre, padre, hermanos, hermanas, pero puedo tomar un arma y protegerme. Nadie puede hacerlo por mí. Puedo proteger mi forma de vida.

Los yihadistas nos han estado atacando desde el comienzo de la revolución hasta hoy. ¿Quién puede protegerme de ellos? Y no digo que usar un arma sea la única manera de defenderme; no. Pero si no me defiendo, no existiré, no tendré identidad. Si tomo las armas, protejo mi patria, mi gente, mi dignidad. Formo parte de esta sociedad y, por lo tanto, tengo la responsabilidad de protegerla. No puedo esperar a que alguien venga a protegerme.

Las amas de casa también tienen sus propias armas: criar a sus hijos, educarlos, es un arma. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Si mi madre no me hubiera criado como lo hizo, si no me hubiera inculcado esta forma de pensar y mi cultura, si no me hubiera inculcado el amor por mi patria y mi causa, no estaría aquí. Las mujeres que trabajan hoy en las instituciones de la sociedad civil de AADNES (Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria) también forman parte de nuestra defensa. Porque no esperan a que nadie las defienda. Si esperas a que alguien te defienda, te rindes a la muerte.

—Como sabemos, las regiones de Rojava, de mayoría kurda, están aisladas entre sí. ¿Cómo pueden garantizar su seguridad a largo plazo?

—Querían aislar estas regiones. Al estar Kobane aislada y rodeada, también querían cortar las carreteras principales entre las ciudades de Jazira para poder tomar el control con mayor facilidad. Dijimos: “Esto es Rojava. Es una línea roja para nosotras. Esto no es Deir ez-Zor, es Rojava”. Pase lo que pase, será difícil, por mucho que hablemos de libertad o defensa. Como pueblo, como soldados, llevamos una pesada carga. Por eso debemos luchar con más ahínco.

Estamos rodeadas, sí. Pero también estamos preparadas. Vimos cómo los ataques contra Rojava provocaron una gran respuesta en Bashur [Kurdistán iraquí], Bakur [región kurda de Turquía] y en ciudades europeas, y no ha cesado. Esto tiene un impacto. ¿Por qué? Porque se ha convertido en una esperanza para todos los pueblos. Como pueblo kurdo, hoy vemos a Rojava como el corazón de Kurdistán. Fue Rojava la que protegió a la humanidad, a los hijos de esta tierra. Así que estamos listas para todo: para la guerra, para la paz y el diálogo. Somos quienes estamos comprometidas con este acuerdo. ¿Por qué? Desde el comienzo de la revolución hasta hoy, nunca hemos atacado a nadie y nunca hemos querido ver un derramamiento de sangre.

El desplazamiento dentro de Siria, especialmente desde Afrin —estas personas han sido desplazadas cuatro veces, de Afrin a Shehba, de Alepo a Raqqa y ahora hasta aquí— es algo muy difícil de soportar. También en Serekaniye y Gire Spi: este desplazamiento es difícil de soportar, y estamos decididas a evitar que se repita.

Hay un acuerdo, pero si mis derechos y mi existencia, como pueblos de Rojava —kurdos, árabes, asirios—, no están garantizados ni consagrados en la Constitución, esta lucha no se detendrá. Nuestro pueblo en todo Kurdistán y nuestros amigos internacionales deben saberlo: sus marchas, protestas y apoyo fortalecen nuestra lucha. Nuestras luchas están unidas y tienen una gran influencia. Nuestra lucha no se detendrá, en ningún ámbito.

Los ataques pueden intensificarse, pero tendrán que pasar por nosotras si quieren llegar a nuestra tierra, a Rojava. Vimos cómo la gente de Bakur acudió a nosotras cuando fuimos atacados: en 2014, durante la guerra de Kobane, vimos cómo miles de personas cruzaron desde Bakur; no reconocían fronteras. Y lo mismo ocurre hoy. Lo mismo ocurre en Bashur. La gente no se queda sentada mirando. Este sentimiento, este espíritu, no se quedará en un solo lugar; se expandirá y crecerá.

*Traducción y edición: Kurdistán América Latina

viernes, marzo 6th, 2026