Kurdistán: el núcleo oculto de los corredores energéticos

Por Feyruz Ismail* – El acuerdo de la “Ruta del Desarrollo” firmado entre Irak y Turquía, junto con el “Plan de los Cuatro Mares” que vuelve a debatirse en el eje Siria-Turquía, han surgido como proyectos clave en estas discusiones. Lo que estas iniciativas tienen en común es que todos pasan por Kurdistán.

El retorno del plan de los “Cuatro Mares”

El “Plan de los Cuatro Mares de Siria” fue una visión estratégica introducida durante la era de Bashar al Asad, con el objetivo de transformar el país en un centro regional para la energía y el comercio. El plan preveía que Siria se convirtiera en un “punto de conexión” entre cuatro cuencas marítimas diferentes.

Sin embargo, las sanciones internacionales y el aislamiento político que siguieron al estallido de la guerra civil siria, en 2011, junto con la ocupación turca de partes del país, incluida Rojava, su apoyo logístico a las fuerzas de la oposición, y los problemas de infraestructura y seguridad, dejaron el proyecto confinado, en gran medida, a la teoría.

El “Plan de los Cuatro Mares” propone una red integrada de transporte y energía que una el Golfo Pérsico, el Mediterráneo, el Mar Caspio y el Mar Negro. A través de esta iniciativa, el objetivo es establecer a Siria como un corredor energético permitiendo que los oleoductos y gasoductos pasen por el país, al tiempo que se crea una red logística regional a través de autopistas y ferrocarriles para convertir la región en un centro comercial. Otro objetivo es aumentar la influencia geopolítica de Siria y Turquía, posicionándolos como centros neurálgicos para el comercio regional y los flujos de energía.

Una nueva fase

El plan regresó a la agenda tras el colapso de la administración de Asad, a finales de 2024, y el ascenso del nuevo gobierno interino liderado por Ahmed al Sharaa (Mohammed al Jolani).

En su intervención en el Foro Diplomático de Antalya, en Turquía, el 17 de abril y en la cumbre de la Unión Europea (UE), en Chipre, el 24 de abril, Al Sharaa destacó los esfuerzos para convertir la posición estratégica de su país en una ruta alternativa para el transporte de energía y mercancías. En sus declaraciones, dijo que esperaba que Siria pudiera ser utilizada como un corredor de acceso seguro al Mediterráneo uniendo el Golfo Pérsico con Turquía.

Tras las declaraciones de Al Sharaa, el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Asaad al Shaibani, describió el proyecto durante su visita a Ankara, como el comienzo de una nueva fase en la cooperación estratégica bilateral.

Los círculos económicos interpretaron la renovada discusión del proyecto como un intento de Turquía por restaurar su debilitada posición estratégica en la región tras ser excluida del Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa (IMEC). El IMEC había sido visto por Ankara como una grave pérdida geopolítica.

¿Cuál es la posición de Estados Unidos en este plan?

Un documento publicado por el medio de comunicación en lengua árabe Al Majalla, de propiedad saudita, y atribuido al enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, esboza una propuesta para transformar a Siria en un importante centro para el tránsito global de energía. Según el informe, la reconstrucción del oleoducto Kirkuk-Baniyas costaría aproximadamente 4500 millones de dólares, mientras que Siria aspira a generar casi 200 millones de dólares anuales a través de los ingresos por tránsito.

El informe también destaca los planes para extender el Gasoducto Árabe desde Egipto a través de Siria hasta Turquía, así como la ruta de gas natural Qatar-Turquía, que transportaría gas qatarí a través de Jordania y Siria hacia Turquía y de allí a Europa.

Según la revista, el plan se centra en rehabilitar y ampliar la red de gasoductos existente y propuesta que une los campos petrolíferos del Golfo Pérsico e Irak con Europa a través de los puertos del Mediterráneo.

En esencia, el “Plan de los Cuatro Mares” está emergiendo de nuevo como un proyecto geoeconómico remodelado por la reacción de Turquía al ser excluida del proyecto IMEC, la búsqueda de reconstrucción de Siria mientras lucha contra la crisis económica, y la crisis de seguridad energética global desencadenada por el cierre del Estrecho de Ormuz tras el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.

¿Un nuevo bloque contra el IMEC?

El “Plan de los Cuatro Mares” y el proyecto de la “Ruta del Desarrollo” también se están debatiendo como alternativas al IMEC.

Anunciado en 2023, el IMEC surgió como una iniciativa de infraestructura a gran escala destinada a establecer una nueva ruta comercial y energética entre la India y Europa. La India, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Israel, Grecia y los países de la UE se encuentran entre los principales actores del proyecto.

