Abdullah Öcalan: “Debe construirse un socialismo basado en abordar la cuestión de las mujeres”

Por Agencia de Noticias ANF – El líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan envió un nuevo mensaje, conocido ayer, con motivo del Día Internacional de las Mujeres. El mensaje se difunde en el contexto de los actuales desarrollos políticos en torno al llamamiento por “Paz y una Sociedad Democrática”, del 27 de febrero de 2025, y el proceso de paz entre el movimiento político kurdo y el Estado turco.

A continuación publicamos la declaración completa:

Saludo su lucha por convertir el siglo XXI en el siglo de las mujeres. Tanto el “Llamamiento por la Paz y una Sociedad Democrática” con fecha del 27 de febrero de 2025, como el Manifiesto por la Paz y una Sociedad Democrática abordan la libertad de las mujeres como la cuestión fundamental del socialismo, al tiempo que establecen su resolución contemporánea como el terreno para resolver todos los problemas sociales. La cuestión de la revolución de las mujeres se sitúa más allá de todas las demás cuestiones sociales; por ello sitúo la libertad de las mujeres en primer plano.

La cuestión de la libertad de las mujeres es el asunto más vital de nuestro tiempo. La condición fundamental para alcanzar una sociedad democrática y para ser socialista es el establecimiento de una relación democrática, igualitaria y libre con las mujeres. En este sentido se ha dado un importante primer paso mediante el marco conceptual y teórico que hemos desarrollado sobre la base del paradigma de la modernidad democrática y la Jineolojî (1). Sin embargo, su praxis política -su construcción- se presenta ante nosotros como una responsabilidad y un deber fundamentales.

Para las mujeres es esencial establecer correctamente la relación entre historia, presente y futuro. En la historia de la humanidad, la vida social se hizo posible gracias al poder constructivo de la mujer-madre. El poder constructivo de las mujeres permitió la socialización de la humanidad. El punto más importante aquí es que la construcción de la humanidad tuvo lugar a través de las mujeres y sobre una base comunal. Este es un punto de gran importancia y está directamente conectado con la libertad presente y futura de las mujeres. Estos aspectos son esenciales tanto para crear conciencia sobre la esclavitud de las mujeres como para construir a la mujer libre en el presente y en el futuro. Al mismo tiempo, también debe comprenderse claramente cómo comenzó originalmente el problema social.

Las mujeres libres no pueden surgir sin reconocer cómo las mujeres construyeron en otro tiempo la sociedad matrilineal sobre una base comunal, y cómo posteriormente el hombre cazador – el asesino basado en castas (2)- rompió esta sociedad matrilineal, iniciando así la historia de la esclavitud tanto para las mujeres como para la sociedad.

La sociedad matrilineal es una sociedad de mujeres. La ruptura de la sociedad matrilineal por el asesino basado en castas y el inicio del proceso urbano, basado en clases y centrado en el Estado que llamamos civilización estatista, representan la esclavización de las mujeres. En cambio, con el entendimiento de la civilización comunal democrática y de la modernidad democrática, nuestro principal punto de partida es convertir todos los valores perdidos en la sociedad matrilineal en la base de una nueva sociedad, civilización y modernidad.

Sobre la base de esta perspectiva, un debate correcto sobre el socialismo -lo que podemos llamar la renovación del socialismo- es también la forma adecuada de superar el socialismo real. En la teoría del socialismo real, la incapacidad de formular correctamente los problemas sociales y de conceptualizar adecuadamente la sociedad matrilineal dio lugar a la imposibilidad de analizar de forma suficiente la civilización estatista que se desarrolló sobre esta base. Por ello, la crítica presentada en el Manifiesto y las soluciones propuestas son extremadamente valiosas. Solo se puede hablar de un avance socialista correcto en la medida en que se materialicen los tres pilares de la modernidad democrática que hemos desarrollado: la libertad de las mujeres, una sociedad ecológica y una sociedad democrática socialista anticapitalista. También para el movimiento socialista mundial y para los movimientos anticapitalistas, un nuevo Manifiesto solo puede desarrollarse sobre esta base; solo de esta manera puede surgir un nuevo socialismo democrático de la sociedad y una comprensión correcta de su organización y de su lucha.

La crítica del capitalismo realizada por Marx y los marxistas a través de la plusvalía, la mercancía y la mercantilización abrió el camino a una comprensión limitada del capitalismo en la experiencia de los últimos dos siglos. Sin embargo, a largo plazo esto contribuyó a los fracasos del socialismo en la práctica. Hemos desarrollado el concepto de la “reina de las mercancías” para describir la manera en que el sistema utiliza a las mujeres. Dentro del sistema capitalista, las mujeres han sido realmente convertidas en la reina de las mercancías y de este modo se han transformado en una esencia reproductiva del sistema. Por lo tanto, en lugar de analizar únicamente la mercancía, analizar el estatus de las mujeres -que han sido convertidas en la reina de las mercancías- ofrece el enfoque más preciso para comprender el capitalismo. Solo entonces la teoría socialista puede construirse de una manera verdaderamente realista.

Lo que debe analizarse no es solo cualquier mercancía, sino la mujer como mercancía reina. Para definir el sistema construido a través de las mujeres es necesario revelar el proceso mediante el cual las mujeres han sido convertidas en mercancía. Porque la mercantilización de las mujeres y su transformación gradual en la reina de las mercancías constituyen el punto de partida del problema social.

La cuestión central del Manifiesto por la Paz y una Sociedad Democrática es el proceso de transformación de la mujer como reina de las mercancías. Al expresar esto no nos referimos únicamente a las dimensiones literarias o políticas del asunto; queremos que la transformación real de las mujeres en mercancía sea comprendida claramente. Dentro del sistema estatista, la mujer es una propiedad -de hecho la reina de las propiedades-. Cada parte de su cuerpo ha sido mercantilizada por separado; es el punto de partida de los mecanismos de explotación, alienación y degradación.

La reina de las mercancías significa la mercancía más valiosa. Cuando es necesario se convierte en objeto de amor, afecto o deseo; cuando ya no es necesaria se convierte en un ser brutalmente asesinado. El hecho de que los asesinos sean a menudo sus parejas obsesivamente “enamoradas”, sus padres o sus hermanos revela otra dimensión de la tragedia.

Esta cadena de asesinatos denominada “feminicidios” es en esencia un genocidio contra las mujeres. Se inspira en las prácticas del asesinato basado en castas en los albores de la historia. El asesino basado en castas que usurpó la comunidad comunal mató a los hombres y capturó a las mujeres y a los niños. El subconsciente masculino ha preservado y legitimado esta condición degradada de las mujeres hasta el día de hoy. Mientras oprime, mata o utiliza a las mujeres como objetos, el hombre no cuestiona lo que hace; lo considera su derecho. Existe una falta total de respeto hacia las mujeres. En el pasado al menos existía cierto grado de respeto, pero con el avance del capitalismo incluso eso ha desaparecido. Esta es la mentalidad del sistema de asesinato basado en castas. Las mujeres deben comprender y reconocer bien esta mentalidad y, sobre esa base, dar forma a una nueva realidad de vida que les permita trascender la forma de vida dominada por los hombres.

En estrecha relación con mis conceptualizaciones en mis defensas anteriores, el Manifiesto representa un intento de desarrollar -aunque limitado- un análisis teórico de esta cuestión. Ante todo, debe convertirse en una cuestión fundamental de las ciencias sociales. Una sociología correcta debe tomar la cuestión de las mujeres como una de sus preocupaciones centrales. De hecho, un camino correcto hacia el socialismo debe comenzar enteramente desde la cuestión de las mujeres. Un socialismo que no comience con la cuestión de las mujeres no puede ser verdaderamente un socialismo de libertad, igualdad y democracia. Si las luchas por la libertad hasta ahora han permanecido incompletas y sin éxito -si desde la libertad individual hasta la libertad nacional las cuestiones más fundamentales siguen sin resolverse- la razón principal es que los avances emancipadores centrados en las mujeres y la base social de la libertad arraigada en las mujeres no han sido tomados como base esencial.

Hasta ahora, la historia dominada por los hombres en particular ha ignorado la existencia, la ontología y la complejidad de las mujeres, despojándolas incluso como seres de toda su historicidad. En la mitología, la filosofía, la religión, la ciencia y las instituciones sociales, las mujeres han sido invisibilizadas. A lo largo de la historia -incluida la modernidad, que se presenta como la era de las libertades- las mujeres han sido sometidas a una exclusión en la que su nombre existe pero ellas mismas no.

Intentamos superar esta situación mediante la Jineolojî. Como ideología de liberación de las mujeres, la Jineolojî ha sido ampliamente discutida en el mundo académico y en la prensa progresista a nivel global, y se ha enriquecido mediante diversas contribuciones. Puede decirse que se han logrado avances considerables en este sentido. Sin duda se ha realizado un comienzo correcto. Sin embargo, esto debe considerarse todavía solo como un comienzo. La concreción y profundización de este primer paso solo se logrará mediante la política de la praxis.

La construcción de la comuna es indispensable para la vida libre

Sin duda, establecer la base teórica es extremadamente valioso y necesario. Sin embargo, realizar las soluciones prácticas de las verdades teóricas sobre fundamentos correctos es indispensable para una vida libre y digna.

La realización práctica de la teoría es la comunalización. Una vida libre y digna solo puede alcanzarse construyendo comunas en todas las esferas de la vida. La auténtica vida libre de las mujeres -y por tanto de la sociedad- depende del poder constructivo de las mujeres y de la comunalización que ellas lideran. Desde las comunas de mujeres hasta las esferas de la economía, la salud, la educación, la lengua, la cultura, la ecología y todas las demás dimensiones de la vida, el papel constructivo de las mujeres es indispensable. Así como las mujeres construyeron la sociedad comunal matrilineal durante el primer proceso de socialización de la humanidad, hoy pueden realizar su renovación contemporánea: una nueva comunalización. Por ello, la construcción comunal debe ser fundamentalmente responsabilidad de las mujeres.

