Raqqa era la capital del “califato de ISIS” en Siria. Hace siete años, el reino del terror de los yihadistas se derrumbó. Tras una costosa ofensiva de meses para liberar la ciudad, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) izaron sus banderas en el estadio de Raqqa, el 17 de octubre de 2017. El estadio fue uno de los últimos bastiones de la milicia terrorista: allí se llevaron a cabo ejecuciones públicas y torturas. Dos días después, las YPJ (Unidades de Defensa de la Mujer), cuyas combatientes habían liderado las batallas por Raqqa, anunciaron la expulsión completa de ISIS desde la plaza Al-Naim. Pero los yihadistas dejaron tras de sí una ciudad devastada, minada y con una población gravemente traumatizada.
La administración de la Raqqa liberada pasó a manos de un consejo civil. Este organismo volvió a reconstruir una ciudad diversa, multiidentitaria y multirreligiosa tras casi cuatro años de dominio de ISIS. En una entrevista con la agencia de noticias Mezopotamya (MA), Emine Omar, del Comité de Mujeres de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria, habló de los años de reconstrucción de Raqqa y de lo que ha cambiado la vida de las mujeres a raíz de este proceso.
Omar puntualizó que “Raqqa tenía una gran importancia estratégica para el Estado Islámico. Por eso se convirtió en la ‘capital’ del Califato. El terror y los atentados formaban parte de la vida cotidiana y Raqqa se convirtió rápidamente en una ciudad sin color ni vida. Tanto hombres como mujeres vestían de negro. A las mujeres se las obligaba a llevar el hiyab. No estaba claro quién iba debajo de esta ropa. El objetivo era privar a las mujeres de toda identidad”.
La representante de la administración autónoma se refirió a los controles sobre las mujeres por parte de la autoproclamada policía de la moralidad de ISIS, la llamada Hisbah: “En la calle, las mujeres no tenían color. Todo era negro. Las mujeres eran obligadas a casarse con mercenarios de ISIS. Las mujeres que se negaban eran castigadas. Las universidades y las escuelas dejaron de existir de repente”.
Omar describió la destrucción causada por ISIS en Raqqa: “La magnitud de la destrucción causada en los más de tres años de terror fue increíble. Cuando el gobierno autónomo liberó la ciudad, tuvo que hacer frente a esta devastación. Empezó a curar las heridas desde la base. Porque ISIS se había infiltrado en todos los ámbitos de la vida. Cuando Raqqa fue liberada, las mujeres dejaron clara su victoria arrancándose sus chadores negros. Fue un momento simbólico”.
“Tras la liberación, Raqqa volvió a brillar con los colores de la vida -agregó-. Sobre todo, las mujeres árabes que vivieron y sufrieron la opresión de ISIS difunden ahora la concepción revolucionaria de la administración autónoma. Se han comprometido a defender los derechos de la mujer en las estructuras y organizaciones administrativas y han fundado un comité de mujeres”.
Omar resumió que Raqqa “fue llamada en su día la ‘ciudad de la muerte’. Pero la lucha que libraron las mujeres de Raqqa tras la liberación contribuyó significativamente a romper el miedo a ISIS”.
En la actualidad, Raqqa se está reconstruyendo según el paradigma de la nación democrática, añadió Emine Omar. Los tres elementos centrales son la democracia, la liberación de la mujer y la ecología social. La realidad práctica de esta teoría y el sueño de una revolución en la que las mujeres sean libres y ninguna esté esclavizada ha provocado un gran cambio en Raqqa. Como resultado, muchas mujeres que huyeron de la ciudad bajo el dominio de ISIS han regresado.
“Con la revolución de Rojava, las mujeres se reconocieron a sí mismas -dijo Omar-. Llevaron esta conciencia de sí mismas a todas partes en su papel de liderazgo en la revolución, en su lucha y su organización, y por tanto también en la reconstrucción de Raqqa. Hoy, las mujeres asumen sus derechos como base en todos los ámbitos. Las mujeres asirias, árabes y kurdas han fundado sus propias organizaciones. Estas organizaciones se basan en los derechos de la mujer. La filosofía apoísta de ‘Jin, Jiyan, Azadî’ se ha extendido por todo el mundo como lema de la revolución de las mujeres. Es un ejemplo muy importante. Pero la lucha contra la amenaza de ISIS sigue siendo un reto clave, para nosotras las mujeres, para Raqqa y para toda la región autónoma”.
El domingo, en el estado de Raqqa se realizó un acto bajo el lema “Liberamos nuestra ciudad en el espíritu de nuestros mártires; continuaremos nuestra lucha hasta destruir la ocupación y lograr la plena libertad”. A la celebración por este aniversario asistieron Sîham Qeryo, copresidenta de la Asamblea Popular Democrática del Norte y Este de Siria; Gabrîel Şemûn, copresidente del Consejo Ejecutivo; Hisên Osman, copresidente del Consejo de Administración Autónoma, líderes tribales y líderes de opinión, así como representantes del Partido Futuro de Siria, la Comunidad de Mujeres Zenûbiya, el Consejo Militar de Raqqa y muchas personas del cantón.
Durante el acto, Hisên Osman expresó que “esta victoria se logró con la determinación y la libre voluntad del pueblo del norte y el este de Siria y de las y los combatientes de las FDS. Los y las combatientes se han convertido en un símbolo de la resistencia en todo el mundo con su gran lucha y sacrificio en esta operación de liberación”.
Osman destacó que la administración autónoma democrática está decidida a proteger los logros de la región y a destruir las células mercenarias. “La administración autónoma obtiene su fuerza de la unidad y el apoyo de los pueblos -manifestó el representante-. El honor social basado en los principios de la nación democrática y la hermandad de los pueblos es nuestro destino común. Continuaremos desarrollando nuestra ciudad, fortaleciendo su seguridad y protegiendo su identidad libre”.
FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina



