Siria: la amenaza de genocidio persiste bajo el régimen de Hayat Tahrir al Sham

Se están produciendo importantes avances y cambios en toda la región de Asia Occidental. Aunque Israel, Irán y Turquía siguen siendo actores fundamentales, Tel Aviv se está posicionando ahora para convertirse en la potencia más influyente en este panorama en evolución. Los ataques contra Hamás, Hezbolá y Teherán destacan como instrumentos principales al servicio de esta ambición. El proceso de restauración que se está desarrollando en Siria bajo el mando de Ahmed al Sharaa (Mohammed al Jolani), y Hayat Tahrir al Sham (HTS) ha servido igualmente como base para la estrategia regional más amplia de Israel. Las potencias occidentales, en particular Estados Unidos y el Reino Unido, respaldan esta trayectoria. La llegada de Donald Trump al poder representa otro paso en el esfuerzo de las potencias hegemónicas mundiales por reestructurar esta nueva fase, a través de la cual se están recalibrando los equilibrios de poder en Asia Occidental y más allá.

A medida que se refuerza la posibilidad de la participación kurda en esta reestructuración, el Estado turco ocupante se ha visto obligado a dialogar con el líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan. Reconociendo con mucha antelación la dirección que tomaba la dinámica, Öcalan tomó amplias medidas ideológicas y organizativas con el objetivo de convertir estos acontecimientos en una ventaja para los kurdos y los pueblos de la región. Su intervención permitió a los kurdos convertirse en una fuerza activa en el próximo periodo de transformación. Por esta razón, el año 2025 fue ampliamente considerado como el “Año del Liderazgo”.

En las condiciones más restrictivas, Öcalan dio un paso inesperado y decisivo, que supuso un nuevo comienzo no solo para los kurdos, sino también para todos los pueblos de la región, incluidos los turcos y los árabes. Este nuevo comienzo pasó a la historia como el “Llamamiento a la Paz y a la Sociedad Democrática”.

Los cálculos de las potencias regionales se han visto trastocados

Un punto de inflexión histórico ha situado al norte y el este de Siria, y a Siria en general, en una posición decisiva para la región. En este contexto, todos el país y los territorios de la Administración Autónoma Democrática (AADNES) han demostrado que pueden asumir un papel simbólico como encarnaciones de la tradición apoísta dentro de la reestructuración regional más amplia. El auge de la tradición apoísta como dinámica central ha trastocado muchos de los cálculos de las potencias regionales y mundiales.

Las potencias mundiales se centran ahora especialmente en una única cuestión: si el papel previsto para los kurdos y las kurdas en este nuevo diseño regional puede tomar forma fuera de la línea apoísta. Esta preocupación puede ser también una de las razones clave por las que el proceso profundizado por Abdullah Öcalan en el Kurdistán del Norte (Bakur) y en Turquía sigue avanzando de forma lenta y desigual. Las políticas genocidas de larga data de Turquía, arraigadas en la negación de los kurdos desde la fundación de la República, constituyen la base esencial de estas tácticas dilatorias y de los esfuerzos por alargar el proceso en el tiempo.

Reunión del Consejo de Seguridad Nacional y el “resumen”

La última visita de la comisión parlamentaria a Imralı (isla-prisión donde está encarcelado Öcalan) y el enfoque adoptado en la reunión, reflejan claramente esta dinámica. Una parte importante de la conversación mantenida con Abdullah Öcalan en Imralı se centró en Siria y en el norte y el este de ese país. El resumen parcial publicado posteriormente sólo recogía una parte limitada de estos intercambios.

Unos días antes de la reunión, el Consejo de Seguridad Nacional de Turquía celebró su última sesión del año, en la que volvió a presentar como amenazas el norte y el este de Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y la Administración Autónoma. La posibilidad de que el norte y el este de Siria alcanzaran cualquier forma de estatus político también se planteó como una amenaza. Las decisiones adoptadas en la reunión se hicieron eco de una política destinada a eliminar estas estructuras lideradas por los kurdos y apoyadas por los árabes.

Por ello, el resumen oficial no incluyó las advertencias de Öcalan sobre el peligro de que la administración de Al Jolani evolucione hacia una forma institucionalizada de fascismo, ni sus opiniones sobre cómo debe abordarse la integración de las FDS y el posicionamiento de las fuerzas de seguridad. Aunque Öcalan afirmó que estas cuestiones podrían aclararse en reuniones con representantes de la Administración Autónoma, no se permitió la participación de Ilham Ahmed en la conferencia organizada por el Partido por la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM) en Estambul.

Öcalan hizo hincapié en que resolver la cuestión del norte y el este de Siria requiere un diálogo no entre Damasco y Ankara, sino entre los representantes de la Administración Autónoma y los funcionarios de Turquía.

Mientras las comunidades alauitas y drusas están siendo asesinadas, mientras los kurdos se enfrentan a intentos de exterminio, como se ha visto en el caso de Alepo, y mientras todas las regiones ocupadas, en particular Afrin, someten a los kurdos y otras identidades a la amenaza de genocidio, la insistencia de Öcalan en centrarse en la legítima defensa y en las estructuras y mecanismos de autoprotección no es en absoluto sorprendente. Sin embargo, nada de esto se incluyó en el resumen presentado al público.

Hostilidad hacia los kurdos y la democracia

Los acontecimientos recientes indican que el Estado turco no ha abandonado sus políticas violentas y orientadas a la ocupación, ni siquiera en el primer año del ascenso al poder del HTS. Sin embargo, estas políticas ya no pueden aplicarse con tanta libertad como en el pasado. Por esta razón, Turquía plantea constantemente la disolución de la Administración Autónoma y el desmantelamiento de las FDS en sus reuniones diplomáticas y en los acuerdos económicos y políticos que persigue.

Hakan Fidan y Yaşar Güler, acompañados por Şabani, continúan moviéndose por la región con una clara hostilidad hacia los kurdos y las fuerzas democráticas. A lo largo del primer año de la administración de HTS y Al Jolani, ha persistido la amenaza de genocidio contra los kurdos y otras comunidades. En este entorno, HTS, que representa una interpretación religiosa fascista de la línea baazista, junto con Turquía, que actúa como su principal apoyo y a menudo se comporta como si fuera la propietaria del grupo, ha obligado a todos los pueblos de Siria a permanecer dentro de un marco de legítima defensa.

FUENTE: Zeki Bedran / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

jueves, diciembre 11th, 2025