El comunismo desde una perspectiva socialista: los ejemplos del zapatismo y Rojava

El socialismo es un movimiento e ideología de socialización. Si bien sus formas básicas son tan antiguas como la humanidad misma, a menudo ha sido presentado como un movimiento ideológico retroactivo por quienes ostentan la autoridad para interpretar la historia. En consecuencia, se ha escenificado —sobre todo a través de las experiencias del socialismo real— como un sistema sucesor del capitalismo, reemplazandolo en el contexto de un desarrollo lineal. Esto también se afirma en los escritos clásicos del marxismo: al capitalismo le seguirá el socialismo y, finalmente, el comunismo.

Sin embargo, la realidad refuta esta concepción lineal. La práctica ha demostrado que este sistema de pensamiento no sólo es erróneo, sino también sectario. Por consiguiente, Abdullah Öcalan rechazó hace tiempo, en su obra ideológica, la premisa de que la historia comenzó con la lucha de clases. Más bien, las clases son un fenómeno posterior; la historia de la humanidad se inició con formas de vida comunales, un hallazgo respaldado por nuevos estudios históricos.

Öcalan no acepta la definición común de comuna. En su opinión, una comuna no es simplemente la vida comunitaria de un grupo o clase social en particular, sino el resultado de la organización conjunta de todas las personas que viven en una zona geográfica determinada. Para él, la comuna no es un modelo administrativo impuesto desde arriba ni controlado por funcionarios designados.

Los movimientos socialistas que consideraban la comuna simplemente como un instrumento de organización estatal y no como una forma de vida independiente y democrática, finalmente fracasaron. La razón: el socialismo no profundizó lo suficiente en la idea de la comuna ni reconoció su poder transformador como fundamento de su teoría.

Las granjas colectivas en el socialismo soviético: de estructura básica a instrumento de poder

Las formas de organización comunal más conocidas en el contexto del socialismo real fueron las granjas colectivas de la Unión Soviética (URSS): estructuras agrícolas cooperativas concebidas inicialmente como una expresión del poder popular y la autoorganización socialista. Lenin las consideraba la base de una sociedad comunal basada en consejos. Sin embargo, con el tiempo estas estructuras quedaron bajo el control de la burocracia soviética. Un experimento democrático se convirtió en un instrumento para imponer decisiones centralistas en contra de los intereses de la población.

Aunque Lenin originalmente concibió una “república de comunas”, la creciente burocratización de la Unión Soviética socavó este enfoque. El Estado se convirtió en un fin en sí mismo, y los koljoses degeneraron en una caricatura de autogobierno comunal, dominada por funcionarios designados burocráticamente.

Un destino similar corrieron las comunas populares en la República Popular China. Si bien surgieron durante y después de la revolución como las unidades organizativas más pequeñas con objetivos educativos y participativos, también se integraron gradualmente a la estructura de poder centralista del Partido Comunista Chino (PCCh). Lo que originalmente comenzó como un proyecto de alfabetización, aprendizaje colectivo y autogobierno local se convirtió en un mero instrumento para implementar las directivas del partido. Hoy, solo existen en el papel como una mera formalidad de una práctica que hace tiempo perdió su significado. La autodenominación de China como un “Estado socialista” contrasta, por lo tanto, radicalmente con la realidad social.

La fijación en el Estado como contradicción a la idea comunalista

También en Cuba resulta evidente que las estructuras comunales, que originalmente sirvieron de base para la organización revolucionaria, han degenerado en instituciones prácticamente vacías y meramente formales durante el establecimiento del Estado socialista. Las comunas fundadas antes del triunfo de la Revolución cubana, bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC), se han convertido, con el paso de los años, en rutinas sin sentido, una expresión de su alejamiento de su función original. Han sido víctimas del pensamiento estatista del socialismo real o “científico”.

Este fenómeno pone de manifiesto un dilema fundamental: un movimiento como el socialismo, concebido originalmente como una ideología popular, se transforma en su opuesto en cuanto se institucionaliza a nivel supranacional y abandona principios centrales como el autogobierno y la participación directa. Este “socialismo estatista” acaba por convertirse en una pobre copia del capitalismo: burocrático, alienante y jerárquico.