La filosofía fundamental del Manifiesto se basa en este enfoque. Dentro del Paradigma de la Civilización Democrática, la Jineolojî y las soluciones basadas en ella han sido articuladas correctamente. Por lo tanto, en el próximo período, tomar la cuestión y la libertad de las mujeres como base para el surgimiento del socialismo de la sociedad democrática -el nuevo avance socialista- y una nueva internacional es esencial para el éxito. Debe convertirse en el punto de partida para la construcción programática y organizativa según las realidades concretas de cada país.

Dentro de nuestras propias condiciones, en la lucha por la existencia y la libertad que llevamos a cabo por nuestro pueblo -es decir, dentro de nuestra comprensión de la modernidad democrática- hemos actualizado esto como una piedra angular y una base de tres pilares. La gran lucha librada en este sentido y la práctica que ha surgido son extremadamente valiosas e históricas. Sin duda, el valor de libertad más importante producido por nuestro trabajo y esfuerzos revolucionarios es la mujer libre. Ha surgido un enorme movimiento de masas de mujeres. Esto representa un desarrollo que va en contra de las antiguas y convencionales formas de vida. Las mujeres deben renovar la esencia de la antigua sociedad comunal y revivir la cultura de la madre-diosa. Mediante su propia voluntad, las mujeres deben desarrollarse y transformarse.

He trabajado con mujeres jóvenes y esto siempre ha sido una fuente de valentía para mí. La mujer es la fuente fundamental de la vida. Decimos “Jin, Jiyan, Azadî” -Mujer, Vida, Libertad-. Las mujeres son las verdaderas constructoras de la paz. Son las mujeres quienes pueden traer la paz y la democracia. A través del proceso de comunalización, las mujeres pueden construir la nueva vida. La mujer ya no se sitúa como la reina de las mercancías, sino como la diosa de la libertad, que se mantiene firme ante una vida renovada de libertad que avanza hacia su realización. Tras miles de años como reina de las mercancías, elevarse como la diosa de la vida libre es una realización profundamente noble y valiosa.

En el período venidero, esta realización histórica y noble debe construirse como la base de todo. Precisamente aquí debe destacarse la filosofía de “Jin, Jiyan, Azadî”. Concretar aún más esta filosofía y hacerla vivible constituye la base de todos los valores sagrados, de los avances políticos emancipadores e incluso de la resolución de los problemas cotidianos. El progreso logrado en este sentido debe ser altamente valorado. Está claro que debemos realizar todos los esfuerzos para que el siglo venidero se convierta en el siglo de la liberación de las mujeres. Ningún desafío puede ser más significativo que la lucha contra la cultura de la violación que se remonta a decenas de miles de años.

Debe construirse un socialismo basado en abordar la cuestión de las mujeres. La sociología debe comenzar examinando las formas de socialidad que se han construido en torno a las mujeres. Saludo al socialismo de la sociedad democrática y, como su expresión contemporánea en la vida, saludo la lucha de la diosa libre. Creo que esta marcha sagrada continuará avanzando con mayor éxito cada día.

Con estos pensamientos, celebro el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, saludo la lucha de las Mujeres Libres y deseo éxito a todas las mujeres que participan en esta lucha.

8 de marzo de 2026

Abdullah Öcalan

Notas:

1- Jineolojî: Este marco teórico, que literalmente significa “ciencia de las mujeres”, fue desarrollado por el propio Öcalan. Etimológicamente, el término deriva de la palabra kurda jin (mujer), que comparte raíz con la palabra jiyan (vida). La Jineolojî funciona tanto como una epistemología (filosofía del conocimiento) como una ideología de liberación que critica los sistemas patriarcales, estatistas y capitalistas. Sostiene que las ciencias dominantes están moldeadas por perspectivas dominadas por los hombres y plantea que la verdadera liberación de la sociedad es fundamentalmente imposible sin lograr primero la liberación de las mujeres.

2- Asesinato basado en castas/asesino basado en castas: Este concepto, desarrollado por Öcalan para analizar el sistema dominado por los hombres y las estructuras de poder, define una formación que históricamente atacó a la sociedad clánica matricéntrica para usurpar los valores de las mujeres, desarrolló las primeras formas de esclavitud y estableció una civilización antisocial sobre el pueblo mediante su carácter elitista. El “asesinato basado en castas” trata el crimen no como un hecho individual sino como un carácter del propio sistema; este aparato de violencia estructural -que produce, dirige y protege a los perpetradores- representa una práctica ideológica de matar que abarca un amplio espectro, desde los feminicidios y las políticas racistas hasta la explotación capitalista y los reflejos “de seguridad” del Estado. En otras palabras, es el nombre de una mentalidad sistemática que opera con intención colectiva, donde matar se ha transformado en una herramienta de gobierno y de asimilación.

*Edición: Kurdistán América Latina

lunes, marzo 9th, 2026