Por Sinan Şahin* – Presentamos la tercera parte de este ensayo sobre Irán. Para leer la primera entrega, click aquí; la segunda entrega se puede leer en el siguiente link.
El Líder Supremo de Irán es elegido por la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por eruditos islámicos. Está facultado para definir y supervisar las políticas generales de la República Islámica y es responsable de salvaguardar los intereses del islam. Según la doctrina expuesta en la obra “El Gobierno Islámico” de Ruhollah Khomeini, la religión y la política son inseparables en el islam. Por lo tanto, el Líder Supremo no solo es una autoridad religiosa, sino también la máxima autoridad política del país.
Funciones del Líder Supremo y de la Asamblea de Expertos
El Líder Supremo ostenta amplios poderes dentro del sistema político iraní. Entre ellos se incluyen la definición de las políticas generales del Estado, previa consulta con el Consejo de Discernimiento de la Conveniencia, la supervisión de la aplicación de dichas políticas y la decisión sobre la celebración de referéndums nacionales. También ejerce como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, con autoridad para declarar la guerra, la paz y la movilización. Entre sus responsabilidades clave se encuentran el nombramiento de los miembros del Consejo de Discernimiento de la Conveniencia y de seis de los doce miembros del Consejo de Guardianes. También tiene la autoridad para nombrar o destituir al jefe del Poder Judicial, al director de la organización nacional de radio y televisión, al jefe del Estado Mayor, al comandante del Ejército regular, al comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y a los comandantes de las fuerzas terrestres, navales y aéreas. Además, es responsable de resolver las disputas entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, así como de garantizar la coordinación entre ellos. Las discrepancias relacionadas con el régimen se abordan en consulta con el Consejo de Discernimiento de la Conveniencia. El Líder Supremo también aprueba la elección del presidente y tiene la facultad de destituirlo cuando se dan las condiciones necesarias. A su vez, posee la facultad de conceder indultos a personas condenadas. Estas amplias competencias ilustran el papel central del Líder Supremo dentro del sistema político iraní.
Dada la concentración de tales poderes, es posible que el Líder Supremo permanezca insensible a las demandas de la sociedad, y se requiere un valor considerable para que individuos o grupos se opongan a él. Su posición como autoridad principal y decisiva en todos los asuntos políticos y sociales de Irán, junto con la aceptación de sus declaraciones como órdenes y directivas vinculantes, basta para comprender su papel dentro del Estado. Esta estructura se ha descrito a menudo como una dictadura clerical no declarada.
Asamblea de Expertos
La Asamblea de Expertos tiene la facultad de elegir y, cuando sea necesario, destituir al Líder Supremo, basándose en consideraciones de mérito y reputación. Además de esta función, la Asamblea se encarga de asesorar al Líder Supremo sobre sus obligaciones legales. El órgano se reúne una vez al año y está compuesto por 86 juristas “cualificados y eruditos” que son elegidos por votación popular para mandatos de ocho años. Al igual que en las elecciones presidenciales y parlamentarias, el Consejo de Guardianes determina la elegibilidad de los candidatos a la Asamblea de Expertos. La Asamblea elige al Líder Supremo y, en virtud de su autoridad constitucional, puede destituirlo de su cargo si es necesario.
Todas las reuniones y documentos de la Asamblea son altamente confidenciales, y no se conoce ningún caso en el que la Asamblea haya emitido una decisión que contradiga la del Líder Supremo. Aunque es la institución responsable de elegir y asesorar al Líder Supremo, opera en gran medida en una posición subordinada al mismo líder que elige.
Presidente (Jefe de Estado)
Según la Constitución de la República Islámica de Irán, la presidencia se define como la máxima autoridad del Estado después del Líder Supremo. El presidente es elegido por votación popular para un mandato de cuatro años y puede ser reelegido una vez para un mandato consecutivo. Para garantizar su compromiso con los principios de la Revolución Islámica, los candidatos presidenciales deben recibir la aprobación del Consejo de Guardianes. Las personas que el Consejo de Guardianes no considere aptas no pueden presentarse a las elecciones, lo que significa que el consejo determina en última instancia quién puede o no puede ser candidato. Como resultado, ninguna persona considerada inaceptable por el régimen tiene la oportunidad de presentarse a las elecciones.
Aparte de los ámbitos que se encuentran directamente bajo la autoridad del Líder Supremo, quien tiene la última palabra en todos los asuntos importantes, el presidente es responsable de supervisar el funcionamiento de las instituciones ejecutivas y de garantizar la aplicación de la Constitución. El presidente cuenta con el apoyo de ocho vicepresidentes y de un Consejo de Ministros compuesto por 22 miembros, cuyos nombramientos requieren la aprobación del Parlamento. Dentro de esta estructura gubernamental, los nombramientos de los ministros del Interior y de Defensa también deben recibir la aprobación del Líder Supremo antes de ser sometidos al Parlamento para su confirmación. Aunque el ministro de Defensa forma parte formalmente del gobierno, el control sobre las Fuerzas Armadas recae directamente en el Líder Supremo.
Consejo de Guardianes (Shura-ye Negahban-e Qanun-e Asasi)
El Consejo de Guardianes, un órgano de supervisión dentro del sistema político iraní, está compuesto por 12 juristas islámicos conocidos como mujtahids. Un mujtahid es un erudito religioso que emite dictámenes jurídicos a través de la interpretación del Corán y el Hadiz. Seis de estos miembros son nombrados directamente por el Líder Supremo, mientras que los seis restantes son seleccionados por el Parlamento (Asamblea Consultiva Islámica) de entre los juristas propuestos por el jefe del Poder Judicial.
Una de las principales responsabilidades del Consejo de Guardianes es examinar la legislación aprobada por el Parlamento para garantizar su conformidad con la ley islámica y la Constitución. Todas las decisiones parlamentarias deben someterse a la aprobación del consejo antes de que puedan entrar en vigor. Otra función crucial del consejo es su autoridad sobre los procesos electorales. Determina la elegibilidad de los candidatos a las elecciones presidenciales, parlamentarias y a la Asamblea de Expertos, y supervisa el desarrollo de dichas elecciones. Cuando lo considera necesario, el consejo también tiene la facultad de anular los resultados electorales.
Ningún candidato puede participar en las elecciones sin la aprobación del Consejo de Guardianes. Las personas consideradas opositoras al régimen o aquellas que el Líder Supremo no considera aptas son impedidas de presentarse a las elecciones por este órgano. En este sentido, el consejo determina de hecho quién puede ser elegido incluso antes de que se celebre la votación. Como tal, el Consejo de Guardianes se erige como una de las instituciones más importantes que garantizan la continuidad del régimen.
Consejo de Discernimiento de la Conveniencia (Majma-e Tashkhis-e Maslahat-e Nezam)
El Consejo de Discernimiento de la Conveniencia, creado en 1988 por decisión del ayatolá Ruhollah Khomeini, tiene la autoridad para resolver las disputas entre el Consejo de Guardianes y el Parlamento (Asamblea Consultiva Islámica). Su objetivo principal es garantizar la armonía entre las instituciones políticas, abordando los conflictos y creando un mecanismo de supervisión entre los poderes del Estado. El consejo también está autorizado a presentar informes y asesorar al Líder Supremo.
Los miembros del Consejo de Discernimiento de la Conveniencia son nombrados directamente por el Líder Supremo. A través de este órgano, se refuerza aún más la capacidad del Líder Supremo para supervisar y controlar las instituciones políticas. En consecuencia, el Líder Supremo adquiere la capacidad de supervisar e influir en las instituciones políticas más allá de las competencias definidas explícitamente en la Constitución.
Consejo Supremo de Seguridad Nacional (Shura-ye Ali-ye Amniyat-e Melli)
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional se creó para salvaguardar la Revolución Islámica, proteger los intereses nacionales y garantizar la integridad territorial y la soberanía del país. Su función principal es definir las políticas de seguridad, inteligencia y defensa de Irán en el marco de las estrategias generales establecidas por el Líder Supremo. El consejo también se encarga de armonizar todas las actividades políticas, sociales, culturales y económicas con dichas políticas de seguridad y defensa. Otra de sus funciones clave es hacer un uso óptimo de los recursos materiales y morales del país para hacer frente a las amenazas tanto internas como externas.