La negativa a romper con el concepto de Estado, sostenida por muchos movimientos socialistas y marxistas-leninistas, no sólo diluyó el carácter radical de sus programas, sino que también socavó los fundamentos orgánicos de la organización social. Concebidas originalmente como un medio de participación directa del pueblo —por ejemplo, mediante granjas colectivas, comunas populares o consejos populares—, estas estructuras se convirtieron progresivamente en instrumentos de control. En lugar de participación emancipadora, administración. En lugar de participación, mando y obediencia.

El resultado fue una creciente pérdida de confianza en los modelos socialistas entre la población. Donde existen élites dirigentes y el pueblo no elige a sus propios representantes, toda estructura comunitaria pierde su carácter emancipador. Aunque el inicio fuera idealista y participativo, sin una organización horizontal consistente, la alienación se convierte en la norma y la desintegración, en la consecuencia.

Un análisis del presente revela que los movimientos comunitarios exitosos son aquellos que no crean una nueva clase dominante, sino que permiten a la gente gestionar sus propios asuntos. Dos ejemplos sobresalientes de tales intentos, que no siguen el patrón tradicional de Estado y burocracia, son las Comunidades Autónomas Zapatistas en México y la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AADNES), conocida como Rojava. Estas representan una nueva forma de socialismo antijerárquica basada en la autoorganización comunitaria.

Los zapatistas: comunidades autónomas en resistencia

El movimiento que pasó a la historia como la Rebelión Zapatista comenzó como un levantamiento en el estado mexicano de Chiapas. Liderado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), exigió el derecho a la autodeterminación para la población indígena. Hoy, esta resistencia continúa en las Comunidades Autónomas Zapatistas. Estas comunidades luchan dentro del Estado mexicano por una vida libre y autodeterminada, basada en la independencia cultural, la organización comunitaria y la autonomía descentralizada.

Los zapatistas no buscan establecer un Estado propio; su objetivo no es la soberanía nacional en el sentido tradicional. Buscan, más bien, el derecho a vivir libremente en sus tierras ancestrales: en su propia lengua, con sus propias creencias, prácticas culturales y normas sociales. Para lograr esta forma de autodeterminación, se han establecido estructuras comunitarias que permiten la participación política y el autogobierno. Ante la ausencia de un Estado y sin fronteras nacionales claramente definidas, a los zapatistas se les suele describir como sociedades en movimiento: fluidas, dinámicas y organizadas colectivamente.

Los zapatistas libran una resistencia política y militar contra las estructuras coloniales y represivas del Estado mexicano. Sin embargo, recalcan que sus armas se utilizan exclusivamente para la autodefensa, no para ejercer el poder. Han tomado el control de sus territorios y desarrollado un modelo de organización social basado en la participación igualitaria y la toma de decisiones horizontal: un ejemplo vivo de una nueva forma alternativa de socialismo.

El modelo zapatista de autogobierno merece especial atención porque encarna los principios centrales del nuevo socialismo esbozado por Abdullah Öcalan en su concepto de democracia deliberativa. Tras el levantamiento, los zapatistas institucionalizaron su autogobierno mediante consejos autónomos y asumieron el control de sus asuntos a nivel local, un proceso que se basa en gran medida en la toma de decisiones colectiva y la organización descentralizada.

El Subcomandante Marcos, uno de los principales pensadores del movimiento, explicó el desarrollo democrático de las estructuras comunales de la siguiente manera en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (2005): “La estructura político-militar del EZLN no era democrática porque era un ejército. Y nos dimos cuenta de que no es bueno tener a los militares en la cima y la democracia en la base (…). Todo debe estar al mismo nivel. Sería mejor no tener soldados. Así que nos hicimos soldados para que, con el tiempo, no hubiera más soldados. Gradualmente, comenzamos a separar la estructura militar de las estructuras autónomas y democráticas en las comunidades. Las decisiones que antes tomaba el EZLN se fueron transfiriendo paulatinamente a las autoridades democráticamente electas en las aldeas”.

Según la Constitución zapatista, las fuerzas armadas carecen de poder político alguno. Ningún comandante ni miembro del EZLN puede ocupar cargos políticos ni intervenir en funciones administrativas. Las comunidades autónomas son administradas por consejos cuya principal tarea es resolver problemas sociales, organizar la vida cotidiana y preservar la diversidad cultural y lingüística.

