Una opción democrática para Siria

Turquía insiste en imponer una estructura estatal centralizada en Siria. Como es bien sabido, el régimen baazista (de la familia Al Asad) también impuso un modelo estatal excesivamente centralizado. Su sistema de partido único no permitía la oposición ni daba cabida a la diversidad. En esencia, se trataba de una estructura fascista en la que la sociedad no podía respirar. Si bien estos hechos son evidentes, cabe preguntarse por qué Turquía insiste en un modelo estatal rígido, monolítico y centralizado. La respuesta es obvia: para impedir que el pueblo kurdo obtenga cualquier tipo de estatus político. Para garantizar que los kurdos “no vean la luz del sol” y no obtengan ningún estatus, se está empujando a Siria a un túnel aún más oscuro y represivo que bajo el régimen baazista.

Hayat Tahrir al Sham (HTS) es, ideológicamente, una formación sectaria basada en el fundamentalismo religioso e intrínsecamente opuesta a la democracia. Considera la diversidad como una amenaza y niega cualquier espacio para la diferencia. Su mentalidad es monolítica, cerrada a las estructuras políticas igualitarias y pluralistas. Da prioridad a la obediencia sobre las libertades. Quienes se niegan a someterse, como los alauitas y los drusos, son objeto de masacres. Basándose en interpretaciones obsoletas y regresivas, busca asfixiar a la sociedad y legitimar la eliminación de cualquiera que no se alinee con ella, emitiendo edictos religiosos que declaran “permisible matarlos”.

Por su estructura y mentalidad, HTS es un grupo que busca el poder. Los movimientos impulsados por una búsqueda excesiva del poder derivan inevitablemente hacia el fascismo. No toleran la oposición. No pueden soportar la organización de diferentes fuerzas políticas ni permitir que compitan en igualdad de condiciones. La experiencia del Baaz es un claro ejemplo de ello. El régimen del Baaz excluía a cualquiera que no fuera uno de los suyos o que se negara a unirse a su sistema de partidos. Para obtener un puesto en la burocracia, hacer carrera o beneficiarse de los recursos del Estado, había que formar parte de ellos. Cualquiera que pensara de forma diferente o expresara críticas se encontraba con los servicios de inteligencia y la policía pisándole los talones. Estas personas estaban expuestas a todo tipo de peligros. La tortura, los años de prisión sin el debido proceso ni derecho a defenderse, se convirtieron gradualmente en una práctica habitual. Quienes se encontraban en esa situación se rendían, suplicaban clemencia o perdían la vida. Entre quienes ya no podían permanecer en Siria y cuyas vidas corrían peligro, solo los más afortunados lograron escapar al extranjero.

El potencial intelectual y académico del país quedó destruido. La sociedad fue expulsada de la vida política. Se privó a la población de vías para organizarse y reclamar sus derechos. Básicamente, se le dijo al público: “Déjennos la política y el gobierno a nosotros; ustedes deben centrarse en su sustento”. En tales condiciones, era imposible que surgiera una cultura democrática. El régimen baazista celebró elecciones para reivindicar su legitimidad, pero nunca se llevó a cabo un comicio real. Todo estaba planeado y decidido desde el centro. Los resultados electorales nunca deparaban sorpresas ni diferencias. Hafez al Asad, y más tarde Bashar al Asad, eran “elegidos” cada vez con cerca del 100% de los votos.

HTS ha formado ahora un “gobierno provisional” sin incluir a nadie ni alcanzar ningún tipo de consenso. Han elegido a su propio presidente. Han redactado ellos mismos la Constitución provisional. Los intelectuales y los diversos grupos sociales fueron excluidos tanto de los debates constitucionales como del proceso de redacción. Afirman que establecerán un Parlamento, pero un tercio de sus miembros serán nombrados directamente por Ahmed al Sharaa (Mohammed al Jolani), mientras que el resto serán nombrados por un comité elegido por ellos. ¿Se puede llamar razonablemente a esto una elección? ¿Se puede describir como democracia o como expresión de la voluntad del pueblo? Por supuesto que no.

HTS afirma que creará un ejército. Los reclutados son sometidos a un estricto adoctrinamiento religioso y se les inculca la ideología de HTS. Es evidente que de una estructura así no puede surgir ningún ejército nacional. Al mismo tiempo, declaran abiertamente que decenas de grupos armados procedentes de ISIS y Al Qaeda, grupos profundamente implicados en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, se incorporarán directamente a este ejército. Aquí no hay ninguna fuerza militar que proteja el país o garantice la seguridad de su población; la realidad es todo lo contrario. Lo mismo ocurre con la seguridad interna y las fuerzas policiales. HTS nombra a todos los jefes y al personal de seguridad. Asignan gobernadores. Nombran imanes de mezquitas. Con la excusa de “limpiar” la burocracia de los restos del régimen baazista, están colocando a sus propios cuadros en todos los niveles administrativos del Estado. Todos los medios de comunicación y canales de televisión estatales que dejó el régimen han sido monopolizados por ellos, y se ha establecido un aparato de propaganda unilateral. También se han apoderado de los recursos, ingresos y activos económicos existentes del Estado para su propio beneficio.

Un enfoque político y una administración centrados en el poder, como vemos aquí, centralizan gradualmente toda la autoridad y los recursos en sus propias manos. Una estructura estatal tan centralizada se cierne sobre la sociedad como una pesadilla. También da lugar a un modelo de gobernanza extremadamente pesado, costoso e ineficaz. Todos los recursos del país quedan a merced de quienes controlan esta maquinaria. La corrupción, el abuso y la injusticia se vuelven imposibles de prevenir. La grave desigualdad en la distribución de los ingresos se vuelve inevitable. En lugar de impartir justicia, el poder judicial se transforma en un arma utilizada para proteger los intereses de quienes están en el poder y para reprimir a cualquiera que se oponga.

Las consecuencias y los resultados negativos de un Estado monolítico y centralizado pueden enumerarse extensamente, y la experiencia del Baaz es prueba de ello. Por esta razón, establecer un sistema basado en administraciones locales democráticas, descentralizadas, federales, autónomas o reforzadas, es la opción más realista. Siria necesita una reconstrucción pluralista, orientada a la libertad y democrática.

FUENTE. Zeki Bedran / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

jueves, noviembre 27th, 2025