Como máxima autoridad de Irán en materia de seguridad, defensa e inteligencia, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional reúne a altos funcionarios estatales y militares. Entre sus miembros se encuentran el Jefe del Estado Mayor, el Comandante de las Fuerzas Armadas, el Director de la Organización de Presupuesto y Planificación, dos representantes del Líder Supremo, el Comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y los ministros de Asuntos Exteriores, del Interior e Inteligencia. Aunque el consejo está presidido por el presidente, sus decisiones solo entran en vigor tras recibir la aprobación del Líder Supremo. Esta estructura subraya una vez más que la autoridad final dentro del sistema recae en el Líder Supremo.
Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento iraní)
La Asamblea Consultiva Islámica, conocida comúnmente como el Parlamento iraní, tiene la facultad de otorgar o retirar el voto de confianza al Consejo de Ministros, así como de supervisar y destituir al presidente y a los miembros del gabinete. A pesar de estas competencias, está obligada a actuar en armonía con el Líder Supremo. Aunque el Parlamento posee autoridad legislativa, todas las leyes aprobadas deben recibir la aprobación del Consejo de Guardianes antes de poder entrar en vigor.
Los miembros del Parlamento iraní son elegidos individualmente mediante un sistema de mayoría en circunscripciones uninominales para mandatos de cuatro años. Si bien existen partidos políticos en el sistema político de Irán, estos funcionan principalmente como grupos de presión más que como actores decisivos en la gobernanza. Los principales actores políticos son organizaciones paraguas que agrupan a partidos y asociaciones, y la competencia política se da generalmente entre dos grupos principales: los conservadores (usulgerayan), que representan a la derecha política, y los reformistas (islahtalep), que representan a la izquierda política. Sin embargo, las diferencias entre estos grupos no son principalmente religiosas, sino que están más estrechamente relacionadas con las orientaciones políticas y económicas. Por lo tanto, definir el panorama político simplemente como una división entre conservadores que apoyan el carácter religioso del régimen y reformistas que buscan el laicismo no refleja adecuadamente la complejidad del sistema político iraní. En realidad, no existe un consenso total entre todas las facciones reformistas y conservadoras respecto al carácter religioso del régimen. Desde esta perspectiva, ser conservador o reformista no constituye una distinción decisiva en lo que respecta al régimen en sí, ya que ninguno de los dos grupos se opone fundamentalmente al orden político existente.
Poder Judicial
El Poder Judicial, del que se espera que actúe con independencia, opera en una posición alineada con la autoridad del Líder Supremo. El Líder Supremo nombra al presidente del Poder Judicial, quien a su vez nombra al presidente del Tribunal Supremo y al Fiscal General. Dentro del sistema judicial, existen los tribunales generales, que se ocupan de asuntos civiles y penales, así como los tribunales revolucionarios, que se ocupan principalmente de casos relacionados con la seguridad.
Una característica definitoria de los tribunales revolucionarios es que sus sentencias son definitivas y no están sujetas a apelación. Además, el Tribunal Especial para el Clero juzga los casos relacionados con asuntos religiosos y los delitos presuntamente cometidos por miembros del clero. Este tribunal opera al margen del marco del sistema judicial ordinario y solo rinde cuentas ante el Líder Supremo. Sus decisiones también son definitivas y no pueden ser apeladas. Tal y como refleja el dicho “la mano cortada por la sharia no duele”, estos tribunales actúan como primera y última instancia. Sus sentencias tienen como objetivo principal preservar la autoridad del establishment religioso y la continuidad del régimen clerical, funcionando de hecho como mecanismos para defender al régimen frente a la población.
Estructura administrativa
La estructura estatal de Irán se divide en 31 provincias, conocidas como “ostanes”, cada una de ellas gobernada por funcionarios designados. Al frente de cada provincia hay un gobernador (ostandar) designado por el ministro del Interior y aprobado por el Consejo de Ministros.
Estas provincias son las siguientes: Ardabil, Azerbaiyán Occidental, Azerbaiyán Oriental, Gilan, Zanjan, Kurdistán, Kermanshah, Hamadán, Qazvín, Alborz, Mazandarán, Teherán, Qom, Markazi, Lorestán, Ilam, Juzestán, Chaharmahal y Bakhtiari, Isfahán, Semnán, Golestán, Jorasán del Norte, Jorasán del Sur, Jorasán Razaví, Yazd, Fars, Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, Bushehr, Kerman, Hormozgán y Sistán y Baluchistán.
*Edición: Kurdistán América Latina