Un aspecto particularmente innovador es la participación inclusiva: a partir de los doce años, cualquier persona puede asistir a las reuniones del consejo y participar en la toma de decisiones. El principio fundamental es la búsqueda del consenso: todas las decisiones se basan en el diálogo conjunto, el intercambio de ideas y la búsqueda de acuerdos. Este principio se aplica de forma consistente: todas las opiniones cuentan, todos tienen derecho a expresarse y a ser escuchados. La negociación democrática no es un ideal, sino una práctica real.

Rojava: la administración autónoma como comunalismo en la práctica

La AADNES, conocida como Rojava, se considera hoy uno de los ejemplos más importantes de organización social comunalista en el siglo XXI. Lo que comenzó a raíz de la guerra civil siria y en respuesta a los ataques de las milicias islamistas —en particular el llamado Estado Islámico (ISIS)— se ha convertido en una profunda transformación social basada en la democracia participativa, la igualdad de género y la sostenibilidad ecológica.

El establecimiento de esta nueva estructura social comenzó con la creación de comunas para organizar la autodefensa de las zonas habitadas por los kurdos. El proyecto, con una trayectoria de más de diez años, ha estado marcado por amenazas, ataques e intentos de aislamiento internacional, pero también ha ofrecido pruebas contundentes de la viabilidad del paradigma teórico de Öcalan: democracia deliberativa, organización horizontal y autogestión colectiva.

Por primera vez en la historia reciente de Medio Oriente, surgió en Rojava una alternativa profunda y emancipadora al régimen autoritario. A pesar de los constantes intentos por aplastarla, la autonomía logró imponerse, gracias, en gran medida, a su firme arraigo en la población y a su participación activa en todos los procesos de toma de decisiones.

Hoy, la administración autónoma se considera un faro de esperanza para la coexistencia pacífica entre los diversos grupos étnicos, religiosos y sociales de Siria. Este modelo está atrayendo la atención no solo dentro de Siria, sino en todo Medio Oriente. Su esencia radica en un sistema organizado de forma horizontal: no existe una clase privilegiada de funcionarios; en cambio, el pueblo elige a sus representantes de forma directa y periódica. Las decisiones se toman colectivamente y la responsabilidad se comparte.

Este modelo, que aspira a la democratización radical de todos los ámbitos de la vida, ha permitido que Rojava adquiera visibilidad como actor político no solo a nivel local, sino también internacional. Por ejemplo, la Administración Autónoma participa en conversaciones sobre el futuro político de Siria, incluso con grupos como Hayat Tahrir al Sham (HTS), que controla amplias zonas del norte del país. La existencia y el reconocimiento de las estructuras de Rojava no constituyen, por tanto, un fenómeno meramente regional, sino que forman parte de un debate global sobre modelos alternativos de sociedad.

Las comunas de Rojava demuestran que una organización social participativa, democrática de base e independiente del Estado, es posible, incluso en condiciones de guerra, aislamiento e incertidumbre económica. De este modo, demuestran de forma contundente que la teoría comunalista de Abdullah Öcalan —con su énfasis en la democracia directa, la autogestión y el rechazo de cualquier jerarquía— no sólo es teóricamente viable, sino también prácticamente factible.

Movimientos comunales actuales en todo el mundo

Además de Rojava y los zapatistas, existen ejemplos de autoorganización comunitaria en otras partes del mundo. Estos movimientos, por muy diversos que sean en su contexto cultural o geográfico, están unidos por su intento de contrarrestar el modelo capitalista de Estado con una alternativa democrática, solidaria y no jerárquica de base.

Algunos ejemplos de estas comunas son:

-Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (Rojava) – Siria

-Federación de Consejos Vecinales de El Alto – Bolivia

-Marinaleda – España

-Ricardo Flores Magón, Consejo de Pueblos Indígenas de Oaxaca – México

-Comunidades Autónomas Zapatistas (Asamblea Zapatista) – México

-Movimiento okupa en Barcelona – España

-Dignity Village – Estados Unidos

-Barbacha – Cabilia, norte de Argelia

-Villa de Zaachila – México

-Zona de Defensa (ZAD) – Francia

-Cherán – México

Estos ejemplos representan un movimiento global que, a pesar de sus diferentes puntos de partida, se basa en principios comunes: democracia radical, autogobierno, justicia social, sostenibilidad ecológica y autonomía cultural. Todos ellos demuestran que el enfoque comunalista no es meramente una construcción teórica, sino que puede vivirse y organizarse de forma concreta en una amplia variedad de circunstancias.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

miércoles, noviembre 5th, 2025