Visto como una alternativa a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, el IMEC pretende acelerar la logística y el transporte de energía a través de una ruta que cruza EAU, Arabia Saudita, Jordania, Israel y Grecia. Respaldado por Estados Unidos, el proyecto aumenta el papel de Israel y de los países del Golfo en la logística regional y el comercio de energía, al tiempo que excluye a Turquía del corredor.

La ruta del IMEC evita, de hecho, a Turquía. Por esta razón, Ankara busca recuperar la importancia estratégica que cree haber perdido a través del IMEC, promoviendo proyectos alternativos como el acuerdo de la “Ruta del Desarrollo” con Irak y el “Plan de los Cuatro Mares” junto a Siria.

El acuerdo relacionado con la “Ruta del Desarrollo” se firmó en Bagdad el 23 de abril de 2024 entre Turquía, Irak, Qatar y EAU. El proyecto pretende establecer un gran corredor comercial y de transporte que se extienda desde Basora hasta Europa. Aunque Turquía e Irak son las partes principales, Qatar y EAU también respaldan la iniciativa.

El proyecto incluye la construcción de una red ferroviaria y de autopistas de 1200 kilómetros destinada a conectar el Golfo Pérsico con Europa a través de Turquía. En este marco, se planean nuevas rutas entre Xabur (Habur), Zaxo (Zakho), Duhok, Mosul, Kirkuk y Bagdad, mientras que también se espera modernizar las líneas existentes.

Aunque la dimensión económica del proyecto se centra en la creación de un corredor de transporte rápido que una el Golfo Pérsico, Irak, Turquía y Europa, su dimensión de seguridad implica la expansión de las zonas de ocupación en Kurdistán del Sur (Bashur, norte iraquí).

Posibles riesgos de seguridad creados por los megaproyectos

Los acontecimientos políticos, económicos y militares que siguieron a la guerra entre Israel y Hamás volvieron a poner en primer plano la cuestión de “corredor es igual a seguridad” a través de megaproyectos como el “Plan de los Cuatro Mares”, la Ruta del Desarrollo, la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el IMEC. Tales proyectos conllevan inherentemente riesgos que incluyen el aumento de la presencia militar, políticas de control más estrictas en las regiones fronterizas y la reducción del margen de movimiento de los actores locales.

En un artículo publicado en Yeni Özgür Politika el 24 de abril de 2024, Selahattin Erdem llamó la atención sobre esta realidad y escribió: “Tal como está previsto, el Proyecto de la Ruta del Desarrollo rodea Kurdistán del Sur. Parece que la administración de Tayyip Erdoğan, que no logró rodear las Zonas de Defensa de Medya desde el sur a través de la ‘Fuerza Conjunta’, busca ahora compensar este fracaso rodeando todo Kurdistán del Sur desde el sur a través del Proyecto de la Ruta del Desarrollo. Además, la ruta prevista para el proyecto pasa por lo que el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) denomina la ‘Región Central’, una zona donde los kurdos y muchos otros pueblos viven entrelazados”.

El centro invisible de los corredores: Kurdistán

Quizás la dimensión más crítica, aunque menos debatida abiertamente de estos proyectos económicos es que todos pasan por Kurdistán.

A medida que se remodelan los corredores energéticos y comerciales en Medio Oriente, el “Plan de los Cuatro Mares” promovido por Al Sharaa y el proyecto de la “Ruta del Desarrollo” firmado entre Irak y Turquía no son meras iniciativas de infraestructura interestatales. Son también puntos de inflexión geopolíticos que darán forma directamente al futuro de Kurdistán, un territorio que forma una línea geopolítica ininterrumpida que se extiende a través de Turquía, Irán, Irak y Siria.

El hecho de que casi todas las rutas energéticas y económicas planificadas pasen por Rojava, Kurdistán del Sur y Kurdistán del Norte (Bakur, sudeste turco) sitúa a toda la región kurda como la geografía donde se cruzan estos corredores. En otras palabras, las reservas de petróleo en Kurdistán del Sur y Rojava, junto con las posibles rutas Irán-Mediterráneo e Irak-Turquía, hacen de Kurdistán no solo una zona de tránsito, sino también un centro de producción y distribución de energía.

Kurdistán también se encuentra en el centro de luchas de poder de múltiples capas, incluyendo la rivalidad entre Estados Unidos e Irán, la competencia entre Ankara y Teherán, y la estrategia de Rusia en Siria.

Todas estas dinámicas indican que tales corredores económicos y energéticos no pueden establecerse geográficamente sin Kurdistán. Al mismo tiempo, muestran que mientras la inestabilidad en Kurdistán siga sin resolverse, los proyectos de este tipo no podrán aplicarse de forma sostenible ni realizarse plenamente.

*Publicado RojNews y ANF / Edición: Kurdistán América Latina

viernes, mayo 15th, 2026