Un abrumador 97,8% de los participantes en una encuesta reciente realizada por el Centro de Investigación Sociopolítica de Campo en Turquía, que se centró principalmente en ciudadanos que identificaron su origen étnico como kurdo, expresaron el deseo de que sus hijos e hijas recibieran educación en su lengua materna, lo que subraya una preocupación generalizada por la pérdida del idioma.
El estudio, realizado en veintidós ciudades, entre ellas Estambul, Amed (Diyarbakır), Van (Wan) y Mardin (Mêrdîn), analizó el uso, las percepciones y las demandas de los idiomas de 1285 ciudadanos y concluyó que, a medida que las generaciones más jóvenes tienen cada vez más dificultades con su lengua materna, aumenta el riesgo de que estas lenguas se extingan.
Según los resultados de la encuesta, publicada pocos días antes del 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna, casi uno de cada cinco niños menores de 11 años ya no habla regularmente su lengua materna. Además, la tasa de fluidez está disminuyendo entre los grupos de edad más jóvenes. La mayoría de los encuestados atribuyó este descenso a la falta de educación en la lengua materna, a las políticas de asimilación del Estado turco y a la exposición diaria limitada.
De los participantes, el 80,4% afirmó que su lengua materna era el kurmanji, el 17% el kırmancki/zazaki, y el resto el armenio y el circasiano. Sin embargo, solo el 41,7% declaró que el kurmanji era el idioma principal hablado en casa, mientras que el 35,9% hablaba turco, el 14,9% una mezcla de turco y kurdo, y el resto kırmancki/zazaki, árabe, armenio y asirio.
La encuesta también reveló que el 49% de los participantes temen que sus hijos puedan ser objeto de discriminación por hablar su lengua materna, en particular en las instituciones estatales. Además, el 97,7% cree que su lengua materna debe preservarse y desarrollarse, y el 31,8% pide que se convierta en lengua oficial de enseñanza.
El lunes pasado, se conoció un nuevo informe de la Plataforma de Vigilancia y Denuncia de los Derechos de la Lengua Kurda, donde se documentó una amplia represión de la lengua y la expresión cultural kurdas en Turquía a lo largo de 2024.
En el informe se detalló una amplia gama de violaciones, desde la prohibición de representaciones teatrales y conciertos hasta la detención de personas por hablar en kurdo en espacios públicos, lugares de trabajo e incluso en el Parlamento del país.
La investigación documentó un total de 109 violaciones en 2024, clasificadas de la siguiente manera:
Cultura y arte: se registraron 27 violaciones, incluidas prohibiciones de teatro, música y literatura en kurdo.
Espacio público: se registraron 53 violaciones, incluidas intervenciones policiales contra la lengua y la señalización kurdas.
Medios de comunicación: se registraron 11 violaciones, incluida la censura de los medios de comunicación kurdos.
Prisiones: se registraron 18 violaciones, entre ellas restricciones a la comunicación en kurdo entre los detenidos.
Estas cifras, sin embargo, sólo representan una fracción de la discriminación existente, ya que la autocensura y el miedo impiden que se denuncien muchas violaciones.
Uno de los elementos más críticos del informe es el grado de represión de la expresión cultural kurda. Las autoridades locales turcas han prohibido arbitrariamente obras de teatro, conciertos y obras literarias. La obra de teatro kurda Qral û Travîs fue prohibida en cuatro ciudades y se cancelaron cuatro conciertos de la cantante kurda Sasa Serap. Incluso se suspendieron las cuentas en redes sociales de artistas kurdos, incluida la de la cantante Rotinda.
Mientras tanto, la señalización en kurdo ha sido sistemáticamente borrada. Las marcas viales municipales en kurdo que decían “Pêşî Peya” (Prioridad a los peatones) fueron retiradas y sustituidas por “Turquía es turca”, reforzando las políticas estatales de supresión lingüística. El Colegio de Abogados de Diyarbakır (Amed) ha presentado desde entonces una denuncia ante la fiscalía, calificando el acto de ataque directo contra la lengua y la identidad kurdas.
La supresión de la lengua kurda se extiende más allá de los espacios culturales, a la vida cotidiana y a las instituciones jurídicas. Los micrófonos de los parlamentarios kurdohablantes se apagaron cuando se dirigieron a la Gran Asamblea Nacional de Turquía en kurdo, y sus intervenciones se anotaron en las actas como en “lengua desconocida”.
Otros ejemplos del informe son los siguientes:
-A un preso discapacitado de la cárcel de Kayseri se le cortó la llamada telefónica porque hablaba kurdo.
-A una mujer de Siirt se le denegó una prueba médica porque no hablaba turco.
-Un abogado fue objeto de ataques por prestar juramento en kurdo.
-En el aeropuerto de Estambul y en Bodrum se despidió a trabajadores por hablar kurdo.
El sistema penitenciario se ha convertido en una de las principales áreas de represión lingüística. Los detenidos que hablan kurdo se enfrentan a severas restricciones, como la confiscación de cartas y libros en kurdo. Se cortan las llamadas telefónicas en kurdo, se aísla a los presos por cantar canciones en kurdo y se imponen multas a los reclusos que solicitan libros en kurdo.
Estas medidas violan las normas internacionales de derechos humanos, entre ellas el artículo 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas y el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, ambos firmados por Turquía.
Las últimas conclusiones se producen en un contexto de creciente represión de los movimientos políticos kurdos en Turquía. Mientras el partido prokurdo Igualdad y Democracia de los Pueblos (DEM) sigue defendiendo los derechos de los kurdos, las autoridades turcas han intensificado la represión, no solo contra personalidades políticas, sino también contra diversas formas de expresión lingüística y cultural kurdas.
A pesar de estas dificultades, activistas y organizaciones de derechos humanos siguen luchando por el reconocimiento constitucional del kurdo y el libre uso de la lengua en la vida pública.
La Plataforma de Seguimiento e Información sobre el Derecho a la Lengua Kurda ha presentado sus conclusiones a organismos internacionales de derechos humanos, entre ellos la ONU y el Consejo de Europa, instando a un mayor escrutinio internacional sobre el trato que Turquía dispensa a su población kurda.
FUENTE: Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina